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Dirección: Javier
Fesser.
País: España.
Año: 2003.
Duración: 105 min.
Interpretación: Benito
Pocino (Mortadelo), Pepe Viyuela (Filemón), Paco
Sagarzazu (El tirano), Mariano Venancio (El
Súper), Dominique Pinon (Fredy Mazas), Janfri
Topera (Profesor Bacterio), Emilio Gavira
(Rompetechos), María Isbert (Madre de Filemón),
Berta Ojea (Ofelia), Javier Aller (Mickey 'El
Gigante'), Eduardo Gómez (Cornejo), Pablo Pinedo
(Frederico), José Manuel Moya (Danino), Andrés
Gasch (Elton Matraca), Janusz Ziemniak (Nadiusko).
Guión: Javier
Fesser y Guillermo Fesser; basado en los
personajes creados por Francisco Ibáñez.
Producción: Luis
Manso y Marina Ortiz.
Música: Rafael
Arnau y Mario Gosálvez.
Fotografía: Xavi Giménez.
Montaje: Iván
Aledo.
Dirección artística: César
Macarrón.
Vestuario: Tatiana
Hernández.
Estreno en España: 7 Febrero 2003. |
CRÍTICA
por
Diego Vázquez
El
imposible encuentro entre Fesser e Ibáñez
Parece que en este año de recesión y crisis en el cine español
todas las esperanzas han sido depositadas en esta
superproducción (para los están-dares españoles), que trata de
trasla-dar a la pantalla el inimitable cómic del maestro
Ibáñez:
“Mortadelo y Fi-lemón”. Como no cabe duda de que tal cosa es una
tarea de titanes, que ni siquiera en un campo en teoría más
propio, como es el del cine de animación, se ha solucionado con
éxito (las distintas series de dibujos animados televisivas no
fueron del agrado de su creador ori-ginal, ni del público, ni de
nadie), hay de antemano que felicitar al equipo
de producción de esta cinta, a su director artístico y a su
fotógrafo, por transcribir con fascinante credibilidad la
imaginería estética del tebeo
a los 24 fotogramas por segundo de la gran pantalla.
Tampoco hemos de olvidarnos de
lo que sin duda resulta el elemento más sobresaliente del film
(por encima in-cluso del aspecto visual), que se es-conde en una
de las dos difíciles deci-siones de casting para dar vida a
nuestros protagonistas. Si bien
Pepe Viyuela
crea un Filemón ligeramente
conseguido, aunque bastante pasado de revoluciones (el
histrionismo es una de las escasas armas con que cuenta este
comediante), el gran descubrimiento cómico del
año se concentra en la figura del cuasi desconocido
Be-nito Pocino, que no encarna a
Mortadelo, sino que ES Mor-tadelo.
Tomándose importantes libertades, sobre todo sonoras en el
personaje (el acento y los latiguillos catalanes junto a otras
imi-taciones), que no enturbian el espíritu de éste, y dándole
carne de una manera tan fotocopiada físicamente como entrañable
y precisa en la captura de su espíritu, Pocino se gana con
facilidad las sim-patías de toda la audiencia y se hace con el
protagonismo absoluto del film.
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Pierde interés
a medida que avanza, a pesar de su logro visual |
Y es que, más allá de
Mortadelo y de lo bien que luce visualmente el conjun-to, la
traslación del espíritu del tebeo, de su tempo visual y sonoro
(algo en lo que Ibáñez es maestro de maestros), de su humor
cercano y de la calle, pe-ro al mismo tiempo trabajado y
tremen-damente original (nunca fácil y eviden-te), resulta un
casi completo desatino en este “tour de force” fesse-riano, tan
agotador y reiterativo, como finalmente penosamente aburrido. La
película promete empezar desde lo más alto (así lo ha repetido
en distintas declaraciones su autor), y para quien conozca la
anterior filmografía de
Fesser y la
valore, así puede ser, pues en-seguida vemos que nos vuelve a
contar la misma historia de siem-pre y de la misma manera. Tanto
en sus cortos como en “El mila-gro de P. Tinto”, a una potente
imaginación plástica había que su-mar un uso excesivo e indebido
de los chistes fáciles, las situacio-nes pretendidamente
graciosas mal dirigidas y el deseo permanen-te de volar a la
máxima altura cómica sin proporcionar áreas de descanso a sus
films, que provocan una irremediable fatiga (princi-palmente en
el campo de la larga duración) y una sensación mo-lesta de que
lo que veíamos pretendía ser mucho más gracioso y rompedor de lo
que en realidad era.
Y es una pena, porque su
anterior film tenía una historia más que intere-sante por debajo
de tanto esteticismo y una interpretación extraordinaria del
recientemente fallecido
Luis Ciges (que
tiene en “Mortadelo y Filemón” su última aparición en pantalla),
que quedaban lastradas por la anticlimá-tica construcción del
guión y la rim-bombante y excesiva dirección. Esto se vuelve a
repetir aquí, con los añadidos de que la historia no vuela ni
mucho menos a tan bue-na altura de ingenio y que a nivel de
casting el film acomete ciertos errores importantes (los papeles
del Súper y de Bacterio y sus in-tervenciones carecen de toda
gracia y de toda empatía), que termi-nan haciéndolo naufragar en
un mar de risas tontas, escasos gol-pes cómicos conseguidos y un
progresivo aburrimiento que se va adueñando del público según la
trama pierde interés, no avanza y se dispersa entre multitud de
personajes y situa-ciones.
Entre tanto desatino, se termina por echar abajo el mejor
intento que se ha llevado a cabo de transcribir el universo de
Ibáñez a la pantalla. Quizás acabe siendo un éxito, pero sin
duda nunca será un acierto.
Calificación: 4.5
/ 10
Imágenes
de "La gran aventura de Mortadelo y Filemón" - Copyright © 2003
Sogecine y Películas Pendelton. Distribuidora en España: Warner
Sogefilms. Todos los derechos
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