CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
La
insoportable mezquindad del ser
Justine (Jennifer
Aniston) tiene treinta años y vive en una pequeña
lo-calidad en el interior de los Estados Unidos, una de esas
poblaciones en las que tal vez sería exagerado decir que todo el
mundo se conoce, pero en cuyo motel de las afueras –tam-bién en
la parroquia– todos acaban coincidiendo. Justine está casada con
Phil (John C. Reilly,
"Magnolia"), un pintor de brocha gorda que trabaja junto a su
inseparable socio y amigo Bubba –el actor ("Oh, brother!") y
di-rector ("La
zona gris") Tim Blake Nelson–.
Ambos pasan todo su tiem-po libre apalancados en el sofá del
matrimonio, fumando marihuana mientras miran la televisión y
hacen comentarios jocosos a los que sólo ellos le encuentran la
gracia. Justine y Phil hace tiempo que intentan tener un hijo,
pero ella no consigue quedarse embarazada –la mujer cree que
puede ser debido a que su marido fuma mucha hierba y su esperma
se ha visto alterado–. Cuando Justine era jo-ven tomó la decisión
de no acudir a la universidad para no separar-se de Phil, que ya
entonces era su novio, y ahora es dependienta en un supermercado
de mala muerte plagado de esperpentos, un lugar donde no se sabe
quiénes son más freaks, si los clientes o sus compañeros de
trabajo, entre los que se encuentran el beato guardia de
seguridad (Mike White,
también guionista del film), la ilusa Gwen (Deborah
Rush, "In & out"), la rebelde –a su manera– Cheryl (Zooey
Deschanel, "Casi
famosos") y su jefe calzonazos (John
Carroll Lynch, "A cualquier otro lugar").
Ante tal
panorama, Justine se siente asfixiada por su propia rutina
existen-cial, que no le ofrece ningún tipo de estímulo o
aliciente. Para escapar de esta insatisfactoria monotonía podría
haberse convertido en una adicta del Prozac, la Biblia, el
bingo, la tarjeta de crédito... o la marihuana y la tele-basura,
como es el caso de Phil y Bubba, por no mencionar otras salidas
más drásticas y, claro está, trágicas. Sin embargo, su atención
recae en el nuevo cajero del sórdido supermercado en el que está
empleada, Holden (Donnie Darko, es decir,
Jake Gyllenhaal), un muchacho
al que supera en edad, que se siente incomprendido y esclavizado
en una sociedad llena de hipocresía, cuyo libro de culto es "El
guardián entre el cen-teno" de Salinger, y que sueña con ser
escritor. Holden y Justine creen ser almas gemelas e iniciarán
una relación sentimental... y sexual, por supuesto, a
escondidas...
"The good
girl" es el tercer largometraje de
Miguel Arteta, un jo-ven realizador nacido en Puerto
Rico que es prácticamente desco-nocido en España pero que se
mantiene activo en los circuitos in-dependientes norteamericanos
–es un habitual del Festival de Sun-dance y de los Independent
Spirit Awards (en el 2001 ganó el Pre-mio a la Mejor Película de
Bajo Presupuesto por "Chuck & Buck", y recibió varias
nominaciones por "Star Maps")–. No cabe la menor duda de que la
presencia de la televisivamente popular Jennifer Aniston
("Friends") en el presente film le ha ayudado a abrir algu-nas
puertas pendientes de cara a su distribución.
"The good
girl" es una de esas pe-lículas sencillas que nos ofrece de
vez en cuando el cine indie de los Estados Unidos, de las
que no hacen ruido ni levantan polvareda, y que atra-viesan un
paisaje común. Pero la lla-neza y la cercanía con la que está
construida forma parte de su encanto y no le resta efectividad a
la hora de ir tomando instantáneas de la gente y los modos de
vida de una Norteamérica pseudo-profunda constituida por
pequeños núcleos como el que aquí se nos muestra, siempre a un
paso de la carica-tura pero sin perder de vista la triste
realidad; comunidades vigilan-tes donde familia y religión son
dos bases sobre las que se edifica "el camino correcto", donde
se tiene muy claro qué significa ser "una buena chica". Retratos
cotidianos del hastío, de la inercia, de la claudicación.
La
infidelidad de Justine con un hombre de menor edad dentro de
este contexto –un tema nada novedoso, es cierto– resulta, no
obs-tante, un vehículo válido para comprender el vacío vital y el
posterior dilema que angustia a esta mujer, y que acaba zanjando
con egoís-mo. Tampoco hay excesiva sorpresa en cuanto le precede
y acon-tece después, pero en este discurrir falto de pretensiones
y obstá-culos formales, desde la comedia ligeramente ácida –lejos
de la mordacidad cáustica de "Ghost
world"–, cumple con su cometido, y al final su
principal acierto es la adecuación, porque no se le descubren
defectos que la dañen irremisiblemente, de igual manera que
tampoco será recordada por su gran in-genio. "The good girl"
ofrece también identificación, porque esos personajes que, como
ya apuntaba, se encuentran limítrofes con la caricatura, surgen
como fantasmas de nuestras propias sombras. Independientemente
de que uno sea hombre o mujer, cabe pregun-tarse cuánto hay de
nosotros y de aquellos que conocemos en Justine, en Phil, en
Holden o en Bubba, y en las situaciones que les envuelven. Por
no hablar del ambiente del supermercado; si al-guna vez han
trabajado en uno el suficiente tiempo, les parecerá
–espeluznantemente– reconocible.
Sin
embargo, hay dos problemas que afectan a esta historia. El
primero es que a causa de ese tono un tanto ligero y de su
moderada capacidad de incisión, el drama que se oculta tras la
actitud de conformismo y la mez-quindad de sus protagonistas,
puede pasar desapercibido. El segundo, es-trechamente relacionado
con el ante-rior, radica en la evolución de la trama, a partir de
la mitad del film, hacia un final resuelto con cierta torpeza,
economía y –¡lástima!– convencionalidad, pero que sí revela cuán
mísera es la condición humana, porque aquí no se salva ninguno.
Sobre
Jennifer Aniston, quien ha cosechado loables comen-tarios por su
labor, señalar que soporta con gran soltura el peso protagónico,
y que logra de forma convincente alejarnos de esa imagen que
inevitablemente tenemos de la popular y pizpireta Rachel de
"Friends". El de Justine es un papel que recuerda vaga-mente a su
pequeña participación en "Trabajo basura" (Office Spa-ce) como
camarera. El resto del reparto, acertado, si bien tanto
Gyllenhaal como Blake Nelson y Reilly interpretan un tipo de
per-sonajes que reinciden en los registros que habían
desarrollado en anteriores trabajos, la cual cosa, por un lado,
ayuda, pero por otro puede sonar a ya visto.
Con todo,
es una película que se deja ver, con ciertos apun-tes de
interés en cuanto a situaciones y personajes, pero en la que se
echa de menos algo más de mala leche y un de-senlace mejor
logrado. Lo que me cuesta comprender es que se le concediera
un galardón por su dirección artística en el Festival de Gijón,
categoría por la que jamás se me hubiera ocurrido desta-carla de
entre otras propuestas tal vez más lucidas.
Calificación:
7 / 10

Imágenes
de "The good girl" - Copyright © 2002 Myriad
Pictures, Flan de Coco Films, Hungry Eye Lowland Pictures,
In-Motion AG Movie & TV Productions y World Media Fonds V.
Distribuidora en España: Filmax. Fotos por . Todos los derechos
reservados.
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