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Dirección: Miguel
Arteta.
País: USA.
Año: 2002.
Duración: 93 min.
Interpretación: Jennifer
Aniston (Justine Last), Mike White (Corny), Jake
Gyllenhaal (Holden Worther), Deborah Rush (Gwen
Jackson), John Carroll Lynch (Jack Field), John
C. Reilly (Phil Last), Tim Blake Nelson (Bubba),
Zooey Deschanel (Cheryl), Roxanne Hart (Señora
Worther), John Doe (Señor Worther).
Guión: Mike
White.
Producción: Matthew
Greenfield.
Música: Tony
Maxwell, James O'Brien, Mark Orten y Joey
Waronker.
Fotografía: Enrique Chediak.
Montaje: Jeff
Batancourt.
Diseño de producción: Daniel
Bradford.
Dirección artística: Macie
Vener.
Vestuario: Nancy
Steiner.
Estreno en España: 31 Enero 2003. |
CRÍTICA
por
Miguel Á. Refoyo
El
conformismo enfrentado al universo de Salinger
Miguel Arteta propone una valiente y
pesimista historia de infideli-dad en un honesto reflejo de la
América profunda y sus singulares habitantes
La última triunfadora dentro de los círculos independientes,
‘The Good Girl’, se ha convertido en una de esas extrañas cintas
que corrigen y recu-peran el deteriorado concepto que ha perdido
con el tiempo el cine denomi-nado como ‘indie’. Con una
definitoria falta de pretenciosidad que radica en la sencillez y
el estilo directo y explí-cito, el joven
Miguel Arteta
propone con una historia que,
si bien no deja de consumir sus aspiraciones en una idea
reiterada hasta la extenuación como lo es el problema de la
infidelidad derivada del aburrimiento en la pareja, sí
constituye una mirada diáfana y su-gerente sobre la vida
sin esperanza de los pueblos que cons-tituyen la muy quemada
América Profunda. La
historia narra la apática vida de Justine, una joven
treinteañera que comprueba cada día de qué forma tan cruel y
tediosa empieza el final de su ilusión vital, de sus deseos de
juventud abortados por un matrimonio infe-liz, ahogando su
frustración en un soporífero trabajo como depen-dienta de un
extravagante supermercado llamado ‘El rodeo de la ganga’. Sus
ánimos de vida renacen con la llegada de un joven ima-ginativo e
inestable que hace revivir el deseo de vida de una joven que
verá peligrar su mohíno pero seguro mundo. El realizador y su
guionista, Mike White,
exponen la infidelidad de una mujer que re-cupera la autonomía
existencial destruyendo los cimientos de la vi-da que ella misma
ha elegido, como reflejo del cataclismo al que conlleva el
camino de la cobardía que antepone el engaño a la ver-dad. Una
infidelidad que transforma el pequeño universo de tedio y rutina
no en una renovada objetividad, sino en una abrumante
ca-tástrofe cotidiana de bruscas proporciones.
Esas ínfulas perdidas del personaje de Justine se concentran en
el miste-rio que despierta en ella el joven Hol-den, llamado así
por su obsesión por la obra maestra de J.D. Salinger ‘El
guardián entre el centeno’, pieza clave del pequeño drama de
Arteta. La ten-tación del adulterio y el cambio, del sentimiento
de felicidad perdida, no es más que el espíritu rebelde de
Holden Caufield, aquel legendario adolescente que no veía
sentido a una vida llena de problemas, creados o verdaderos,
colmada de fantasmas, obsesiones y de-seos, donde los miedos
vitales emanaban de una sociedad opre-sora que no entendía ni
comprendía su espíritu tan profundamente contradictorio.
El mundo de la obra de Salinger no deja de
estar presente en todo momento en esta pequeña joya del ci-ne
independiente. Tal y
como le decía su hermana Phoebe al jo-ven Caufield, su mayor
problema es que “no sabe lo que quiere”, al igual que le pasa a
la Justine de ‘The Good Girl’. Una vez llevada a cabo la
infidelidad, el estable mundo de la joven peligra
inesperada-mente, produciendo consecuencias trágicas, como un
imprevisto embarazo, el descubrimiento por parte del mejor amigo
de su mari-do de la traición y la consecuente reflexión que
apunta a un incierto futuro con un chico inestable y soñador. La
cinta de Arteta está ha-blando, en consecuencia, de los sueños y
ambiciones que evitan vivir en la realidad, que conllevan a
buscar el egoísmo por encima de las circunstancias que rodean
nuestras vidas.
Lejos de caer en el patetismo cáus-tico que tiene el fondo de la
trama, el prometedor cineasta explora la letárgi-ca naturaleza
de la vida de Justine y sus involuntarios resultados sin juzgar
nunca su actitud, liberando al perso-naje y a todos aquellos que
la rodean de los muchos errores que cometen. La paradoja del
título queda patente en un tercer acto que comienza con la duda
de Justine acerca de eliminar para siempre al pobre y enamorado
Holden para terminar alcanzando en un pesimista final lleno de
sombría y infausta infeli-cidad. ‘The Good Girl’ es
una película virtuosa, desprovista de sentimentalismo y
muy cruel con todos y cada uno de los pa-téticos personajes
que inundan con su excentricidad un cos-mos
privativo de pueblo yanqui reflejado con evidente hu-mor negro
(la creatividad con el micrófono de
Zooey Deschanel,
un Mike White enganchado a la Biblia, los padres impasibles de
Holden...). Es de recibo destacar la fabulosa composición de una
Jennifer Aniston
que abandona su encasillamiento de ‘chica Friends’ en un rol
tratado con espléndida madurez y un
Jake Gy-llenhaal
que vuelve a asombrar con su
clónico personaje de ‘Don-nie
Darko’. Ambos acompañados de excelentes secundarios
como John C. Reilly
o Tim Blake Nelson.
La amargura humana y el conformismo que nos ahoga en nuestras
miserables vidas quedan marcados en una de esas películas que,
por muchos años, perma-necerá en nuestra memoria visual como un
título sugerente e inte-resante.
Imágenes
de "The good girl" - Copyright © 2002 Myriad
Pictures, Flan de Coco Films, Hungry Eye Lowland Pictures,
In-Motion AG Movie & TV Productions y World Media Fonds V.
Distribuidora en España: Filmax. Fotos por . Todos los derechos
reservados.
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