CÓMO SE
HIZO "EL NÚCLEO"
Notas de producción
© 2003
UIP
Los
científicos llevan décadas haciéndose preguntas sobre el campo
magnético de la Tierra y el propio Albert Einstein declaró que
éste “representa uno de los problemas más cruciales de la
Física”. El Dr. Sten Odenwald, doctor en Astronomía por Harvard,
lo expresa así: “Si el campo magnético de la Tierra cambiara
súbitamente, y esto es algo que ocurre de forma natural más o
menos cada 250.000 años, las consecuencias serían fascinantes.
Los geofísicos ya han comenzado a notar una disminución de la
fuerza del campo magnético de la Tierra. La verdad es que no
sabemos si esto forma parte de un ciclo natural o si es el
síntoma de algo mucho más siniestro”.
Este
carácter ignoto es lo que hace que EL NÚCLEO no sea sólo otra
película de ciencia ficción más. Dice el productor David Foster:
“Hemos visto aventuras marinas y odiseas espaciales pero el
centro de la Tierra sigue siendo un terreno inexplorado”.
Aunque se
inspira en elementos científicos reales y extrapolados, EL
NÚCLEO es básicamente una obra fruto de la imaginación. Dice el
director Jon Amiel: “Los científicos sólo pueden hacer
especulaciones sobre lo que hay ahí abajo. Lanzan ondas sónicas
al interior del planeta y, por la forma en que esas ondas se ven
refractadas, postulan que existe un núcleo externo líquido y un
núcleo interno sólido compuesto de níquel e hierro. Pero nadie
lo sabe a ciencia cierta. Esta película no es “science fiction”,
es “science faction” (Juego de palabras entre fiction y fact):
tiene un poco de ciencia, un componente factual y mucha
ficción”.
Otra cosa
que la ciencia no sabe es si el núcleo de la Tierra dejará de
funcionar alguna vez. Se sigue produciendo un intenso debate
sobre la cuestión. El calor que genera ¿se debe al enfriamiento
del níquel y el hierro? ¿O existe, como sugiere otra teoría, un
reactor nuclear gigante de plutonio y uranio que arde bajo la
superficie de la Tierra? ¿Y por qué los polos magnéticos del
planeta parecen invertirse cada medio millón de años más o
menos?
Dice
Amiel: “Siempre se ha pensado que el espacio era la última
frontera. Pero lo cierto es que existen enormes e insondables
misterios sepultados a unos pocos miles de kilómetros bajo
nuestros pies. Una de las preguntas que plantea la película es
qué pasaría si una persona normal como el espectador se viera
enfrentado a una situación como ésta. ¿Se comportaría como un
héroe? ¿Qué cualidades aportaría a la tarea y qué cualidades se
sorprendería de descubrir en sí mismo?”
Atraídos
por la complejidad psicológica de la historia tanto como por las
provocativas cuestiones que plantea, el reparto de EL NÚCLEO
está formado por un excitante grupo de actores, todos ellos
orgullosos de hacer el papel de héroes que sacrifican sus vidas
por la Humanidad.
Dice Aaron
Eckhart: “Esta película cuenta la historia de un equipo muy
especial de personas que se embarcan en una misión para salvar
la Tierra. Me parece un argumento extraordinario”. Hilary Swank
se muestra de acuerdo: “La película plantea una idea interesante
desde un punto de vista muy humano. Se puede decir que llega
directamente al corazón de lo que este planeta significa para
todos nosotros”. Por su parte Delroy Lindo comenta: “Jon Amiel
quiere que el público se ponga del lado de los personajes. Se ha
preocupado mucho para que los efectos especiales de la película
no eclipsen a los seres humanos que protagonizan la historia”.
El
director Amiel quería crear una acción tensa y trepidante sin
perder de vista la dinámica humana de la tripulación que viaja a
bordo de la nave: “Una buena historia dramática se basa siempre
en el conflicto entre los personajes. Aquí tenemos a un oficial
de carrera de la NASA, un astronauta, una atractiva mujer que es
la primera que ha viajado al espacio, un físico nuclear francés,
un científico arrogante y un colega de éste con el que tiene una
rivalidad desde hace 20 años: con un grupo de personas tan
atípico como éste, tienes la receta perfecta para conseguir una
mezcla dramática rica y maravillosa”.
Alfre
Woodard dice que este equipo de seis personas es como una
“representación de las diferentes partes del cerebro”. Y Stanley
Tucci añade que esa media docena de personajes “se convierten en
una sola individualidad para poder salvar a la Humanidad”.
El actor
francés de origen turco Tchéky Karyo subraya el componente
multirracial del equipo de la película: “Entre ellos hay
diferencias culturales pero todos los seres humanos son iguales.
Y realmente se necesita un grupo tan diverso de personas para
salvar al mundo”.
Tucci
comenta: “Lo mejor de la película es cómo un grupo de personas
de naturaleza tan diferente se las arreglan para superar
obstáculos tan tremendos. Deben recurrir a aspectos y cualidades
personales que quizá no han utilizado nunca antes”. Eckhart
añade: “La película tiene de todo. Tiene humor, un poco de
romance y mucho heroísmo. Y cuenta una historia nueva, eso por
descontado”.
El
director Jon Amiel cree que el público disfrutará tanto viendo
la película como el equipo disfrutó haciéndola: “En definitiva,
es un trepidante viaje que lleva al espectador a un mundo que
nunca ha visto antes”.
El
productor y co-guionista Cooper Layne vio en un viaje a Hawai el
magma que salía de un volcán y se deslizaba hasta el mar,
enfriándose al entrar en contacto con el agua: “Me pareció que
sería interesante poder meterse en un volcán en algún tipo de
vehículo que te llevara hasta el mismo núcleo de la Tierra.
Luego me di cuenta de que la base de un volcán es en realidad un
conducto que lleva directamente al núcleo líquido del planeta”.
Así nació
la idea de EL NÚCLEO. Una vez terminado el guión, Layne se lo
presentó al productor David Foster, en cuyo largo historial
figuran títulos como La huida, Los vividores y La máscara del
Zorro. Foster sabe reconocer un buen guión cuando lo ve y se lo
enseñó a su amigo el director Jon Amiel, con el que llevaba años
queriendo trabajar. Pronto llegaron a un acuerdo.
Lo
siguiente era formar un reparto de primera línea. Foster y Amiel
repartieron el guión, pensando que atraería a los actores que
buscaban.
Aaron
Eckhart, que encarna al héroe involuntario de la historia,
sintió interés por el guión pero también por la idea de hacer
una película para todos los públicos, incluidos sus propios
hijos: “La película muestra un grupo de gente que une sus
esfuerzos para salvar el planeta. Me siento orgulloso de
participar en esta película porque pienso que servirá para que
la gente empiece a replantearse sus ideas sobre este planeta”.
Hilary
Swank encarna a una de las terranautas que pilotan el vehículo
que viaja hasta el núcleo de la Tierra: “Adoro a Jon Amiel
–dice-. Cuando supe los nombres de los demás miembros del
reparto, me pareció una oportunidad irresistible. Además,
¿cuántas veces te van a ofrecer un personaje tan fascinante como
el de esta terranauta? Me atrajo el concepto tan intrigante de
la película”.
Dice Bruce
Greenwood: “La historia es divertida e interesante. El diálogo
es inteligente y las relaciones entre los personajes están lo
bastante polarizadas como para generar mucha tensión dramática”.
Stanley
Tucci, que interpreta al científico sabelotodo, se sintió
impresionado por el modo en que el guión equilibraba las escenas
de acción con el desarrollo de los personajes: “Se trata de una
genuina pieza coral en la que todos tienen ocasión de mostrar su
talento y pasar un buen rato. Y es una película que
definitivamente dará que pensar al público”.
Dice Alfre
Woodard, que interpreta el papel de la mujer que guía a los
terranautas en su camino hacia el núcleo de la Tierra: “Hay un
mundo increíble en el interior de nuestro planeta y ninguna
película lo había explorado hasta ahora”.
Para
asegurar la verosimilitud de la película, Jon Amiel contrató los
servicios de diversos asesores: científicos de CalTech,
astronautas de la NASA, profesores de la UCLA y personal
militar.
D. J. Qualls, que interpreta al genio de los ordenadores “Rat”,
habló con hackers que han estado en prisión y ahora se han
rehabilitado y trabajan para el Gobierno. De forma inesperada
este trabajo de documentación le puso nervioso: “Miraba cómo
esos tíos manipulaban los datos de un ordenador y tuve miedo.
Llegó un momento en el que sentí que ya no quería saber nada más
del tema: ya había aprendido bastante sobre sus habilidades”.
Cada actor
buscó la forma de añadirle un toque personal a su papel. Aaron
Eckhart y Delroy Lindo, por ejemplo, visitaron el Laboratorio de
Propulsión a chorro del California Institute of Technology en
Pasadena, para observar el trabajo de los científicos. Además,
Lindo visionó películas que mostraban la labor de investigación
de los científicos y le pareció muy estimulante “poder asomarse
a ese mundo”.
Alfre
Woodard, que interpreta el papel de jefa de Misión Control, un
cargo jamás ejercido por mujer alguna, decidió averiguar por qué
camino habría podido su personaje llegar a ocupar una posición
tan alta: “Hablé con un científico sobre la industria
aeroespacial y el programa de la NASA, y me enteré del proceso
que siguen las mujeres para ascender en el escalafón. Al final
me hice con una especie de historia de mi personaje: en dónde
nació, en dónde estudió, qué trabajos habría ido desempeñando y
cómo se manejaba dentro de ese mundo”.
Para
documentarse sobre sus personajes de terranautas, Bruce
Greenwood y Hilary Swank se entrevistaron con los astronautas
Tom D. Jones y la coronel Susan Helms. Jones, que pasó un total
de 53 días en el espacio y que ahora es asesor aeroespacial,
escritor y conferenciante, compartió sus experiencias de vuelo
con Greenwood, quien comenta: “Fue muy excitante. Tom me enseñó
un video que grabó en el espacio, era algo fantástico. Los dos
astronautas eran grandes profesionales. Para mí todos los
astronautas son héroes”.
Swank, que
curiosamente llegó a pensar en seguir la carrera espacial en su
juventud, se entrevistó con Susan Helms, la astronauta que vivió
en una estación espacial americana durante dos meses. Dice la
actriz: “Antes de ser actriz, quise ser astronauta. Y aún sigo
soñando con ir al espacio. Me parece algo espiritual, más grande
que todos nosotros, y creo que nunca debemos olvidar eso: lo
pequeños que somos en el esquema general del universo”.
Cuando se
puso a trabajar, el equipo de diseño de la película descubrió
que crear desde cero el mundo del interior de la Tierra era una
tarea llena de posibilidades pero al mismo tiempo curiosamente
limitada por las expectativas del público. Así las cosas, se
plantearon dos cuestiones: las recreaciones anteriores del
interior de la Tierra y lo poco que saben los sabios sobre el
núcleo del planeta. Con respecto al clásico de Julio Verne,
“Viaje al centro de la Tierra”, llevado al cine en 1959 en lo
que es la única película que ha tratado con anterioridad el tema
del viaje por el interior de la Tierra, el director Jon Amiel
comenta: “Verne se imaginó un elegante grupo de personajes
ataviados con trajes de tweed victoriano que van andando hasta
el centro del planeta, en donde encuentran un lagarto gigante,
un enorme lago y ¡la ciudad perdida de Atlantis! Nosotros nos
hemos beneficiado de siglo y medio de descubrimientos
científicos y hemos buscado por tanto un enfoque más realista.
Si alguien viene buscando encontrar ciudades perdidas en esta
historia, lo siento, no es su día de suerte...”
Dice
McMurry: “En nuestra película no se trata de encontrarse con
monstruos ni nada parecido. Tenemos un enfoque más realista de
la ciencia. Pero lo cierto es que sabemos menos del espacio
interior que del espacio exterior, así que partimos de un cierto
nivel de realidad y la estiramos un poco de forma que el
resultado combina todo lo que sabemos de la ciencia y una dosis
generosa de licencia poética”.
Para
mantener la verosimilitud, se consultó a científicos como el Dr.
Conrad Foster y el Dr. Richard Terrile, de JPL/Cal Tech sobre
cuestiones tales como la escala relativa de las cosas, la
temperatura que llega a alcanzar el núcleo y qué tipo de
materiales podrían aguantar una temperatura tan extrema. Para
crear Virgil, la nave subterránea, los diseñadores hicieron
varias aproximaciones hasta que encontraron un modelo que a
todos les pareció satisfactorio.
Dice el
productor David Foster: “Vimos una serie de diseños asombrosos
pero Jon Amiel decidió que se parecían demasiado a naves tipo
Star Trek o Star Wars. Así que pensamos, ¿cuál es la criatura
emblemática que vive dentro de la Tierra? Cuando se nos ocurrió
la idea del gusano de tierra, supimos que habíamos resuelto el
problema”.
Sabiendo
que la nave sería larga y segmentada como un gusano, la
siguiente pregunta era: ¿qué aspecto debía tener? Amiel recuerda
el proceso creativo: “Fue un enorme reto diseñar y construir una
nave que resultara creíble a la hora de hacer lo que tenía que
hacer: llegar hasta el centro de la Tierra. ¿Cómo se abriría
camino a través de la materia sólida? ¿Qué la propulsaría? ¿Cómo
navegaría? Nos fijamos como modelos el gusano de tierra, el
cohete y el submarino... y así fue como nació Virgil, a partir
de una combinación de esos tres conceptos”.
Se decidió
construir la nave a tamaño natural porque se pensó que sería
mejor que rodar con miniaturas. En un enorme estudio que
disponía de una grúa para mover la cámara, el director artístico
Philip Harrison se puso a trabajar como si se dispusiera a
construir una nave de verdad. El resultado final fue un
impresionante navío de unos 70 metros de largo y unos 10 de
alto. Dice Jon Amiel, para que nos hagamos una idea de la escala
de la nave: “Imagínense algo del tamaño de un jet 737 y con la
altura de un tren Amtrak y se harán una idea del tipo de
vehículo de que estamos hablando”.
Aunque
ciertos elementos, como todos los exteriores que rodean a la
nave, se añadieron por ordenador, los interiores debían ser muy
reales. Dice Amiel: “En vez de diseñar un decorado interior
futurista y brillante, buscamos que tuviera un aspecto oscuro,
en tonos tierra, y brutalmente funcional. Debía parecer que la
nave se había montado a toda prisa en tres meses, sin tiempo
para instalar comodidades de ningún tipo. Si alguna tuvieras la
temible experiencia de ver el interior de un avión sin todos
esos reconfortantes paneles que te hacen sentirte como si
estuvieras en una especie de salón, lo que verías serían
kilómetros de cables y tuberías pegados entre sí con cinta
plástica. Ese fue el aspecto que quisimos darle al interior de
la nave Virgil”.
Dice el
supervisor de efectos especiales Garry Elmendorf: “El rodaje se
hizo en un espacio limitado. Por ello se construyó el decorado
con partes móviles para que se pudiera introducir la cámara y el
equipo a la hora de rodar la acción”.
Para crear
la sensacion de movimiento de la nave Elmendorf diseñó un
sistema a base de bolsas de aire, mucho menos trepidante que un
sistema hidráulico: “Las bolsas eran del tamaño de un camión y
cada una podía desplazar unas diez toneladas. Según fuera
necesario, podíamos balancear suavemente la nave, sacudirla o
propinarle un buen golpe”.
Otro reto
consistió en crear la geoda gigante que la nave Virgil atraviesa
en su camino al centro de la Tierra. El director artístico
Philip Harrison descubrió asombrado que este tipo de geodas
gigantes existen realmente en lo profundo de la corteza
terrestre: “Tienen unos cristales inmensos que alcanzan los 10
metros de longitud”, dice Harrison, que utilizó unos ocho
kilómetros de forro acrílico para crear modelos de cristal a
escala real, muchos de los cuales alcanzan un tamaño de unos 7
metros de altura.
Además de
la geoda, el interior de la Tierra esconde muchas sorpresas: un
laberinto de conductos volcánicos, un paisaje de grandes
montañas invertidas en el borde de la corteza terrestre, campos
de diamantes con gemas del tamaño de un edificio y el
impresionante infierno de aspecto similar al de una estrella que
está situado en el corazón del planeta. En total la película
contiene más de 400 efectos visuales.
El rodaje,
que comenzó el 9 de diciembre de 2001 en Vancouver, se
desarrolló en escenarios de Londres, París, Roma, Montreal,
Washington y San Francisco. Los exteriores del desierto se
rodaron en Utah. También se rodó a bordo de dos portaaviones: el
USS Abraham Lincoln (CVN-72) en la estación naval de Everett, al
norte de Seattle, en el estado de Washington; y el USS
Constellation (CV-64) en la base naval de San Diego.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "El núcleo" - Copyright © 2003 UIP, Core Productions
y Horsepower Films. Distribuidora en España: UIP. Todos los derechos
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