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Dirección: Jon
Amiel.
Países: USA y Reino Unido.
Año: 2003.
Duración: 134 min.
Interpretación: Aaron
Eckhart (Doctor Josh Keyes), Hilary Swank (Mayor
Rebecca 'Beck' Childs), Delroy Lindo (Doctor
Edward Brazzleton), Stanley Tucci (Doctor Conrad
Zimsky), D.J. Qualls (Taz 'Rat' Finch), Tchéky
Karyo (Doctor Sergei Leveque), Richard Jenkins
(General Thomas Purcell), Nicole Leroux (Madre), Bruce Greenwood (Robert
Iverson), Alfre Woodard (Talma Stickley).
Guión: Cooper
Layne y John Rogers.
Producción: Sean
Bailey, David Foster y Cooper Layne.
Música: Christopher
Young.
Fotografía: John Lindley.
Montaje: Terry
Rawlings.
Diseño de producción: Philip
Harrison.
Dirección artística: Andrew
Neskoromny y Sandi Tanaka.
Vestuario: Daniel
J. Lester.
Estreno en USA: 28 Marzo 2003.
Estreno en España: 28 Marzo 2003. |
CRÍTICA
por
Diego Vázquez
Una de
aventuras catastróficas
Dentro de ese subgénero del cine de catástrofes que de tanto en
tanto (en función de las tensiones que se viven en los Estados
Unidos y de la corrien-te ideológica reinante) regresa a las
pantallas, casi siempre con el respal-do de las taquillas (no
hay nada más lacerante que ver como “sería” un ca-taclismo en
nuestro planeta sabiendo que a la salida del cine todo seguirá
donde estaba), se viene dando la ten-dencia en los últimos años
(tenden-cia, por otro lado, acuciante en todos los géneros del
cine comercial norte-americano) de revestir de factura de serie
A (con esos cada vez más espectaculares y faltos de credibilidad
efectos digitales), guio-nes que hace unas décadas ya hubiera
costado darles forma si-quiera de serie B. Pero como vivimos
tiempos en que el cine más comercial ha de ser completamente
laxante y vacuo de contenidos, así como carente de estructura
(por fortuna algunos grandes ejem-plos están tratando de dar la
vuelta a esto últimamente), y como el espectador medio actual
está ya acostumbrado a todo, no es de extrañar que “El núcleo”,
sin ser una película completamente des-deñable, esté más
próximo a una fantasía aventurera de serie B que a un producto
con vocación globalizadora y de rompe-taquillas.
Quizás por eso, a tenor de los primeros resultados eco-nómicos
en Estados Unidos, el film no haya arrancado muy bien, lo que
además de achacárselo a un cierto estancamiento del género,
habría que entenderlo como una mala venta del film como producto
para todas las audiencias, cuando en realidad es una cinta de
gé-nero destinada a ser disfrutada principalmente por los
aficionados más permisivos e insaciables.
Para empezar, ni siquiera nos en-contramos ante un film de
catástrofes propiamente dicho, pues más del 70% del film
transcurre en el viaje al interior de nuestro planeta con la
in-tención de remediar un problema de rotación (?) que amenaza
con acabar con toda la Tierra. Aparte del impor-tante dato de
que el causante de ese problema sea en principio el propio
gobierno americano y sus experimen-tos con armas defensivas
(impagable y de máxima actualidad resulta la ex-plicación que se
da al por qué de la fabricación de esas armas), hay que destacar
también que para solucionar el entuerto la decisión pasa por el
uso masivo de bombas nucleares, con lo que queda claro que estos
instrumentos de muerte en el fondo son nuestros amigos y
salvadores. Pero como las lecturas sociopolíticas son tan
propias de la ciencia ficción como los gritos de bellas mujeres
del género de terror, tales ridiculeces despiertan hasta cínica
simpatía. Así por tanto, la destrucción de símbolos mundiales
como el puente Gol-den Gate de San Francisco y el Coliseo de
Roma (tampoco mucho más) a causa de esta catástrofe, no resulta
más que la premisa y el arranque del film (que por cierto son
las partes rodadas con más vigor, a pesar de sus cantosos
efectos), ya que por lo que respecta al nudo de la trama, la
cinta está más próxima a obras como “Viaje al centro de la
tierra” (con destellos de otras novelas de Julio Verne como
“20.000 leguas de viaje submarino”) o incluso a “Viaje
aluci-nante” (las aventuras en los conductos y fluidos del
interior del cuerpo humano de una pequeña nave miniaturizada
encuentran aquí un fiel reflejo estético), que a otras populares
cintas de este género (a pesar del parecido también con
“Armageddon”).
Es en el núcleo del film donde se repiten los tópicos y se
estanca bas-tante la acción, con los peligros y contratiempos
típicos de todo viaje cinematográfico y con una tripulación en
la que se reparten los papeles ca-racterísticos del género
(científicos, matemáticos, militares e informáticos) entre un
buen puñado de malos acto-res, incluyéndose las bajas humanas
también esperadas que aca-barán dando lugar a la consabida
historia de amor. Nada original, pero pese a que hubiera sido
muy deseable una buena rees-critura de personajes y diálogos con
el fin de tapar un poco la dejadez que el film respira en toda
esta parte central, no deja de ser un producto entretenido,
aunque siempre dentro del grupo de aficionados al que va
dirigido (que sepan resistir frases como “no eres un líder
hasta que fracasas”) y nunca con las miras puestas en una
audiencia global que, con toda seguridad, saldrá decepcionada de
esta pequeña cinta de consumo rápido.
Calificación: 5.5
/ 10
Imágenes de "El núcleo" - Copyright © 2003 UIP, Core Productions
y Horsepower Films. Distribuidora en España: UIP. Todos los derechos
reservados.
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