CRÍTICA
por
Diego Vázquez
El amor de Mamet a su oficio
He de reconocerlo, siempre es
un placer contemplar alguna pelí-cula que lleve el sello de
David Mamet
en ella, ya sea sólo en su faceta de guionista (larga,
prestigiosa y popular) o en la que aquí nos ocupa de guionista y
director. Como escritor su talento es úni-co y estilizado,
destacando siempre unos diálogos tocados de ma-gia
cinematográfica, de esos que resuenan en los oídos y llenan de
placer al oyente, y más cuando están bañados de la impagable
iro-nía que despliegan en “El último golpe”. Su manera de
escribir –clásica y precisa– le coloca entre los más grandes
guionistas de la actualidad y en este film
vuelve a hacer una demostración de talento y a juguetear con el
espectador de manera similar a lo que ya había hecho en “La
trama”, convirtiendo toda la cinta en una trampa dentro de otra
trampa, y de otra y de
otra, hasta dar lugar a una gran trampa gigante, a un juego de
prestidi-gitación tan excesivo y artificial como entretenido y
encantador al mismo tiempo.
En esta pieza de cine negro, como su mismo autor la ha
catalogado, se respiran los aires del mejor
cine clásico salido de las mejores plu-mas hollywoodienses
durante mu-chos años.
Aunque su argumento del atraco perfecto y de los engaños y
estratagemas entre todos los inte-grantes del tinglado para
quedarse con el botín nos lleva inevitablemente a la fundacional
“Rufufú” (todo un referente en el cine de atracos
contemporáneo), en realidad sus tentáculos se extienden mucho
más allá hasta alcanzar todos los esquemas míticos de un cine en
blanco y negro donde la violencia saltaba en cada fotograma y
las lenguas afiladas de sus protagonistas jugaban constantemente
al juego de la réplica y la contrarreplica, ante la fascinación
y el goce del espectador atento. Ciertamente en esta cinta se
esconden al-gunos de los mejores diálogos del año, así como una
serie de chis-tes desternillantes para quitarse el sombrero, que
dichos por boca de un reparto tan colosal como respetuoso en sus
elecciones con los auténticos clásicos contemporáneos de la
interpretación del país de las barras y estrellas –tan admirados
como escasamente contratados–, convierten la palabra de esta
película en auténtico oro fílmico.
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Un regalo para
los que aún piensan que hay cabida en el cine actual para
la diversión inteligente |
El
duelo impagable que se establece entre dos mons-truos de su
oficio como son Gene
Hackman (que
vuelve a tomar la batuta protagonista de un film de altura y a
dar una nueva muestra de su ta-ento que sus admiradores
es-perábamos con impaciencia) y
Danny DeVito
(muy desaprovecha-do últimamente y aquí colocado en la categoría
de gran actor que siempre ha merecido ostentar), está secundado
por otro buen pu-ñado de nombres magníficos, desde
Delroy Lindo
hasta Sam Rockwell
(recientemente galardonado con el premio al mejor actor en el
Festival de cine de Berlín),
Rebecca Pidgeon
y Ricky Jay
(actriz y actor fetiches del director). Todos ellos dan
autenticidad a este regreso, no exento de nostalgia (en más de
un momento pare-ce que estemos ante uno de los recientes
thriller crepusculares de Clint Eastwood), a
una producción de puro entretenimiento, de puro cine, que Mamet
se encarga de dirigir con pulso de ma-estro y un clasicismo y
precisión en la puesta en escena en-vidiable en los tiempos que
corren.
Poco importa que en su tramo final la acumulación de trampas y
la nece-sidad continua de sorprender y desco-locar al espectador
hagan perder un poco la profundidad humana que se había
desplegado en la trama en los minutos anteriores, llevando este
fac-tor a un terreno algo más plano y se-cundario. Ni este
pequeño bache llega a ensuciar de verdad el prodigio de este
pedazo de cine que sabe mirar a los ojos a algunos de los
maestros del oficio y entregarles este regalo,
que también pode-mos disfrutar los espectadores que aún pensamos
que hay cabida en el cine actual para la diversión inteligente.
Por una vez hemos de alegrarnos que dentro de este mes de abril
repleto de estrenos atrasados y de saldo, nos llegue un film del
2001 que injustamente había permanecido inédito en España. Como
se suele decir: “nunca es tarde…”
Calificación: 8
/ 10
Imágenes de "El último golpe" - Copyright ©
2001 Franchise Pictures e Indelible Pictures. Distribuidora en
España: Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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