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Dirección: Bruce
Beresford.
Países: USA, Reino Unido,
Irlanda y Alemania.
Año: 2002.
Duración: 94 min.
Interpretación: Pierce
Brosnan (Desmond Doyle), Julianna Margulies
(Bernadette Beattie), Aidan Quinn (Nick Barron),
Stephen Rea (Michael Beattie), Alan Bates (Thomas
Connolly), John Lynch (Señor Wolfe), Sophie
Vavasseur (Evelyn Doyle), Niall Beagan (Dermot
Doyle), Hugh McDonagh (Maurice Doyle), Frank
Kelly (Henry Doyle).
Guión: Paul
Pender.
Producción: Pierce
Brosnan, Michael Ohoven, Beau St. Clair y Kevan
Barker.
Música: Stephen
Endelman.
Fotografía: André Fleuren.
Montaje: Humphrey
Dixon.
Diseño de producción: John
Stoddart.
Dirección artística: Ian
Bailie.
Vestuario: Joan
Bergin.
Estreno en USA: 13 Diciembre 2002.
Estreno en España: 4 Abril 2003. |
CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
La ley
del corazón
Con la fuerza dramática de "Yo
soy Sam" en su lucha por mante-ner la familia unida,
en un ambiente puramente irlandés al estilo de "Un hombre
tranquilo" y con temática similar a la tratada en "Las
hermanas de la Magdalena", "Evelyn" se presenta como
trasunto a las pantallas de una historia real sucedida en 1953 y
que obligó a cambiar una legislación bienintencionada pero que
suponía un atropello al derecho inalienable de los padres en la
educación de sus hijos: Desmond Doyle (Pierce
Brosnan) es un
padre sin re-cursos al que se le quita a custodia de sus tres
hijos cuando es abandonado por su mujer. Los niños son
ingresados en centros educativos católicos, y ahí se inicia una
lucha legal por recuperar-los, aunque para ello tenga que
cambiarse incluso una Ley de la Infancia que no le deja ninguna
esperanza. El eje de la trama se centra en Evelyn, la hija
mayor, puesta al cuidado de unas mon-jas, y que ofrecerá una de
las escenas más emotivas –por su sin-ceridad y sencillez– en su
declaración judicial.
Aunque en este caso no se trate de niños huérfanos, tenemos una
situa-ción parecida a la planteada por Mu-llan en su reciente
película: habla también de una legislación abusiva del Estado, y
de la Iglesia como cau-ce para llevarla a cabo, pero no tiene el
odio visceral y el sectarismo de aquélla, y procura apoyarse con
un mínimo de rigor en los hechos, cosa de la que carecía "Las
hermanas de la Magdalena". Su visión es más posi-tiva al
denunciar para construir una justicia mayor, al saber discernir
entre lo que es la institución y el comportamiento erróneo de
alguno de sus miembros; de hecho, la mayoría de las monjas son
presentadas con una mirada afectuosa por su labor desinteresada.
La óptica de Beresford
("Paseando a Miss Daisy", "Camino al paraíso") es más amable y
sincera al mostrar una realidad acorde a una mentalidad muy
irlandesa y muy católica; éste es quizá uno de los aspectos más
logrados, pues se mezclan rugby con cerveza, música de pub
irlandés con rezos pia-dosos, junto a gentes de gran corazón, y
un sentido de la legisla-ción con referencias morales o
religiosas, logrando con todo ello crear una atmósfera verídica
que refleja un modo de vida optimista y lleno de buenos
sentimientos, con una fe profunda y una capacidad de perdón y de
lucha, todas ellas características del pueblo irlan-dés.
Si bien no es una película de tesis sino de testimonio, se
plantean cuestiones importantes como la primacía de los padres
en la educación de los hijos, la injerencia injusta del Estado
en el ám-bito familiar o las relaciones entre derecho y moral al
legislar. El tratamiento dominante de cada circunstancia está
aderezado con la dulzura de sus protagonistas, que gozan con la
alegría de vivir juntos y con la amistad de sus vecinos. En esta
misma línea, in-troduce una subtrama romántica, con un amor que
empujará a Des-mond para dejar de beber y recomenzar la vida.
La factura de "Evelyn" es correcta, con un guión bien elaborado
y un montaje sencillo que, por ejemplo en el momento del juicio,
busca las re-acciones con planos de los distintos personajes o
se sirve de un magnífico travelling de retroceso con música de
acompañamiento para aportar la emo-tividad de una niña que
repite su ora-ción en pro de la verdad y la justicia. La
interpretación de Brosnan
–también productor– está cargada de fuerza y capacidad de
seducción, en una historia que le es cercana al haber sido
abandonado por su padre siendo niño. El
director australiano nos ofrece una película agradable y sin
compli-caciones, en defensa de la familia y de la ley del amor
frente a legislaciones faltas de sentido común. Hay denuncia,
pero llena de sentido positivo
y de luminosidad, sin la sordidez ni la intolerancia de otras
producciones semejantes. Gustará a un pú-blico amplio, pues el
amor y la familia son valores universales, que todos podemos
entender y apreciar.
Calificación:
    
Imágenes
de "Evelyn" - Copyright © 2002 First Look Media,
Cinerenta Present, United Artists, Irish Dreamtime y Cineevelyn
Production. Distribuidora en España: DeAPlaneta. Todos los derechos
reservados.
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