CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
God save
the... Roi
Enésima
parodia humorística de las películas de James Bond (aquí
caricaturizado por el popular Rowan 'Bean' Atkinson),
esta vez con sello inglés como el original, recurriendo a los
símbolos britá-nicos tradicionalmente más emblemáticos (la
Corona y sus famo-sas Joyas) y recuperando ese antiguo
enfrentamiento entre Gran Bretaña y Francia gracias al malvado
de la función, Pascal Sauva-ge (John
Malkovich), quien pretende hacerse con el Trono. Para
reafirmar sus lazos con la saga del agente 007, la producción,
ade-más, incorpora a los guionistas
Neal Purvis y Robert Wade,
au-tores del libreto de "El mundo nunca es suficiente" y la más
cerca-na "Muere
otro día".
El argumento es tan simple que apenas merece la pena ser
tenido en consideración, pues es una me-ra excusa para encadenar
una se-rie de gags para mayor lucimiento de Atkinson: Los
miembros mejor dotados del Servicio Secreto mueren por error, de
manera que el patoso y obtuso Johnny English, hasta el mo-mento
destinado a trabajos de oficina, deberá tomar el relevo para
evitar que las Joyas de la Corona sean robadas de la Torre de
Londres y salvar a su país de una conspira-ción para hacerse con
el poder real, o sea, Real. Lógicamente sus capacidades son
nulas, pero finalmente, y como era de prever, se convertirá en
un héroe accidental. Encuentros, desencuentros, equívocos y
meteduras de pata servirán para derrumbar ese uni-verso lleno de
glamour, gadgets de alta tecnología, villanos, peleas y
persecuciones, espionaje y hembras de bandera... Por lo menos
éstos no se toman en serio.
El
problema principal de este tipo de películas, pese a que son
medianamente entretenidas –salvando algunos baches–, es que se
basan en unos gags harto conocidos, muchos de ellos vistos en
comedias del mismo estilo y otros ya desve-lados a través de su
trailer promocional. Así, su originalidad y su poder
sorpresivo se reducen considerablemente, y sólo cabe esperar que
estén ejecutados con la mayor gracia posible para que uno pueda
disfrutar con ellos. Basta con citar el más claro referente de
las parodias descabelladas, la injustamente menospreciada
"Aterriza como puedas" ("Airplaine!") de los Zucker y otros
produc-tos similares ("Hot Shots!", "Top Secret") para saber a
qué nos es-tamos refiriendo. Los miembros de aquel grupo
denominado ZAZ (completado por Jim Abrahams) sentaron las bases
de dicho sub-género y la mayoría de lo que se ha generado con
posterioridad dentro de las mismas coordenadas no ha hecho otra
cosa que tratar de imitarles con distintas variaciones del mismo
motivo. Con todo, "Johnny English" se gana la risa del
público en muchos momentos y aunque se perfila predecible y poco
novedosa, tampoco aburre. No se le puede pedir mucho más, porque
no lo van a encontrar.
En lo que afecta a su figura central, Rowan Atkinson es un actor
que pue-de llegar a cansar. Su comicidad se respalda básicamente
en su rostro poco atractivo, en sus gestos y ma-nierismos, en su
autoridiculización como un ser esperpéntico y torpe. Tras verle
reiteradamente en series como "Mr. Bean", esta limitación dentro
del registro cómico empieza a agotar, y en "Johnny English"
volve-mos a reencontrarnos con Mr. Bean una vez más, aunque en
esta ocasión se llame de manera distinta y le rodeen otras
circunstan-cias. La cantante Natalie
Imbruglia, que tiene sus orígenes como actriz en la
serie australiana "Vecinos" (como Guy 'Memento' Pear-ce o
la también solista Kylie Minogue), se pone aquí en la piel de la
chica Bond –o Johnny English– de turno y no desentona en el
conjunto. Menos favorecido resulta el célebre John Malkovich
como el francés Pascal Sauvage, el "malo" de la película, no
sabemos si respondiendo a la llamada de un talonario o a un
capricho de la estrella por desmarcarse de lo ya hecho, o a
ambas cosas a la vez. En cualquier caso, olvidable, lo mismo que
su fingido acento. Otro rostro destacado y solvente es el del
británico Ben Miller ("Oscura
seducción", "El
agente de la condicional"), quien encarna al sufrido
y paciente Bough, el ayudante de English, y debe inge-niárselas
para sacarle de los apuros en que se mete.
En
conclusión, Johnny English probablemente será del agrado de los
incondicionales de la parodia, de risa generosa y poco
exigen-tes con los recursos que se pongan en juego. Mucho más
come-dida que su prima lejana Austin Powers, puede ayudarles
a pa-sar una tarde ociosa sin mayores pretensiones, pero, desde
luego, su visionado en el cine es prescindible –por aquello
de la economía doméstica– y si no son muy fans de estos
tejema-nejes, mejor reservarle una oportunidad, si les llama la
atención, cuando aparezca en las estanterías del videoclub. Para
aquellos que, como yo, se duermen con las cintas de Bond, estas
otras siempre son algo más divertidas.
Calificación:
5 / 10

Imágenes de "Johnny English" - Copyright © 2002
Rogue Male Films.
Distribuidora en España: UIP. Todos los derechos
reservados.
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