CÓMO SE
HIZO "LA PRUEBA"
Notas de producción
© 2003
Buena Vista International
1. La
película
“La idea
de crear una historia sobre las pruebas de reclutamiento de la
CIA nos pareció fascinante”, comenta Roger Birnbaum, productor
de “The Recruit” (La Prueba), la nueva película de Touchstone
Pictures/Spyglass Entertainment. “¿Quiénes son estos jóvenes
ansiosos por realizar un trabajo que muy pocos se atreven a
hacer? ¿Cómo elige esta organización secreta a las personas que
encajan con este tipo de trabajos? Éstas eran algunas de las
preguntas que rondaban por nuestras cabezas”.
Trabajar
con Al Pacino, –ganador de un Oscar de la Academia y uno de los
mejores actores de la historia del cine– para contar esta
historia fue una oportunidad que no podíamos rechazar. El
productor Gary Barber añade: “Es un mito. “Se muestra siempre
tan natural que es imposible no creer en lo que está haciendo”.
“The
Recruit” (La Prueba) es un thriller psicológico repleto de giros
y sorpresas. “Nunca se sabe quiénes son los buenos ni qué es lo
que va a pasar. La película está ambientada en las instalaciones
de la CIA, pero en realidad, es una proeza interpretativa en la
que se ponen de manifiesto las dotes dramáticas de Al Pacino”,
comenta Roger Donaldson, director de esta película y de otros
thrillers policíacos como “No Way Out” (No hay salida) y
“Thirteen Days” (Trece días). “En un plano distinto, es la
historia de un muchacho que busca a su padre”, añade el
productor, Gary Barber. “Es el duro viaje que tendrá que
realizar James para conseguir superar la ausencia de su padre”.
“La
formación de espías no proviene de ningún libro”, nos dice el
productor Jeff Apple, quien ya tuvo un escarceo con otra
organización clandestina – el Servicio secreto – en “In the Line
of Fire” (En la línea de fuego). “Es necesario tener muchas
capacidades: desde un punto de vista visceral, hay que aprender
a manejar explosivos o saltar en paracaídas; la parte cerebral,
en cambio, consiste en poder distinguir lo que es real de lo que
no lo es, aprender a caracterizarse uno mismo, o saber
interpretar un papel y convertirse en el mejor actor de todos
los tiempos”.
Chase
Brandon ha sido una pieza clave, ya que se ha encargado de
proporcionarnos toda la información sobre la CIA: las
instalaciones, los métodos que se emplean, así como el complejo
proceso de reclutamiento: los métodos que sigue la Agencia para
elegir a los candidatos adecuados, formarlos y moldearlos hasta
convertirlos en oficiales de operaciones. “El proceso de
formación que se desarrolla en la Agencia es realmente
interesante; hasta tenemos una parte en la que nuestros
oficiales de operaciones realizan tareas de formación
clandestinas”, comenta Brandon. “Soy consciente de que la gente
piensa que lo llamamos "La Granja". Como respondería un Agente
tradicional, no puedo confirmar ni desmentir que exista ese
lugar, lo único que puedo decir es que si tuviéramos que darle
un nombre a nuestros centros de entrenamiento, "La Granja" sería
con toda probabilidad el más apropiado”. Brandon lo organizó
todo para que los realizadores pudieran visitar la sede central
de la CIA en Langley, Virginia, e incluso proporcionó
información que tuvo su efecto directo en la historia. “Tuvimos
la oportunidad de ver cómo se llevan a cabo las operaciones y,
lo que es más importante, cómo es la gente en realidad”,
recuerda Apple.
Roger
Donaldson, el director, fue el elegido para llevar la historia a
la gran pantalla. Barber y Birnbaum estuvieron encantados de
poder trabajar con Donaldson, famoso por ser el creador de
películas inteligentes, cargadas de matices y suspense. “Gary y
yo creemos que la película de Roger ‘No Way Out’ (No hay salida)
guarda ciertas similitudes con ‘The Recruit’ (La Prueba)”,
afirma Birnbaum. “Conocemos a Roger desde hace mucho tiempo y ha
sido maravilloso poder trabajar con él una vez más; ya habíamos
trabajado con él en ‘White Sands’”, comentan Birnbaum y Barber.
Donaldson afirma que le encanta hacer thrillers. “He realizado
varias películas que se pueden calificar de thriller, incluso
los dramas que he hecho tienen siempre elementos de peligro,
violencia e intriga. He hecho películas ambientadas en
Washington; ‘Thirteen Days’ (Trece días) se sitúa en la Casa
Blanca y ‘No Way Out’ (No hay salida) tenía el Pentágono como
escenario principal. Y ahora ésta habla de la CIA. Estas tres
instituciones desarrollan su trabajo no sólo en Washington y el
resto de Estados Unidos. También tienen una gran repercusión en
el resto del mundo porque tienen algo que las hace
irresistiblemente atractivas”, apunta Donaldson.
Aparte del
gancho de la historia y de los temas que aborda, la idea de
trabajar con Al Pacino interpretando al inspector de la CIA,
Walter Burke, y Colin Farrell como el nuevo aspirante, James
Clayton, fue decisiva a la hora de dirigir esta película. “Tanto
Al como Colin están entre los mejores actores del momento.
Trabajar con intérpretes de esta categoría facilita mucho las
cosas”, comenta.
Roger
Birnbaum explica algunas de las decisiones que se vio obligado a
tomar: “Al y Colin son actores consumados. Ambos saben conectar
a la perfección con el resto del equipo. La personalidad de Al
pone de manifiesto una naturaleza voluble con rasgos de
autoritarismo y también de misterio. El público tiene la
sensación de que cuando Al dice algo, esconde parte de verdad.
¿Hay alguien mejor para interpretar un papel de espía?”.
Como ya
ocurrió con otros muchos directores, Donaldson no puede más que
elogiar la manera en que Pacino ha abordado su papel: “No hay
duda que es uno de los mejores actores de su generación. Al es
perfeccionista y extremadamente autoexigente. Nadie es más duro
con Al que él mismo. Y no hay mejor regalo para un director. Mi
trabajo consistía simplemente en hacer ver a Al que sabíamos
apreciar el magnífico trabajo que estaba realizando”, señala
Donaldson.
La voz de
Farrell cambia cuando tiene que hablar de su experiencia al
trabajar con Al Pacino: “Nos llevábamos tan bien. Es un hombre
fabuloso; es muy inteligente y tiene muchas virtudes. Me
sorprendió lo divertido que es. Me reí tanto con él... no podía
parar. He aprendido muchísimo – a cambiar las tomas, a
mantenerlas... Dicen que ningún hombre es una isla, pero en
términos de talento, Al es todo un país”.
Al Pacino
tuvo el mismo efecto en los demás actores. La frase que se solía
escuchar era ‘vamos a clase' – ninguno de los actores tenía que
fingir mientras se rodaban las escenas en el aula. Moynahan
narra la experiencia: “Todas las escenas que tenía que rodar con
Al estaban relacionadas con el ambiente en las aulas. Tuve el
inmenso honor de poder asistir a la mejor lección de
interpretación y además sentado en primera fila. Para prestar
atención no hace falta actuar. Cuando Al Pacino está trabajando,
no te queda más remedio que prestar atención". “Me encantó
trabajar con Al porque no todos los días tienes la oportunidad
de trabajar con un mito del cine estadounidense y aprender de
él. Me encantó ver cómo actúa y cómo acepta todo tipo de
riesgos”, recuerda Macht. “Cuando supe que iba a trabajar con Al
me pareció que estaba soñando”, comenta Farrell. “Es una leyenda
viva, un genio. Ha sido maravilloso poder trabajar con él”.
Farrell
comenta de su personaje: “Parece que me atraen los personajes
que han experimentado o están experimentando algún cambio
importante en sus vidas. Cuando James tenía 12 años, su padre
murió en un accidente de avión y, a los 14, su madre falleció
por causas naturales. A pesar de que finge que no se toma las
cosas en serio, todo para él es serio. Lo que me atrajo de este
personaje fue su dolor y la incapacidad de convertirse en un
adulto de 25 años. No lograba encontrarse a sí mismo. No tenía
ningún tipo de referente porque ni siquiera era capaz de
recordar a sus padres”.
Esta carga
dramática de la película fue otro de los elementos que llamó la
atención a Farrell, un actor que se caracteriza por su
sensibilidad creativa: “Es maravilloso tener una base sobre la
que construir a los personajes. Algo por donde empezar a
investigar y cuyo resultado es algo totalmente distinto. Ese
viaje de investigación es muy valioso porque te permite crear un
personaje de carne y hueso y no una pobre marioneta a merced de
la historia". Farrell asocia la relación entre James y Burke con
la de un padre y un hijo. “Es una relación de tira y afloja.
James considera la figura de Burke como la figura paterna, a
pesar de que Burke juega con él como si fuera un muñeco. Burke
lo manipula, lo atrae y luego lo aparta de él. Y todo para
conseguir un propósito que al final acaba funcionando".
Donaldson supo instintivamente que elegir a Farrell había sido
la decisión correcta: “Colin es un actor con mucho talento y
mucha energía, virtudes que no se ven empañadas por su gran
atractivo físico. Siempre estaba preparado para lo que exigiera
el guión a cada momento”.
Bridget
Moynahan fue la elegida para interpretar el papel de Layla
Moore, otra recluta de la CIA. Había leído varias versiones del
guión pero su impresión sobre el personaje no cambió en
absoluto. “Layla es una mujer muy inteligente, ambiciosa y
decidida. Tiene un objetivo concreto y nada podrá detenerla. Al
mismo tiempo, es una persona que se deja llevar por su corazón.
Layla es sensible y, a veces, se debate entre corazón y razón,
algo que creo que les ocurre a muchas mujeres con una mentalidad
fuerte y centrada en su carrera. Es una mujer con la que me
siento muy identificada”. Los realizadores sabían perfectamente
qué tipo de mujer debía interpretar el papel de Layla; y
Moynahan cumplía todos los requisitos. Barber comenta,
“Buscábamos a una mujer joven para el papel de Layla, pero no
una niña. Bridget es una gran actriz y además es muy guapa e
inteligente. Imprime fuerza mental y física a los personajes que
interpreta. Bridget da vida a Layla”.
Gabriel
Macht fue el elegido para interpretar el papel de Zach, cuyas
intenciones hicieron que Clayton sospechara desde el principio.
“El papel de Zach me interesaba porque compite con James para
atraer la atención de Burke. Me parecía el candidato perfecto
para la CIA. Él sigue las reglas del juego y quiere este puesto
desde que era niño. También me gusta el hecho de que si estás en
activo en la CIA, nadie sabe de donde procedes en realidad. Zach
parece ser un agente doble. Los giros y las sorpresas que se
suceden en la película están llenas de misterio y suspense”.
A
Donaldson le entusiasmó la idea de trabajar con este grupo de
actores, la mayoría desconocidos en el momento del casting: “Es
más difícil crear misterio con actores famosos. A menudo sus
interpretaciones difieren de lo que tú estás intentado crear.
Esta combinación me proporciona más libertad como director”. A
pesar de la limitación de tiempo, los actores pudieron preparar
sus papeles: “Leí varios libros para documentarme antes de
empezar el rodaje. Leí My Spy - A Memoir of a CIA Wife, de Bina
Cady Kiyonaga, y The Book Of Honor, de Ted Gulp. Son libros que
se adentran en las vidas secretas y la muerte de los agentes de
la CIA. También leí una revista con muchísima información sobre
los servicios de inteligencia como la CIA, la NSA, MIG, y el
FBI”, recuerda Macht. “El año pasado trabajé en otra película en
la que interpretaba a un agente de la CIA especializado en
investigación. Para ese papel, leí sobre la Fuerza Delta y
trabajé con un Ranger del ejército que me contó muchas historias
sobre los entrenamientos necesarios para llegar a ser un Ranger
y después un agente de la CIA. Fue muy útil”.
A pesar de
que el resto de actores se divertía haciendo de espías para la
gran pantalla, ninguno hubiera querido interpretar ese papel en
la vida real. Moynahan explica: “Una de las cosas que me
apasionaba de las historias sobre la vida de los agentes era la
capacidad para mentir a los que querían. No puedo imaginarme
teniendo una doble vida. El trabajo es necesario pero tener que
engañar a todos los que quieres debe resultar dificilísimo”.
Farrell
visitó el campus del MIT para poder sentirse como un estudiante,
pero la mayor parte del tiempo estuvo trabajando el acento. Para
ello ensayó con su compañero, Michael Buster, quien ha trabajado
en las cinco primeras películas americanas de Farrell, incluido
el éxito, “Minority Report”. Tres semanas antes del rodaje,
trabajaron a diario para cambiar el fuerte acento irlandés de
Farrell y convertirlo en lo que Buster denomina “un acento
americano estándar, no de una región determinada. Nada debe
identificarse con una zona en particular”. A Donaldson, como al
resto de los compañeros, le fascinó la “facilidad con la que
Colin pasa de uno a otro acento”.
1. La
película
2.
La producción
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