CÓMO SE
HIZO "MY KINGDOM"
Notas de producción
© 2001
DeAPlaneta
1. La génesis
¿Por qué
nuestra cultura siente tal fascinación por la clamorosa
naturaleza del crimen y las frías personalidades y vidas
privadas de aquellos que habitan su universo? Todos sabemos de
sobra que el mundo del crimen trata del sufrimiento, la
degradación sexual, la drogadicción y las muertes violentas,
pero eso no nos impide desear conocer los truculentos detalles
del estilo de vida de los ricos e infames. Estos eran los temas
que el director Don Boyd quería tratar cuando decidió hacer una
película sobre la corrupción y la elegante contraposición de las
vidas de los afiliados al crimen organizado en sus escondites de
Liverpool.
“Ya hacía
mucho tiempo que quería hacer una película sobre el rastrero
mundo del crimen” –dice Boyd, cuya prolífica y galardonada
trayectoria como director, guionista, productor de películas de
ficción y documentales, ya abarca más de 25 años en la industria
del cine británico. “Hace tiempo fui propietario de los derechos
biográficos sobre las vidas de los malhechores del East End
Ronnie y Reggie Kray, pero no llegó a cuajar como proyecto
viable por varios motivos. Pero todo el medio antisocial, que se
mueve alrededor de la atracción y la repulsa en partes iguales,
siguió intrigándome y permaneció incubándose en mi mente durante
seis años, esperando que los conceptos adecuados disparasen mi
imaginación”.
Eso
ocurrió justo después de que Boyd acabase de dirigir Lucia, una
película basada en la ópera de Gaetano Donizetti, en 1998. Dice:
“Después de esa experiencia estaba decidido a buscar un tema
completamente distinto a todo lo que había hecho anteriormente.
Londres se estaba poniendo de moda de forma excesiva en los
círculos cinematográficos y se abusaba de las localizaciones de
la ciudad. Aún no tenía ni idea de cuál iba a ser mi historia
del crimen, pero me fui a Liverpool para escapar de Londres y
centrar mis pensamientos. Encontré Liverpool excitante y
sorprendente. La zona portuaria estaba desierta, los barrios
obreros decaían y los efectos de la depresión económica de los
años de Margaret Thatcher seguían siendo evidentes. Pero había
también una atmósfera de ánimo, vivacidad y color en esa gran
ciudad del noroeste que me intoxicó”.
Sigue
diciendo: “En un destello de inspiración, me percaté de que la
ciudad estaba en una situación paralela a mi dilema artístico.
De la misma manera en que yo había conocido a criminales
considerables y me había sentido irresistiblemente atraído por
ellos –y contento de poder presumir de esta asociación a pesar
de que eran todos depravados asesinos- , me sentía atraído hacia
Liverpool de la misma forma a pesar de su lado oscuro y trágico.
Me di cuenta de que esa era la mejor manera de enfocar el tema
de los señores del crimen y los barones de la droga, y los
extraños conflictos que existen sobre ellos en nuestras mentes.
Liverpool ofrecía la misma dicotomía entre belleza y fealdad que
yo quería imbuir en una película dirigida a la gran corriente de
espectadores nostálgicos de las clásicas de la Warner Bros.,
épicas del delito protagonizadas por James Cagney y Edward G.
Robinson y sus altaneras redefiniciones contemporáneas, como
Goodfellas (Uno de los nuestros) y Casino, de Martin Scorsese”.
Con el
lenguaje “mob” y el ambiente de Liverpool fuertemente agarrado a
su alma, Boyd necesitaba una línea narrativa provocadora y
estimulante para poder vehicular su ambicioso tema. Explica:
“Decidí que necesitaba una estructura clásica de la trama que
pudiera incorporar Liverpool como una localización y un conjunto
de delincuentes como personajes principales. Me sumergí en los
clásicos y lo leí todo, desde Homero y Charles Dickens a William
Makepeace Thackeray y Victor Hugo. A continuación releí “El Rey
Lear” de Shakespeare y me identifiqué con él apasionadamente. Al
igual que Lear, yo tenía tres hijas adultas y ahí estaba la
oportunidad para expresar algo de mi propia personalidad en un
contexto de ficción. No hay serios paralelismos entre “El Rey
Lear” y el guión definitivo de My Kingdom aparte de los básicos
recursos familiares. Quien espere una adaptación moderna de esa
obra se sentirá muy defraudado. Pero era exactamente lo que yo
necesitaba para hacer arrancar mi proceso mental sobre cómo
presentar la caída de un hombre corrupto, y la cuestión moral
surgida de su rápida caída desde lo alto, de una forma lineal
creíble, sin tener que recurrir a embellecimientos fantásticos”.
Fue
entonces cuando Boyd decidió implicar al galardonado periodista
de “The Guardian”, Nick Davies, para coescribir el guión. Davies
escribió el celebrado “Dark Heart: The Shocking Truth About
Hidden Britain” (El corazón oscuro: la sorprendente verdad sobre
la Gran Bretaña invisible), un sugerente trabajo de
investigación de las clases sociales más bajas de Gran Bretaña y
el apoyo moral de los bajos fondos. Boyd sigue: “Necesitaba a
alguien de cuyos amplios conocimientos del tema pudiera extraer
lo necesario para dar a la historia un tono de realidad
auténtica. Nick tenía unos contactos excelentes con personajes
del crimen que iban desde las figuras más importantes a lo más
tirado de los bajos fondos y la vida callejera, y sabía cómo
funcionaban todos. También había tenido contactos con el
ambiente criminal de Liverpool y aprendí muchísimo de él. Fue un
verdadero esfuerzo de colaboración y desde el primer proyecto de
veinte páginas hasta la versión final su contribución no tuvo
precio.”
Quien tuvo
una gran fe en el proyecto desde el principio fue Neal Weisman,
productor del drama, premiado con el BAFTA por The Politician’s
Wife. Boyd explica: “Llegué a conocer bien a Neal en el Festival
de Sundance en 1990, cuando se presentó mi película Twenty-One.
Nos hicimos amigos porque le gustó mi obra y pensó que sería una
buena idea trabajar juntos. Cuando le hablé de My Kingdom se
mostró escéptico sobre mi elección de guionista, pero cuando
leyó el trabajo de Nick se convenció de que era el colaborador
ideal para realizar este guión. Desde ese momento Neal se
convirtió en mi productor, mi amigo del alma, mi guía editorial
y una tranquilizadora influencia en mi vida profesional. Fue
también él quien me dijo sin tapujos que debía pasar del arte y
ensayo a un enfoque más comercial. Él fue una persona clave en
el proyecto”.
Neal
Weisman añade: “Comprendí el concepto de My Kingdom en una sola
frase y me convenció de inmediato. También me pareció el
proyecto adecuado para Don, ya que podía combinar su talento
como director, guionista y documentalista en un mismo saco.
Aunque al principio tenía dudas sobre la colaboración de Don con
Nick Davies, su trabajo periodístico en “The Guardian” y su
libro “Dark Heart” (Corazón oscuro) claramente convertían a Nick
en la persona adecuada para ayudar a Don a producir una imagen
no romantizada de las organizaciones criminales al estilo
británico. Siempre tuvimos la intención de situar esta historia
de un padre poderoso, sus tres hijas y la destrucción que
desencadenan, en un contexto más comercial que abarcase un
público internacional. Don y Nick consiguieron llevar a cabo su
ambicioso proyecto situando la historia en un medio
socioeconómico creíble que debería atraer a un público muy
amplio.
Luego
Weisman presentó a Don Boyd y su idea para My Kingdom a Gabriela
Bacher. “Siempre tengo los ojos muy abiertos de cara a proyectos
que puedan casar la sensibilidad europea con la experiencia
norteamericana –dice Bacher-- y cuando Neal me ofreció My
Kingdom en el Festival de Cannes hace tres años, supe de
inmediato que iba a encajar con esa idea. Me intrigó la idea de
presentar una historia contemporánea sobre una familia poderosa
y compararla con la riqueza de los personajes de “El Rey Lear”.
Conocí a Don y me pareció un hombre fascinante y culto con una
amplia experiencia en la industria del cine”.
Bacher,
con su compañía Primary Pictures en pleno auge, arrancó el
desarrollo del proyecto contratando a Don Boyd y Nick Davies
para escribir el guión. “Liverpool, la ciudad, y sus gentes son
parte integral de la historia de My Kingdom. Me impresionó la
calidad de la investigación de Don y Nick, y la curiosidad y
energía que ambos pusieron en el proyecto. Pensé que podíamos
evocar las ásperas sagas del crimen de la Warner Bros. en la
época dorada de Hollywood”. Añade: “Trabajamos enormemente bien
juntos: Don, Neal y yo. La combinación de Neal viviendo en
Londres pero siendo norteamericano, y yo que vivo en E.E.U.U.
pero soy europea, parecía una buena mezcla, y nos permitió
producir una película que es muy “real”.
Llegados a
este punto, Sky Pictures entró en escena al principio, durante
la etapa del desarrollo, con su concurrente interés en Don Boyd,
como explica éste: “Sky Pictures tenía varias películas
teatrales en su haber y me identificaron como un director con el
que deseaban trabajar, y me preguntaron si estaba trabajando en
algo que pudiera encajar en su línea. Les enviamos tres páginas
con el esquema de My Kingdom. Nadine Mellor de Sky Pictures
dice: “Nos gustó mucho el proyecto y después del primer
encuentro con Don y luego con Neal y Gabriela estábamos muy
entusiasmados y acordamos apoyar el proyecto con Don como
director, desarrollando conjuntamente el guión con Primary
Pictures”. Sky Pictures inicialmente no estaban en el proyecto
pero luego se convertirían en los principales financiadores del
proyecto.
1. La
génesis
2.
El reparto
3.
Liverpool y el aspecto de "My kingdom"
Imágenes y notas
de cómo se hizo "My kingdom" - Copyright © 2001 Sky
Pictures. Distribuidora en España: DeAPlaneta. Todos los derechos
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