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¡A LO GRANDE!
(Large)


Dirección: Justin Edgar.
País:
Reino Unido.
Año: 2000.
Duración: 80 min.
Interpretación: Luke de Woolfson (Jason Mouseley), Melanie Gutteridge (Sophie), Emma Catherwood (Rachel Beasley), Lee Oakes (Ian), Simon Lowe (Rob), Zita Sattar (Kylie), Lucy Voller (Lara), Mirren Delaney (Lisa Gates), Les Dennis (Steve), Morwenna Banks (Lorraine), Phil Cornwell (Barry Mouseley).
Guión: Justin Edgar y Mike Dent.
Producción: Alex Usborne.
Música: David A. Huges.
Fotografía:
Robbie Ryan.
Montaje: Eddie Hamilton.
Diseño de producción: Julian Fullalove.
Dirección artística: Nick Dent, Mark Hudson y Madeleine Rogers.
Vestuario: Ralph Holes.
Estreno en Reino Unido: 5 Octubre 2001.
Estreno en España: 30 Mayo 2003.

 

CRÍTICA
por Tònia Pallejà
Canalcine.net, Barcelona

Un trabajo indefendible

  "¡A lo grande!" (Large) pertenece a ese sobreexplotado subgénero de la comedia idiota protagonizada por jóve-nes memos que durante su breve y obtuso periplo vital, no exento de tro-piezos, enredos y metas que satisfa-cer, van generando una serie de gags estúpidos, buscando esa risa más pri-mitiva y animal que todos llevamos dentro (no es muy académico, pero es una de las definiciones posibles). En cualquier caso, este humor bruto y bobalicón, comúnmente asociado a la cinematografía esta-dounidense, y que tan buenos frutos ha dado tanto en la pequeña como en la gran pantalla, no debiera ser nunca sinónimo de la es-tulticia de sus creadores, puesto que para lograr que surta efecto en el espectador –tarea harto difícil pese a que, por norma general, la crítica tienda a ningunear todo producto dirigido al público post-adolescente y, como consecuencia, a sus destinatarios– ha de ser concebido, planificado y efectuado con ingenio y habilidad.

  Sin embargo, lejos queda este fracasado intento de trasladar una fórmula tradicionalmente norteamericana a la actual coyuntura bri-tánica –mucho rave y clubbing planean por aquí– de ser el ejemplo más óptimo para valorar qué puede dar de sí esta clase de acerca-miento humorístico, que encontraría en cintas como "Algo pasa con Mary" de los hermanos Farrelly –a la que le roba una secuen-cia canina– o la precursora del género universitario "Desmadre a la americana" (Animal House) de John Landis –ambas citadas por sus autores como fuentes de “inspiración”– mejores y más loables referentes. Y es que, a decir verdad, una vez que se ha soporta-do esta interminable y tediosa nulidad, cualquier otra pelí-cula que se encuentre en las mismas coordenadas, por más lamentable que sea, cobra, bajo esta nueva luz comparati-va, una hilaridad y un calibre artístico insospechados hasta ahora.

  El director y coguionista Justin Ed-gar y el coguionista Mike Dent –re-cuerden estos dos nombres para po-der evitarlos convenientemente– to-man como punto de partida un esque-ma de lo más clásico: Jason Mouse-ley, un joven despreocupado e inma-duro, hijo de una fallecida estrella del rock de los 70, que ahora vive con su venenosa madrastra y el perro de és-ta, debe cumplir una serie de requisi-tos para poder heredar, a sus 18 años recién cumplidos, la fortuna de su padre: tener un trabajo estable, salir con una buena chica que le respete y le quiera por lo que es, no celebrar fiestas locas en el domicilio familiar y garantizar la seguridad de los bienes de su madrastra, entre los que se incluye el citado can. Como era de es-perar, el muchacho no podrá responder a dichas cláusulas legales, circunstancia que deberá enmendar en las próximas horas mien-tras otros allegados se encargan de complicarle todavía más la la-bor.

  Con estas premisas, los debutantes en el largometraje Edgar y Dent dan pie a una serie de situaciones copiadas –y lo que es peor, mal copiadas– de mil precedentes (la boda de la amiga, la inevitable fiesta desenfrenada en la casa paterna, la incursión de un gángster, etc., etc., etc.), ejecutadas con morro y desgana a partes iguales, pero, sobre todo, sin ningún rastro de gracia, suti-leza, encanto, atrevimiento o agudeza mental, salpicadas por algu-na que otra pincelada paródica (como la del perro Hannibal Lecter) y, principalmente, con la intervención de nuevos personajes/carica-tura mal desarrollados (el amigo lerdo, la enamorada ex novia, la “fea cachonda” y la “tía buena” con la que todos sueñan, que no falten) que se suman a la función para acabar de aburrir y castigar al personal.

  Así, "¡A lo grande!" se ajusta a los parámetros básicos de la comedia es-tadounidense juvenil, tan en auge du-rante la década de los 80 y actual-mente revisitada en incontables ejem-plos, pero el problema –que no es po-co– es que está confeccionada de la peor manera posible, con una mala pata insobornable y recalcitrante. Me recuerda –por si alguien llegó a verla antes de que la liquidaran de la cartelera– a aquella "Peor imposi-ble, ¿qué puede fallar?", de David Blanco y José Semprun, en la que se nos prometía revivir el espíritu de las screwball comedies y cuyo resultado no podía ser más deprimente. "¡A lo grande!" anda pareja –también en lo desafortunado de su título comercial–, y, además, teniendo en cuenta que antes de convertirse en largome-traje fue un corto, todavía se entiende menos que se llegara a pro-ducir.

  Como se habrá desprendido, nada hay que se pueda rescatar –y mira que ya es difícil– en este nefasto trabajo, ya que ni siquiera nos encontramos en uno de esos casos en los que por lo menos la cámara y la fotografía aportan algo de frescura o el reparto defiende sus papeles con dignidad. Los intérpretes, al completo, se exhiben torpes, forzados y sin gracia, y sólo cabe mencionar a dos de ellos, únicamente porque han intervenido en sendos estrenos re-cientes, éstos sí recomendables: el protagonista Luke De Woolfson (visto en "Café de noche") y su novia en la ficción Emma Cather-wood (en "My Kingdom").

  "¡A lo grande!" es una película totalmente indefendible –mal con-ducida, mal desenvuelta, mal interpretada, y negada como come-dia–, pero no inútil del todo: sirve para que, en adelante, valoremos más positivamente otros productos, tal vez modestos, pero mucho más funcionales. Si alguien les cae mal, pueden aconsejár-sela: es nociva. Lamentablemente, también daña la imagen de un género tan respetable como cualquier otro.

Calificación: 1 / 10

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Imágenes de "¡A lo grande!" - Copyright © 2000 Picture Palace North. Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos reservados.

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