CRÍTICA
por
Leandro Marques
Mundos absurdos, violentos,
conocidos
Sexo, drogas, violencia,
un asesinato y otros excesos conforman el explosivo cóctel con
el que el director estadounidense
Larry Clark
intenta atraer al público. Ésa es la excusa. Porque la
inten-ción es contarle algo más que una historia de jóvenes sin
rumbo que se meten en problemas. El realizador que saltó a la
fama con la controvertida "Kids" ofrece un retrato parecido con
su última pro-ducción, "Bully". Con un estilo
en el que resalta la crudeza na-rrativa y la búsqueda permanente
de impacto, Clark expone una mirada filosa y oscura sobre una
sociedad decadente, sin sueños, sin pasiones, que mira pasar la
vida con una sór-dida intrascendencia.
La cinta arranca con una dinámica arrolladora y envolvente que
se man-tendrá hasta el final. Bobby Kent y Marty Puccio son los
mejores amigos desde siempre. Pero su amistad no es nada
convencional: Bobby tiene una personalidad fuerte (al menos eso
es lo que trata de aparentar) y disfruta humillando a su
camarada, con burlas o golpes, cada vez que tiene oportuni-dad;
y mucho mejor si esa ocasión se produce delante de otros. La
cosa no puede durar así para siempre. A pesar de que pide
mu-darse de pueblo para escaparse de su amigo inseparable, los
des-preocupados padres de Marty no hacen nada, ni siquiera
intentan tratar de ver qué es lo que está sucediendo. Y él,
demasiado débil para responder a los ataques, escucha de boca de
su novia la solu-ción a todos sus males. La única alternativa
para terminar con esa relación es terminarla, literalmente. No
hay duda de que ése debe ser el camino a seguir: hay que matar a
Bobby Kent.
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Explora con
gran crudeza el estado de la juventud norteamericana |
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Los mundos que registra Clark
ha-cen máxima expresión del absurdo. Conductas absurdas.
Personas ab-surdas. Situaciones absurdas. Sin embargo, la gran
virtud del director (o la triste condición humana ac-tual) es
lograr que todo aquello que se retrata en la película no luzca
tan absurdo. Hay algo tan per-turbador y ridículo como
definitivamente conocido en esos estereo-tipados jóvenes
adolescentes que pasan el día drogándose, toman-do alcohol, que
no tienen cuidado alguno por la vida, ni les interesa nada del
otro, que pueden hablar de matar alguien como si se trata-ra de
hacer castillos de arena.
Clark explora con extrema
crudeza el estado de una juventud norteamericana que vive en un
estado de completo letargo. Marty y su novia reclutan unos
cuantos amigos, y juntos se encargan de planificar el crimen del
odioso de Bobby. Todos los personajes evi-dencian una profunda
carencia de valores y principios. Son margi-nales, pero no se
rebelan ni cuestionan nada. No piensan. Están vacíos. Sus padres
están vacíos. Cada uno está violentamente so-lo. Uno a uno, los
momentos de la película se encargan de salpicar brutalmente eso
a través de la pantalla.
Un excelente manejo del ritmo na-rrativo, que le confiere al
film una diná-mica atrapante. Algunos momentos de tremenda
atmósfera e intensidad. Excelente banda de sonido acompa-ñando
las imágenes. Personajes bien logrados. El tratamiento polémico
y casi despiadado de los varios ejes conceptuales de la trama
(adolescen-tes aburridos con comportamientos de adultos, la
amistad entre ellos, su vida sexual, su relación con las drogas,
el insípido rol de los padres). Estos son algunos de los puntos
que convierten a "Bully" en una película difícil y oscura.
Se la puede odiar o amar, pero nunca pasará
inadvertida. Eso es lo que pretende. Eso es lo que logra.
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Una película
sin duda imperfecta, pero es una experiencia que merece
ser vivida |
Para los que se vuelquen a su
fa-vor, queda una pequeña espinilla para reprochar. Es el final.
Porque si algo caracteriza el recorrido na-rrativo y visual del
resto de la cinta, es la furiosa honestidad de las imá-genes,
que hablan y denuncian por sí solas. Todo lo contrario sucede al
término de la película, cuando el discurso del director deja de
lado el filoso poder de la imagen por sí misma y se desplaza a
una toma de posición moral y política que suena más a bajada de
línea que a otra cosa. Como si después de una tremenda piña al
hígado, sobreviniera la necesidad de pedir perdón. Ésa es la
mancha más importante de una película sin dudas imperfecta, poco
prolija, pero que, en definitiva, es una experiencia que merece
ser vivida.
Imágenes de "Bully" - Copyright © 2001 StudioCanal, Lions Gate
Films, Muse Productions, Blacklist Films y Gravity Entertainment.
Distribuidora en España: Vértigo Films. Todos los derechos
reservados.
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