CÓMO SE HIZO "EN EL
FILO DE LAS OLAS"
Notas de producción
© 2002
UIP
EN EL FILO
DE LAS OLAS no tiene nada que ver con las típicas películas
playeras de surf como Beach Blanket Bingo, de moda en los años
60. No tiene nada que ver con lo que tus padres recuerdan que
eran las “surf movies”. Bienvenido a la playa Norte de Oahu,
siete millas que han generado una subcultura surfista cuyo
sempiterno machismo se está viendo amenazado por un nuevo tipo
de atletas: las chicas surferas.
La
película ha sido íntegramente rodada en dicha playa, el
epicentro del surfing sobre olas de gran tamaño, sin un solo
truco o transparencia. El origen del proyecto se remonta al
artículo “The Surf Girls of Maui”, publicado por Susan Orlean en
Outside Magazine. El productor Brian Grazer, gran aficionado al
surf, compró los derechos del artículo con la esperanza de ver
cumplido un viejo sueño, el de captar la subcultura del surfing.
Quería conseguir un retrato ajustado de uno de los deportes más
emocionantes, peligrosos e incomprendidos del mundo. Y encontró
la forma de hacerlo a través del director y co-guionista John
Stockwell, que estaba interesado en explorar una fuerza
emergente dentro de dicho mundo: las mujeres que hacen surf.
Dice
Grazer: “Partimos de una historia corta sobre esas surferas
pobres que no tienen dinero y deben ganarse la vida trabajando
de doncellas. Sueñan con llegar más allá y convertirse en
surferas; así es como tratan de buscarse una identidad. La
competición de Pipeline es el desafío definitivo para todo
surfero, más aún si se trata de una mujer. Se trata de
sobrevivir a olas de enorme intensidad que además rompen sobre
el coral”.
Si bien la
historia gira en torno a esta nueva figura de la mujer surfera,
la verdadera estrella de la película es la Madre Naturaleza.
Dice Stockwell: “La estrella es el surf... y a la hora de rodar
tuvimos que aceptar el hecho de que teníamos una estrella que no
podíamos controlar”. Grazer formula esto de otra manera: “Lo que
el tornado era en Twister, lo es el surf en EN EL FILO DE LAS
OLAS”.
Stockwell
y Lizzy Weiss se sumergieron en la cultura surfera de Oahu para
desarrollar la historia. Pronto descubrieron que no necesitaban
una gran estrella cuyo nombre figurara por encima del título de
la película. El concepto de la película era más comercial que su
reparto y Stockwell y Grazer comenzaron a buscar actrices que
resultaran creíbles entre un grupo de aspirantes prácticamente
desconocidas.
Dice
Stockwell, que es un veterano surfista: “Hay películas en las
que la inclusión de actores muy conocidos supondría una
distracción, y una película sobre surfing pertenece a esa
categoría. El público vería a esa gran estrella haciendo surf y
pensaría, Es imposible que alguien como Sarah Michelle Gellar
surfee tan bien. Debo descubrirme ante Universal e Imagine por
haber aceptado que la protagonista fuese relativamente poco
conocida”.
Encontraron a esa protagonista en la persona de Kate Bosworth.
Dice Stockwell: “Al principio Kate me pareció demasiado elegante
y refinada. Me preocupaba que no resultara verosimil haciendo el
papel de una chica que duerme en un colchón en el suelo y que se
atreve con la ola más temible del mundo. Pero cuando llegó a
Oahu se convirtió en el personaje, física y mentalmente, y los
surfistas profesionales que trabajaban en la película dijeron
que parecía uno más de ellos”.
El secreto
estaba, simplemente, en que Bosworth había venido preparada. (No
en balde se ganó el papel con el que debutó en El hombre que
susurraba a los caballos gracias a sus habilidades ecuestres,
dignas de una campeona.) Dice la actriz: “Empecé a tomar clases
de surf varias semanas antes de comenzar el rodaje. Quería
demostrarles a John y a Brian que, aparte de las cualidades de
actriz que habían visto en mí, sabía trabajar duro y era muy
tenaz: son las mismas cualidades del personaje de Anne Marie.
Sabía que dudaban a la hora de contratarme porque nunca había
hecho surf y quería que vieran que soy una profesional seria”.
La cosa funcionó.
Como
Bosworth es una consumada atleta, no le costó demasiado llegar a
dominar la técnica del surf. Eso sí, estuvo casi un mes
entrenando: surf, natación, levantamiento de pesas y carreras en
la arena. Dice Brian L. Keaulana, experto hawaiano que fue
asesor marino y de seguridad durante el rodaje de la película:
“El surf no es un deporte fácil. Se utiliza un grupo de músculos
diferentes que en otros deportes. Y el poder de intimidación
psicológica del océano es muy fuerte”.
Comenta
Bosworth: “Al principio las olas te parecen terroríficas. Este
es realmente un deporte en el que te juegas la vida: la gente
que se enfrenta a las olas puede morir. Yo tenía detrás de mi el
mejor equipo de seguridad posible pero nunca he pasado más miedo
que la primera vez que me enfrenté a esas olas de cuatro o cinco
metros cara a cara. Tragué un montón de agua. Pero no sólo me
atrajo la idea de conquistar las olas. También me sentía
intrigada por el personaje de Anne Marie y por su evolución
interna. Tiene el espíritu destrozado. Está marcada no sólo por
el accidente que casi le cuesta la vida en el Pipeline sino por
el abandono de la persona más importante de su vida, su madre.
Anne Marie
ha tenido que hacer de madre de su hermana pequeña y de sí
misma, porque su madre les dejó cuando ella sólo era una
adolescente. Para mí, mi madre es mi mejor amiga, siempre me
escucha, siempre está ahí. Tuve que imaginarme lo terrible que
sería vivir sin ella, para poder entender a Anne Marie, para
entender cómo vive dominada por el miedo. Lo que comparto con
ella es su entereza, pero yo saco esa fuerza de mi madre. En
realidad, la gran lucha de Anne Marie es la que se produce en su
interior: es esa batalla interior la que tiene que ganar. Y me
gusta pensar que consigue su victoria por sí misma, sin depender
de ningún chico, ni siquiera de sus mejores amigas. O lo
soluciona ella sola o se hunde”.
Stockwell
pensó en Michelle Rodriguez para el papel de Eden, la chica que
fabrica tablas de surf y luego cabalga sobre las olas en el Jet
Ski. Sobre el papel, esta chica de Jersey conocida por sus
papeles urbanos de chica dura en Girlfight y A todo gas no
parecía la más indicada para encarnar a una surfista playera.
Pero, de nuevo, fue su capacidad atlética natural la que jugó en
su favor y le añadió autenticidad al personaje.
Dice
Rodriguez: “Antes de empezar, todo lo que yo conocía del mundo
del surf era la palabra dude (“tronco”) y esa película que había
hecho Keanu Reeves, Le llamaban Bodhi. Pensaba que los surferos
eran gente cursi y perezosa pero en Hawai descubrí que son gente
hermosa y espiritual que llegan a poner en peligro sus vidas por
amor al deporte”.
Rodriguez
prefería el Jet Ski a las tablas de surf que fabrica el
personaje de Eden. El Jet Ski es un vehículo motorizado que Eden
utiliza para remolcar a Anne Marie hacia una ola grande,
retirándose antes de que ésta rompa. La surfista profesional
Megan Abubo hizo de doble de Rodriguez en algunas escenas, pero
la actriz rodó personalmente muchas otras. Según dice Grazer: “A
Michelle le gustan los motores, le gusta su poder. Un vehículo
motorizado tiene más que ver con la cultura urbana del hip hop
de la que procede. Se subía en el Jet Ski y le daba marcha. ¡Es
una chica dura!”.
Sanoe Lake
interpreta el papel de Lena, la tercera de las amigas
protagonistas de la película. Esta modelo y veterana surfista
hawaiana carecía de experiencia como actriz pero su presencia
aportó una perspectiva y una energía especiales a la película.
Dice Stockwell: “Le habría dado el papel a Sanoe aunque no
hubiera sabido surfear. Hace muy bien el papel. Refleja las
aspiraciones del personaje, que quiere llegar a ser diseñadora
de moda surf. Además, resultó muy útil tener a alguien como ella
al lado de Kate y Michelle: les decía como sentarse en la tabla,
cómo sumergirse, cómo tomar las olas. Tener a Sanoe cerca les
daba más seguridad”.
El equipo
de la película se quedó sorprendido por el vínculo que se
estableció entre las mujeres lejos de la presencia de la cámara.
La vida imitó al arte: por sugerencia de Stockwell, las tres
actrices aceptaron compartir una casa en la playa. “Quería que
aprendieran la técnica del deporte, pero también que absorbieran
la cultura social del surf y que se creara una relación entre
ellas que luego se reflejara en las escenas que comparten en la
película”.
La jugada
dio sus frutos, al menos en parte. Dice Stockwell: “La cosa
funcionó en el sentido de que pude permitirme colocarlas en
cualquier tipo de situación sin que resultara algo forzado o
artificial. Pero también produjo un efecto que me perjudicó:
cuando una de ellas decidía que estaba harta o cansada, las
otras la secundaban enseguida. No pude explotar ninguna división
entre ellas porque no existía: funcionaban como una fuerza
unificada”.
Cuando no
estaban rodando, entrenando o aprendiéndose sus diálogos, las
chicas se dedicaban a ver videos sin parar. Dice Bosworth: “El
video siempre estaba encendido. Forma parte de esa forma de
vida. Se pasan el día viendo a los chicos enfrentándose a las
olas y dominándolas. Las chicas lo hacen también pero tienen un
estilo de hacer surf muy diferente. Rochelle Ballard es una de
las mejores surferas que existen; es un placer verla en acción”.
Ballard y
la surfera de primera categoría Megan Abubo doblaron a Bosworth
y a Rodriguez en las grandes escenas de surf, de carácter
especialmente peligroso. En la película aparecen también Keala
Kennelly, Layne Beachley y Kate Skarratt, que hacen de sí mismas
en la competición Pipe Masters. El trabajo de estas grandes
deportistas le da a EN EL FILO DE LAS OLAS una credibilidad de
la que ninguna otra película hasta la fecha puede presumir:
estas mujeres afrontan los mismos peligros que los hombres, que
son la presencia dominante en el surf, y la película lo
demuestra.
Dice
Bosworth: “Este es un deporte de hombres y ellos se ocupan de
dejarlo claro. Yo sólo estaba haciendo una película pero pude
oir cómo las chicas hablaban mucho de este tema: tienen que
demostrar que son tan buenas como ellos. Esta forma de
chauvinismo existe en otros deportes y también en otras facetas
de la vida. A mí todo esto no me afectó: no era tan bueno como
para sentirme intimidado”.
En la
subcultura del surf, el aspecto territorial es tan importante
como el sexo de sus practicantes, y la película no lo dejó de
lado en ningún momento. Los residentes de la playa Norte querían
seguir haciendo surf, sin importarles que hubiera alguien
rodando una película en su playa y el equipo de rodaje aprovechó
esta circunstancia: se contrató a los mejores surfistas para que
les ayudaran a tener acceso a las mejores olas.
Dice
Grazer: “Una vez que te metes dentro del agua, es algo terrible.
Existen una serie de reglas muy rígidas, una especie de etiqueta
deportiva, que te marca cuando puedes “despegar” y cuando puedes
remontar una ola. Si rompes una regla, pagas por ello. En esta
subcultura la gente se comporta con dureza: si haces algo mal,
te desprecian, te sacan del agua, o te dan una paliza. Así que
tienes que conocer este sistema de reglas y castigos y adaptarte
a él en una situación de vida o muerte, en la que se trata,
sobre todo, de sobrevivir a unas olas cuyos parámetros están
cambiando de forma constante. Creo que hemos conseguido plasmar
todo esto en EN EL FILO DE LAS OLAS”.
Para
conseguir plasmarlo correctamente recurrieron a un grupo de
residentes locales que viven y respiran la cultura del surf,
explica Stockwell. Nacido en Oahu, Chris Taloa debuta en el cine
con esta película; es uno de los mejores surfistas actuales y
compite profesionalmente con el nombre artístico de Chris Won
Ton. Stockwell descubrió a Ruben Tejada, que hace el papel de
JJ, en una tienda de ultramarinos situada en la carretera
principal de la playa Norte: “Para nuestra sorpresa, todos estos
surferos se comportan con toda naturalidad delante de una
cámara. Y lo cierto es que es mucho más fácil enseñar a alguien
a actuar que enseñarle a hacer surf. Y la presencia de los no
profesionales ayuda a que los actores profesionales hagan su
trabajo de forma más natural, sin recurrir a los trucos del
oficio”.
Pero no
todos los actores se sintieron cómodos en el ambiente del surf.
Dos ejemplos son los de Matthew Davis, que hace el papel de
Matt, el hombre del que se enamora Anne Marie, y Faizon Love,
que hace el papel de Leslie, el extrovertido compañero de equipo
de Matt. Love no sabe nadar, así que le costó doblemente
aprender a hacer surf... sobre todo por el miedo que le daban
los tiburones, tenía más miedo de los escualos que de ahogarse.
Dice Love: “¿Cuántos negros viste saliendo a toda prisa del agua
en TIBURÓN...? La gente negra va a la playa, pero en esta
película teníamos que meternos en el agua”.
La
reticencia que sentía Matthew Davis por el agua resultó muy
adecuada para su papel: al igual que en la vida real, lo suyo no
era el surf sino el football. “Yo hago el papel inverso al
habitual en el cine deportivo: soy el chico que apoya a la
deportista. Como también hace deporte, mi personaje entiende la
pasión que ella siente por lo que hace y como la quiere procura
ayudarla en todo lo que puede. Esta película habla en realidad
de la capacidad de superación de la mujer. Acepté el papel
porque me pareció interesante observar el proceso por el que
pasaban las actrices. Siempre he oído a las chicas quejarse de
la presión que supone hacer el papel de “interés sentimental”
del chico en una película. Tienen que mantenerse en forma,
cuidar su dieta y tener siempre buen aspecto. Lo comprendí
cuando me tocó hacerlo a mí: la verdad es que no es nada fácil”.
Bosworth
añade: “Esa inversión de los papeles es lo que hace que esta
película de mujeres sea tan interesante. Aquí, el chico no es un
príncipe azul que saca a la chica de apuros. El chico le sirve
de inspiración y apoyo pero es la mujer la que se saca a sí
misma de apuros”.
Grazer y
Stockwell esperan que EN EL FILO DE LAS OLAS sirva de
inspiración a nivel personal, pero también que sirva para rendir
homenaje a un deporte al que en su opinión el cine no ha hecho
justicia hasta ahora. Dice Grazer: “Quiero que los surferos
salgan de ver la película diciendo, “Esto es real. Esta película
es total”. Otras películas de surf se han quedado a un paso de
conseguirlo. La tecnología ha avanzado mucho desde la época de
El gran miércoles, la película que hasta ahora servía de
referencia. Antes el cine no podía meter al espectador dentro de
la ola, en EN EL FILO DE LAS OLAS nos metemos dentro del agua,
dentro del mundo de los surferos. Los oímos hablar, los oímos
respirar, oímos el latido de su corazón. Cuando se sumergen
dentro del agua, empleamos una cámara submarina, una gyrocam que
te hace vivir la experiencia de la “lavadora centrifugadora”
desde dentro. Eso es algo que no se podía hacer hace veinte
años. Ahora tenemos la tecnología. Sólo nos faltaba encontrar a
un director interesado en contar la verdad de las cosas, alguien
como John Stockwell”.
Como el
40% de la película transcurre en el agua, Stockwell recurrió al
talento de técnicos como los operadores de cámara acuática Don
King y Sonny Miller, y Michael Stewart, nueve veces campeón del
mundo de surf. Stewart remontaba las olas en su tabla llevando
una cámara en la mano. Dice Stockwell: “Michael sobrevivió al
rodaje sólo por su enorme experiencia en el agua. Lo que estos
hombres han hecho arriesgando su vida va a permitir al público
contemplar el surf como no se ha visto jamás”.
Fue
difícil establecer un calendario de rodaje dado el carácter
impredecible del oleaje. El equipo de Stockwell debió adaptarse
a ello: “Las compañías de cine no están hechas para esperar sino
para rodar sin parar y cuando hay un problema lo solucionan a
golpe de talonario. Pero ese método no servía en este caso. Lo
que hicimos fue organizar un equipo pequeño y flexible, que se
movía de un lado a otro persiguiendo el momento en que hubiera
buenas condiciones para hacer surf”.
El rodaje
comenzó en diciembre de 2001 y prosiguió tras las vacaciones de
Navidad. Pero, como hemos dicho, el calendario fue flexible y
debió adaptarse a los dictados de la naturaleza. Sin embargo el
equipo de la película estaba dispuesto a alcanzar su meta y lo
consiguió... igual que lo hace Anne Marie, la protagonista. Al
final, y en más de un sentido, la vida imitó al arte durante la
producción de EN EL FILO DE LAS OLAS.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "En el filo de las olas" - Copyright © 2002
Univesal Pictures, Imagine Entertainment y Shutt/Jones
Productions. Distribuida en España por UIP. Fotos por John P.
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