CÓMO SE
HIZO "POSESIÓN"
Notas de producción
© 2002 Warner
Sogefilms
1. Tomando
posesión
“Creo que
un gran arte procede de una gran pasión. No se trata de si te
está permitido explorar la vida o no, sino de si te permites a
ti mismo sentir la vida”, comenta la productora Paula Weinstein.
Weinstein leyó la novela Posesión, escrita por A.S. Byatt en
1990, poco antes de que ganase el Premio Booker y se sintió
cautivada inmediatamente por sus temas y su pasión: “El libro me
gustó y me causó una gran impresión. Yo elegí esta novela y me
entrevisté con Antonia Byatt, que es una mujer extraordinaria, y
ambas nos dimos cuenta de que la adaptación sería difícil. Se
tardó años en encontrar al director y al guionista adecuados,
que en este caso fueron la misma persona: Neil LaBute. Su propia
obra, que no ha sido romántica, trata en realidad sobre temas
sexuales, en los que se centra la novela. Por lo tanto, pudo dar
peso a los personajes al trasladarlos a la pantalla. “Neil
siente una enorme comprensión y pasión por lo material: la lucha
entre el hombre y la mujer, sean victorianos o contemporáneos.
Los diálogos entre los sexos, acerca de quién tiene el poder,
quién manda, quién es el jefe, qué significa esto en el sexo y
en el amor, es todo ello la especialidad de Neil LaBute”.
El
director y guionista LaBute abordó la película como un
entusiasta admirador de la novela: “Era una novela encantadora e
inteligente. Tenía curiosidad por saber quién intentaría hacer
una versión cinematográfica. Cuando tuve la oportunidad de
empezar a trabajar sobre esta novela, empecé a pensar en cómo
podría convertirla en una película. Trabajé en el guión durante
un año y medio, primero con [la guionista] Laura Jones y después
solo. Fue muy difícil encontrar un perfecto equilibrio entre los
dos tipos de personajes y los dos mundos. Posesión trata del
descubrimiento de las cosas tangibles – cartas, el pasado – pero
también trata de cosas acerca de uno mismo y de cómo el pasado
se puede reflejar en el presente. Hay dos tipos de personajes en
dos relaciones diferentes que encuentran cosas en ellos mismos
que no pensaban que eran posibles”.
LaBute
describe su narrativa como “algo un poco parecido a una
arqueología emocional. Los estudiosos de la historia no han
conocido nunca la relación que tuvo lugar entre los dos
venerados poetas. Han descubierto que Randolph Henry Ash y
Christabel LaMotte no sólo se conocieron sino que en realidad se
enamoraron y huyeron durante un breve período. Esto es bueno
para el público porque puede contemplar a los investigadores
como aportan ideas acerca de lo que creen que ha hecho la gente
y de lo que significa su obra, pero sin embargo sólo el
espectador lo ve todo completo en la película”. A Weinstein le
encantó que LaBute fuera capaz de conservar tantos temas
principales de la novela: “Las historias de amor victorianas y
contemporáneas son muy diferentes. Sorprendentemente, las
historias de amor victorianas son mucho más liberadas,
apasionadas y osadas que las historias de amor contemporáneas,
que estén llenas de nuestra angustia analítica post-freudiana”.
Es en esta
investigación de un misterio en la que se desarrolla la historia
de amor tardío – “dos cartas encontradas en un libro son el
catalizador de esta historia”, explica LaBute. “Al hacer algo
tan increíblemente rutinario como abrir un libro, algo se
desliza hacia fuera que cambia las vidas privadas y
profesionales de un gran número de personas. Todo lo que se sabe
de los poetas es que el matrimonio de Ash era muy estable y que
Christabel era una mujer muy moderna, escritora, lesbiana y
pro-feminista. Según se cree, no es probable que estos poetas se
hubieran conocido antes, pero Roland y Maud investigan
incansablemente y tratan de conocer lo que ocurrió. Al mismo
tiempo, mientras se introducen cada vez más profundamente en
este mundo que resulta ser más emocional que intelectual, Roland
y Maud no pueden evitar desprenderse de sus respectivos
caparazones y sentirse mútuamente atraídos. Inician una relación
muy moderna: uniéndose demasiado pronto y encontrando toda clase
de motivos en el libro para no permanecer juntos – inventando
todas las excusas posibles, separándose y no atreviéndose a
hacer lo inesperado. Las lecciones que ellos aprenden a fin de
cuentas del pasado son que sus héroes literarios estaban
preparados para salirse de las fronteras de una sociedad muy
estricta y aceptar el riesgo; por el amor vale la pena
arriesgarse al caos que éste pueda crear”.
A pesar (o
quizás a causa) de su admiración por la novela, LaBute sabía que
habría fans de la novela a quienes sentía que nunca podría
satisfacer. Le preocupaba especialmente la opinión de una
persona en concreto: “Cuando Antonia Byatt entró en el plató
durante el rodaje, sentí algo de miedo por cómo reaccionaría. Yo
temía que ella quisiera hacer preguntas muy literales. Pero
mostró muy complaciente con los saltos que ella sabía que
teníamos que hacer para comprimir un libro tan voluminoso en una
película de dos horas de duración.
“Hay que
buscar el espíritu de la obra. Evidentemente yo sabía que había
pasajes que no podría trasladar a la pantalla – gran parte de
sus respectivas poesías y discursos sobre la sociedad y la
política victoriana – y que tuve que insertar en el tejido de
este mundo que se creó. Pero había momentos emotivos en toda la
película que yo sabía que iba a querer incluir. Hay
coincidencias que resultan mejor en las páginas de un libro que
en la pantalla y uno empieza a encontrar formas para que haya
una conexión con la historia, pero de una manera menos
fortuita”.
Weinstein
cree que “Neil tomó la esencia de lo escrito por Antonia Byatt y
le dio un giro contemporáneo. Cuando Antonia leyó el guión,
sintió que lo él que había creado estaba en el espíritu de su
novela. Sin embargo, yo pienso que él cogió los personajes de la
novela de ella y los dotó de diálogos que sólo tendrían los
personajes de Neil LaBute”.
“Fue todo
una cuestión de equilibrio”, dice LaBute, “La dificultad de
contar historias paralelas, y especialmente historias de amor
paralelas, es ser ingenioso sin crear expectativas frustrantes.
Es natural que el público espere que ambas parejas de amantes
tengan el mismo tipo de experiencias sentimentales, mientras que
nosotros estábamos tratando de efectuar esencialmente un estudio
de contrastes.
“Las
historias de época están ya muy llenas de opulencia y detalle.
Es un poco como una gran ópera: grandes emociones, trajes y
conspiraciones. Además, en la época victoriana no se
acostumbraba a cargar el peso narrativo en el descubrimiento de
un misterio siguiendo pistas y yendo por delante de las
autoridades. Roland y Maud tienen en realidad muy poco tiempo
para ellos mismos en la película, y menos tiempo aún para
enamorarse y desenamorarse. Encontrar el equilibrio perfecto en
el relato de la historia se convirtió en algo crucial para
nosotros, junto con ser capaces de comparar artísticamente y
contrastar las costumbres sociales entre las dos épocas”.
1. Tomando
posesión
2.
El casting
3.
El aspecto de "Posesión"
4.
La época victoriana
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Posesión" - Copyright © 2002 Warner Bros.
Pictures, USA Films, Baltimore Spring Creek Pictures.
Distribuidora en España: Warner Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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