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POSESIÓN
(Possession)


Dirección: Neil LaBute.
Países:
USA y Reino Unido.
Año: 2002.
Duración: 102 min.
Interpretación: Gwyneth Paltrow (Maud Bailey), Aaron Eckhart (Roland Michell), Jeremy Northam (Randolph Henry Ash), Jennifer Ehle (Christabel LaMotte), Lena Headey (Blanche Glover), Holly Aird (Ellen Ash), Toby Stephens (Fergus Wolfe), Trevor Eve (Cropper), Georgia Mackenzie (Paola), Tom Hollander (Euan).
Guión: Neil LaButte, David Henry Hwang y Laura Jones; basado en el libro de A. S. Byatt.
Producción: Paula Weinstein y Barry Levinson.
Música: Gabriel Yared.
Fotografía:
Jean-Yves Escoffier.
Montaje: Claire Simpson.
Diseño de producción: Luciana Arrighi.
Dirección artística: Paul Ghirardani, Andrew Sanders y Susan Whitaker.
Vestuario: Jenny Beavan.
Estreno en USA: 16 Agosto 2002.
Estreno en España: 16 Mayo 2003.

 

CÓMO SE HIZO SE HIZO "POSESIÓN"

Notas de producción
© 2002 Warner Sogefilms

1. Tomando posesión

  “Creo que un gran arte procede de una gran pasión. No se trata de si te está permitido explorar la vida o no, sino de si te permites a ti mismo sentir la vida”, comenta la productora Paula Weinstein. Weinstein leyó la novela Posesión, escrita por A.S. Byatt en 1990, poco antes de que ganase el Premio Booker y se sintió cautivada inmediatamente por sus temas y su pasión: “El libro me gustó y me causó una gran impresión. Yo elegí esta novela y me entrevisté con Antonia Byatt, que es una mujer extraordinaria, y ambas nos dimos cuenta de que la adaptación sería difícil. Se tardó años en encontrar al director y al guionista adecuados, que en este caso fueron la misma persona: Neil LaBute. Su propia obra, que no ha sido romántica, trata en realidad sobre temas sexuales, en los que se centra la novela. Por lo tanto, pudo dar peso a los personajes al trasladarlos a la pantalla. “Neil siente una enorme comprensión y pasión por lo material: la lucha entre el hombre y la mujer, sean victorianos o contemporáneos. Los diálogos entre los sexos, acerca de quién tiene el poder, quién manda, quién es el jefe, qué significa esto en el sexo y en el amor, es todo ello la especialidad de Neil LaBute”.

  El director y guionista LaBute abordó la película como un entusiasta admirador de la novela: “Era una novela encantadora e inteligente. Tenía curiosidad por saber quién intentaría hacer una versión cinematográfica. Cuando tuve la oportunidad de empezar a trabajar sobre esta novela, empecé a pensar en cómo podría convertirla en una película. Trabajé en el guión durante un año y medio, primero con [la guionista] Laura Jones y después solo. Fue muy difícil encontrar un perfecto equilibrio entre los dos tipos de personajes y los dos mundos. Posesión trata del descubrimiento de las cosas tangibles – cartas, el pasado – pero también trata de cosas acerca de uno mismo y de cómo el pasado se puede reflejar en el presente. Hay dos tipos de personajes en dos relaciones diferentes que encuentran cosas en ellos mismos que no pensaban que eran posibles”.

  LaBute describe su narrativa como “algo un poco parecido a una arqueología emocional. Los estudiosos de la historia no han conocido nunca la relación que tuvo lugar entre los dos venerados poetas. Han descubierto que Randolph Henry Ash y Christabel LaMotte no sólo se conocieron sino que en realidad se enamoraron y huyeron durante un breve período. Esto es bueno para el público porque puede contemplar a los investigadores como aportan ideas acerca de lo que creen que ha hecho la gente y de lo que significa su obra, pero sin embargo sólo el espectador lo ve todo completo en la película”. A Weinstein le encantó que LaBute fuera capaz de conservar tantos temas principales de la novela: “Las historias de amor victorianas y contemporáneas son muy diferentes. Sorprendentemente, las historias de amor victorianas son mucho más liberadas, apasionadas y osadas que las historias de amor contemporáneas, que estén llenas de nuestra angustia analítica post-freudiana”.

  Es en esta investigación de un misterio en la que se desarrolla la historia de amor tardío – “dos cartas encontradas en un libro son el catalizador de esta historia”, explica LaBute. “Al hacer algo tan increíblemente rutinario como abrir un libro, algo se desliza hacia fuera que cambia las vidas privadas y profesionales de un gran número de personas. Todo lo que se sabe de los poetas es que el matrimonio de Ash era muy estable y que Christabel era una mujer muy moderna, escritora, lesbiana y pro-feminista. Según se cree, no es probable que estos poetas se hubieran conocido antes, pero Roland y Maud investigan incansablemente y tratan de conocer lo que ocurrió. Al mismo tiempo, mientras se introducen cada vez más profundamente en este mundo que resulta ser más emocional que intelectual, Roland y Maud no pueden evitar desprenderse de sus respectivos caparazones y sentirse mútuamente atraídos. Inician una relación muy moderna: uniéndose demasiado pronto y encontrando toda clase de motivos en el libro para no permanecer juntos – inventando todas las excusas posibles, separándose y no atreviéndose a hacer lo inesperado. Las lecciones que ellos aprenden a fin de cuentas del pasado son que sus héroes literarios estaban preparados para salirse de las fronteras de una sociedad muy estricta y aceptar el riesgo; por el amor vale la pena arriesgarse al caos que éste pueda crear”.

  A pesar (o quizás a causa) de su admiración por la novela, LaBute sabía que habría fans de la novela a quienes sentía que nunca podría satisfacer. Le preocupaba especialmente la opinión de una persona en concreto: “Cuando Antonia Byatt entró en el plató durante el rodaje, sentí algo de miedo por cómo reaccionaría. Yo temía que ella quisiera hacer preguntas muy literales. Pero mostró muy complaciente con los saltos que ella sabía que teníamos que hacer para comprimir un libro tan voluminoso en una película de dos horas de duración.

  “Hay que buscar el espíritu de la obra. Evidentemente yo sabía que había pasajes que no podría trasladar a la pantalla – gran parte de sus respectivas poesías y discursos sobre la sociedad y la política victoriana – y que tuve que insertar en el tejido de este mundo que se creó. Pero había momentos emotivos en toda la película que yo sabía que iba a querer incluir. Hay coincidencias que resultan mejor en las páginas de un libro que en la pantalla y uno empieza a encontrar formas para que haya una conexión con la historia, pero de una manera menos fortuita”.

  Weinstein cree que “Neil tomó la esencia de lo escrito por Antonia Byatt y le dio un giro contemporáneo. Cuando Antonia leyó el guión, sintió que lo él que había creado estaba en el espíritu de su novela. Sin embargo, yo pienso que él cogió los personajes de la novela de ella y los dotó de diálogos que sólo tendrían los personajes de Neil LaBute”.

  “Fue todo una cuestión de equilibrio”, dice LaBute, “La dificultad de contar historias paralelas, y especialmente historias de amor paralelas, es ser ingenioso sin crear expectativas frustrantes. Es natural que el público espere que ambas parejas de amantes tengan el mismo tipo de experiencias sentimentales, mientras que nosotros estábamos tratando de efectuar esencialmente un estudio de contrastes.

  “Las historias de época están ya muy llenas de opulencia y detalle. Es un poco como una gran ópera: grandes emociones, trajes y conspiraciones. Además, en la época victoriana no se acostumbraba a cargar el peso narrativo en el descubrimiento de un misterio siguiendo pistas y yendo por delante de las autoridades. Roland y Maud tienen en realidad muy poco tiempo para ellos mismos en la película, y menos tiempo aún para enamorarse y desenamorarse. Encontrar el equilibrio perfecto en el relato de la historia se convirtió en algo crucial para nosotros, junto con ser capaces de comparar artísticamente y contrastar las costumbres sociales entre las dos épocas”.

1. Tomando posesión
2.
El casting
3.
El aspecto de "Posesión"
4.
La época victoriana


Imágenes y notas de cómo se hizo "Posesión" - Copyright © 2002 Warner Bros. Pictures, USA Films, Baltimore Spring Creek Pictures. Distribuidora en España: Warner Sogefilms. Todos los derechos reservados.

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