CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
Un oso
peleón
Tras sus éxitos independientes "Pi-zza, birra, faso" y "Bolivia",
Israel A-drián Caetano,
uruguayo adoptado por el cine argentino, nos acerca aho-ra a la
historia de un hombre rudo, po-co diestro en la transmisión de
emo-ciones, de talante violento pero buen fondo, que después de
cumplir prisión por el asesinato de un policía durante un robo,
tratará de asegurar, con sus particulares métodos, el bienestar
de su pequeña hija Alicia y de su esposa Natalia, quienes ahora
viven con el nuevo compañero sentimental de la segunda. Más que
volver a recuperar el afecto de su ex mujer, cosa que ya parece
imposible, El Oso intentará acercarse de nuevo a la niña y velar
por su seguridad, sobre todo en el plano económico, ya que su
padrastro, desde que perdió el empleo, anda metido en apuros.
Aunque El Oso luchará por alejar-se de su antigua vida
delictiva, buscándose un trabajo honrado, se verá empujado a
delinquir otra vez cuando El Turco, un jefecillo de la zona que
regenta un bar, le proponga un nuevo "encargo" a cam-bio de
entregarle la parte del dinero que le correspondía por el
atra-co que, en el pasado, le llevó a la cárcel.
Punto de
partida interesante, pese a lo reconocible de su argu-mento, el
de este "western social" que se desarrolla en los subur-bios
marginales de Buenos Aires, que ofrecía la posibilidad de
ex-hibir unos personajes con muchas contradicciones y matices,
de-batiéndose entre sentimientos opuestos y circunstancias
extre-mas. No obstante, su guión está pobremente elaborado y
pierde la oportunidad de justificarse convenientemente y de
explicar con convicción a sus protagonistas, desembocando
irremisiblemente en una colección de tópicos y algunos gui-ños
sensibleros trillados (la lectura del cuento, el osito de
pelu-che, el juego con las monedas...) que, aun con la dureza y
cruel-dad de las situaciones que nos plantea, se nos antoja
emocional-mente distante.
Es bastante difícil sentir simpatía o interés por los personajes
principales, y aunque tanto el rotundo
Julio Chá-vez ("La película del rey", "La parte del
león") como la magnífica Soledad
Villamil ("Vivir mata", "El
mismo a-mor, la misma lluvia") –que ya coinci-dieron
en el reparto de "Un muro de silencio"– son dos actores de gran
peso interpretativo, su estupenda la-bor en "Un oso rojo" cae
sobre terreno baldío. Lo mismo se podría decir de los logrados
apuntes de realismo que pueblan la cinta, que terminan tomando
un rumbo equivocado y echándose a perder.
Y es que
a lo anodino, e incluso en ocasiones tedioso, de su
desarrollo dramático, se vienen a añadir unos giros
desacer-tados hacia el cine de "héroe de acción", en la última
mitad, que ni convencen ni resultan apropiados. Ver a El Oso
conver-tido en una especie de Arnold Schwarzenegger, Jean-Claude
Van Damme o Chuck Norris tripón, embutido en su sórdido chandal,
re-partiendo guantazos entre su concurrido grupo de malvados
adver-sarios y saliendo airoso de la situación, sin apenas
rasguños, no ayuda a que nos podamos tomar en serio esta
historia.
Un relato,
en definitiva, que requería un mayor trabajo en el desa-rrollo
de la trama, de los caracteres y de sus relaciones, para que
además de alcanzar la suficiente credibilidad, respirara algo de
ori-ginalidad y consiguiera meter al espectador en la película.
"Un oso rojo" destila buenas intenciones, corrección en su
realiza-ción, y hasta tiene claro de dónde quiere partir y dónde
quiere llegar, pero se pierde, y mucho, por el camino. Al
osi-to de peluche –ese que el protagonista le regala a su hija–
le falla el relleno.
Calificación:
6 / 10

Imágenes
de "Un oso rojo" - Copyright © 2002 Lita Stantic y Wanda
Vision.
Distribuidora en España: Nirvana. Todos los derechos
reservados.
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