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Dirección: Bryan
Singer.
País: USA.
Año: 2003.
Duración: 134 min.
Interpretación: Patrick
Stewart (Charles Xavier / Profesor X), Hugh Jackman (Logan / Lobezno),
Halle Berry (Ororo Munroe / Tormenta), Ian McKellen (Erik
Lehnsherr / Magneto),
Famke Janssen (Jean Grey), James Marsden
(Scott Summers / Cíclope), Rebecca Romijn-Stamos (Raven
Darkholme / Mística),
Anna Paquin (Marie D'Ancanto / Pícara), Alan Cumming (Kurt
Wagner / Rondador Nocturno), Brian Cox (William Stryker), Kelly Hu (Yuriko
Oyama / Dama Mortal), Shawn Ashmore (Bobby Drake / Hombre de Hielo),
Aaron
Stanford (John Allerdyce / Pyros), Bruce Davison (Senador Robert
Kelly), Daniel Cudmore (Piotr Rasputin / Coloso), Cotter Smith
(Presidente McKenna).
Guión: Michael
Dougherty y Dan Harris; badado en un argumento de
Bryan Singer, David Hayter y Zack Penn.
Producción: Lauren
Shuler Donner y Ralph Winter.
Música: John
Ottman.
Fotografía: Newton Thomas Sigel.
Montaje: John
Ottman.
Diseño de producción: Guy
Hendrix Dyas.
Dirección artística: Geoff
Hubbard y Helen Jarvis.
Vestuario: Louise
Mingenbach.
Estreno en USA: 2 Mayo 2003.
Estreno en España: 30 Abril 2003. |
CRÍTICA
por
Miguel Á. Refoyo
X2: El evolutivo dramatismo de los mutantes
Bryan Singer afianza la calidad de su primera película sobre los
"X-Men" con un guión lleno de virtudes y un virtuosismo difícil
de ver en este tipo de ‘blockbusters’
La carrera del joven cineasta
Bryan Singer, marcada por la evo-lución de dos
películas de culto como son las prestigiosas "Sos-pechosos
Habituales" y "Apt Pupil", no hacía prever que un talento en
ciernes llamado a ser un autor mimado por la crítica fuera a
convertirse en el creador de una trilogía basada en uno de los
có-mics más afamados de la Marvel. Pues bien, con esta premisa
que dejará desorientados detractores cinéfilos, Singer ha
seguido fiel a las expectativas puestas en él haciendo de sus
dos obras sobre los X-Men auténticos deleites para los
degustadores tanto del cine comercial como de los que buscan ese
‘algo más’ tan difícil de lo-calizar en una producción
‘blockbuster’ de este tipo. Singer vuelve a repetir con el mismo
reparto de su primer acercamiento al mundo del universo del
cómic creado por Stan Lee
con una omnisciencia digna de alabanza.
En esta ocasión 'X2’ cuenta cómo la Ley de Control de Mutantes y
las al-tas esferas de la sociedad futura aco-meten una difícil
empresa después de que un mutante haya intentado aca-bar con la
vida del mismísimo presi-dente de los Estados Unidos. Este
objetivo consiste en aniquilar el mun-do de mutantes que suponen
un ine-xistente peligro para la Humanidad. La misión, encabezada
por un líder militar que ha experimentado con estos semihéroes,
se centra tanto en la Universidad dirigida por Charles Xavier
como en el malvado Magneto. Lobezno, Tormen-ta, Jean Grey,
Cíclope, Mística y Pícara vuelven a ser los encarga-dos de
capitanear la lucha por su propia supervivencia. Tras lo que
pueda parecer un simple juguete sin más pretensiones que el
en-tretenimiento, ‘X2’ vuelve a arriesgar en sus conceptos
genéricos con unas intenciones argumentales que van más allá de
aquéllos que las (cada vez más rutinarias y habituales)
adaptaciones de có-mics actuales suelen multiplicar en lo que
parece un concurso de presupuestos invertidos en efectos
especiales. Para ello, Singer y su equipo de guionistas siguen
fieles a la conciliación creativa, donde las subtramas no
escatiman en dejar ver finalidades más allá de un puro
convencionalismo o formulismo que se disimule en la
digitalización de sus planos.
‘X2’ hace eficaz el logro, como en su predecesora, de volver
a pro-fundizar emocionalmente en todos y cada uno de los
personajes, ale-jándose del paradigmático panegírico heroico
y panfletario de los que lu-chan por su país o que llevados por
la venganza se proponen combatir el mal en cualquier condición.
El núcleo de estos ‘X-Men’ está sostenido en la supervivencia de
su especie, de su conservación frente a la segre-gación de los
que son sometidos dada la intransigencia y discri-minación a la
que conlleva la heterogeneidad. Este aspecto, se-cundario en el
cómic, pero fundamental para entender la serie, ha pasado a
tomar un mayor protagonismo en la espectacular y fas-tuosa saga
de Singer. Y eso se nota a la hora de analizar la com-pleja
pluralidad con la que el joven realizador aborda esta taquillera
franquicia. Lo importante aquí, por tanto, no es que los efectos
es-peciales digitales (que en su plétora actual de cada
superproduc-ción resultante de una adaptación de cómic se están
transforman-do en algo habitual y familiar) luzcan como el gran
atractivo de la función, sino que el diálogo deje de ser
superficial para confluir en un extraño dramatismo que ni
siquiera incluía entre sus bases la primera cinta de esta
reconfortante saga de mutantes. Un evolutivo dramatismo que
conduce al espectador al despegue del héroe in-destructible para
la identificación manifiesta de estos seres amena-zados,
distintos, que mantienen en sus vidas problemas psicológi-cos o
políticos.
No deja de ser curiosa la tendencia irónica a la hora de ver
pequeños ci-nismos comparativos con la actuali-dad que nos
rodea. Así, la decisión del presidente de los Estados Unidos por
destruir la ‘supuesta’ amenaza que representan los mutantes, esa
actitud genocida y patológica que se encubre en una malentendida
seguri-dad es, nada más y nada menos, que fiel reflejo de la
locura inconsciente del partisano George W. Bush y su estúpida
idea de salvaguarda internacional. De nuevo, el ta-blero de
ajedrez creado por Stan Lee y Jack
Kirby sirve de esce-nario para que las piezas se
muevan en una escondida estrategia en su favor; unos por la
supervivencia, otros por la destrucción de los mutantes y los
últimos por la venganza contra los humanos. Además, por fin se
deja ver el paralelismo muchas veces intuido en la aceptación de
ser mutante, como si de la propia índole sexual se tratara, en
‘X2’ reflejado en el momento en que Iceman le confiesa a sus
progenitores que es un mutante y éstos se muestran recelosos y
pusilánimes, como si de una enfermedad se tratara.
Con un diseño de producción meta-lizado que da como consecuencia
la frialdad ambiental seguida por Singer en la anterior
adaptación y un guión astuto que sin llegar a alcanzar el
‘es-pectáculo total’, sí se nutre de ejem-plares detalles de
eficacia fílmica, ‘X2’ es cine de consumo que permite al
espectador no sólo estar pre-senciando un lujoso espectáculo
lleno de acción y derroche, sino a su vez un agradable ejem-plo
de cine de calidad. Singer alcanza así una fructífera
secuela que enaltece las virtudes de su primera parte y oculta
bajo su vigor los errores de ésta. La saga ‘X-Men’ apuntala con
su nueva entrega el rejuvenecimiento de unos héroes que ganan
con el tiempo, dado el gran número de personajes que aún quedan
por aparecer en una trilogía tan espectacular y diligente como
moderada y placentera.
Imágenes de "X-Men 2" - Copyright © 2003
Twentieth Centy Fox, Marvel Enterprises y The Donners' Company /
Bad Hat Harry. Distribuidora en España: Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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