CRÍTICA
por
Miguel Á. Refoyo
Desastroso encuentro de histriones
"Ejecutivo
agresivo" procura en todo momento el ‘gag’, haciendo de una
interesante propuesta un cúmulo de situaciones absurdas sin
ninguna gracia
A simple vista, una comedia que reúna a
Adam Sandler
–uno de los iconos de la nueva era
de la ‘fool co-medy’ americana actual– y al gran as-tro
Jack Nicholson
–ufano y campan-te en este tipo de películas que le per-miten
desplegar su archiconocido his-trionismo–, es un acierto seguro
en la taquilla de todo el mundo. Equivalente formulismo de
reunir a un actor de ca-rácter mitificado por Hollywood y un
nuevo cómico en alza ya funcionó con gran éxito y mejor suerte
en "Los
pa-dres de ella", de Jay Roach, donde Robert De Niro
exageraba su (ya habitual) vena interpretativa ges-tual junto a
un siempre eficiente Ben Stiller. La historia de "Ejecuti-vo
agresivo" arranca con una absurda discusión en el trayecto de un
vuelo, en el que un hombre de negocios que se dedica a la
bu-fonada de diseñar ropa para gatos obesos es acusado de
agredir a la azafata y sentenciado a cumplir una terapia de
control de ira. Desde ese momento, el pobre desgraciado tendrá
que empezar a compartir su vida con un excéntrico doctor de
métodos nada con-vencionales para superar sus miedos y su
aparente furia. El ‘modus operandi’ que tanto funciona en la
comedia de éxito en Estados Unidos comienza desde ese momento
una espiral de despropó-sitos con la consecución de alocadas
situaciones en las que Nicholson y Sandler exhiben el peor de
sus rostros
en una sig-natura que deja ver la intención de cubrir con
corrección los pau-pérrimos roles surgidos de la mente del
guionista David Dorfman.
El guión, de interesante propuesta, pero infundado en un
conteni-do vacuo e insustancial, está movido por el único
propósito de lo-grar divertidos ‘gags’ que, en casi todos sus
casos, no alcanzan el humor suficiente para considerarse
burlesco. A pesar de que la in-tencionalidad del inicio de la
historia hace prever diversión asegura-da con las muecas de un
Sandler poco eficaz y los gritos de un Nicholson en momentos de
ponderación inusitada desde "Las bru-jas de Eastwick",
"Ejecutivo agresivo" no es más que un contra-sentido cómico
lleno de altibajos con una endeble estructura a mo-do de (casi)
menosprecio a un espectador que asiste impasible a una trama
que, a través de las muchísimas situaciones incoheren-tes (como
el primer flashback a modo de tópica presentación de un carácter
débil y acomplejado), se pierde en el más puro bostezo.
Parece ser que, para
Peter Segal,
una comedia de éxito encuentra su mejor baza, como si fuera
Santiago Segura, en un desfile de cameos de lujo que exponen su
aspecto más có-mico a esta mundanal empanada de comedia
americana. Así,
Harry Dean Stanton,
Heather Graham,
el tenis-ta John McEnroe
(en un chiste de lo más previsible),
Woody Harrelson,
John C. Reilly
o el mismísimo ex-alcalde de Nueva York
Rudolph Giu-liani
aportan con su presencia el es-caso interés que despierta esta
lacia comedia de enredo. Tal vez lo único subrayable sean los
secunda-rios interpretados por una estupenda
Marisa Tomei,
Jonathan Loughran,
Luis Guzman
y el inigualable
John Turturro,
dando vida a unos personajes con gran potencial cómico que
quedan des-dibujados por el excesivo protagonismo de la lucha de
histriones que forman el tándem Sandler y Nicholson. Una lucha
de caracte-res en la que ambos actores salen perdiendo.
Nicholson olvida por completo todo su comedimiento de "A
propósito de Schimdt", de Alexander Payne, en función
de la carcajada sardónica y las ar-queadas cejas de un papel
creado para su exaltada vis cómica, y Sandler, por su parte,
intenta obtener la comicidad emotiva y parca de la excelente
interpretación de "Punch-drunk
love", de Paul Tho-mas Anderson, recurriendo al mejor
papel que sabe interpretar: el de personaje débil oprimido y
sometido a los que le rodean ocultan-do una hostilidad
enmascarada tras su cara de sonrisa estúpida, pero con menor
fortuna que sus mejores tentativas en "El chico ideal", "The
Waterboy" o ‘Un papá genial’. Comedias todas ellas mucho más
originales que esta fallida visión de la autocracia emo-cional y
laboral que vive la mayoría de los individuos en la sociedad
actual.
Por si esto fuera poco, Peter Segal se empeña en adornar sus
planos pa-norámicos con una insistente proclivi-dad hacia el
‘skyline’ neoyorquino de fondo, pretendiendo mostrar de esa
forma una ciudad que ha vuelto a la normalidad después del
trágico 11-S y que sigue viviendo su vida después del trágico y
fatídico día. No funciona por tanto este éxito taquillero que
ca-rece, en definitiva, de la unidad argu-mental necesaria para
consumar su hilaridad exprimida fortuitamen-te, buscando el
humor donde no lo hay para caer, muchas veces y sin pretenderlo,
en un lastimoso absurdo que no hace sino enfla-quecer una
comedia desamparada que tiene en su ‘happy end’ la clave de su
fracaso, ya que éste es un remedo pretendidamente serio del
desenlace humorístico de la primera entrega de "Agárralo como
puedas" de Jerry Zucker. Una conclusión romántica y ñoña de
un filme muy por debajo de cualquier expectativa de
en-tretenimiento que se pueda llegar a tener cuando se paga la
entrada.
Imágenes de "Ejecutivo agresivo" - Copyright © 2003
Revolution Studios, Jack Giarraputo Productions y Happy Madison.
Distribuida en España por Columbia Tristar Films. Todos los derechos
reservados.
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