CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
El
papel que nos habían asignado
Historia sobre cuatro personajes que de repente, como niños ante
un ju-guete roto, se encuentran con un sueño truncado entre las
manos y no saben muy bien si recomponer las piezas, dejarlo tal
cual está y com-prarse uno nuevo, o conservarlo en un rincón.
Cuatro personas que se afe-rran a una idea preconcebida, a una
ilusión de futuro que no ha podido ha-cerse realidad, y que
intentan mante-ner con vida todas aquellas imágenes que habían
acariciado, que esperaban ver cumplidas, para paliar el doloroso
peso de una im-prevista ausencia sin retorno. Ben (Dustin
Hoffman) y JoJo
(Su-san Sarandon),
dos padres que creían que serían testigos del devenir más
próximo de su única hija, a punto de casarse y falle-cida
trágicamente. Un joven, Joe Nast (Jake
Gyllenhaal),
que, abortado su proyecto como futuro esposo, no se atreve a
romper esa estampa idílica que se mueve entre la posibilidad y
el recuerdo, tratando de cumplir oportunamente con el papel que
se le había asignado. Una chica muerta, cuya memoria empujará a
los que se quedan a estrechar sus lazos como último refugio o
asidero senti-mental. Y otra muchacha, Bertie (Ellen
Pompeo), que
también ha perdido a un ser querido en la guerra del Vietnam,
con el resque-mor añadido de que no cuenta con la certeza de un
cadáver.
|
Un buen
trabajo interpretativo, con tres estrellas consolidadas y
otras dos en alza |
|
Haciendo frente a un vacío teñido de injusticia, y ante las
evidencias materiales de una boda anulada por fuerzas mayores,
los padres de la difunta y el que iba a ser su yerno deberán
desandar lo andado y a-prender a cortar con esas obliga-ciones
innecesarias que tan fre-cuentemente nos auto-imponemos por
temor a las consecuencias, a crear un desorden en los otros, o
por un mal entendido respeto. ¿Continuar por el cauce marcado,
ocultando la verdad y frenando los verdaderos sentimientos, o
iniciar una merecida nueva vida libre de cargas morales? Ése es
el dilema que se le plantea a Joe Nast, un joven (¿tímido?
¿prudente? ¿pasivo?) atrapado en una encrucija-da de intereses
opuestos, que no sabe si dejarse llevar por la co-rriente o
plantarse con firmeza y dar la cara.
Entre estas cuatro esquinas, el realizador televisivo
Brad Sil-berling
–competente director también en el terreno del largome-traje
("Casper", "City of Angels"), pese a que su buena labor tras las
cámaras quedara a menudo eclipsada por lo desechable de los
argumentos que debía respaldar– arma el que tal vez sea su
trabajo más personal hasta el momento, ya que está inspirado en
una triste experiencia personal. Su implicación en el proyecto
le ha permitido acercarse a la historia con sensibilidad y
conocimiento, dándole un enfoque particular que se desmarca de
lo usual, y con-feccionando así un producto con un corte más
independiente de lo que se podría pensar a primera vista.
Al principio, el tono de la película podrá desconcertar al
incauto que a-cuda para ver un melodrama románti-co convencional
de la factoría Holly-wood, considerando que su elaborado humor
negro no acaba de encajar con las luctuosas circunstancias en
que nos encontramos, y sus apuntes iró-nicos podrán ser
digeridos con cierta extrañeza. Pero conforme avanza el relato,
no sólo el lado "cómico" de la tragedia va encontrando su sitio,
se justifica y se recibe con agra-do, sino que también
el film se va acomodando en una esti-mable tesitura de drama
intimista, que esquiva con tacto y madurez lo ñoño y lo
lacrimógeno para respirar emociones honestas y traslucir
comprensión y ternura por sus protago-nistas.
Entendemos sus razones y sus miedos, nos implicamos con ellos, e
incluso disculpamos ese final feliz que deja todos los cabos
atados, y bien atados, y que en otro caso hubiéramos to-mado por
fácil complacencia dirigida a un público que considera que si
las cosas acaban mal, el trabajo está incompleto.
Con el telón de fondo de una Norteamérica de provincias de los
años 70 (una población cuyas calles llenas de escaparates y
por-tales recuerdan a las que recogían los cuadros de Edward
Hopper), el fantasma de Vietnam planeando suavemente y una banda
sonora compuesta por algunos temas representativos de la época,
Silber-ling aprovecha con talento todos los elementos que entran
en juego y nos procura una narración transparente, cercana y
apacible con un atractivo remate visual.
Cada escena, cada atmósfera, exuda una cotidianidad tangible que
se aproxima con sutileza a la realidad.
"El
compromiso" está protagonizada por tres estrellas consolidadas
–con sendos Oscars de la Academia®–
y dos en alza, que en términos genera-les hacen un buen trabajo
interpreta-tivo, aunque cabría entrar en algunos matices. Susan
Sarandon, que es una excelente actriz a la que no siempre se le
saca un buen partido, compone a una madre de a pie con solvencia
y distinción, pero no pode-mos evitar ver tras ella a la célebre
actriz, cosa que no pasa cuan-do entran en la partida rostros
menos difundidos. Con todo, su buen hacer está garantizado, por
si alguien lo dudaba. Lo mismo diría de Dustin Hoffman, que no
puede librarse de ser Dustin Hoff-man, a pesar de que esta vez
anda más contenido que de costum-bre –me refiero a esos tics que
ha ido perpetuando últimamente y que desgracian una actuación
natural–. Tema aparte es Jake Gy-llenhaal, y no porque frente a
estos dos monstruos quede empe-queñecido, que ocurre, sino sobre
todo porque ha empezado a en-casillarse en papeles de "tío
rarito" –léase retraído, vulnerable y extravagante–, y el
registro de su personaje aquí no deja de ser muy similar al que
encarnaba en "Donnie
Darko" o "The
Good Girl". Con este panorama, que es harto conocido
–hecho que no impide atribuir méritos a quien se los merece–,
tal vez la que reclame una mayor consideración, entonces, sea
Ellen Pompeo
("Atrápame
si puedes", "Daredevil"),
prometedora actriz con casi una decena de títulos rodados en
sólo cuatro años, que muestra un magnético equilibrio entre
fragilidad y dureza, entre su lado más masculino y su vertiente
femenina. Por último, mencionar a la siempre intere-sante
Holly Hunter,
quien aparece muy brevemente pero deja una grata huella.
Lamentablemente, y por causas que desconozco, la película no ha
contado con la promoción que requería semejante ocasión, algo
que no deja de sorprender si tenemos en cuenta quiénes la
este-larizan. Tal vez si se hubiera tratado de una adaptación de
un fa-moso cómic o videojuego plagada de efectos especiales...
En cual-quier caso, me atrevo a decir que "El compromiso", por
su balan-ceada combinación de ingredientes bien cocinados, será
una histo-ria disfrutable para un amplio sector del público.
Calificación:
8 / 10

Imágenes de "El compromiso" - Copyright © 2002
Touchstone Pictures, Hyde Park Entertainment, Reveal
Entertainment, Gran Via y Punch Productions. Distribuida en España por Buena
Vista
International. Fotos por Lorey Sebastian. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "El compromiso"
Añade "El compromiso" a tus películas favoritas
Opina sobre
"El compromiso" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"El compromiso" a un amigo
|