CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
Lo
bueno, si breve...
El siempre sugerente y, sobre todo, personal
Werner Herzog
("Woyzeck", "Fitzcarraldo", "Aguirre, la cólera de Dios", "Fata
Mor-gana"...) recurre a unos hechos reales teñidos de leyenda
para confeccionar este relato de época, casi un cuento infantil
por su tono mágico y en ocasiones naïf, que nos traslada a los
albores de la Alemania nazi.
"Invencible" explica la historia del mítico Zishe Breitbart, un
humilde y bonachón herrero judío que vive con su numerosa
familia en una pequeña aldea de Polonia. Este niño encerrado en
el cuerpo de un Hércules adulto posee una fuerza descomunal, y
su ventaja física –él cree que es un don concedido por Dios para
llevar a cabo alguna misión– pronto será descubier-ta por un
representante de artistas de Berlín, que le anima a viajar hasta
esta ciudad para sacar provecho en el mundo del espectáculo.
Tras sus reparos iniciales, Zishe de-cide aceptar la propuesta y
se desplaza hasta la capital alemana en unos tiempos nada
halagüeños para los de su etnia. Dada su extrema inocencia y sus
modestos orígenes campesinos, el fornido muchacho experimentará
con desconcierto y sorpresa todo cuanto se le presente en este
nuevo entorno cosmopolita, y será utilizado por todos en su
beneficio.
Zishe será empleado en El
Palacio de lo Oculto, un local de va-riedades que dirige el
misterioso Hanussen, un hombre frío y me-fistofélico que dice
tener poderes paranormales y que está en con-tacto con las más
altas esferas del partido nacionalsocialista, quienes forman una
nutrida parte del público que asiste a la sala. Por este motivo
–burlas del destino–, el joven judío será convertido, encima del
escenario, en el héroe ario Sigfrido, y sus demostra-ciones de
fuerza, rompiendo cadenas o levantando pesos, serán recibidas
con entusiasmo por los nazis: he ahí su nuevo ídolo, cu-yo poder
titánico condensa la grandeza de la raza aria dispuesta a
comerse el mundo. Pero muy pronto Zishe sentirá que está
trai-cionando a los suyos al ocultar su verdadera condición y la
situa-ción cambiará.
"Invencible" es
una película dirigida con no poca maestría. El autor
alemán sabe dónde debe colocar la cámara y cuándo desplazarla o
no para perseguir el efecto deseado. Pero lo irregular de la
historia y el registro algo blando e indefinido que preside el
guión en muchos momentos, pueden deslucir su buen oficio.
En cualquier caso, es indudable que la hipnótica atmósfera que
se crea en el interior de El Palacio de lo Oculto dis-culpa en
parte el bajón que nos deparan otros instantes menos
rescatables.
Los seguidores del cineasta,
por supuesto, reconocerán muchas de sus particulares señas de
identidad. Basta con citar las esce-nas oníricas que muestran a
esa multitud de cangrejos rojos atra-vesando las vías del tren o
cubriendo unas rocas junto al mar. O esa maravillosa fijación
por las medusas cuando se nos ofrecen estas formas de vida
flotando dentro del enorme acuario, tan eté-reas como el humo y
tan cautivadoras como un enigma de la na-turaleza.
Además, Herzog vierte algunas
experiencias autobiográficas en las vivencias de Zishe, en el
que, en cierta manera y hasta cierto límite, se reconoce. En
este sentido se podría entender la anécdota cómica de la primera
llamada telefónica que realiza Zishe cuando llega a Berlín, el
hecho de que viaje a pie pese a tener un billete de tren o que
se haya criado en una zona aislada, lejos del cine. La infancia
y primera juventud de Herzog transcurrió así.
Si bien la cinta pivota alrededor de la figura de Zishe
Breitbart, interpretado por el campeón de halterofilia
Jouko Ahola,
cabe decir que el magnético Hanussen (un excepcional
Tim Roth)
le roba protagonismo en todos los pla-nos en los que aparece. Y
es que el atleta finlandés, virgen en estas lides, se revela muy
limitado como actor, mientras que el otro ha sabido dotar de una
trascendencia impresionante a su personaje. Realmente, si
tuviera que decidir entre los mejores momentos de la película,
és-tos serían aquellos en los que Hanussen lleva a cabo sus
sesiones de hipnosis y adivinación, que brillan, además, por una
puesta en escena y una planificación asombrosas.
Debido a esto, cuando la
marcha del relato nos aparta de Ha-nussen –por motivos que no
desvelaré– y nos deja a solas con el devenir de Zishe, lejos del
foco de atención que había dominado hasta ese momento, queda la
sensación de que ya se ha puesto fin al meollo del asunto, que
lo más atractivo ya se ha dejado atrás, y que el largometraje
podría haber concluido en ese preciso punto.
Siempre reprocho a los
autores de un film el hecho de que se les vaya la mano al
retratar a determinados grupos ideológicos o so-ciales, por más
despreciables que sean sus acciones, y caigan irremisiblemente
en el maniqueísmo. Es un recurso pobre y torpe, se destine a
quien se destine. Esta falta de sutileza se da en "In-vencible"
–como sucedía en "Amén"–,
donde la imagen de los na-zis es desfigurada con caricaturas
grotescas que buscan ridiculi-zarlos descaradamente. Es cierto
que los líderes espirituales de la comunidad judía también son
reflejados de forma poco decorosa, pero mucho más tímidamente, y
en comparación hasta podría pa-sar desapercibido.
No es ésta, desde luego, la mejor de las
películas que ha hecho Her-zog y, aunque ofrezca una visión de
los hechos adaptada a su pecu-liar idiosincrasia, tampoco es uno
de sus trabajos más personales hasta la fecha.
En el film que nos ocupa encontramos hombres poseí-dos por sus
demonios y un descenso a los infiernos, pero todo ello tratado
bastante epidérmicamente, muy diluido en la propia ficción. Su
acostumbrada exploración del alma humana queda relegada a un
segundo término. Y, además, Herzog sigue huérfano de Klaus
Kinski, su odiado amigo, musa y fetiche.
"Invencible" no entusiasmará
en su conjunto, incluso habrá quien la considere un producto muy
mediocre y del todo prescindible, pero dispone de unos islotes
aislados que por sí solos justifican su visionado y que pueden
acabar inclinando la balanza hacia una apreciación más
favorable. Lo bueno, si breve, dos veces bueno, y a veces
consigue hacernos olvidar lo menos bueno.
Calificación:
6,5 / 10

Imágenes
de "Invencible" - Copyright © 2001 Werner Herzog Filmproduktion
y Tatfilm. Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos
reservados.
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