CÓMO SE HIZO SE
HIZO "SAMURÁIS"
Notas de producción
© 2002
TriPictures
1. Los
realizadores
SAMURÁIS
es la primera comedia de artes marciales que ve la luz en el
panorama cinematográfico francés. Su joven director, Giordano
Gederlini, es un apasionado del cine asiático y las artes
marciales y nos cuenta cómo fue urdiéndose la trama de SAMURÁIS:
Giordano
Gederlini, director: "La idea de rodar una película sobre artes
marciales en Francia es un sueño que me rondaba en la cabeza
desde hacía tiempo. Todo empezó cuando le conté mi ilusión a
François Cognard de Canal + Écriture. Le fascinó la idea de
crear una película con raíces en Asia pero que se desarrollase
en Francia, un país en el que las artes marciales gozan de gran
popularidad, que cuenta con numerosos maestros en artes
marciales y donde el judo se ha convertido en el principal
deporte de los gimnasios franceses, con más de un millón de
federados”.
Marc
Missonnier y Olivier Delbosc, creadores del sello Bee Movies,
especializado en la producción de películas de género de bajo
presupuesto, y siempre en busca de jóvenes talentos, enseguida
se interesaron por la idea de Giordano Gederlini. Y decidieron
llevar a cabo el proyecto bajo los auspicios de su productora.
Marc
Missonnier y Olivier Delbosc, productores: "Mucho antes de
conocernos, ya estábamos muy tentados de rodar una película
sobre artes marciales en Francia. Y Giordiano nos pareció la
persona más adecuada para hacerla".
Así que
poco a poco, el proyecto fue cobrando forma. Giordano Gederlini
escribió un primer borrador con el equipo de guionistas formado
por Alexandre Coquelle y Matthieu Le Naour (Matt Alexander).
Giordano
Gederlini: "Nuestro objetivo era crear una película original que
rindiera homenaje al género de las artes marciales, pero
queríamos llegar aun más lejos y conseguir una verdadera comedia
de acción. Quería combinar el estilo clásico de las películas
asiáticas de lucha con la estética visual del manga actual”.
Matthieu
Le Naour y Alexandre Coquelle (Matt Alexander), guionistas:
"Giordano tenía en mente combinar todo un conjunto de
tradiciones culturales a través de la historia de un demonio que
baja a la tierra, y lucha encarnizadamente con un valiente
personaje, de gran fuerza y virtud, cuyo estilo de vida y
filosofía personal se asemejan bastante a los de un samurái de
la época feudal. A medida que fuimos desarrollando el argumento,
SAMURÁIS se convirtió en una especie de amalgama entre el manga,
la fantasía, el kung-fu y el chambara (película de espada
japonesa) aderezado con un toque de comedia".
Gederlini
y Matt Alexander elaboraron un guión fiel a sus pretensiones
artísticas, pero el presupuesto que sería necesario para rodarlo
resultaba algo excesivo para una producción tan modesta.
Matt
Alexander: "Cuando escribíamos el guión, enseguida nos dimos
cuenta de que estábamos excediéndonos del presupuesto de una
película de serie B. La historia transcurre entre dos
continentes y requiere numerosos efectos especiales, escenas de
lucha y de alto riesgo. Una película como SAMURÁIS necesita un
presupuesto cuantioso, si bien controlado”.
Calificada
como "película sobre kung-fu a la francesa", SAMURÁIS supone
todo un apasionante reto como primer largometraje de un joven
cineasta. En ese momento, Giordano Gederlini debía formar un
equipo unido y eficaz.
Dada la
enorme importancia de las numerosas escenas de combate de la
película, desde la misma fase de redacción del guión, Giordano
Gederlini decide confiarle la coreografía de las escenas de
acción a un maestro de lucha y artes marciales chino.
Giordiano
Gederlini: "Primero nos reunimos con Yen Chi-Tan, uno de los
discípulos de Yuen Woo-Ping (coreógrafo de MATRIX). Pero al
final, nos decidimos por Philip Kwok, con quien ya había
trabajado en EL PACTO DE LOS LOBOS en Francia. Nada más
conocerlo, supe que era nuestro hombre".
Un
veterano con más de sesenta películas en Hong Kong y un
auténtico tesoro nacional chino, Sifu Philip Kwok se convirtió
así en una de las piezas clave de SAMURÁIS.
Philip
Kwok: "Giordano respeta mucho mi trabajo. En algunas escenas
deja la dirección de la cámara completamente en mis manos. Con
tanta libertad artística, pude utilizar todos mis recursos para
explotar al máximo el potencial de cada escena”.
Giordano
Gederlini: "La aportación de Philip Kwok a las escenas de lucha
es inestimable. Logró darle un toque de autenticidad como sólo
los chinos saben hacer".
Marc
Missonnier y Olivier Delbosc: "Las escenas de combate son
cruciales en la película. Necesitábamos que resultaran bonitas y
creíbles. El saber hacer de Kwok era una garantía para obtener
combates de gran belleza estética que parecieran auténticos en
SAMURÁIS. Sin él, no lo habríamos conseguido”.
Acompañado
de su equipo de especialistas, Kwok sugirió a la producción
contratar los servicios de Tony Cheung, un afamado cámara chino.
Según él, era el más indicado para seguir los raudos movimientos
de los luchadores durante las escenas de acción.
Giordano
Gederlini: "Había que conseguir a toda costa que Kwok se
sintiera cómodo sobre el escenario. En Hong Kong todo sucede muy
deprisa y cada uno sabe exactamente qué tiene que hacer, de
forma que se consiguen resultados muy satisfactorios de forma
muy rápida. En Francia no sucede eso. Nuestro ritmo es
completamente distinto. Por eso la participación de alguien como
Tony Cheung resulta crucial para elaborar las escenas de
acción”.
Para
potenciar su lado manga y fantástico, SAMURÁIS contará con los
servicios de "La Maison" (compañía francesa de efectos
especiales) encargada de los efectos visuales relacionados con
las diversas apariciones del demonio Kodeni en pantalla. En otro
alarde de creatividad, esta empresa es asimismo responsable de
la creación y utilización del videojuego "Dark Bushido", que
aparece en las secuencias interactivas.
Gederlini
recurrió al director de fotografía Pierre Aim, para que se
encargara de crear el abanico multicolor que confiriera a
SAMURÁIS la estética propia de los dibujos animados japoneses.
Pierre
Aim, director de fotografía: "El reto de esta película consiste
en fusionar Japón con las afueras parisinas sin perder la
armonía. El estilo y el tono de la película tienen un claro
referente en el panorama manga. Al analizar el storyboard se
observa que cada composición gráfica tiene una gama de colores
diferente. En SAMURÁIS he intentado tratar cada secuencia
haciendo que predominara un color distinto... hay grandes
bloques de rojos, grandes bloques de azules. Todo un mosaico de
colores que se asemeja bastante a la página de un cómic manga".
Para
conseguir una banda sonora acorde con este género, Giordano
Gederlini le pidió a Kenji Kawai que compusiera la música para
la película. Kawai es un especialista en la materia, compositor
de las partituras creadas para PATLABOR y GHOST IN THE SHELL,
dos importantes películas manga.
Giordano
Gederlini: "Buscaba una mezcla entre la música tradicional y la
moderna. Además, para una película con raíces en Japón, la
intervención de un músico japonés contribuiría a dar mayor
efecto a lo que sucede en pantalla".
Kenji
Kawai, compositor: "El argumento y las imágenes me han influido
mucho. En la banda sonora de SAMURÁIS, quise diferenciar las
épocas. Por ejemplo, Giordano quería que para la época feudal
utilizara tambores Wadaiko japoneses que dieran un sentimiento
especial a las escenas. Y para el resto de la película, opté de
forma voluntaria por no cambiar el tono musical cuando pasábamos
de escenas en Japón a escenas en Francia. De hecho, tengo la
sensación de que las fronteras van desapareciendo gradualmente a
lo largo de esta película”.
1. Los
realizadores
2.
Los actores
3.
Las escenas de lucha
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Samuráis" - Copyright © 2002 Fidélité
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