CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
Sandez privilegiada
Conforme nos alejamos a pasos agigantados de la última edición
de los Oscars®
–y, al efecto, de una de las épocas más fuertes del año en lo
que a estrenos de relevancia se refiere– y con la cada vez mayor
proximidad del "verano cinematográfico" (tiempo de sequía y de
distensión neuronal insalvables), empezamos a asistir durante
estos meses a ese fenómeno cíclico en el que las grandes
pro-ducciones comerciales –que no siempre son sinónimo de cine
con mayúsculas– comparten espacio en la cartelera con ciertas
cintas "menores" adquiridas a precio de saldo, retales que no
habían en-contrado hasta el momento un hueco para su exhibición,
o bien rebajas compradas por lotes ("le vendemos la que usted
quiere si a cambio apechuga con las demás").
"Samuráis",
del ignoto
Giordano Gederlini,
pertenece a este último grupo de trabajos de más que dudosa
calidad, que vienen a añadirse a la oferta de las salas como
perjudicial relleno, robándole así un lugar a otras películas de
mayor interés cuyo estre-no no llega nunca o se demora. Film de
artes marciales que persigue cier-tos tintes cómicos sin
alcanzarlos, in-tenta combinar en su trama, aunque sea metidos
con calzador, pasado y presente, leyenda y realidad popular del
mundo oriental (aquí representados por los guerreros de la
épo-ca feudal, un tal Kodeni –demonio maloso con look Mister
Proper que viste taparrabos de cuero y exhibe una araña en su
pelada ca-beza–, una especie de yakuzas, los videojuegos... y
suerte que nos hemos librado de las Tortugas Ninja), sin poder
ocultar su fac-tura de
telefilm de limitado presupuesto, absurdo argumento, mediocridad
narrativa, ridículo enfoque y pobres interpreta-ciones,
programable en cualquier cadena durante una franja horaria poco
solicitada, pero desde luego no en la pantalla grande.
Esta sandez privilegiada (hasta se ha librado de ser lanza-da
directamente en el videoclub), coproducida entre Francia,
Ale-mania y España, y que discurre en una capital gala
multirracial, toma como influencias ese pastiche mal entendido
en el que se engloba todo aquello que proviene de la zona
geográfica de los "ojos rasgados" (kung-fu, manga, fantástico,
etc), y principalmente las películas de John Woo (guiño-homenaje
incluido).
Protagonizada por personajes "caricatura" pintados con brocha
gorda a los que uno desea poner fin antes de que lo hagan los
"ma-los", con una línea argumental absurda y forzada que cae por
su propio peso, un sentido del humor huidizo (en realidad, te
ríes más con ella cuando va de seria que cuando introduce sus
chistes y gracietas de punta roma) y unas peleas cuerpo a cuerpo
de lo más anodino, "Samuráis" no ofrece ninguna recompensa al
paciente es-pectador que decida contemplarla hasta el final, y
únicamente debe haber servido para que su director se lo pase
pipa emulando a sus ídolos y creyéndose algo parecido a un
artista.
Si son fans del cine de artes marciales, no pierdan el tiem-po
ni el dinero con esta nulidad, que no puede disfrutarse ni
planteada como entretenimiento puro y duro.
Acudan a los originales: John Woo, Bruce Lee, Jet Li, Jackie
Chan y compañía, que por más dispares que resulten, siempre les
garantizarán algo mejor. Los detractores del género, bórrenla
directamente de su me-moria a corto plazo.
Calificación:
2 / 10

Imágenes de "Samuráis" - Copyright © 2002
Fidélité Productions, Pathé Image Production, M6 Films, CP
Medien y Telecinco. Distribuida en
España por TriPictures. Todos los derechos
reservados.
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