CÓMO SE
HIZO "28 DÍAS DESPUÉS"
Notas de producción
© 2002
Hispano Foxfilm
1. La
premisa
Tras La
playa, Andrew Macdonald y Alex Garland hablaron de la
posibilidad de hacer otra película juntos. “Alex es un narrador
de historias nato y quería hacer una película que tuviera la
misma garra y la misma energía que desprende cualquiera de los
libros que ha escrito”, rememora Macdonald. “Cuando dijo que
siempre le había gustado hacer algo de ciencia ficción, le animé
a que se fijara en Wells, en la Máquina del Tiempo; algo
ambientado en Inglaterra”. “La veo como una especie de eufemismo
de una película bélica, equiparada a las películas de zombies de
los años setenta y a la literatura británica de ciencia
ficción”, dice Garland, “Particularmente JG Ballard y John
Wyndam”.
“Alex creó
un guión de cincuenta páginas (que al final se convirtió en la
base para 28 DÍAS DESPUÉS), que se lee de forma muy amena y es
de ésos que no puedes dejar de leer hasta terminarlo”, señala
Macdonald. “Cuando escribe un guión puedes visualizarlo y deseas
saber qué es lo siguiente que va a ocurrir; para mí eso es lo
más importante en una narración. Alex tiene mucha facilidad para
eso ”.
Macdonald
envió luego el guión a Danny Boyle, quien acababa de terminar
para la BBC dos películas digitales, Strumpet y Vacuuming
completely nude in Paradise. “Su fuerza visual era lo que
necesitábamos para transmitir lo escrito por Alex y comunicar la
energía de la película”, afirma Macdonald. “Es muy bueno porque
lo interpreta de una manera distinta, le da más vida que en el
guión”.
Garland
estaba encantado de poder colaborar con el equipo de La playa
una vez más. “Danny es ocurrente e increíblemente imaginativo,
así que te hace morirte de risa y siempre te hace pensar. Andrew
es capaz de estar pendiente de todos los detalles, de ver una
película a mayor escala que cualquier otro. Hablando, ambos
demuestran una y otra vez su profundo conocimiento de la
producción y la dirección y del cine en general. Tengo mucha
suerte al haber tenido la oportunidad de trabajar con ellos”.
A Boyle le
sedujo el guión nada más caer en sus manos, pero no pretendía
hacer una película de género en su estricto sentido. “Me gustan
las películas de zombies pero éstas nacieron en un determinado
momento en el que había una paranoia en la sociedad respecto a
los desastrosos resultados de las armas nucleares y el abuso del
poder. No soy demasiado aficionado al género; me gusta mucho,
pero me encanta el giro que Alex le ha dado al tema del
Apocalipsis fruto de un virus (en este caso no es un virus de
origen clínico sino un virus psicológico), así que a fin de
cuentas creo que se ha mantenido el respeto por el género aunque
espero que de alguna forma le hayamos dado nuevos bríos”.
“La
premisa de la que parte la película”, explica Macdonald, “es que
los científicos están intentando desarrollar una cura para la
rabia, una droga supresora con efectos similares a los que el
valium tiene en los casos de depresión. Como parte del proceso
de investigación se inocula a los chimpancés un virus que crea
un estado de rabia psicótica de carácter permanente”.
“Es un
virus propio de los primates”, dice Boyle. “Es odiosamente
virulento y se extiende a través del contacto con la sangre. El
contagio conduce a un terrible estado de agresividad, donde
incluso el mero sonido de una voz humana hace que quieras matar
a esa persona. Tiene lo obsoleto incorporado, porque no se
pueden alimentar, no entienden las características de los vivos,
sólo matan”.
“La idea
de un virus de carácter psicológico es totalmente actual”,
continúa Boyle. “Más que ser una infección física, el virus
entronca con el fenómeno moderno de la ira social. Vemos cómo se
pone de manifiesto cada día en las carreteras, en los aviones,
en los hospitales e incluso en el supermercado. Ocupa muchos
titulares en los periódicos, pero hay en ella un aspecto
desconcertante. Cuando hablas con la gente más mayor te dice que
en su época no había nada de eso, que sí que había violencia y
peleas pero que la ira social es en gran medida un síntoma de
los tiempos modernos”.
La
historia real sigue las peripecias de un grupo de supervivientes
tratando de ponerse a salvo después de que el virus haya sido
liberado de un laboratorio y se haya extendido a lo largo de
toda Gran Bretaña y posiblemente por todo el mundo. Se ha tenido
que evacuar Inglaterra, lo que ha llevado a una especie de
paisaje apocalíptico”, explica Boyle. “Para mí era importante
desechar la idea de las contingencias civiles. Un virus es algo
frente a lo cual no necesariamente vas a defenderte. Este virus
en particular, iba a ser algo muy virulento a la par que
incontrolable; algo frente a lo cual no puedes defenderte porque
en realidad la rabia forma parte de nosotros. En el momento
actual no hay nada parecido a un virus psicológico pero ¿quién
sabe lo que va a ocurrir en el futuro? Hace nada, dos
científicos alemanes consiguieron crear un virus de la polio
totalmente sintético tras unos cuantos años de investigación
partiendo de materiales comprados a través de Internet. Aunque
el virus de la polio tiene una estructura genética relativamente
sencilla, el conocimiento que se ha logrado con ello va a
permitir en el futuro crear otros virus más complejos como por
ejemplo el de la viruela; se trata más de una cuestión de
limitaciones de tiempo que de capacitación técnica para
hacerlo”.
Estructuralmente, la película comienza justo después de que el
virus haya asolado Inglaterra. Algo que le resultaba muy
atractivo al director Danny Boyle era que “el hecho de que la
historia dé comienzo veintiocho días después, hacía que el
público empezara a descubrir cosas en retrospectiva. Hay ciertos
indicios de carácter físico y los espectadores han de llenar los
huecos con su propia imaginación a medida que los horrores se
van sucediendo. Es una cualidad maravillosa, ahorra millones en
el presupuesto y nace del inmenso talento de Alex como
escritor”.
El
cincuenta por ciento del presupuesto provenía de la recaudación
de la lotería británica a través de DNA, la compañía de Andrew
Macdonald y Duncan Kenworthy, y el otro cincuenta por ciento fue
aportado por Fox Searchlight. Peter Rice, el presidente de Fox
Searchlight leyó el guión en el mes de mayo de 2001 en Cannes y
enseguida mostró su decidido interés en participar en el
proyecto. “Fue fantástico contar con el apoyo de Fox, pues
mantenemos desde hace mucho tiempo una buena relación con ellos
y particularmente con Peter Rice”, señala Boyle. “Peter siempre
ha sido muy legal y no había presión alguna respecto a la
elección de actores o al contenido de la película, por lo que es
una relación que vale su peso en oro”.
1. La
premisa
2.
Vídeo digital
3.
El reparto
4.
El equipo de realización
5.
El rodaje
6.
Los infectados
Imágenes y notas de cómo se hizo "28 días después" - Copyright ©
2002 Fox Searchlight Pictures, DNA Films y Film Council. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
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