CRÍTICA
por
Mariano Malanga
Buenos Aires, Argentina
La
doble personalidad... de un film
Hace ya unas cuantas décadas sur-gió, en las páginas de
los cómics, un personaje bastante emparentado con los héroes
románticos del s. XIX y con una de las maneras más complejas de
entender la condición humana. He-redero de grandes hitos en la
historia de la literatura (entre los que se des-taca, por motivos
de popularidad, el Dr. Jekill) aparecía ante los ojos de los
lectores de este tipo de revistas, un extraño individuo: el Dr.
Banner. Un apocado científico que, cuando alguna situación
despertaba su ira más visceral, se trans-formaba
involuntariamente en un terrible y bestial gigante verde: Hulk.
Luego de una larga y versátil trayectoria, construida a través
del paso por diferentes formatos e interpretaciones, hoy ha
reapa-recido aquel personaje concebido como una válida y noble
metáfora de nuestra inexorable dualidad. Esta vez, en la
pantalla grande y a partir de una versión que, tal como otras
anteriores, tiene una con-flictiva relación con su gran
potencialidad artística.
Quizá, para demasiada gente,
Hulk nunca fue mucho más que un mero entretenimiento banal. Sin
embargo, y en principio afortunada-mente, la realización de este
film estuvo a cargo de
Ang Lee. Cuál
habrá sido el motivo último para que los productores, ávidos de
un gran éxito de taquilla, eligieran a este director, es cosa
que no im-porta demasiado. Lo importante es que, tal vez por esa
misteriosa lucidez que muchas veces a lo largo de la historia
han demostrado los poderosos, buscaron a alguien que fuera capaz
de satisfacer sus expectativas sin por ello perder de vista la
riqueza genuina de la materia prima en cuestión. Y es el caso
que así lo hizo... o al menos intentó hacerlo.
La intención, entonces,
estuvo orientada en dos sentidos. El uno, rendir una especie de legítimo y aplaudible homenaje al cómic
a partir de recursos formales que, aunque actualmente en desuso
(quizá por el terror de atentar contra la “sagrada” ilusión de
realidad o quizá por la incapacidad de operar con ellos), hace
tiempo están disponibles para ampliar la expresividad del cine.
El otro, reelaborar los conflictos psíquicos y/o espirituales
que motivan las vicisitudes del protagonista y conducen su
devenir.
Del primer punto, en el cual
por su-puesto no se debe incluir lo digital (actualmente muy
usado pero siem-pre sin ningún aporte auténtico más allá de lo
técnico), sólo se puede de-cir que ha dado como resultado un
fu-gaz pero grato e impertinente refresco para el pacato estado
en el cual se encuentra el lenguaje cinematográfico de las
producciones masivas (y, en general, de las no tan masivas). Muy
probablemente, la división del cuadro en varias tomas y las
ingeniosas cortinillas que, reempla-zando al corte directo o al
fundido, separan un plano del otro, que-darán sólo en eso y no
tendrán mayor trascendencia. Es que, aun-que su confección es
ajustada, ciertamente no se ha logrado que puedan aspirar a
mucho mas. Sin embargo, sería deseable que sir-viesen, por lo
menos, para dar lugar al comienzo de un oportuno removimiento.
| |
Ang Lee rinde
con esta adaptación un legítimo y aplaudible homenaje al
cómic |
El segundo punto, en cam-bio,
es bastante más escabro-so. Si bien queda claro que se intentó
repensar la problemáti-ca dual tantas veces versiona-da, pareciera
que sólo se lo-gró embarullarla y, paradójica-mente, reducirla.
Ocurre que se metieron más personajes para des-plazar el núcleo
conflictivo hacia una psicoanalítica triangulación fa-miliar que
justifica todo el drama del personaje, pero, lamentable-mente, de
esta forma dicho núcleo conflictivo no recibió el mas mí-nimo
aporte... sino todo lo contrario. Muy sintéticamente, el cuadro
de situación se podría enunciar así: la brutalidad latente del
Dr. Banner, o sea Hulk, es aquí el producto de aquella
originaria, sim-bólica y no siempre resuelta disputa entre un
hombre y su padre por el amor, también simbólico, de su madre.
En sí mismo, el planteo suena más que interesante y parece abrir
todo el universo de la traumática metamorfosis. Sin embargo, al
ver el film, uno siente que éste le agregó una causa específica
y una posible solu-ción a un dilema humano tan esencial que, no
sólo las excede (a estas psicoanalíticas o a cualquier otras),
sino que además las re-chaza pues enturbian su contundencia. Por
otro lado, es discutible que, incluso esta nueva interpretación,
haya sido complejamente desarrollada a lo largo del relato.
Más allá de todo lo dicho
sobre esta producción, no se debe olvidar que
se trata de un film diseñado confor-me a las rigurosas demandas
del más voraz aparato de comerciali-zación cinematográfica.
Siendo un indudable exponente de esa estructura, constituirse
como una obra de gran valor artístico no suele ser nada fácil
(sobre todo porque demanda una sagacidad extre-ma por parte del
realizador). El mayor mérito de este “Hulk” de Ang Lee,
entonces, es que está muy cerca de alcanzar esa meta. Qui-zá no
llegue a un nivel superlativo porque sus indagaciones
inte-lectuales y estéticas tienen un recorrido algo errático y
cuestiona-ble. Sin embargo, lo importante es que se permite
tenerlas sin que por ello pierdan efectividad ni capacidad de
impacto las esperadas y bien resueltas escenas en las cuales el
gigantón despliega in-creíbles aptitudes físicas y pelea con todo
tipo de criaturas y apa-ratos.
Calificación: 7
/ 10
Imágenes de "Hulk" - Copyright © 2003
Universal Pictures, Good Machine, Marvel Entertainment, Pacific
Western y Valhalla Motion Pictures.
Distribuida en España por UIP. Fotos por Peter Sorel. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Hulk"
Añade "Hulk" a tus películas favoritas
Opina sobre
"Hulk" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Hulk" a un amigo
|