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HULK
(The Hulk)


Dirección: Ang Lee.
País:
USA.
Año: 2003.
Duración: 138 min.
Interpretación: Eric Bana (Bruce Banner), Jennifer Connelly (Betty Boss), Sam Elliott (Ross), Josh Lucas (Talbot), Nick Nolte (Padre de Bruce), Paul Kersey (Bruce Banner niño), Cara Buono (Edith Banner), Todd Tesen (Joven Ross), Kevin Rankin (Harper), Celia Weston (Sra. Krensler), Daniel Dae Kim (Aide), Mike Erwin (Bruce Banner adolescente).
Guión: John Turman, Michael France y James Schamus; basado en un argumento de James Schamus sobre los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby.
Producción: Gale Anne Hurd, Avi Arad, James Schamus y Larry Franco.
Producción ejecutiva: Stan Lee, Kevin Feige, Cheryl A. Tkach y David Womark
Música: Danny Elfman.
Fotografía:
Fred Elmes.
Montaje: Tim Squyres.
Diseño de producción: Rick Heinrichs.
Dirección artística: John Dexter.
Vestuario: Marit Allen.
Estreno en USA: 20 Junio 2003.
Estreno en España: 4 Julio 2003.

 

CRÍTICA
por David Garrido

La diferencia se llama Ang Lee

  La última de las adaptaciones a la gran pantalla de los cómics Marvel, jugosa nueva franquicia de superhé-roes que en los últimos tiempos ha dado hasta seis películas cuya renta-bilidad ha sido más que notable, tiene bastante poco que ver en realidad con sus predecesoras. Desde un primer momento causó cierta sorpresa que un director como Ang Lee, cu-ya sabiduría fílmica nadie discute, pero cuyas películas transcurren por derroteros bien lejanos de un género como éste, fuera el encargado de dirigir las aven-turas de este coloso verde, uno de los personajes más veteranos y conocidos de la Marvel. Flotaban en el aire varios interrogantes, el más serio de los cuales consistía en averiguar si el director de una película tan equilibrada entre la acción y la poesía como "Tigre y Dragón" iba a ser capaz de manejarse en un producto dirigido ob-viamente a reventar las taquillas de medio mundo, contando con un presupuesto mucho mayor de lo habitual y con las limitaciones que supone hacer una película con unas metas específicas a cumplir, aparentemente con poco en común con los temas que suelen inte-resar a este realizador chino afincado en los EEUU capaz, eso sí, de manejarse con la misma soltura con una película que diseccio-na como un bisturí la crisis del sistema familiar estadounidense de los setenta ("La Tormenta de Hielo") o con una adaptación decimo-nónica de una novela romántica, inglesa a más no poder ("Sentido y Sensibilidad"), por poner sólo dos ejemplos.

  Pues hete aquí que Lee ha cogido el material de partida que la Marvel le ha proporcionado (mucho más generosa en sus condiciones que con anterio-res productos de la casa) y, para de-sesperación de los puristas aficiona-dos al cómic, ha reescrito la historia a su manera, trayéndose a su terreno los aspectos que más le importan, o sea, las relaciones paterno/filiales en-tre el desquiciado científico que expe-rimenta consigo mismo y con su pro-pio hijo en busca de una inmortalidad algo difusa y el producto de esos pecados del padre, el ser humano confuso y marcado que a la postre se convierte en el titán verde que da título a la película. Lee ha tenido la inteligencia de sa-ber ver desde el primer momento que, ni siquiera en los có-mics originales, La Masa era un superhéroe al uso, sino una trágica versión Marvel del mito del Dr. Jekill y Mr. Hyde, un King Kong perseguido por todos a la búsqueda constante de la paz y, siendo consciente de esa sutil pero importantísima diferencia, pone su mucha sabiduría en esto de contar historias al servicio de una película que se centra mucho más en la génesis de ese mito y sus consecuencias, aunque no descuide en absoluto el entreteni-miento y la diversión que supone tener a un personaje como éste, que arrasa todo lo que encuentra a su paso, y las enormes posibi-lidades digitales que tiene a su disposición para contarlo.

  No hay pues, enfoque heroico alguno en Hulk, que se define mu-cho mejor como un drama, y quien, guiado por las anteriores adap-taciones de sus compañeros de cómic, busque en esta película la tradicional lucha contra el mal o un símbolo de la batalla por la jus-ticia, sólo va a encontrar la terrible confusión de un personaje que no es consciente ni tan siquiera de su propia existencia, un ser perdido en la confusión que sólo usa sus tremendos poderes en defensa propia y que es incapaz de reconocer el mal, porque ni si-quiera sabe las razones por las que se le da caza, con el único asi-dero de un recuerdo emocional para guiar sus actos.

  Lo mejor de la película es sin du-da la apuesta formal de Lee a la hora de contar la historia: desde el mismo inicio de la película, en los títulos de crédito, Lee apuesta por un arriesgado montaje tan ver-tiginoso como preciso, en el que la pantalla se divide en múltiples cuadros que, lejos de despistar la atención del espectador, consigue tanto ahorrar una considerable canti-dad de tiempo a la hora de explicar determinadas cadenas de aconteci-mientos como, ofreciendo distintos ángulos y encuadres de la misma secuencia, dar al espectador que conozca la procedencia del personaje la cómoda sensación de ha-llarse verdaderamente ante las páginas de un cómic. A lo largo de toda la película, esa división de la pantalla en varios planos de re-ferencia (que no son sino verdaderas viñetas) aparece de forma casi constante, aunque nunca en las secuencias puramente de acción o las verdaderamente dramáticas, las destinadas a una mejor com-prensión de la situación emocional de los personajes. Así, Lee con-sigue dinamizar de un modo tan inteligente como brillante las habi-tuales “partes muertas” que en toda película de estas caracterís-ticas suele haber habitualmente entre las secuencias de acción y que aquí cobran un inusitado interés, porque Lee no se limita a descubrir un recurso y repetirlo hasta la saciedad, sino que opta por introducir pequeñas variantes que lo enriquecen: sea combinan-do tomas simultáneas de un mismo suceso desde distintos ángu-los, usando un montaje veloz (a ratos casi en la línea de "Réquiem por un Sueño" de Aronofsky) o mezclando tomas superpuestas, la apuesta formal de Lee funciona a la perfección, demostrando una vez más la enorme capacidad de sugestión de su forma de hacer cine.

  Incluso funciona la aparatosa muestra de ingeniería digital que es el monstruo en sí, que se demora no poco tiempo para su primera aparición y que en realidad no aparece sino con cuenta-gotas a lo largo del metraje y más abundantemente en la divertida media hora final de la película, cuando el equipo de ILM despliega toda su capacidad de sorprender en el enfrentamiento inevitable entre el monstruo superpoderoso y el ejército que le persigue, una gozosa exhibición de efectos digitales que bastan para contentar a los que buscan este tipo de demostraciones de entretenimiento pu-ro y duro que son ineludibles para una película de estas caracterís-ticas.

  Más discutibles son algunas de las propuestas de enjundia que Lee hace en su indagación en las tortuosas re-laciones padre/hijo y las explicacio-nes que den respuesta a sus interro-gantes: aquí falta un mayor sentido del humor y quizás ande sobrado de una profundidad emocional más aparente que real y decidida-mente mal resuelta, que parece más pendiente de demostrar al mun-do que esta es “una película de Ang Lee” y no una simple película de superhéroes. Su propuesta de añadir a la historia sus propias obsesiones funciona sólo a ratos y en más de un momento resulta tan reiterativa como aburrida, por no decir difícilmente justificable en su final con el guión en la mano. Nick Nolte, con su look andrajo-so, soporta bien el peso interpretativo de esta parte de la historia, frente a un Eric Bana algo pétreo: no deja de resultar curioso que su yo digital sea casi más expresivo que él mismo.

  En suma, Hulk contiene los suficientes atractivos y virtudes para que merezca la pena acercarse a verla, aunque no esconda en nin-gún momento su condición de inauguración de una nueva franqui-cia, en la que el sello de Ang Lee se hace notar distintivamente frente a otras adaptaciones de la Marvel: mucho más personal, am-biciosa y arriesgada que sus hermanas. Como el propio Hulk, dis-tinto a todos ellos en su condición de dudoso héroe y mejor defini-do como monstruo perseguido e incomprendido.

Calificación:


Imágenes de "Hulk" - Copyright © 2003 Universal Pictures, Good Machine, Marvel Entertainment, Pacific Western y Valhalla Motion Pictures. Distribuida en España por UIP. Fotos por Peter Sorel. Todos los derechos reservados.

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