CRÍTICA
por Tònia
Pallejà
Canalcine.net, Barcelona
To be
or not to be Hulk
La primera conclusión a la que se llega después de haber
visto "Hulk" es que
encargarle la dirección del proyecto a Ang
Lee no fue la decisión más idónea posible, ni siquiera
una deci-sión reservadamente apropiada.
Este error de elección no se desprende, como se podría deducir,
debido a que la labor técnica del cineasta taiwanés no esté a la
altura de las circunstancias, que lo está, sino porque es
indudable que la propia película, con claras expectativas de
entretenimiento comercial destinado a un público de no muy
avanzada edad, requería tener al frente a alguien con un sentido
más ordinario, clásico, funcional del cine como diversión y
espectáculo. Sam Raimi así lo entendió cuando realizó su
disfruta-ble "Spider-Man".
Y si cito precisamente a Raimi –al margen del o-bligado
parentesco stanleeano que une ambos títulos– es porque no deja
de resultar curioso que en muchas de las secuencias de "Hulk"
reconozcamos la influencia de ese Raimi anterior a su
expe-riencia con el Hombre Araña (léase "Darkman" y "Evil
dead").
El autor de "El banquete de
boda", "La tormenta de hielo" o "Tigre y dra-gón" se ha tomado
esta historia del superhéroe de la Marvel demasiado en serio,
más de lo preciso, y la ha llevado a su terreno, transformándola
en una tragedia shakespeariana sobre el peligro que entraña
desafiar científi-camente las leyes de la naturaleza, con dos
hijos que luchan contra el destino que les han marcado sus
padres y dos padres enfrentados que tratan de recuperar la
comprensión de sus hijos. Lee ha queri-do dejar su marchamo
personal sin desatender las exigencias me-nos profundas del
espectador ocasional devorador de palomitas; el problema es que
ambas intenciones se conjugan de manera irregu-lar y confusa a lo
largo de la película, y el resultado de esta
im-probable comunión de intereses opuestos, siempre a un paso de
la serie B, es extraño, ecléctico, desconcertante y aburri-do,
sobre todo aburrido. Y
éste es un adjetivo que nunca debería encontrar un espacio en
una cinta de este corte.
| |
Se desmarca
del panorama habitual de adaptaciones cinematográficas de
cómics |
"Hulk" es una película
difícil, mal equilibrada, una rara avis dentro del
panorama de adaptaciones ci-nematográficas de cómics de
su-perhéroes. Es una de las versio-nes que más indagan en el
tor-mento del protagonista, en sus traumas pasados, en el
nacimien-to del "monstruo" y en sus relaciones afectivas
actuales. Desde luego, incluye muchas escenas de acción pero
también contiene una ingente cantidad de diálogos que buscan
dotarla de un calado trascendental. Parecerá inconsecuente
lamentarse de la insospe-chada carga dramática que esconde cuando
uno siempre se queja de lo vacuas y poco estimulantes que
resultan la mayoría de ma-nufacturas made in Hollywood.
Sin embargo, cabe preguntarse: ¿Era esto lo que requería el
film? No pongo en duda que esta pro-ducción se coloque en los
primeros lugares de la taquilla interna-cional, cosa que
sucederá, pero, ¿llegará a satisfacer plenamente a sus
principales destinatarios? ¿Les dará lo que pedían?
Desde el comienzo tenemos la
sen-sación de que "Hulk" no es el típico
producto asequible y convencio-nal. Cuesta entrar en ella y,
final-mente, cuesta desprenderse de ella debido a sus
innecesarias más de dos horas de duración.
Su primera parte es tal vez la más su-gestiva e interesante, con
un halo de misterio bien conducido a través de escenas oníricas
y flashbacks que re-cuperan los recuerdos infantiles de su
personaje central. Sin em-bargo, la cosa decae por momentos, el
ritmo no se recupera y ter-mina por perder totalmente el norte,
dejando más de un asunto pendiente por resolver. El último tramo
–incluido ese final que pro-mete secuela– es una cadena de
despropósitos digna de cualquier cinta de acción estadounidense
con militares malvados por medio, donde los efectos especiales
se entregan a una orgía desmedida que parece reñida con su
planteamiento inicial.
Uno de los
mayores logros de "Hulk" es su concepción es-tética y narrativa.
Lee ha tratado de ser fiel al formato origi-nal, las viñetas,
en su traslación al fotograma y ha echado mano a una serie de
recursos para enlazar las diferentes escenas o ha-cer converger
varios planos a la vez, como la secuenciación acele-rada, el uso
de cortinillas, la división de pantalla o los fundidos. Es-te
aspecto visual –al que se le deben sumar una serie de
influen-cias no muy alejadas del videoclip y la publicidad–
probablemente será uno de los elementos que más llamen la
atención de la pelí-cula, por su carácter rompedor,
innegablemente atractivo. Por des-gracia, a menudo la forma se
come el fondo. El abuso de esta di-námica en el montaje acaba
alejándonos de un relato que no atrapa demasiado por méritos
propios y que presentado de otra forma más tradicional carecería
de fluidez y agilidad.
Otra de las
grandes dificultades con que tropieza "Hulk" se debe al origen
digital de su figura protagó-nica.
El Increíble Hulk –o La Masa, como también la llamábamos aquí–
es una criatura 100% informática, una especie de híbrido color
guisante en-tre el Gigante Verde que nos anuncia maíz por la
televisión y el ogro Shrek. Su condición de personaje animado en
medio de un entorno real –como ocurría, por ejemplo, con el
perro de "Scooby-Doo"–
es tan acen-tuada que por más que sus gestos faciales y sus
movimientos es-tén logrados, no resulta nada creíble. Supongo que
conscientes de esta limitación, sus responsables nos presentan a
Hulk durante muchas escenas nocturnas o interiores en penumbra,
donde la fal-ta de iluminación contribuye a hacerlo pasar por un
personaje si no completamente de carne y hueso, por lo menos con
una constitu-ción más natural. Con todo, no consigue igualar la
verosimilitud del Gollum de "El
Señor de los Anillos".
Además de lo ya apuntado, hay
una serie de momentos clave en el film que vinculan a este
coloso iracundo con King Kong –rodeado por los helicópteros o
tomando a la muchacha entre sus brazos–, con Frankenstein –obra
de un científico loco– e, inevitablemente, con el Dr. Jekyll y
Mr. Hyde –por su doble vertiente de hombre y monstruo–. Y esta
notoria confluencia de mitos del fantástico en La Masa del siglo
XXI me lleva a cuestionarme si, en definitiva, Ang Lee y su
equipo simplemente rinden homenaje a los clásicos o, por el
contrario, revela que su aportación particular es muy limitada.
Interpretativamente, "Hulk"
se halla a un buen nivel.
Eric Bana
("Chopper")
como Bruce Banner,
Jennifer Connelly
("Una
mente maravillosa") como su ex novia Betty Ross y
Nick Nolte
("El prínci-pe de las mareas") como su progenitor, encarnan a sus
personajes con convicción. Lo mismo se podría decir de
Sam Elliott
("Cuando
éramos soldados"), el padre de la chica, aunque sus
repentinos cambios de actitud sobre el guión le resten algo de
coherencia a su actuación.
La visión de Ang Lee se
acerca más al hombre que al superhéroe, busca lo universal a
partir de lo extraordinario y pretende, además, aleccionarnos
moralmente. "Hulk" tiene la relativa virtud de ser dife-rente, de
no responder a lo que se esperaba de ella. ¿Es eso bue-no? ¿Es
eso malo? Sólo les puedo decir que si el
objetivo de esta macedonia inclasificable era entretener, no lo
hace; si perseguía desmarcarse de la tónica general, lo
consigue. Pe-ro a qué precio...
Calificación:
4 / 10

Imágenes de "Hulk" - Copyright © 2003
Universal Pictures, Good Machine, Marvel Entertainment, Pacific
Western y Valhalla Motion Pictures.
Distribuida en España por UIP. Fotos por Peter Sorel. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Hulk"
Añade "Hulk" a tus películas favoritas
Opina sobre
"Hulk" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Hulk" a un amigo
|