CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Puntuación: 5.75 / 10
Banda Sonora Original:
*****
En 1994 Jan De Bont
revolucionó el cine de acción con "Speed", un trepi-dante filme
en el que un policía de Los Ángeles debía evitar que un auto-bús
hiciera explosión a causa de una bomba que detonaría si su
velocidad disminuyera de las cincuenta millas por hora. Años
después, y tras frus-trarse su proyecto sobre "Godzilla", el
director de fotografía de "Instinto Bási-co" se hacía cargo de
"Twister", un producto con un guión bastante dis-creto en el
que, sin embargo, el reali-zador holandés conseguía aunar con
acierto la imagen real con la virtual. Pero, ay, en Hollywood
todo el que llega hasta la cumbre ha de caer alguna vez, y eso
es lo que le sucedió a De Bont con "Speed 2", filme en el que
descuidó dema-siado el libreto y en el que incluso lograba
aburrir al personal con una introducción demasiado larga y
terriblemente soporífera. Su si-guiente película, "The Haunting
(La Guarida)", supuso un intento de cambio en su carrera, aunque
desgraciadamente se dejó llevar nue-vamente más por la
aparatosidad visual que por la historia y los personajes.
Ahora, y
tras cuatro años de sequía, Jan De Bont regresa a las
pantallas con "Lara Croft. Tomb Raider: La Cuna de la Vida", una
nueva muestra de que, desde el punto de vista técnico, su
talento es infinitamente superior al de los múltiples
joven-zuelos que intentan narrar la acción con montajes
precipita-dos y múltiples y vacuos movimientos de cámara;
sin embar-go, y para disgusto del espectador, volvemos a
encontrarnos con el defecto clave de su filmografía: la
inexistencia de un guión lo sufi-cientemente cuidado como para
decir que nos hallamos ante un producto equilibrado en todos sus
elementos. Sin embargo, la se-cuela de "Lara
Croft: Tomb Raider" es muy superior a su
antece-dente, siendo ésta tan prescindible que mucho me temo que
el pú-blico le ha dado la espalda a su continuación a causa del
mal sa-bor de boca que nos dejó a todos la primera incursión de
la heroína de Eidos en la pantalla grande.
"Lara Croft. Tomb Raider: La Cuna de la Vida" atesora un buen
cúmulo de bondades a lo largo de su metraje. No es sólo que las
diversas localiza-ciones que visita esta émula de India-na Jones
luzcan de una forma real-mente fascinante, sino que el director
ha optado por imprimir a su obra un sentido de la aventura que
va más allá de las habituales ampulosidades del género,
intentando así que la historia se desarrolle a la antigua usanza
y no a través de un apoteósico festival de efectos especiales
(justo lo contrario que han hecho los responsables de "La
Liga de los Hombres Extra-ordinarios", por ejemplo).
En general, la acción se narra en tiempo real, algo que es
muy de agredecer para los tiempos que corren, confiándose el
buen hacer de la misma a las ha-bilidades físicas de actores y
dobles, que consiguen momentos tan espectaculares como el
salto de Lara y Terry desde uno de los rascacielos de Hong Kong.
Es una
lástima, sin embargo, que se recurra a situaciones tan
predecibles como la tormentosa relación de amor que mantuvieron
los protagonistas en el pasado y que, evidentemente, afecta a
sus acciones en el presente, recurriendo los guionistas, pues, a
los mismos tópicos de siempre y permitiendo que el espectador
detec-te lo forzados y manidos que se vuelven estos pasajes. A
pesar de ello, la dramática y sorprendente conclusión de la
historia, que in-creíblemente huye de los excesos habituales del
género y recurre más a los sentimientos de los personajes y a
sus ideales, deviene dura y realista, apaciguando en parte la
apatía general de los frag-mentos "intimistas" de la película.
Por otro lado, y a pesar de la te-mática oriental que salpica
buena parte de la cinta, De Bont no consigue sorprendernos con
las peleas en las que se ve envuelta la protagonista, siendo
incluso en ocasiones un tanto ridículas, como cuando Lara imita
a un guerrero de Terracota para hacer frente a uno de sus
enemigos.
Finalmente, Alan Silvestri
otorga a Lara Croft algo que no quiso darle Graeme Revell en la
anterior en-trega de la saga: una personali-dad musical.
Así, un acertado –aun-que nada deslumbrante– tema central se
escucha en numerosos pasajes del filme, viéndose acompañado por
otros cortes realmente notables, co-mo la aparición de la
protagonista con su traje de buceo al comienzo de la película o
su entrada en el templo submarino. Incluso existe algún toque a
lo James Bond cuando observamos algunas de las hermosas estampas
del bullicioso muelle de Hong Kong, donde conviven vetustas
barcazas con navíos más moder-nos. Destacar también la preciosa
música que Silvestri compone para el momento en el que Lara
descubre, gracias a la esfera, que la caja de Pandora se halla
en África, o las dramáticas piezas de los minutos finales del
relato. No obstante, Silvestri también disper-sa por la
partitura demasiados elementos electrónicos, algo que puede
deberse, no sólo a los propios gustos del director, sino al
escaso tiempo del que dispuso para completar su trabajo.
Imágenes
de "Lara Croft. Tomb raider: La cuna de la vida" - Copyright ©
2003 UIP. Fotos por Alex Bailey y Simon Smith-Hutchon. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Lara Croft. Tomb raider"
Añade "Lara Croft. Tomb Raider" a tus películas favoritas
Opina sobre
esta película en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
esta película a un amigo
|