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Dirección: Jonathan
Mostow.
Países: USA, Reino Unido,
Alemania, Japón y Australia.
Año: 2003.
Duración: 108 min.
Interpretación: Arnold
Schwarzenegger (Terminator), Kristanna Loken
(T-X), Nick Stahl (John Connor), Claire Danes
(Kate Brewster), David Andrews (Robert Brewster),
Mark Famiglietti (Scott Petersen), Earl Boen
(Doctor Peter Silberman), Moira Harris (Betsy),
Chopper Bernet (Ingeniero jefe), Brian Sites
(Bill Anderson).
Guión: John D.
Brancato y Michael Ferris; basado en un argumento
de John D. Brancato, Michael Ferris y Tedi
Sarafian; y en los personajes creados por
James Cameron y Gale Anne Hurd.
Producción: Mario
Kassar, Hal Lieberman, Joel B. Michaels, Andrew
G. Vajna y Colin Wilson.
Música: Marco
Beltrami.
Fotografía: Don Burgess.
Montaje: Neil
Travis.
Diseño de producción: Jeff
Mann.
Dirección artística: Shepherd
Frankel, Beat Frutiger, Andrew Menzies y Mark
Zuelzke.
Vestuario: April
Ferry.
Estreno en USA:
4
Julio 2003.
Estreno en España:
30 Julio 2003. |
CRÍTICA
por
Mariano Malanga
Buenos Aires, Argentina
He's back
Tal como
algunos maestros (princi-palmente Hitchcock) nos muestran, el
cine comercial es una manifestación artística muchísimo más
compleja que aquella idea banalizada de: “el ar-te por el arte”.
Como fenómeno de di-fusión masiva está, permanentemen-te,
atravesado por múltiples condicio-nantes. Es menester de los que
a él se dedican, entonces, dialogar con di-chos condicionantes
para transformar-los en potenciales herramientas y evi-tar, así,
que éstos devoren su aspira-ciones creativas. Uno de tales
condi-cionantes es, sin duda, el star sys-tem. ¿Quién puede
negar que Arnold Schwarzenegger,
de por sí y más allá del papel que desempeñe, ya tiene un lugar
asociado a un tipo de personaje en el imaginario del público?
Sin ir más lejos, fue él mismo el que trató de correrse de ese
lugar, con un resultado poco feliz quizá por exceso de valentía,
en films como “Junior”. ¿Quién puede negar, asimismo, que el
papel de “Terminator” fue un hito decisivo para construir
aquella asociación entre actor y perso-naje? Pues bien, asumir
esta realidad y ser capaz de modularla con elegancia y lucidez,
parece ser el mérito fundamental de “Ter-minator 3”.
Seguramente alguien dirá que esto no es suficiente para hablar
de una obra de arte o de una gran película, y seguramente tendrá
ra-zón. Sin embargo, tratándose de un film tercera parte
que por cues-tiones económicas “debía hacerse” pero que, de
antemano, estaba condenado a manosear improductivamente una
historia genial y re-producir parasitariamente la misma
estructura narrativa de sus an-tecesores, su pequeño mérito se
transforma en algo mas que poca cosa.
Al ver
“Terminator 3” uno tiene la sensación de que algunas de las
per-sonas que trabajaron en ella (¿el rea-lizador? ¿el guionista?
¿los producto-res? ¿el mismo Arnold? ¿todos jun-tos?) se
propusieron jerarquizar su ta-rea con al menos un objetivo
intere-sante dentro del acotado espectro en el que debían
moverse. O sea, tener en cuenta, tratar de respetar y sobre todo
aprovechar lo más posible el par-ticular bagaje, construido a
través de los años, de esta ficción y de este personaje. Ahora,
precisamente, el hallazgo fue entender que estos dos (ficción y
personaje), tal como el robot que vuelve a aparecer en escena
para enfrentar esta vez a la hermosa y superpoderosa
Kris-tanna Loken, son claramente
algo que, volviendo a aparecer hoy en día, no puede no quedar
como obsoleto. ¿Qué hacer entonces? Por el lado de la ficción,
no ensayar cambios magistrales ni rim-bombantes sino recuperar
sutiles y hasta anecdóticos detalles para generar un guiño con
el público (¿quién puede olvidar el legendario: “I'll be back”
que pasa a ser: “She'll be back” y luego: “I'm back”?). Por el
lado del personaje... bueno, allí está lo mejor y merece un
párrafo aparte.
Aunque
llame la atención, podemos decir que este personaje añoso, en
relación indisociable con el actor que lo interpreta, re-conoce
que está totalmente agotado como tal. Reconoce que está
totalmente agotado pero no por ello olvida su pasado glorioso ni
rehuye su obligación de volver. Entonces se hace digno y evita
el patetismo distendiéndose, cargándose de humor, teniendo
cons-ciencia de sus limitaciones y hasta burlándose de ciertas
propias actitudes de antaño. Sin embargo, nunca deja de ser él y
siempre sabe estar a un paso de la degradación o de una
irreversible ridi-culización humillante. En este sentido, se
podría citar como ejem-plo la nueva versión de aquella mítica
secuencia en la que el an-droide, recién llegado del futuro,
busca un candidato que le ceda su vestimenta... una perlita.
Si
aceptamos que, repito, en las circunstancias dadas, esta
operación hecha con la musculosa máquina de matar y con su
devenir no son tan po-ca cosa, también tendríamos que aceptar que
“Terminator 3”, si bien está muy lejos de la calidad
artís-tica de “Terminator”, es quizá tan disfrutable como aquella
“Termi-nator 2” diluida en grandes pre-tensiones. Por lo demás,
tampoco hay que dejar de reconocer que este reciente producto no
defrau-da a aquellos espectadores ávidos de la intensidad propia
del cine de acción (cosa que salta a la vista en una
deslumbrante perse-cución con gigantescos vehículos y destrozos
urbanos al por ma-yor) y posee una confección audiovisual más que
pulida. Final-mente, el relato hasta se permite cierto planteo de
desarrollo un tanto tibio pero por lo menos no repulsivo dentro
del universo de la saga. John Connor, que ya ha dejado de ser un
adolescente, con-flictúa el hecho de tener que cargar con una
predestinación heroica y todo lo que esto implica en un mundo
que la ignora por completo.
Calificación:
7 / 10
Imágenes de "Terminator 3: La rebelión de
las máquinas" - Copyright © 2003 Columbia TriStar. Fotos por
Robert Zuckerman. Todos los derechos
reservados.
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