CRÍTICA
por
David Garrido
La opción más
inteligente
He de confesar que
acudí al cine a ver este "Terminator 3" con cierto res-quemor:
si ya de por sí las secuelas no suelen ser superiores al
original, no digamos ya las terceras partes y más en este caso,
en el que al estu-pendo recuerdo que guardo en mi me-moria de
aquel memorable T-2 que revolucionó el mundo de los efectos
visuales conocidos hasta entonces se unía la desaparición de
James Came-ron, creador y auténtico factotum de la franquicia,
lo que no hacía presa-giar nada bueno, aunque su sustituto,
Jonathan Mostow, contara en su
ha-ber con una inusual película de suspense bastante notable
("Break-down") y una decente película de submarinos que aportaba
algún que otro detalle original a un género que no es que pueda
dar mu-cho más de sí a estas alturas ("U-571"). Pero hete aquí
que Mos-tow ha resultado, además de un director más que
competente, un tipo lo suficientemente inteligente para saber
que esta secuela es precisamente eso: una secuela de dos
películas con mucha histo-ria y no pocos logros tras de ellas, y
haciendo de la necesidad de someterse a esa historia virtud, ha
construido una notable pelícu-la de acción que sabe en todo
momento cuál es el lugar que ocupa y que aprovecha sin disimulo
sus raíces para ofrecer al público exactamente lo que se espera
de ella, o sea, una continuación digna heredera de las dos
películas de Cameron, efectiva y entretenida en todo momento y,
lo que es aun más im-portante, despojada de molestos coqueteos
con la “modernidad” imperante y plena de coherencia interna en
un guión al que resulta complicado buscarle fallos graves que
estropeen la diversión.
Sí, es cierto que la estructura narra-tiva de "Terminator 3" es
prácticamen-te idéntica a la de "Terminator 2", con una
Terminatrix súper poderosa envia-da desde el futuro para acabar
con John Connor y sus lugartenientes y el Terminator
reprogramado encargado de protegerlos encarnado por el viejo
amigo Arnold, por lo que la falta de originalidad es un defecto
que "Termi-nator 3" no puede esquivar en ningún momento... ni lo
pretende: Mostow se sabe consciente del material que tiene entre
manos y se limita a poner toda su habilidad como artesano detrás
de la cámara para que la historia fluya con agilidad, para que
las muchas secuencias de acción tengan la fuerza precisa (en
ocasiones deslumbrantes de lo bien realizadas que están) y para
que el espectador no tenga un solo momento de aburrimiento.
Estas son las reglas del juego, pa-rece decirnos el realizador,
y a ellas va a someterse en todo mo-mento y ustedes son libres
de participar en él y dejarse llevar o no, pero no esperen de
Mostow que se dedique a enmendarle la plana a Cameron
retorciendo su herencia para crear algo nuevo: va a limi-tarse a
darle al público lo que lleva esperando desde hace diez años, y
lo hace lo suficientemente bien para que nadie pueda sen-tirse
decepcionado.
Mostow
sienta estas bases desde el mismo comienzo de la pelí-cula, que
al igual que en T-2, se abre con una escena ambientada en ese
futuro apocalíptico en el que las máquinas tratan de exter-minar
a la raza humana y tras la introducción del John Connor ac-tual,
un tipo solo, desvalido y aún obsesionado con su traumática
experiencia (como lo estaba Sarah Connor en el manicomio al
co-mienzo de T-2), vuelve a presentar la llegada de la mortal
Termina-trix que encarna la modelo
Kristanna Loken y la posterior de Ar-nold, en una
secuencia que homenajea abiertamente a T-2 y la su-pera en un
golpe estupendo de innata comicidad, realmente diver-tido.
Lo cierto es que este juego de ho-menajes se mantiene durante
toda la primera mitad de la película, donde tanto las
despiadadas acciones de la Terminatrix, destinadas tanto a
mos-trarnos su mortal determinación como su inconmensurable
poder, el reen-cuentro entre el T-101 y John Connor, el primer y
brutal choque entre ambas máquinas de matar de objetivos
con-trapuestos y hasta la espectacular escena de persecución en
la autopista (esta última una secuencia de acción tan
exquisitamente rodada y plena de acción y ritmo que ya la
hubieran querido para sí otros directores que todos tenemos en
mente) remiten una y otra vez a la fuente primigenia de donde
Mostow y sus guionistas beben abundantemente y sin recato,
re-conociendo la imposibilidad de superar el ingenioso juego
creado por Cameron por un lado, pero dando al espectador las
buscadas dosis de adrenalina y diversión por otro.
¿Es esta
una postura criticable? Depende. Para quien se acerque al cine
buscando reencontrarse con las sensaciones que experi-mentó
viendo las dos primeras entregas de la serie, desde luego que
no: "Terminator 3" ofrece más de lo mismo, pero entendido en el
mejor sentido, es decir, en lo que de positivo tiene aquella
perla del cine de acción que dejó una huella tan imborrable. ¿Y
para quien busque algo original y nuevo? Probablemente se ha
equivo-cado de película: como sucedía con la reciente secuela de
"X-Men", "Terminator 3" es una obra que no explora caminos
nuevos porque entiende que le basta con hacer bien lo que ya
demostró en el pasado que funcionaba y muy bien por cierto. Y es
coherente con ello desde el primer al último plano.
Así las cosas, el mejor consejo que puede darse al espectador
de "Terminator 3" es que se relaje, se deje llevar y acepte
entrar en el festival de secuencias de acción que se suceden sin
descanso du-rante toda la película; recuperar de nuevo a ese
Arnie sentencioso que in-tercala momentos de humor fallidos con
golpes de ingenio que saben sa-car partido de su condición de
estoica máquina de fría lógica, mezclada con su condición de
negro profeta de un terrible futuro; disfrutar de las correc-tas
interpretaciones de Nick Stahl
y Claire Danes en sus
papeles secundarios; ver cómo Kristanna Loken se convierte en
una alumna aplicada de la estela que dejó Robert Patrick y su
imperturbable T-1000 líquido, haciendo de su fría inexpresividad
una perturbadora virtud, pues transmite cierto peligroso
magnetismo; y por encima de todo, disfrutar sin perjuicios de
las brutales peleas que protago-nizan esta última y
Schwarzenegger, que además de estar de nue-vo bien rodadas y ser
muy espectaculares, tienen la inmensa virtud en estos tiempos de
no remitir por una vez al modelo de peleas im-puesto por la
larga sombra de "Matrix",
y recuperar el gusto por cierto clasicismo bien entendido,
efectivo en su sencillez y apabu-llante en su aparatoso
despliegue de medios, pero en el que los efectos visuales no
degluten por completo a los protagonistas.
Por último, pretende este "Termi-nator 3", con un previsible
aunque efectivo giro de guión final, abrir la puerta a futuras
continuaciones de la saga y lo hace de modo ele-gante y sin que
se le puedan po-ner muchos peros, si bien resulta difícil
imaginarse más secuelas sin la presencia de un Arnold que ha
hecho un encomiable esfuerzo a su edad pa-ra encarnar de nuevo
al Terminator, por lo que no sería de extrañar que así fuera en
el futuro. Si en esa posible continuación se man-tiene el nivel
de calidad que esta entretenida película de acción ha
demostrado, un servidor se apunta encantado... aunque sólo sea
porque es difícil en el desolador panorama de las películas de
ac-ción de hoy en día encontrarse una que demuestre tanta
inteligen-cia y respeto por sus predecesoras como "Terminator
3".
Calificación:
    
Imágenes de "Terminator 3: La rebelión de
las máquinas" - Copyright © 2003 Columbia TriStar. Fotos por
Robert Zuckerman. Todos los derechos
reservados.
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