CÓMO SE
HIZO "ÚLTIMA LLAMADA"
Notas de producción
© 2002
Hispano Foxfilm
“He estado
veinte años tratando de saber cómo hacer una película cuya
acción transcurriera principalmente dentro de una cabina de
teléfono”, señala Larry Cohen, un destacado director de
películas independientes contemporáneas además de ser un
reputado guionista. “Es un marco incomparable para quedarse
atrapado; justo en medio de la gran ciudad y rodeado por miles
de personas. Concebí un argumento en el que no pudieras salir de
la cabina, la cual se convertiría en una especie de ataúd de
cristal. Estás viendo a todo el mundo, pero nadie sabe que estás
aterrorizado dentro de esa cabina de teléfono. La trampa
mortal”.
Entre
proyecto y proyecto como director y guionista, Cohen siguió
dándole vueltas y más vueltas a la idea antes de poder parirla
definitivamente hace tres años. “Un día me vino la inspiración”,
recuerda Cohen. “Pensé en colocar un francotirador en una
ventana, poner a este tipo en la cabina, traer a su mujer y a su
novia a la escena, que hubiera un crimen, meter por medio a la
policía… Todas estas ideas me surgieron una detrás de otra y
terminé escribiendo el guión en menos de una semana”.
Después de
que Fox 2000 Pictures adquiriera los derechos del guión de
Cohen, varios de los realizadores más importantes de la
industria se disputaron la oportunidad de abordar el concepto de
la novela. Fox se dirigió inicialmente al director Joel
Schumacher, pero un compromiso anterior hacía imposible que el
director de “Tigerland” entrara a formar parte del proyecto en
ese momento. Con posterioridad, realizadores como Mel Gibson,
los hermanos Hughes, Michael Bay, Will Smith o Jim Carrey,
mostraron interés por el proyecto.
Sin
embargo, cuando Schumacher finalmente estuvo disponible, el
estudio y él unieron sus fuerzas con gran ilusión. “ÚLTIMA
LLAMADA tenía una historia fresca y singular”, señala. “Estaba
especialmente interesado en la exploración que provenía de un
miedo fundamental; el de que alguien te está observando, y de la
falta de privacidad que hay hoy en día. La parte más aterradora
de la historia es que le puede ocurrir a cualquiera. Es una dura
historia de paranoia urbana”.
“Joel es
el director ideal para esta película”, dice Cohen. “Es muy bueno
detrás de la cámara, tiene un gran ojo para el diseño. Y es un
director de actores, lo que se demuestra esencial, porque el
papel de Stu Shepard es un gran desafío interpretativo para
cualquier actor, dado que debe mantener nuestro interés y hacer
de catalítico de la acción durante toda la película”.
Schumacher
escogió directamente a Colin Farrell para interpretar a Stu
Shepherd, el publicista de medio pelo que se convierte en el
último ocupante de una de las últimas cabinas de teléfono que
funcionan en la ciudad de Nueva York. ÚLTIMA LLAMADA sería su
segunda colaboración después de “Tigerland”, el drama ambientado
en Vietnam que tan buenas críticas cosechó y por el que Farrell
recibió el reconocimiento mundial, convirtiéndole en una
estrella del celuloide. “En ‘Tigerland’, Colin interpretaba a un
tipo que se transforma en héroe a regañadientes”, señala
Schumacher. “En ÚLTIMA LLAMADA, interpreta a alguien que se
convierte en víctima muy a su pesar”. “Colin, que es irlandés,
puede hacer de todo, puede poner cualquier acento (sureño en
‘Tigerland’, una inflexión neutral del inglés americano en
‘Minority Report’ o el acento del Bronx de Stu)”, añade
Schumacher. “Y ÚLTIMA LLAMADA es un tour de force para él; sale
cada segundo de la película”.
Farrell
estaba encantado de volver a trabajar con Schumacher, además de
poder hincarle el diente a un papel y a un guión tan
sustanciosos. “La historia me impresionó de verdad; era
ciertamente una de esas historias que no puedes dejar a la
mitad”, dice el actor. “Pero es algo más que un thriller,
explora la lucha por la redención de un personaje complejo
mientras sufre en sus carnes esta terrible y penosa
experiencia”.
Stu es
presentado como alguien que está en la cima de su carrera, o al
menos eso es lo que él piensa. Cercano a la treintena, Stu lleva
el pelo muy cuidado, se hace la manicura, lleva un traje muy
caro y tiene un pico de oro. Viéndole atender a la vez las
llamadas de dos móviles mientras baja resueltamente hacia
Broadway con su desdichado ayudante tratando en vano de no
rezagarse, Stu tiene una pinta impresionante. “Tiene una gran
habilidad para engañar a la gente”, afirma Farrell. “Pero debajo
de esa brillante armadura es bastante superficial. Suelta una
mentira tras otra sin darse cuenta del efecto que esas mentiras
tienen en la vida de las demás personas. Y está tan acostumbrado
a hacerlo que ya no distingue lo que es verdad de lo que es
mentira”. “Stu da demasiada importancia a cosas que realmente no
la tienen”, prosigue Farrell. “Esta henchido de sí mismo y lleva
anteojeras como los burros, viviendo una vida para él solo. Se
cree que el mundo gira alrededor suyo”.
Pero un
fatídico día, cuando Stu coge instintivamente una llamada de
teléfono, su actitud está a punto de verse “cambiada” por un
comunicante anónimo que, de algún modo, sabe todo lo que hay que
saber acerca de Stu y está listo para someterle a un juicio
sumarísimo por sus múltiples pecados. Las primeras y
escalofriantes palabras de su interlocutor (“¿No es gracioso?,
oyes un teléfono sonando y podría ser cualquiera. Hay que
responder cuando un teléfono suena, ¿no te parece?”) sumergen a
Stu en una lucha por la supervivencia que le obliga a reexaminar
su vida y a determinar cuáles son sus prioridades.
Para el
papel del comunicante anónimo, Schumacher pensó en Kiefer
Sutherland, con quien ya había trabajado en tres ocasiones con
anterioridad (en “Jóvenes ocultos”, en “Línea mortal” y en
“Tiempo de matar”). “Kiefer es un actor increíble, con una voz
asombrosamente convincente, necesaria para el personaje del
interlocutor”, señala Schumacher.
Schumacher
considera su papel como el de un “un justiciero moral” aplicando
su propio código de justicia urbana con la ayuda de su
sofisticado rifle de mira telescópica. “El comunicante se ve a
sí mismo como alguien invencible”, explica Schumacher. “Ha
decidido que tiene el derecho de establecer lo que es ético y
moral y lo que no lo es. Y él es quien decide el castigo
adecuado. El comunicante es un observador, un voyeur, y una
persona extremadamente inteligente con un sentido del humor muy
negro y un fuerte ramalazo sádico”.
El
comunicante no sólo piensa aterrorizar a Stu. “Tiene un plan
maestro y ha elegido a Stu por muchas razones”, dice Schumacher.
Colin Farrell añade: “Stu es la marioneta y el comunicante es el
titiritero. Él es el que mueve los hilos. Le quita todo a Stu
por razones que inicialmente Stu no puede comprender”.
Stu y su
peripecia conforman el vórtice de la historia, pero ÚLTIMA
LLAMADA es también una obra coral. Docenas de personajes, tanto
en primer plano como en el trasfondo, pueblan la historia, y la
acción está siempre girando alrededor del universo más inmediato
de Stu: la cabina de teléfono. Schumacher llena el escenario de
policías, strippers, mendigos, vehículos y de la esperada
bullanguería de una calle en una gran ciudad.
Claves
entre los personajes que se ven enredados en la penosa
experiencia de Stu son: el capitán Ramey, el duro pero
comprensivo oficial de policía que toma el mando de la situación
y que en el proceso da a conocer su propia historia; Pamela
McFadden, una inocente aspirante a actriz que Stu quiere
llevarse a la cama; y Kelly, la leal y abnegada esposa de Stu
que desconoce por completo las circunstancias que han llevado a
su marido a esa cabina de teléfono.
Todos los
actores que interpretaron dichos papeles se sintieron atraídos
por la frescura y el drama que contiene la historia. “Es muy
intensa”, dice Katie Holmes, quien da vida a Pamela. “Me
encantaron los aspectos psicológicos y el maquiavélico humor que
destila. Casi te hace disfrutar viendo cómo la vida de Stu se
cae a pedazos”. Radha Mitchell, que interpreta a Kelly añade:
“Me gustaba particularmente el hecho de que aunque el
comunicante anónimo está cambiando la vida de Stu, también está
cambiando la de ella. Ésta se encuentra en medio de una crisis,
pero ni siquiera se ha dado cuenta de cómo o por qué”.
Forest
Whitaker, que interpreta al capitán Ramey, señala que además del
humor y la acción presentes en la película, los temas que aborda
la historia son universales. “Lo que Stu llega a comprender en
la película es algo que creo que todo el mundo, en un momento
determinado de su vida, llega a entender: que tenemos que
mirarnos en el espejo de vez en cuando … y reexaminar nuestra
vida”.
ÚLTIMA
LLAMADA está ambientada en la ciudad de Nueva York y gran parte
de la acción, los personajes y los entornos son característicos
de la Gran Manzana. “En gran parte es una historia de Nueva
York”, señala Larry Cohen, nativo él también de esta gran urbe.
“Situé la historia en Manhattan porque hay mucha actividad en
esta zona. Quería que la escena fuera la de una ciudad por la
que se pudiera caminar, cuanto más atestada mejor, para que de
ese modo estuvieras separado de la posible ayuda sólo por un
cristal, aunque la ayuda nunca te fuera a llegar”.
Cuando
Schumacher y un pequeño equipo filmaron un día a Colin Farrell
como si estuviera en mitad de Times Square, las complejidades
logísticas de rodar ÚLTIMA LLAMADA en una parte histórica del
centro de Los Angeles llegaron a su máxima expresión. La
arquitectura de la zona era similar a la de los edificios de
Manhattan, pero Schumacher confiaba ciegamente en el formidable
talento del director de fotografía Matthew Libatique y del
diseñador de producción Andrew Laws para transformar un edificio
de Los Angeles en la calle 53 de Manhattan. Libatique y Laws
habían trabajado antes con Schumacher para dar un aspecto
austero más propio de un documental a “Tigerland”.
Para
ÚLTIMA LLAMADA, Libatique creó un extraordinario equilibrio
entre la posición de las luces y los edificios cubiertos con
cortinas reflectantes para respetar la consistencia de la luz
conseguida durante el día de rodaje en Nueva York. Lo explica
así: “En Nueva York, hay mucha luz reflejada desde lo alto de
los edificios, de modo que las calles tienen esa pinta oscura y
cavernosa, la cual tuvimos que recrear con la línea del
horizonte más pequeña de Los Angeles”.
El
diseñador de producción Laws trabajó de igual modo para recrear
ese singular aspecto y la sensación que produce Times Square.
“Queríamos un entorno intenso orientado al consumo”, explica.
“Mires donde mires ves algo que te llama la atención, que se
reconoce como parte de Nueva York”. La eléctrica paleta de
colores ácidos se añade a la sensación de vivacidad de Nueva
York, como lo hacen los grandes carteles, las marquesinas y
otros indicadores de señalización que la producción empleó.
Para
captar a la vez una acción dispar, Libatique coreografió un
“ballet de cámaras” empleando hasta cuatro cámaras de treinta y
cinco milímetros al mismo tiempo. Las diversas cámaras también
proporcionaron a Schumacher múltiples posibilidades a la hora
del montaje de la película con las que no se puede contar con la
única lente de una cámara tradicional. Una cámara iba a estar
con Farrell, otra con Whitaker, y la tercera y la cuarta con
Mitchell y Holmes. Con semejante actividad de cámaras,
Schumacher tenía que hacer que los actores llevaran pinganillos
para que pudieran oír las entradas de los otros miembros del
reparto”, señala.
Para que
el aspecto captado por las cuatro cámaras fuese uniforme,
Libatique tuvo que hacer que la iluminación fuera todo lo
versátil que se pudiera. “Coreografiar una o dos cámaras ya es
difícil”, afirma Schumacher. “Hacerlo con tres o cuatro es casi
imposible, pero Matt lo logró. Mantener el control de calidad de
la iluminación cuando tienes varias cámaras a la vez es un gran
desafío”. Libatique también usó varios ángulos de cámara y
puntos de vista para incrementar la tensión.
Sincronizar varias cámaras, recrear un edificio de la ciudad de
Nueva York al otro extremo de los Estados Unidos, y rodar más de
diez páginas de diálogo al día fueron el pan nuestro de cada día
para Schumacher, el reparto y el equipo técnico de ÚLTIMA
LLAMADA. Mientras da los últimos retoques a uno de los
largometrajes más estimulantes de su distinguida carrera,
Schumacher comenta: “En verdad veo ÚLTIMA LLAMADA como un gran
espectáculo; una gran película tanto en escala como en ambición.
Creo que el público va a sentirse como si estuviera dentro de
una montaña rusa”. El guionista Larry Cohen añade: “Ésta es una
de esas películas en las que no puedes levantarte para ir a por
palomitas y un refresco. Joel te hace sentir que estás atrapado
junto a Colin, que estás ahí mismo durante toda la peripecia. Y
no hay muchas películas así”.
Imágenes y notas de producción de "Última llamada" - Copyright ©
2003 Fox 2000 Pictures y Zucker/Netter. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Fotos por
Christine Loss. Todos los derechos
reservados.
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