CÓMO SE HIZO "DOS POLICÍAS
REBELDES II"
Notas de producción
© 2003
Columbia TriStar
2. La producción
Los lugares donde se rodó en
Florida incluyen el mundialmente conocido Viscaya Estate (Museo
y jardines) la Escuela Carrolton del Sagrado Corazón en Coconut
Grove, la mansión de Versace en Miami Beach, el parque Olea
State al norte de Miami Beach, el centro comercial Biscayne
Shopping Plaza, el McArthur Dairy, el Van Orsdel Funeral Home,
los estudios Greenwich y gran variedad de calles, avenidas e
intersecciones del centro de Miami.
Los actores y el resto del
equipo se desplazaron al norte de la bonita playa Del Ray para
rodar la mansión de Tapia. Tras pasar cuatro meses en Florida,
la compañía cinematográfica cubrió la fotografía principal con
un viaje relámpago a San Juan, Puerto Rico para la semana final
de producción. Una de las persecuciones en coche más complicadas
de la película a través de las calles de un pequeño pueblo se
rodaron en uno de ficción fabricado por un equipo de talentos
del departamento de construcción. La compañía también utilizó el
Escenario 27 de Sony para varias tomas así como las escenas
rodadas en la Base de Marines de Gitmo, entre 700 acres de
impresionantes vistas al Rancho Big Sky en Simi Valley,
California.
“Me acuerdo de un momento
detrás de las cámaras”, recuerda Bay que también actuó como
operador de cámara en la primera película, “en que Will estaba
saltando sobre un coche. Yo dije, “el chico parece una estrella
de cine” Otra de las secuencias que recuerdo con más cariño es
la espiral que hicimos alrededor de Will y Martin mientras se
levantaban, como los edificios que teníamos en el fondo. Todo el
mundo pensó que estaba loco y no tuvimos tiempo de hacer la
toma, pero yo seguí diciendo, 'Creedme, esta es la toma del
tráiler'. Y así fue”.
“Imaginé un montón de acción
en mi cabeza cuando buscaba los lugares donde rodar”, dice Bay.
Personalmente, lo que más me interesa es crear acción. Escribí
mis propias escenas. Quería algo que nunca hubiera hecho antes y
pensé cómo podía combinar las cosas para hacerlas más
interesantes. Crear acción es como pintar. Busco los lugares que
me inspiren ideas, tomo miles de fotos, y a partir de ahí
comienza el proceso de concepción. Frecuentemente desarrollo una
idea basada en lo que los propios lugares ofrecen”. En Dos Policías Rebeldes II,
Bay se interesó por el puente Miami’s MacArthur Causeway, que
junto con el Juila Tuttle Bridge y el Venetian Causeway, une la
ciudad de Miami con la península conocida como ciudad de Miami
Beach.
El pasado verano la
producción hizo tomas durante tres días de todos los carriles
con dirección al este del MacArthur Causeway desde Byscayne
Boulevard hasta Fountain Street (Islas Palm e Hibiscus) para
poder rodar la escena. La producción envió señales variables
para ayudar a dirigir a todos los conductores (turismos,
furgonetas y camiones) a seguir al I-195. El tráfico real se
redirigió al puente Venetian Causeway. Mientras estuvo cerrado,
la compañía de producción pagó los peajes de todos los vehículos
que pasaban por el puente. Las fuerzas de la ley de Miami, Miami
Beach y Metro Dade, así como la Patrulla de Autopista de Florida
ayudaron a controlar el tráfico mientras que la Patrulla de
Marines controlaba las aguas. También se trabajó con el
Departamento de Transporte de Florida para minimizar las
molestias.
“Traté de ponérselo lo más
fácil posible a las dos ciudades”, dice Bay. “Siempre que no
rodábamos dejábamos circular el tráfico. El Departamento de
Transporte tenía un interesante plan de tráfico y nosotros
alquilamos más de 90 oficiales de policía además de equipos
anti-incendios y de rescate. Hicimos un esfuerzo enorme para
asegurar la seguridad del público y para provocar los menores
inconvenientes posibles. Desgraciadamente, llovía muchísimo
mientras estabamos en el puente, lo que provocaba muchas más
dificultades para rodar y, lo que es peor, numerosos atascos en
muchas calles”.
“Terminar la escena del
puente fue un trabajo en equipo increíble”, dice Bruckheimer.
“Teníamos muchísima confianza en que lo lograríamos; sin perder
la noción de la realidad de la situación y la enormidad de la
empresa, pedimos a nuestro Departamento de Escenarios que
hicieran todo lo posible para hacer la mejor película que
pudiéramos. Cuando todas las autoridades participaron en la
clausura del puente – El Estado de Florida, Miami Beach, el de
Miami, el Departamento de Transporte y otros muchos grupos –
acordaron dejarnos cerrar la autopista intermitentemente durante
cuatro días, lo que nos encantó porque sabíamos que no sólo
añadiría un tremendo significado a la acción sino que mostraría
a ambas ciudades al mundo entero. Cuando el público ve el puente
MacArthur Causeway y conduce por él con los coches que ven en la
película, no hay duda, están el Florida Sur”.
Mientras rodábamos parte de
la escena de la persecución del puente, el coordinador de
doblaje de acción, Andy Gill, que pilotaba un Mustang clásico
atrapado en la melé que se ve obligado a salirse de la carretera
y estrellarse contra una farola para evitar una seria colisión
con el coche de nuestro ‘héroe’, un Ferrari Maranello 575 gris.
Andy informó posteriormente que algo había fallado, aunque
consiguió salvar el día y el Ferrari con su acción. “Contábamos
con perder varias cámaras”, anota Bay. “Pero nunca pensamos
perder un Ferrari. Con lo peligrosas que eran las velocidades a
las que de desplazaban, Andy nos salvó el día”.
Conocido por sus intensas
escenas de acción, Bay quería que los especialistas de Dos
Policías Rebeldes II fuesen todavía más lejos que en la primera
película. El concepto de los coches soltándose de un camión
comenzó cuando Bay y su artista de guión, Robbie Consign
pensaron múltiples ideas para la persecución e intentaron
desarrollar un concepto que no habían concebido nunca antes.
“Cogimos un camión que se llama doolie y construimos una
plataforma triple para él”, afirma Bay. “Se revistió el camión
con tres mástiles gigantes, como un triángulo, que rodeaban al
conductor, y luego escondimos cinco cámaras en el parachoques
delantero. Durante la persecución, cuando los coches empiezan a
caer del mastodóntico camión que viaja a más de 110 km/h, el
objetivo de los especialistas era estrellar esos coches. Al
saltar literalmente del camión, los otros coches que iban detrás
chocaban contra ellos o trataban de evitarlos mientras el
‘héroe’ maniobra a través del caos. Rodamos algunas tomas
increíbles, pero sabíamos que íbamos a perder algunas cámaras”.
Los cineastas, así como los
coordinadores de especialistas, Andy Gill y Steve Picerni,
hicieron infinidad de pruebas para garantizar la seguridad de
los actores y del resto del equipo. Los Ferrari, pilotados por
el renombrado Henry Kingi, se probaron en un aeropuerto para
controlar perfectamente el gobierno, la maniobrabilidad y la
velocidad del coche. También se probó el camión para determinar
la velocidad a la que los coches caerían del remolque del
camión, como reaccionarían al chocar con el suelo y como
afectaría a la velocidad y dirección del propio camión, por no
mencionar a los técnicos y especialistas atados al camión con
arneses de seguridad.
Hubo que planear muy bien las
distancias apropiadas en entre el camión, los vehículos que
viajaban detrás y el camión de la cámara, que se había equipado
con una plataforma con una cámara Panavision de más de 30 kilos,
el director y ocho técnicos de cámara y de sonido. Los
ingenieros del Estado de Florida y del Departamento de
Transporte también insistieron en que se hicieran pruebas para
garantizar que el propio puente no fuera dañado.
Tanto Picerni como Gill
habían trabajado en numerosos proyectos para Bay y Bruckheimer.
Sabían que lo que tenían entre manos era una escena que se salía
de moldes. A tal efecto, el equipo de especialistas trajo 25 o
30 conductores más para los cuatro días de rodaje. “Todo debía
ser a lo grande”, dice Gill. “Todo lo que aparecía en el guión
tenía que ser multiplicado por 10 para Michael. Tenía que ser
una acrobacia tras otra. Pero Michael conoce su trabajo y eso
facilitaba mucho las cosas. Conoce los ángulos correctos. Así
que lo que hay que hacer es tenerlo todo preparado porque la
mayor parte de las cosas están en su cabeza hasta el momento de
rodar, así que todo el mundo está a la expectativa”. Picerni dice, “Michael
visualiza las cosas, pero al contrario que muchos otros
directores, sabe de acrobacias. Sabe lo que es un buscapiés y un
piracell, así que cuando hablamos con él de los gags, comprende
los aspectos técnicos del montaje. Tardaron cuatro días en rodar
la escena del MacArthur Causeway pero lograron crear la ilusión
que concibió en su mente”.
Cuatro días parece mucho
tiempo para rodar únicamente una página del guión. Pero la
logística era exigente y precisa. “Teníamos que restaurar unos
60 coches después de cada toma”, denota Picerni. “Y el equipo
tenía que limpiar todos los restos que podían quedar antes de
que pudiéramos volver a rodar de nuevo. Se perdía mucho tiempo”.
“Todas las tomas son grandes tomas”, añade Gill. “Con Michael
hay que estar siempre preparado. Metimos 15 coches en el camión
y muchísimas cámaras situadas en varios coches porque no
sabíamos cuantas veces quería hacerlo”.
Para capturar la acción, los
cineastas utilizaron un kart equipado con una cámara de 35 mm,
conduciendo a más de 100 km/h junto al camión para proporcionar
espectaculares ángulos bajos. Pero para dar una intensidad en
primera persona de la velocidad, Bay utilizó un vehículo
preparado al que su equipo bautizó como “Bay Rammer”. Se le
despojó de todo lo innecesario, dejando sólo las partes
imprescindibles tanto en el exterior como en el interior. El
departamento de especialistas fortificó el cuerpo del automóvil
protegiéndolo para el piloto y, de igual manera, rodeando el
exterior para proteger las tres cámaras. “Parecía un coche de
‘Mad Max’, ríe Picerni, que pilotaba el rammer. “Era como un
tanque, totalmente blindado. Intentamos crear la ilusión de que
el rammer era el Ferrari. Cuando vemos un coche que se abalanza
sobre mí o me golpea, eso es lo que el Ferrari trata de evitar”.
“Michael quiere que sea lento, incierto, con ángulos rápidos
hasta el momento del impacto”, dice Gill, “así que el público
experimenta el golpe en cada giro y en cada choque de coches,
como si estuvieran realmente en el Ferrari con Martin y Will.
Creo que con el rammer conseguimos eso”.
Otra extravagancia para los
departamentos de especialistas y de efectos especiales fue la
demolición de la mansión con vistas al mar de Del Ray Beach.
Propiedad de tres hombres de negocios de uno de los herederos de
Coca-Cola, la casa aun sin terminar iba a ser demolida y
reformada a su condición original como tres propiedades
separadas. Para contrarrestar el gasto de la demolición, uno de
los propietarios decidió anunciarse en el Hollywood Reporter
buscando un productor interesado en utilizar la propiedad.
Cuando Bay leyó el artículo, supo que había encontrado la
mansión de Tapia.
“Estaba trabajando en una
película en Hawai cuando recibí una llamada de una ayudante de
Bay, Carolyn, que me decía que me iba a mandar una fotos de una
casa”, recuerda el supervisor de efectos especiales, John
Frazier. “Pensé que Michael quería comprarse una casa en
Florida, y le dije a Carolyn que pensaba que era un poco grande
para él. Pero Carolyn dijo, ‘¡Oh, no quiere vivir en ella,
quiere hacerla explotar!’” Ríe.
Frazier, experto veterano en
efectos especiales, admite que volar la mansión de Tapia no
tenía que ser el trabajo más difícil, pero que seguro que iba a
ser el más divertido. “Lo primero que has de saber de Michael es
que la palabra ‘pequeño’ no está en su vocabulario”, explica
Frazier. “Y como Will y Martin siempre querían hacer más y más,
pudieron estar en situaciones que ni siquiera habrían soñado, lo
que hacía que la jornada de trabajo fuera muy llevadera. Con
ellos tres no tienes ni que leer el guión. Sólo tienes que
enseñarles los juguetes”.
Frazier también es una
persona muy rigurosa con la seguridad. La mansión de 15.000 m2
se construyó de cemento. Antes de que la compañía se preparase
para rodar, los propietarios desalojaron los objetos
irremplazables y de valor del edificio. Desmantelaron y
vendieron los moldes y las cornisas ornamentadas, así como los
ventanales y otros adornos del interior.
Meses de preparación por
parte de la compañía de producción, la ciudad, el Estado, grupos
de protección de la vida salvaje y la comisión local de cine
garantizaron la seguridad en la secuencia para cualquier persona
y animal. “Comenzamos la preparación muy pronto”, dice Frazier.
“Teníamos que cortar y montar muchas cosas antes. Cambiamos las
tejas de terracota del tejado que pesaban 15 kg cada una y las
reemplazamos con placas de cartón que reducían muchísimo el
peso. También colocamos cientos de cargas por el interior y por
el exterior de la casa. Pero no colocamos la dinamita hasta que
ya estaba todo dispuesto para rodar porque había mucha gente
arriba y abajo que no podría ver donde habíamos colocado las
cargas. El hecho de que esta casa estuviera en la playa jugaba a
nuestro favor ya que dirigimos la explosión hacia el océano”. Durante la espectacular
destrucción de la mansión de Tapia había 10 cámaras rodando,
capturando todos los ángulos posibles de la demolición.
Uno de los lugares más
incómodos para los actores y el equipo fue el parque Olea State
Park, donde la producción pasó 10 noches rodando a Marcus y a
Mike despejando una convención del Ku Klux Klan. Incluso de
noche, las temperaturas eran elevadísimas y la humedad las hacía
aun más insoportables. La acción tenía lugar en un pantano, lo
que permitió que la población de insectos local se diera un
festín. Se colocaron muchas cámaras en barcos y en muelles
flotantes para capturar la intensidad de la escena.
La producción de cinco meses
culminó con la mudanza de la Compañía desde Miami hasta San
Juan, Puerto Rico para una de las secuencias más peligrosas de
la película. El departamento artístico trajo a un equipo de
pilotos para conducir por las estrechas y ventosas calles de un
poblado enclavado en el terreno rocoso y árido de una colina.
Los conductores de un Hummer y de otro camión llevaban
micrófonos al estilo de la Fórmula NASCAR con los que eran
dirigidos por las complicadas calles. La secuencia se complicó
todavía más debido al tempestuoso clima, que paró la producción
durante más de una día. “Básicamente los conductores
estaban ciegos porque empezaron conduciendo por el medio de las
chabolas”, explica Bay. “No podían ver así que tenían que
confiar en el hombre que los dirigía. En una ocasión los guías
los perdieron y en la confusión y por accidente los coches se
cambiaron y recibieron instrucciones equivocadas pero cuando lo
vimos todo en la cinta había quedado muy bien. En realidad
rodamos esa escena en día y medio. Es un milagro
cinematográfico”.
3.
El
reparto >>
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Dos policías rebeldes II" - Copyright © 2003
Columbia Pictures y Don Simpson/Jerry Bruckheimer Films.
Distribuida en España por Columbia TriStar Films. Todos los derechos
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