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FREDDY CONTRA JASON
(Freddy vs. Jason)


Dirección: Ronny Yu.
País:
USA.
Año: 2003.
Duración: 97 min.
Interpretación: Robert Englund (Freddy Krueger), Ken Kirzinger (Jason Voorhees), Monica Keena (Lori), Jason Ritter (Will), Kelly Rowland (Kia), Christopher George Marquette (Linderman), Lochlyn Munro (Stubbs), Katharine Isabelle (Gibb), Brendan Fletcher (Mark), Kyle Labine (Freeburg).
Guión: Damian Shannon y Mark Swift; basado en los personajes creados por Wes Craven y Victor Miller.
Producción: Sean S. Cunningham.
Música: Graeme Revell.
Fotografía:
Fred Murphy.
Montaje: Mark Stevens.
Diseño de producción: John Willett.
Dirección artística: Ross Dempster.
Vestuario: Gregory B. Mah.
Estreno en USA: 15 Agosto 2003.
Estreno en España: 10 Octubre 2003.

 

CÓMO SE HIZO SE HIZO "FREDDY CONTRA JASON"
Notas de producción
© 2003 TriPictures

  En 1993 New Line Cinema compró los derechos de la serie de películas tituladas Viernes 13 cuyo protagonista con careta de hockey, el aparentemente indestructible Jason Voorhees, apareció por primera vez en la película de 1980 y en las nueve entregas posteriores. Desde el principio el estudio había pensado en un encuentro entre Jason y el otro loco del cine de terror – Freddy Krueger – que persiguió a la gente en sus sueños en la popular serie Pesadilla en Elm Street (que arrancó en 1984 y continuó con seis películas más). En opinión del productor Sean S. Cunningham, productor y director de la primera Viernes 13, “Freddy y Jason son iconos pop del terror. Llevan veinte años en nuestra cultura y se han convertido en símbolos de nuestros miedos colectivos, primero como adolescentes y después como adultos”.

  El estudio sabía que el enfrentamiento de dos malos era ya una tradición en los cómics y en el cine, y también era consciente de que la legión de seguidores de los dos personajes estarían dispuestos a atacarle en caso de que metiera la pata en esta combinación ideal. Aunque se escondían trampas en todas partes, el primer reto y el más obvio era el siguiente: cómo hacer honor a las dos series de películas sin ponerlas en ridículo. Otra pregunta difícil era: ¿Quién es el más duro? Ni Freddy ni Jason habían sido derrotados en sus películas anteriores y los espectadores exigirían que estas dos fuerzas aparentemente invencibles se enfrentaran en una batalla asesina.

  Estas preguntas tuvieran respuestas complejas. Varios guionistas se pusieron a buscar la mejor trama antes de que Damián Shannon y Mark Swift consiguieran dar en el blanco. Shannon comenta que “sabíamos que teníamos que buscar un encuentro inteligente y lleno de miedo que a la vez no tirase por la borda todo lo que había ocurrido en las películas anteriores. Así que lo primero que hicimos fue confeccionar una lista de normas que nos parecían cruciales para una fusión exitosa de las dos series”. Swift añade que “ante todo decidimos no desvirtuar ni la mitología ni la historia establecida de Freddy y Jason. Más bien su pasado juega un papel esencial en la lucha por descubrir quién es el ‘malo más malo’ del terror”.

  Una vez aprobado el planteamiento inicial, el estudio encargó el guión completo a los dos escritores. Para Swift fue un proceso agradable: “Lo bueno de trabajar para New Line es que te dejan a tu aire. Pero por supuesto que Robert Shaye, el jefe del estudio, se implica en el proyecto. Conoce muy bien el género de terror y estas series de películas en particular. Hasta hace un cameo en el filme”.

  Robert Englund, que encarna a Freddy Krueger desde la creación del personaje en 1984, se comprometió con el proyecto desde el principio. No estaba muy satisfecho con los primeros borradores del guión y su aprobación era esencial. Para él, el guión de Swift y Shannon “incluyó todos los elementos que deseaba ver. Quería aprovechar las pesadillas de Jason Voorhees y hacer que Freddy fuera partícipe de lo que le motivaba. Quería entrar en el mundo de Jason de pequeño y en el mundo de fantasía de Jason de mayor y así reiterar su pasado a través de la trama. Freddy tenía que meterse en la cabeza de Jason y los guionistas consiguieron hacerlo”.

  Después de concretar el guión el estudio se puso en contacto con Ronny Yu, el cineasta de Hong Kong. “La película de Ronny La novia del cabello blanco es una mezcla perfecta de acción, terror y elegancia visual – justo lo que buscábamos para Freddy vs. Jason”. declara Mark Shannon. “Pasamos bastante tiempo con Ronny durante la fase de preproducción e incorporamos muchas ideas suyas, que fueron estupendas”.

  Yu no sabía nada de las dos series de películas pero cuando habló con New Line descubrió que este desconocimiento era exactamente lo que buscaba el estudio: que aportara una visión nueva e ideas frescas para dar un nuevo toque a las series. “No considero el filme una película gore”. comenta Yu. “Me parece más bien una película de acción y terror. Es como Alien. Para mí, Freddy vs. Jason es como Godzilla vs. King Kong. Hay mucha acción dinámica, además de mucho miedo”.

  El director debe haberse sentido presionado para estar a la altura del éxito de las películas anteriores. No fue así, según Yu: “Procuro no ponerme en esa situación porque si lo haces creas muchas barreras. Intento seguir mi instinto. Cuando dirijo veo el monitor desde el punto de vista de los espectadores, no desde el punto de vista de Ronny Yu. Veo una toma y pienso, “¿Si fuera un espectador me interesaría esto? ¿Me emocionaría? ¿Me parecería bien la interpretación? Es lo que he hecho siempre en todas las películas que he rodado. Así es como tomo las decisiones”.

  Un reto para Yu era mezclar el mundo de los sueños y la realidad de forma tan perfecta que engañara tanto a los espectadores como a los personajes. Dedicó mucho tiempo y energía a este aspecto porque pregunta: “¿Cómo engañas al público para que crea en lo que intentas lograr? Tienes que pensar mucho más en la trama que en otras películas. Tienes que calcular cada toma individual. Fue un reto constante”.

  Yu tiene mucha experiencia en las artes gráficas y aporta esta sensibilidad a Freddy y Jason. Incluso a Robert Englund, tan familiarizado con la serie, le desorientaba el planteamiento tan original de Yu: “Ronny y el director de la segunda unidad – Poon Hang Sang – han creado cómics en el pasado y tienen un modo muy gráfico de ver el mundo. Ven a través del tejado y del suelo. Es como uno de esos dibujos en que le pegan tan fuerte a un tipo que sale disparado y ves la Tierra en el trasfondo mientras vuela por el aire. Ronny y Poon ven las cosas de esa manera y las hacen igual. Es increíble. Lo único que puedes hacer es someterte a su fabulosa imaginación porque no tiene límites”.

  Combinar los dos mundos de Freddy y Jason fue también difícil para los guionistas. “Queríamos que lucharan en el mundo de los sueños y en el mundo real”, explica Damián Shannon. “Establecer cómo iba a ocurrir sin violar las reglas de cada personaje fue muy complejo”. También tenían que pensar en la manera en que los otros personajes unían a Freddy y Jason sin que esos personajes se redujeran simplemente a intermediarios. Para Swift la clave estaba justamente es ese aspecto: “Teníamos que idear una trama fuerte para los nuevos personajes, los que se encuentran atrapados entre los dos titanes del terror. Al final la historia tenía que tratar sobre su lucha”.

  El filme arranca con Freddy Krueger consumiéndose en el infierno, donde lleva los últimos diez años después de ser desterrado por su propia hija en La muerte de Freddy: La pesadilla final. Pero lo que más le preocupa a Freddy es que en el mundo real todos se han olvidado de su leyenda. Los habitantes del pueblo no se atreven a mencionar su nombre y los padres dan a sus hijos una droga que impide que sueñen. Para regresar a lo grande Freddy recurre al talento de otra máquina asesina – Jason Voorhees, enterrado en un cementerio cercano. Ken Kirzinger, que interpreta a Jason, explica que su personaje está bajo tierra, básicamente dormido. “Así es cómo Freddy se aprovecha de él: se cuela en sus sueños. La primera vez que vemos a Jason es cuando se despierta de un sueño, sale de la tierra y renace”.

  Freddy envía a Jason en una misión homicida a un lugar muy conocido: el famoso número 1428 de Elm Street. Todos los indicios de su sangriento pasado han desaparecido y la casa está tan limpia como su habitante adolescente Lori Campbell, encarnada por Monica Keena. La actriz describe a su personaje como “callada, retraída y virginal” pero es muy maternal. Esto queda patente en su relación con su padre – médico del pueblo – y cuando los cadáveres empiezan a acumularse es Lori quien encabeza la lucha contra Freddy.

  Para Keena Lori es una heroína inesperada. “Comienzan los terribles asesinatos y tiene que cuidar de todos. Descubre una fuerza interior que no sospechaba que poseía. A lo largo de la película experimenta una autentica metamorfosis. Empieza como una chica muy dulce e inocente y acaba como una guerrera.” La cara opuesta de la tímida Lori es su amiga Kia, interpretada por Kelly Rowland, cantante del exitoso grupo Destiny’s Child. “Kia es un poco bocazas”, declara Rowland. “Es atrevida y sofisticada. Es muy divertida pero más vale no ofenderla porque es capaz de ser una verdadera diva”.

  Monica Keena estuvo encantada de trabajar con la cantante, que hace su debut cinematográfico en Freddy y Jason: “Kelly es una de esas personas de las que es imposible decir algo malo. Tiene un aura especial y aporta mucho a su personaje. Es fuerte y divertida pero también vulnerable”.

  Sin embargo, es el lado atrevido que más vemos en la película. Una de las víctimas preferidas de Kia es Linderman, un chico empollón enamorado de Lori. Christopher George Marquette, actor que encarna a Linderman, explica que su personaje “siempre intenta impresionar a Lori, siempre está intentando hablar con ella. Y su amiga Kia le para los pies cada vez que lo intenta”. Pero al igual que Lori, los acontecimientos llevan a Linderman a descubrir nuevas cualidades de sí mismo. Finalmente su personaje se enfrenta a Kia y cuando lo hace, de repente, comienzan a llevarse bien.

  El verdadero amor de Lori es Will, encarnado por Jason Ritter. Lori cree que su madre murió en un accidente pero la verdad es mucho más siniestra y Will cree que es el único que lo sabe. Convencido de que la madre de Lori fue asesinada, Will lleva cuatro años encerrado en un psiquiátrico para que no diga nada. Al igual que Lori Will también es un héroe inesperado. Pero está decidido a proteger a los que quiere y esto le convierte en un enemigo más peligroso de lo que Freddy imagina. Ritter consigue dar el equilibrio necesario a su personaje retratándole con una mezcla de fuerza y vulnerabilidad. Para Monica Keena, el objeto de su amor en la película, “tiene un alma maravillosa y Jason consigue dotar su personaje de muchas facetas. Le han dañado los cuatro años en el psiquiátrico pero también es el héroe de la película”.

  “Will ama a Lori del modo más puro”, comenta Ritter. “Pero tiene que pagar un precio porque a veces está tan centrado en ella que no presta atención a lo que ocurre a su alrededor y termina por perder algunos amigos”. De hecho es esta falta de atención lo que pone en marcha el ciclo de terror. Cuando ocurre un nuevo asesinato en Elm Street Will escapa del sanatorio para salvar a Lori de lo que él considera una muerte segura. Le acompaña Mark, también encerrado a fin de nadie sepa nada de Freddy. El hermano de Mark fue víctima de Freddy así que Mark conoce de primera mano el trabajo del maestro. Sin embargo, lo que Mark y Will no tienen en cuenta es que ninguno de los demás adolescentes conocen la existencia de Freddy. Consecuentemente no le temen y, en su intento de salvar a todo el mundo, sin querer, Will y Mark sueltan al monstruo.

  El asesinato en Elm Street, perpetrado por Jason Voorhees, parece una clara victoria para Freddy. La ciudad de nuevo está aterrorizada, los chicos empiezan a tener sueños extraños y Freddy cobra cada vez más fuerza porque se alimenta de su miedo, y cree que será fácil deshacerse de Jason. Pero los acontecimientos toman un giro inesperado cuando Jason comienza a satisfacer su inagotable sed de sangre, quitando a Freddy sus propias víctimas. Pronto queda claro que Freddy ha creado una especie de Frankenstein. Furioso, Freddy intenta manipular a Jason para que se someta a su voluntad. Así empieza la batalla de la inteligencia contra la fuerza bruta, del listo Freddy contra el verdugo despiadado que es Jason. Y nadie puede parar la matanza.

  Excepto, quizás, los chicos que se encuentran atrapados en medio. El problema es que Jason vive en el mundo real mientras que Freddy está en los sueños. “Jason es más fuerte y Freddy no duraría mucho en el mundo real”, explica Robert Englund. “Pero Freddy es mucho más inteligente y en el mundo de los sueños hay muchos juegos mentales y mucha manipulación”. Mientras Freddy permanece en el mundo de los sueños puede dominar a Jason a través de la manipulación de sus sueños y emociones. Pero si Freddy, por casualidad, se encontrara con Jason en el mundo real el equilibrio cambiaría.

  Al menos esa es la teoría que mantienen Lori y sus amigos cuando descubren que puede haber una forma para que Freddy entre en el mundo real y se enfrente a Jason. Después de luchar con Freddy en el mundo de los sueños Lori descubre que lleva en la mano un trozo de la piel de Freddy. Esto la lleva a formular un plan arriesgado para capturar a Jason y enfrentarle a Freddy cuando éste aparece en el mundo real. Una vez que Jason haya destruido a Freddy los chicos creen que podrán matar a Jason y poner fin al terror. A continuación se desencadena una terrible batalla entre los dos monstruos que alterna entre la realidad y los sueños, un espectáculo cinematográfico que promete entretener, intrigar y aterrorizar a los espectadores.

  Jason Ritter opina que los guionistas hicieron un excelente trabajo en la caracterización de los chicos: “Es interesante porque los héroes no son el típico deportista y la chica de carácter fuerte, son Will y Lori. No son personajes convencionales y los guionistas los han pensado bien. Monica Keena está de acuerdo: “En muchas películas de terror las chicas son simplemente objetos sexuales. Únicamente están allí para estar guapas y ser las víctimas. Sin embargo, mi personaje es el líder y la persona más fuerte del grupo. Es muy emocionante porque es como una película de acción. Es un papel muy bueno para una chica joven. Me sentía como Lara Croft”.

  Para Keena la experiencia de rodar una película de terror no se parecía en nada a lo que esperaba: “Sólo he visto dos películas de terror en mi vida y una de ellas fue Pesadilla en Elm Street, cuando tenía unos ocho años. Me asusté tanto que no fui capaz de dormir bien durante dos o tres meses. Siempre juré que no rodaría una película de terror pero fue una especie de catarsis trabajar con Freddy y darme cuenta de que no es una persona real. Debajo de todo el maquillaje Robert Englund es un verdadero encanto”.

  Kelly Rowland, que da vida a la decidida Kia, no se parecía en nada a su personaje cuando se enfrentó a Freddy por primera vez y tardó bastante tiempo en tranquilizarse, aunque ahora se ríe de la experiencia. “Mi hermano estaba obsesionado con Freddy Krueger”, explica la actriz, “y traía a casa todos los videos. Una vez vi un trozo de una de las películas y después de eso no pude dormir...¡durante un año! Estaba aterrorizada. Cuando rodamos la escena en el psiquiátrico estaba asustada de verdad y Ronny no dejaba de decirme que me calmara. Me decía que no tenía que actuar porque estaba asustada de verdad. Es una de mis escenas preferidas”.

  Otra presión añadida para Rowland fue el hecho de ser una novata aunque afirma que su trabajo en Destiny’s Child tiene cosas en común con la interpretación: “Cuando cantas y actúas estás interpretando y las diferencias son más mentales que nada. La diferencia es que aquí tuve que aprender muchos diálogos y hacerlos creíbles. Sin embargo, a veces cuando estoy en un escenario cantando también actúo porque quiero que el público crea en lo que canto. Creo que la interpretación me va a hacer mejor cantante. Son experiencias diferentes pero a la vez parecidas”.

  Aunque la diva Kia puede parecer el personaje perfecto para la cantante los coprotagonistas de la película afirman que en ese aspecto no se parecen nada. Jason Ritter, hijo del veterano actor John Ritter, declara que no es nada mimada. “Tiene los pies en la tierra y es muy amable. Es muy abierta y simpática y ha aportado esas cualidades a su personaje”. Rowland a su vez sólo tiene buenas palabras para sus compañeros. Se creó un ambiente muy agradable en el plató y surgieron muchas amistades. Y todos coinciden en las alabanzas para la persona clave de la película: Robert Englund.

  Comentarios como “genial”, “asombroso” e “increíble” surgen constantemente cuando se menciona el nombre del actor. Ken Kirzinger incluso le atribuye a Englund el éxito de su interpretación de Jason. A pesar de la longevidad de la serie Pesadilla en Elm Street, Kirzinger explica que Englund sigue aportando una enorme energía a su personaje: “Realmente quiere a Freddy. Se nota en el trabajo de Robert y me lo ha contagiado. Fue estupendo trabajar con alguien que ha trabajado en toda la serie de películas”.

  Brendan Fletcher – que interpreta a Mark – también valoró el “entusiasmo contagioso” de Englund y, al igual que Keena y Rowland, le resultó extraño trabajar con “Freddy” después de tantos años de tenerle miedo: “Después del trauma de verle en el cine, de pequeño, resultó extraño estar con él en el plató hablando de sus planes para ir a hacer surf. Intentaba escucharle y tomarle en serio pero tenía miedo incluso de mirarle”.

  Y Englund no facilitó las cosas precisamente con su afición a dar sustos a sus compañeros de reparto. A veces se acercaba a alguien por la espalda y ponía sus garras en el hombro. “¡Daba unos sustos de muerte!” exclama Fletcher.

  Mientras Englund se divertía, hubo momentos tensos para sus compañeros, a pesar del buen ambiente en el rodaje. Christopher Marquette recuerda una escena con Kelly Rowland en que los dos estaban tan nerviosos que imaginaban cosas detrás de cada árbol: “Aunque estábamos rodeados de gente mirábamos hacia atrás constantemente para asegurarnos de que no había nadie”.

  Divertirse con los compañeros está muy bien pero ¿cómo mantiene Englund el interés en el personaje? El actor lo atribuye a los directores, presente y pasados: “A veces acababa de terminar una película artística en Europa y me decía ‘Dios mío, tengo que ponerme ese maquillaje otra vez’. Pero después directores como Renny Harlin, Stephen Hopkins y Chuck Russell me fascinarían con sus dibujos y su entusiasmo y volvería a subir a bordo”.

  Ocurrió lo mismo con Ronny Yu. “Ronny respeta y ama este género”, declara Englund. “Es muy consciente de la cultura popular aunque a veces no lo dice con palabras. Está todo en el aspecto visual. Fue un rodaje duro debido al calendario y trabajar por la noche con el frío pero después todos íbamos corriendo al monitor y veíamos cosas maravillosas. Lo que me hizo seguir después de trabajar veinticuatro horas, congelado y lleno de sangre, fue la poesía visual que veía en una pantalla minúscula en medio de un bosque”.

  El atractivo de las películas de terror tiene una larga e ilustre historia. Desde Nosferatu y La guerra de los mundos hasta El exorcista, Freddy vs. Jason tiene muchos predecesores notables, incluyendo la exitosa serie de cada personaje. ¿En qué consiste el atractivo? Para muchos la respuesta es fácil: las películas de terror son una forma segura de experimentar la subida de adrenalina del miedo sin el peligro que conlleva. En palabras de Jason Ritter: “Voy a ver una película de terror porque me gusta sentir el latido de mi corazón. Me gustan las reacciones físicas, la tensión en los nervios, la sangre que fluye por mi cuerpo, pero sin el peligro. Es un modo seguro de experimentar sustos”.

  Por otra parte Robert Englund sostiene que las películas de terror satisfacen algo más que una necesidad superficial de sentir miedo. Cree que “satisfacen una necesidad cultural. En la cultura americana ya no abordamos la cuestión de la muerte. Todos quieren mantenerse jóvenes para siempre y nadie se da cuenta de que la muerte forma parta de la vida, igual que hacerse adulto. Vives, mueres y ya está. Pero algo ocurre en la oscuridad entre un miembro del público y una película de terror. Cuando te identificas con alguien en peligro en la pantalla te enfrentas a tu propia mortalidad. Creo que es de los últimos lugares en que nos enfrentamos de verdad a la muerte”. Para el productor Sean S. Cunningham Freddy y Jason representan “los miedos anónimos y no identificados de nuestra psique”.

  Lo que hace que Freddy produzca tanto miedo es nuestro subconsciente. Freddy ataca mientras dormimos, cuando somos más débiles y vulnerables. “Lo que asusta de Freddy es que conoce tus pensamientos más íntimos y los aprovecha”, explica Englund. “Conoce tus líos sexuales, el chico que te atrae, que tienes miedo de los bichos. Está en tu habitación, debajo de la cama. Mira al espejo cuando te lavas los dientes, cuando te pones crema en los granos. Invade tu espacio privado y sagrado”.

  Esto es lo que diferencia el planteamiento de Freddy del de su rival, Jason, que se lanza repentinamente sobre sus víctimas y las elimina con un golpe rápido de machete. El productor Sean S. Cunningham compara a Jason con un tiburón asesino. “Lo que da miedo de los tiburones es que simplemente tiene hambre. Y, de modo parecido, Jason les quita la vida a sus víctimas por ningún motivo en particular y eso da muchísimo miedo”.

  Pero a Freddy le gusta jugar, desarmando a sus futuras víctimas con una mezcla de manipulación emocional y confusión antes de clavarles las garras. Freddy arrastra a sus victimas dentro de su mundo de los sueños hasta que ya no saben la diferencia entre la realidad y la ilusión y las tortura psicológicamente antes de terminar con ellas. Ken Kirzinger, que interpreta el papel de Jason, señala que “todo el mundo odia las pesadillas y saber que alguien es capaz de manipular tus sueños da mucho miedo. Pero ser incapaz de diferenciar entre la realidad y los sueños, estar atrapado en el mundo de Freddy y no darse cuenta, es realmente aterrador”.

  Esta mezcla de realidad y sueño es un elemento clave de la trama y parte del atractivo de la película. Al igual que los personajes, los espectadores también tendrán dificultades para diferenciar entre los dos. “Es una historia compleja de contar”, comenta el director Ronny Yu, “porque tenemos el mundo de los sueños y el mundo real y los dos interactúan. Los espectadores se preguntarán constantemente ‘¿Estamos en el mundo de los sueños?’ pero eso también mantiene el interés”. Señala una escena en particular para ilustrar el efecto: “Hay una escena en que Freddy intenta matar a Blake pero no puede, así que Jason lo hace en su lugar. En sus sueños Blake está pensando, ‘Estoy bien, estoy bien’, pero inmediatamente nos trasladamos al mundo real y vemos que Jason está justo detrás de él. Si yo fuera el espectador estaría intrigadísimo”.

  El truco está también en los detalles o, más bien, la ausencia de ellos. Yu pregunta: “¿Cómo engañas a los espectadores? ¿Cómo los asustas? Necesitas un asesino desconocido, como en Tiburón. Así que hemos procurado no enseñar demasiados detalles. Los espectadores vislumbran las cosas, la mano de Freddy o el reflejo del machete de Jason”.

  Incluso sin los trucos de la cámara Jason y Freddy son dos de los monstruos más terroríficos del cine. Jason nos asusta porque su furia no tiene sentido y no ofrece disculpas en una cultura que exige motivos y remordimientos. Freddy nos da miedo porque encarna la venganza que sale mal, tanto la suya propia como la de los padres que le mataron para vengar la muerte de sus hijos. Es la consecuencia de lo que ocurre cuando se cruza la línea que separa la justicia de la venganza.

  Para los jóvenes Freddy también es el recuerdo de las verdades feas que les esperan cuando se abandonan las ilusiones infantiles. No lleva una máscara, tanto en el sentido literal como metafórico. Robert Englund recuerda que Wes Craven llamaba a Freddy “el padre bastardo de todos nosotros. Freddy es el símbolo del hecho de que nadie te enseña que la vida no es justa. No te enseñan cómo la gente te clavará el cuchillo en la espalda. Es el símbolo de todos esos descubrimientos terribles que mancharán tu inocencia según vas madurando. Freddy siempre trata con la juventud núbil y es como un control de carretera que pervierte la forma más pura de su inocencia: sus sueños. Pero, ¿cuál es su origen? Es el producto de la generación de los padres. Representa los pecados de los padres. Lo mismo ocurre con nosotros: heredamos el medioambiente destrozado, las guerras y la contaminación pero tenemos que enfrentarnos a esos pecados. Freddy representa todo eso y creo que a un nivel subliminal los jóvenes lo comprenden”.

  Para transformarse en Freddy Krueger, Robert Englund tuvo que soportar sesiones de maquillaje diarias de varias horas de duración. Los diseños de Bill Terezakis de WCT Productions (Vancouver) requerían tres horas para aplicar el maquillaje y una hora para quitarlo. Compuesto principalmente de látex, la cara de Freddy se dividió en varios segmentos (una parte separada para la nariz, por ejemplo) e hicieron falta unas quince secciones individuales para conseguir el aspecto deseado. Todas tenían que amoldarse a la cara de Englund y se fijaban con un pegamento especial. Finalmente se aplicaba un sellador porque Freddy está muchas veces en o cerca del agua.

  Las prótesis usadas en el maquillaje de Freddy emplean la última tecnología aunque el diseño se ajusta al maquillaje original creado por David Miller. Donde Terezakis tuvo más libertad fue en la creación del “demonio Freddy” Esta es una expresión exagerada – algunos dicen satánica – que Freddy adopta cuando está realmente enfadado. Según Terezakis, “el maquillaje del demonio se basa en el de Freddy Krueger pero hicimos un nuevo molde de la cara de Robert y le añadimos músculo en la parte superior. Lo recubrimos con la piel del molde original y así conseguimos un aspecto más fuerte, más bruto. Usamos tonos rojos y lavanda, añadimos lentes de contacto y dientes, y al final todo se une para formar lo que los espectadores reconocerán como una versión demoníaca de Freddy Krueger”.

  La cara de Freddy no era el único encargo de Terezakis. Era responsable también de la creación de cadáveres, heridas, cuerpos descuartizados, etc. En total 72 elementos que requirió el trabajo de 31 personas en el taller, a veces 24 horas al día, y otras 12 personas en el plató para quitar el maquillaje. Terezakis reconoce que es un gran admirador de las películas originales, no por la historia sino por el maquillaje, que le ha servido como fuente de inspiración. Y los grandes progresos tecnológicos ahora permiten que efectos con los que soñaban los maquilladores originales ya puedan ser hechos realidad.

  Sin embargo, Freddy vs. Jason se beneficia sobre todo de la imaginación de Terezakis. “Bill es un verdadero genio”, afirma Englund. “Me gustaría enseñar su taller a todos sus admiradores porque es el sueño de cualquier joven que quiera dedicarse a los efectos especiales en el maquillaje. Está en un barrio de moda en Vancouver, tiene un equipo estupendo y un montón de juguetes y artilugios fantásticos. Bill es como Wes Craven, que mantiene vivo el chico de catorce años que antes fue. Y como Ronny Yu Bill tiene la sensibilidad del diseñador gráfico. Sabía que Freddy estaría genial porque Bill se encargaría de ello”.

  El diseñador de producción John Willett también hizo una gran contribución al aspecto visual de la película, especialmente a las secuencias de sueños. El mundo de Freddy es una mezcla infernal de colores rojizos mientras que el mundo de los sueños de Jason se hizo con colores acuáticos porque, según Willett, “representan su miedo secreto. El mundo de Jason tiene tres partes. Hay una casa grande construida en un ángulo de 45 grados, hundida en una ciénaga, y alrededor hay cabezas y brazos que intentan salir de la tierra. En el interior vemos la habitación de Jason como niño. Está inclinada a un ángulo de 30 grados, medio inundada y completamente llena de enredaderas y toda clase de plantas. La tercera parte se encuentra en el armario. Es un acuario gigantesco con cadáveres flotando. Los mundos de Freddy y Jason son realmente de pesadilla y representan visualmente lo que son”.

  Willett esta particularmente satisfecho con el decorado de la sala de calderas. Usó una sala de calderas ya existente y la llenó de cables, calderas y todo tipo de cosas mecánicas y eléctricas para que pareciera una verdadera locura. Basó el decorado en una ciudad de China, ya desaparecida, llamada Kowloon, que creció durante años sin respetar ningún reglamento urbanístico. “Todos los cables y cañerías se colgaban del exterior de los edificios”, describe Willett. “Llenaban los pasillos y se colaban dentro de las habitaciones. Era una locura”.

  De las secuencias en el mundo real, a Willett le interesó sobre todo el campamento del Lago Cristal. “Lo vemos por primera vez en los años 50, cuando se acaba de construir”, explica Willett. “Está limpísimo, reluciente y muy bonito. La próxima vez que lo vemos lleva 50 años vacío y entonces está medio derruido y lleno de maleza. La última vez que lo vemos es después de la explosión apocalíptica al final de la película y parece Dieppe durante la Primera Guerra Mundial: sólo fuego, agujeros y tierra quemada”.

  Los diseñadores dejaron bastante clara la separación entre el mundo de los sueños y la realidad pero cuando las pesadillas ocurren en el mundo real Ronny Yu y el director de fotografía Fred Murphy emplearon efectos sutiles con la iluminación y baños de blanqueo. Yu también eligió retratar la realidad del modo más normal posible para que los espectadores se sintieran cómodos – justo antes de la aparición de Jason. Willett explica que crearon decorados y vestuarios corrientes para que cuando surge el terror el público no lo espere: “Así tenemos lugares muy normales que contrastan con imágenes de verdadero miedo, el mundo de pesadilla de Jason o el infierno de Freddy. Es fantástico”.

  Lo que puede parecer más fantástico para los seguidores de las películas es el increíble trabajo de los especialistas durante las secuencias de la batalla, especialmente las que tienen lugar en el mundo de Freddy. El coordinador de especialistas Monty L. Simon comenta que mientras las escenas arriesgadas en el mundo “real” eran más brutales y ligadas a la tierra, en el mundo de los sueños los protagonistas atraviesan paredes, caen dos pisos y se levantan y vuelven al ataque: “Como no están sometidos a la realidad pueden seguir después de las secuencias de acción más terroríficas que jamás hemos rodado”.

  Simon logró estos efectos con el uso de técnicas modernas como el trabajo con cables. “Hicimos volar a los especialistas en todas las direcciones concebibles”, dice Simon, entusiasmado. “Chocaban con objetos, atravesaban paredes, iban hacia arriba, hacia abajo. Intentamos hacerlo lo más espectacular posible y dejar que Ronny nos dijera dónde teníamos que parar”.

  En las escenas del mundo real Simon diseñó los movimientos de Freddy y Jason según su personalidad. Describe a Jason como un “bíceps ambulante con un machete. Es simplemente un gran músculo que no deja de matar. Sin embargo, Freddy tiene mucha más movilidad. Es más pequeño y más ágil”. En el mundo de los sueños Freddy tiene aún más flexibilidad y es capaz de mover las cosas con una ligera inclinación de una de las garras.

  A Robert Englund le encantó interpretar a este Freddy ‘mejorado’: “Freddy es casi genial en el mundo de los sueños. Las escenas con especialistas son maravillosas y muy extravagantes. Me gustaría poder decir que hice todas las secuencias arriesgadas pero ya soy un perro viejo. Tuve un maravilloso doble que me ha dejado fenomenal. Hice algunas escenas en el agua y algunas peleas pero cuando ves a Freddy volar por el aire y aterrizar en el Lago Cristal en llamas, créame que no soy yo. Nunca sería capaz de hacer eso”.

  Sin embargo, Ken Kirzinger, que interpreta a Jason, si que pudo y lo hizo. El actor tiene muchos años de experiencia como especialista y fue una auténtica bendición. “Había visto todas las películas anteriores, tanto Pesadilla en Elm Street como Viernes 13, según iban saliendo”, comento Kirzinger. “Me encanta el terror y la ciencia-ficción así que este papel fue un gran regalo. El trabajo de especialista es algo muy serio pero me divertí enormemente con Jason”.

  Mientras Kirzinger, Simon y el resto del equipo fueron responsables de hacer funcionar las secuencias arriesgadas reconocen que la creatividad se debe al director. “Ronny Yu no es el típico director de películas de terror, todas llenas de sangre y asesinatos. Con su experiencia en Hong Kong lleva la película a otro nivel. Ha modificado por completo el aspecto visual, el estilo e incluso la interpretación. Va a ser muy diferente de cualquier otra película de terror,” declara Simon. El productor Sean S. Cunningham expresa su acuerdo: “Ronny aporta una gran sensibilidad visual. Tiene un gran talento y es un director realmente fascinante”.

  Ronny Yu ha unido a Freddy y Jason de tal modo que lleva las dos series a otra etapa nueva. Según el guionista Damián Shannon, “Ronny Yu ha hecho una película de terror intensa y operística que rebosa elegancia, acción y sustos. Podemos decir con toda seguridad que los espectadores nunca han visto nada igual”.

  Robert Englund está completamente de acuerdo, diciendo, “a los espectadores les espera una película estupenda. No sólo verán a los dos iconos del terror sino la visión de un gran director encantado de trabajar en este género. Para él no es sólo un trabajo y eso es lo que va a hacer que el público grite, chille, y derrame las palomitas viendo Freddy vs. Jason”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Freddy contra Jason" - Copyright © 2003 New Line Cinema, Avery Pix, Sean S. Cunningham Films y WTC Productions. Distribuida en España por TriPictures. Todos los derechos reservados.

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