CÓMO SE HIZO "FREDDY
CONTRA JASON"
Notas de producción
© 2003
TriPictures
En 1993 New Line Cinema
compró los derechos de la serie de películas tituladas Viernes
13 cuyo protagonista con careta de hockey, el aparentemente
indestructible Jason Voorhees, apareció por primera vez en la
película de 1980 y en las nueve entregas posteriores. Desde el
principio el estudio había pensado en un encuentro entre Jason y
el otro loco del cine de terror – Freddy Krueger – que persiguió
a la gente en sus sueños en la popular serie Pesadilla en Elm
Street (que arrancó en 1984 y continuó con seis películas más).
En opinión del productor Sean S. Cunningham, productor y
director de la primera Viernes 13, “Freddy y Jason son iconos
pop del terror. Llevan veinte años en nuestra cultura y se han
convertido en símbolos de nuestros miedos colectivos, primero
como adolescentes y después como adultos”.
El estudio sabía que el
enfrentamiento de dos malos era ya una tradición en los cómics y
en el cine, y también era consciente de que la legión de
seguidores de los dos personajes estarían dispuestos a atacarle
en caso de que metiera la pata en esta combinación ideal. Aunque
se escondían trampas en todas partes, el primer reto y el más
obvio era el siguiente: cómo hacer honor a las dos series de
películas sin ponerlas en ridículo. Otra pregunta difícil era:
¿Quién es el más duro? Ni Freddy ni Jason habían sido derrotados
en sus películas anteriores y los espectadores exigirían que
estas dos fuerzas aparentemente invencibles se enfrentaran en
una batalla asesina.
Estas preguntas tuvieran
respuestas complejas. Varios guionistas se pusieron a buscar la
mejor trama antes de que Damián Shannon y Mark Swift
consiguieran dar en el blanco. Shannon comenta que “sabíamos que
teníamos que buscar un encuentro inteligente y lleno de miedo
que a la vez no tirase por la borda todo lo que había ocurrido
en las películas anteriores. Así que lo primero que hicimos fue
confeccionar una lista de normas que nos parecían cruciales para
una fusión exitosa de las dos series”. Swift añade que “ante
todo decidimos no desvirtuar ni la mitología ni la historia
establecida de Freddy y Jason. Más bien su pasado juega un papel
esencial en la lucha por descubrir quién es el ‘malo más malo’
del terror”.
Una vez aprobado el
planteamiento inicial, el estudio encargó el guión completo a
los dos escritores. Para Swift fue un proceso agradable: “Lo
bueno de trabajar para New Line es que te dejan a tu aire. Pero
por supuesto que Robert Shaye, el jefe del estudio, se implica
en el proyecto. Conoce muy bien el género de terror y estas
series de películas en particular. Hasta hace un cameo en el
filme”.
Robert Englund, que encarna a
Freddy Krueger desde la creación del personaje en 1984, se
comprometió con el proyecto desde el principio. No estaba muy
satisfecho con los primeros borradores del guión y su aprobación
era esencial. Para él, el guión de Swift y Shannon “incluyó
todos los elementos que deseaba ver. Quería aprovechar las
pesadillas de Jason Voorhees y hacer que Freddy fuera partícipe
de lo que le motivaba. Quería entrar en el mundo de Jason de
pequeño y en el mundo de fantasía de Jason de mayor y así
reiterar su pasado a través de la trama. Freddy tenía que
meterse en la cabeza de Jason y los guionistas consiguieron
hacerlo”.
Después de concretar el guión
el estudio se puso en contacto con Ronny Yu, el cineasta de Hong
Kong. “La película de Ronny La novia del cabello blanco es una
mezcla perfecta de acción, terror y elegancia visual – justo lo
que buscábamos para Freddy vs. Jason”. declara Mark Shannon.
“Pasamos bastante tiempo con Ronny durante la fase de
preproducción e incorporamos muchas ideas suyas, que fueron
estupendas”.
Yu no sabía nada de las dos
series de películas pero cuando habló con New Line descubrió que
este desconocimiento era exactamente lo que buscaba el estudio:
que aportara una visión nueva e ideas frescas para dar un nuevo
toque a las series. “No considero el filme una película gore”.
comenta Yu. “Me parece más bien una película de acción y terror.
Es como Alien. Para mí, Freddy vs. Jason es como Godzilla vs.
King Kong. Hay mucha acción dinámica, además de mucho miedo”.
El director debe haberse
sentido presionado para estar a la altura del éxito de las
películas anteriores. No fue así, según Yu: “Procuro no ponerme
en esa situación porque si lo haces creas muchas barreras.
Intento seguir mi instinto. Cuando dirijo veo el monitor desde
el punto de vista de los espectadores, no desde el punto de
vista de Ronny Yu. Veo una toma y pienso, “¿Si fuera un
espectador me interesaría esto? ¿Me emocionaría? ¿Me parecería
bien la interpretación? Es lo que he hecho siempre en todas las
películas que he rodado. Así es como tomo las decisiones”.
Un reto para Yu era mezclar
el mundo de los sueños y la realidad de forma tan perfecta que
engañara tanto a los espectadores como a los personajes. Dedicó
mucho tiempo y energía a este aspecto porque pregunta: “¿Cómo
engañas al público para que crea en lo que intentas lograr?
Tienes que pensar mucho más en la trama que en otras películas.
Tienes que calcular cada toma individual. Fue un reto
constante”.
Yu tiene mucha experiencia en
las artes gráficas y aporta esta sensibilidad a Freddy y Jason.
Incluso a Robert Englund, tan familiarizado con la serie, le
desorientaba el planteamiento tan original de Yu: “Ronny y el
director de la segunda unidad – Poon Hang Sang – han creado
cómics en el pasado y tienen un modo muy gráfico de ver el
mundo. Ven a través del tejado y del suelo. Es como uno de esos
dibujos en que le pegan tan fuerte a un tipo que sale disparado
y ves la Tierra en el trasfondo mientras vuela por el aire.
Ronny y Poon ven las cosas de esa manera y las hacen igual. Es
increíble. Lo único que puedes hacer es someterte a su fabulosa
imaginación porque no tiene límites”.
Combinar los dos mundos de
Freddy y Jason fue también difícil para los guionistas.
“Queríamos que lucharan en el mundo de los sueños y en el mundo
real”, explica Damián Shannon. “Establecer cómo iba a ocurrir
sin violar las reglas de cada personaje fue muy complejo”.
También tenían que pensar en la manera en que los otros
personajes unían a Freddy y Jason sin que esos personajes se
redujeran simplemente a intermediarios. Para Swift la clave
estaba justamente es ese aspecto: “Teníamos que idear una trama
fuerte para los nuevos personajes, los que se encuentran
atrapados entre los dos titanes del terror. Al final la historia
tenía que tratar sobre su lucha”.
El filme arranca con Freddy
Krueger consumiéndose en el infierno, donde lleva los últimos
diez años después de ser desterrado por su propia hija en La
muerte de Freddy: La pesadilla final. Pero lo que más le
preocupa a Freddy es que en el mundo real todos se han olvidado
de su leyenda. Los habitantes del pueblo no se atreven a
mencionar su nombre y los padres dan a sus hijos una droga que
impide que sueñen. Para regresar a lo grande Freddy recurre al
talento de otra máquina asesina – Jason Voorhees, enterrado en
un cementerio cercano. Ken Kirzinger, que interpreta a Jason,
explica que su personaje está bajo tierra, básicamente dormido.
“Así es cómo Freddy se aprovecha de él: se cuela en sus sueños.
La primera vez que vemos a Jason es cuando se despierta de un
sueño, sale de la tierra y renace”.
Freddy envía a Jason en una
misión homicida a un lugar muy conocido: el famoso número 1428
de Elm Street. Todos los indicios de su sangriento pasado han
desaparecido y la casa está tan limpia como su habitante
adolescente Lori Campbell, encarnada por Monica Keena. La actriz
describe a su personaje como “callada, retraída y virginal” pero
es muy maternal. Esto queda patente en su relación con su padre
– médico del pueblo – y cuando los cadáveres empiezan a
acumularse es Lori quien encabeza la lucha contra Freddy.
Para Keena Lori es una
heroína inesperada. “Comienzan los terribles asesinatos y tiene
que cuidar de todos. Descubre una fuerza interior que no
sospechaba que poseía. A lo largo de la película experimenta una
autentica metamorfosis. Empieza como una chica muy dulce e
inocente y acaba como una guerrera.” La cara opuesta de la
tímida Lori es su amiga Kia, interpretada por Kelly Rowland,
cantante del exitoso grupo Destiny’s Child. “Kia es un poco
bocazas”, declara Rowland. “Es atrevida y sofisticada. Es muy
divertida pero más vale no ofenderla porque es capaz de ser una
verdadera diva”.
Monica Keena estuvo encantada
de trabajar con la cantante, que hace su debut cinematográfico
en Freddy y Jason: “Kelly es una de esas personas de las que es
imposible decir algo malo. Tiene un aura especial y aporta mucho
a su personaje. Es fuerte y divertida pero también vulnerable”.
Sin embargo, es el lado
atrevido que más vemos en la película. Una de las víctimas
preferidas de Kia es Linderman, un chico empollón enamorado de
Lori. Christopher George Marquette, actor que encarna a
Linderman, explica que su personaje “siempre intenta impresionar
a Lori, siempre está intentando hablar con ella. Y su amiga Kia
le para los pies cada vez que lo intenta”. Pero al igual que
Lori, los acontecimientos llevan a Linderman a descubrir nuevas
cualidades de sí mismo. Finalmente su personaje se enfrenta a
Kia y cuando lo hace, de repente, comienzan a llevarse bien.
El verdadero amor de Lori es
Will, encarnado por Jason Ritter. Lori cree que su madre murió
en un accidente pero la verdad es mucho más siniestra y Will
cree que es el único que lo sabe. Convencido de que la madre de
Lori fue asesinada, Will lleva cuatro años encerrado en un
psiquiátrico para que no diga nada. Al igual que Lori Will
también es un héroe inesperado. Pero está decidido a proteger a
los que quiere y esto le convierte en un enemigo más peligroso
de lo que Freddy imagina. Ritter consigue dar el equilibrio
necesario a su personaje retratándole con una mezcla de fuerza y
vulnerabilidad. Para Monica Keena, el objeto de su amor en la
película, “tiene un alma maravillosa y Jason consigue dotar su
personaje de muchas facetas. Le han dañado los cuatro años en el
psiquiátrico pero también es el héroe de la película”.
“Will ama a Lori del modo más
puro”, comenta Ritter. “Pero tiene que pagar un precio porque a
veces está tan centrado en ella que no presta atención a lo que
ocurre a su alrededor y termina por perder algunos amigos”. De
hecho es esta falta de atención lo que pone en marcha el ciclo
de terror. Cuando ocurre un nuevo asesinato en Elm Street Will
escapa del sanatorio para salvar a Lori de lo que él considera
una muerte segura. Le acompaña Mark, también encerrado a fin de
nadie sepa nada de Freddy. El hermano de Mark fue víctima de
Freddy así que Mark conoce de primera mano el trabajo del
maestro. Sin embargo, lo que Mark y Will no tienen en cuenta es
que ninguno de los demás adolescentes conocen la existencia de
Freddy. Consecuentemente no le temen y, en su intento de salvar
a todo el mundo, sin querer, Will y Mark sueltan al monstruo.
El asesinato en Elm Street,
perpetrado por Jason Voorhees, parece una clara victoria para
Freddy. La ciudad de nuevo está aterrorizada, los chicos
empiezan a tener sueños extraños y Freddy cobra cada vez más
fuerza porque se alimenta de su miedo, y cree que será fácil
deshacerse de Jason. Pero los acontecimientos toman un giro
inesperado cuando Jason comienza a satisfacer su inagotable sed
de sangre, quitando a Freddy sus propias víctimas. Pronto queda
claro que Freddy ha creado una especie de Frankenstein. Furioso,
Freddy intenta manipular a Jason para que se someta a su
voluntad. Así empieza la batalla de la inteligencia contra la
fuerza bruta, del listo Freddy contra el verdugo despiadado que
es Jason. Y nadie puede parar la matanza.
Excepto, quizás, los chicos
que se encuentran atrapados en medio. El problema es que Jason
vive en el mundo real mientras que Freddy está en los sueños.
“Jason es más fuerte y Freddy no duraría mucho en el mundo
real”, explica Robert Englund. “Pero Freddy es mucho más
inteligente y en el mundo de los sueños hay muchos juegos
mentales y mucha manipulación”. Mientras Freddy permanece en el
mundo de los sueños puede dominar a Jason a través de la
manipulación de sus sueños y emociones. Pero si Freddy, por
casualidad, se encontrara con Jason en el mundo real el
equilibrio cambiaría.
Al menos esa es la teoría que
mantienen Lori y sus amigos cuando descubren que puede haber una
forma para que Freddy entre en el mundo real y se enfrente a
Jason. Después de luchar con Freddy en el mundo de los sueños
Lori descubre que lleva en la mano un trozo de la piel de
Freddy. Esto la lleva a formular un plan arriesgado para
capturar a Jason y enfrentarle a Freddy cuando éste aparece en
el mundo real. Una vez que Jason haya destruido a Freddy los
chicos creen que podrán matar a Jason y poner fin al terror. A
continuación se desencadena una terrible batalla entre los dos
monstruos que alterna entre la realidad y los sueños, un
espectáculo cinematográfico que promete entretener, intrigar y
aterrorizar a los espectadores.
Jason Ritter opina que los
guionistas hicieron un excelente trabajo en la caracterización
de los chicos: “Es interesante porque los héroes no son el
típico deportista y la chica de carácter fuerte, son Will y
Lori. No son personajes convencionales y los guionistas los han
pensado bien. Monica Keena está de acuerdo: “En muchas películas
de terror las chicas son simplemente objetos sexuales.
Únicamente están allí para estar guapas y ser las víctimas. Sin
embargo, mi personaje es el líder y la persona más fuerte del
grupo. Es muy emocionante porque es como una película de acción.
Es un papel muy bueno para una chica joven. Me sentía como Lara
Croft”.
Para Keena la experiencia de
rodar una película de terror no se parecía en nada a lo que
esperaba: “Sólo he visto dos películas de terror en mi vida y
una de ellas fue Pesadilla en Elm Street, cuando tenía unos ocho
años. Me asusté tanto que no fui capaz de dormir bien durante
dos o tres meses. Siempre juré que no rodaría una película de
terror pero fue una especie de catarsis trabajar con Freddy y
darme cuenta de que no es una persona real. Debajo de todo el
maquillaje Robert Englund es un verdadero encanto”.
Kelly Rowland, que da vida a
la decidida Kia, no se parecía en nada a su personaje cuando se
enfrentó a Freddy por primera vez y tardó bastante tiempo en
tranquilizarse, aunque ahora se ríe de la experiencia. “Mi
hermano estaba obsesionado con Freddy Krueger”, explica la
actriz, “y traía a casa todos los videos. Una vez vi un trozo de
una de las películas y después de eso no pude dormir...¡durante
un año! Estaba aterrorizada. Cuando rodamos la escena en el
psiquiátrico estaba asustada de verdad y Ronny no dejaba de
decirme que me calmara. Me decía que no tenía que actuar porque
estaba asustada de verdad. Es una de mis escenas preferidas”.
Otra presión añadida para
Rowland fue el hecho de ser una novata aunque afirma que su
trabajo en Destiny’s Child tiene cosas en común con la
interpretación: “Cuando cantas y actúas estás interpretando y
las diferencias son más mentales que nada. La diferencia es que
aquí tuve que aprender muchos diálogos y hacerlos creíbles. Sin
embargo, a veces cuando estoy en un escenario cantando también
actúo porque quiero que el público crea en lo que canto. Creo
que la interpretación me va a hacer mejor cantante. Son
experiencias diferentes pero a la vez parecidas”.
Aunque la diva Kia puede
parecer el personaje perfecto para la cantante los
coprotagonistas de la película afirman que en ese aspecto no se
parecen nada. Jason Ritter, hijo del veterano actor John Ritter,
declara que no es nada mimada. “Tiene los pies en la tierra y es
muy amable. Es muy abierta y simpática y ha aportado esas
cualidades a su personaje”. Rowland a su vez sólo tiene buenas
palabras para sus compañeros. Se creó un ambiente muy agradable
en el plató y surgieron muchas amistades. Y todos coinciden en
las alabanzas para la persona clave de la película: Robert
Englund.
Comentarios como “genial”,
“asombroso” e “increíble” surgen constantemente cuando se
menciona el nombre del actor. Ken Kirzinger incluso le atribuye
a Englund el éxito de su interpretación de Jason. A pesar de la
longevidad de la serie Pesadilla en Elm Street, Kirzinger
explica que Englund sigue aportando una enorme energía a su
personaje: “Realmente quiere a Freddy. Se nota en el trabajo de
Robert y me lo ha contagiado. Fue estupendo trabajar con alguien
que ha trabajado en toda la serie de películas”.
Brendan Fletcher – que
interpreta a Mark – también valoró el “entusiasmo contagioso” de
Englund y, al igual que Keena y Rowland, le resultó extraño
trabajar con “Freddy” después de tantos años de tenerle miedo:
“Después del trauma de verle en el cine, de pequeño, resultó
extraño estar con él en el plató hablando de sus planes para ir
a hacer surf. Intentaba escucharle y tomarle en serio pero tenía
miedo incluso de mirarle”.
Y Englund no facilitó las
cosas precisamente con su afición a dar sustos a sus compañeros
de reparto. A veces se acercaba a alguien por la espalda y ponía
sus garras en el hombro. “¡Daba unos sustos de muerte!” exclama
Fletcher.
Mientras Englund se divertía,
hubo momentos tensos para sus compañeros, a pesar del buen
ambiente en el rodaje. Christopher Marquette recuerda una escena
con Kelly Rowland en que los dos estaban tan nerviosos que
imaginaban cosas detrás de cada árbol: “Aunque estábamos
rodeados de gente mirábamos hacia atrás constantemente para
asegurarnos de que no había nadie”.
Divertirse con los compañeros
está muy bien pero ¿cómo mantiene Englund el interés en el
personaje? El actor lo atribuye a los directores, presente y
pasados: “A veces acababa de terminar una película artística en
Europa y me decía ‘Dios mío, tengo que ponerme ese maquillaje
otra vez’. Pero después directores como Renny Harlin, Stephen
Hopkins y Chuck Russell me fascinarían con sus dibujos y su
entusiasmo y volvería a subir a bordo”.
Ocurrió lo mismo con Ronny
Yu. “Ronny respeta y ama este género”, declara Englund. “Es muy
consciente de la cultura popular aunque a veces no lo dice con
palabras. Está todo en el aspecto visual. Fue un rodaje duro
debido al calendario y trabajar por la noche con el frío pero
después todos íbamos corriendo al monitor y veíamos cosas
maravillosas. Lo que me hizo seguir después de trabajar
veinticuatro horas, congelado y lleno de sangre, fue la poesía
visual que veía en una pantalla minúscula en medio de un
bosque”.
El atractivo de las películas
de terror tiene una larga e ilustre historia. Desde Nosferatu y
La guerra de los mundos hasta El exorcista, Freddy vs. Jason
tiene muchos predecesores notables, incluyendo la exitosa serie
de cada personaje. ¿En qué consiste el atractivo? Para muchos la
respuesta es fácil: las películas de terror son una forma segura
de experimentar la subida de adrenalina del miedo sin el peligro
que conlleva. En palabras de Jason Ritter: “Voy a ver una
película de terror porque me gusta sentir el latido de mi
corazón. Me gustan las reacciones físicas, la tensión en los
nervios, la sangre que fluye por mi cuerpo, pero sin el peligro.
Es un modo seguro de experimentar sustos”.
Por otra parte Robert Englund
sostiene que las películas de terror satisfacen algo más que una
necesidad superficial de sentir miedo. Cree que “satisfacen una
necesidad cultural. En la cultura americana ya no abordamos la
cuestión de la muerte. Todos quieren mantenerse jóvenes para
siempre y nadie se da cuenta de que la muerte forma parta de la
vida, igual que hacerse adulto. Vives, mueres y ya está. Pero
algo ocurre en la oscuridad entre un miembro del público y una
película de terror. Cuando te identificas con alguien en peligro
en la pantalla te enfrentas a tu propia mortalidad. Creo que es
de los últimos lugares en que nos enfrentamos de verdad a la
muerte”. Para el productor Sean S. Cunningham Freddy y Jason
representan “los miedos anónimos y no identificados de nuestra
psique”.
Lo que hace que Freddy
produzca tanto miedo es nuestro subconsciente. Freddy ataca
mientras dormimos, cuando somos más débiles y vulnerables. “Lo
que asusta de Freddy es que conoce tus pensamientos más íntimos
y los aprovecha”, explica Englund. “Conoce tus líos sexuales, el
chico que te atrae, que tienes miedo de los bichos. Está en tu
habitación, debajo de la cama. Mira al espejo cuando te lavas
los dientes, cuando te pones crema en los granos. Invade tu
espacio privado y sagrado”.
Esto es lo que diferencia el
planteamiento de Freddy del de su rival, Jason, que se lanza
repentinamente sobre sus víctimas y las elimina con un golpe
rápido de machete. El productor Sean S. Cunningham compara a
Jason con un tiburón asesino. “Lo que da miedo de los tiburones
es que simplemente tiene hambre. Y, de modo parecido, Jason les
quita la vida a sus víctimas por ningún motivo en particular y
eso da muchísimo miedo”.
Pero a Freddy le gusta jugar,
desarmando a sus futuras víctimas con una mezcla de manipulación
emocional y confusión antes de clavarles las garras. Freddy
arrastra a sus victimas dentro de su mundo de los sueños hasta
que ya no saben la diferencia entre la realidad y la ilusión y
las tortura psicológicamente antes de terminar con ellas. Ken
Kirzinger, que interpreta el papel de Jason, señala que “todo el
mundo odia las pesadillas y saber que alguien es capaz de
manipular tus sueños da mucho miedo. Pero ser incapaz de
diferenciar entre la realidad y los sueños, estar atrapado en el
mundo de Freddy y no darse cuenta, es realmente aterrador”.
Esta mezcla de realidad y
sueño es un elemento clave de la trama y parte del atractivo de
la película. Al igual que los personajes, los espectadores
también tendrán dificultades para diferenciar entre los dos. “Es
una historia compleja de contar”, comenta el director Ronny Yu,
“porque tenemos el mundo de los sueños y el mundo real y los dos
interactúan. Los espectadores se preguntarán constantemente
‘¿Estamos en el mundo de los sueños?’ pero eso también mantiene
el interés”. Señala una escena en particular para ilustrar el
efecto: “Hay una escena en que Freddy intenta matar a Blake pero
no puede, así que Jason lo hace en su lugar. En sus sueños Blake
está pensando, ‘Estoy bien, estoy bien’, pero inmediatamente nos
trasladamos al mundo real y vemos que Jason está justo detrás de
él. Si yo fuera el espectador estaría intrigadísimo”.
El truco está también en los
detalles o, más bien, la ausencia de ellos. Yu pregunta: “¿Cómo
engañas a los espectadores? ¿Cómo los asustas? Necesitas un
asesino desconocido, como en Tiburón. Así que hemos procurado no
enseñar demasiados detalles. Los espectadores vislumbran las
cosas, la mano de Freddy o el reflejo del machete de Jason”.
Incluso sin los trucos de la
cámara Jason y Freddy son dos de los monstruos más terroríficos
del cine. Jason nos asusta porque su furia no tiene sentido y no
ofrece disculpas en una cultura que exige motivos y
remordimientos. Freddy nos da miedo porque encarna la venganza
que sale mal, tanto la suya propia como la de los padres que le
mataron para vengar la muerte de sus hijos. Es la consecuencia
de lo que ocurre cuando se cruza la línea que separa la justicia
de la venganza.
Para los jóvenes Freddy
también es el recuerdo de las verdades feas que les esperan
cuando se abandonan las ilusiones infantiles. No lleva una
máscara, tanto en el sentido literal como metafórico. Robert
Englund recuerda que Wes Craven llamaba a Freddy “el padre
bastardo de todos nosotros. Freddy es el símbolo del hecho de
que nadie te enseña que la vida no es justa. No te enseñan cómo
la gente te clavará el cuchillo en la espalda. Es el símbolo de
todos esos descubrimientos terribles que mancharán tu inocencia
según vas madurando. Freddy siempre trata con la juventud núbil
y es como un control de carretera que pervierte la forma más
pura de su inocencia: sus sueños. Pero, ¿cuál es su origen? Es
el producto de la generación de los padres. Representa los
pecados de los padres. Lo mismo ocurre con nosotros: heredamos
el medioambiente destrozado, las guerras y la contaminación pero
tenemos que enfrentarnos a esos pecados. Freddy representa todo
eso y creo que a un nivel subliminal los jóvenes lo comprenden”.
Para transformarse en Freddy
Krueger, Robert Englund tuvo que soportar sesiones de maquillaje
diarias de varias horas de duración. Los diseños de Bill
Terezakis de WCT Productions (Vancouver) requerían tres horas
para aplicar el maquillaje y una hora para quitarlo. Compuesto
principalmente de látex, la cara de Freddy se dividió en varios
segmentos (una parte separada para la nariz, por ejemplo) e
hicieron falta unas quince secciones individuales para conseguir
el aspecto deseado. Todas tenían que amoldarse a la cara de
Englund y se fijaban con un pegamento especial. Finalmente se
aplicaba un sellador porque Freddy está muchas veces en o cerca
del agua.
Las prótesis usadas en el
maquillaje de Freddy emplean la última tecnología aunque el
diseño se ajusta al maquillaje original creado por David Miller.
Donde Terezakis tuvo más libertad fue en la creación del
“demonio Freddy” Esta es una expresión exagerada – algunos dicen
satánica – que Freddy adopta cuando está realmente enfadado.
Según Terezakis, “el maquillaje del demonio se basa en el de
Freddy Krueger pero hicimos un nuevo molde de la cara de Robert
y le añadimos músculo en la parte superior. Lo recubrimos con la
piel del molde original y así conseguimos un aspecto más fuerte,
más bruto. Usamos tonos rojos y lavanda, añadimos lentes de
contacto y dientes, y al final todo se une para formar lo que
los espectadores reconocerán como una versión demoníaca de
Freddy Krueger”.
La cara de Freddy no era el
único encargo de Terezakis. Era responsable también de la
creación de cadáveres, heridas, cuerpos descuartizados, etc. En
total 72 elementos que requirió el trabajo de 31 personas en el
taller, a veces 24 horas al día, y otras 12 personas en el plató
para quitar el maquillaje. Terezakis reconoce que es un gran
admirador de las películas originales, no por la historia sino
por el maquillaje, que le ha servido como fuente de inspiración.
Y los grandes progresos tecnológicos ahora permiten que efectos
con los que soñaban los maquilladores originales ya puedan ser
hechos realidad.
Sin embargo, Freddy vs. Jason
se beneficia sobre todo de la imaginación de Terezakis. “Bill es
un verdadero genio”, afirma Englund. “Me gustaría enseñar su
taller a todos sus admiradores porque es el sueño de cualquier
joven que quiera dedicarse a los efectos especiales en el
maquillaje. Está en un barrio de moda en Vancouver, tiene un
equipo estupendo y un montón de juguetes y artilugios
fantásticos. Bill es como Wes Craven, que mantiene vivo el chico
de catorce años que antes fue. Y como Ronny Yu Bill tiene la
sensibilidad del diseñador gráfico. Sabía que Freddy estaría
genial porque Bill se encargaría de ello”.
El diseñador de producción
John Willett también hizo una gran contribución al aspecto
visual de la película, especialmente a las secuencias de sueños.
El mundo de Freddy es una mezcla infernal de colores rojizos
mientras que el mundo de los sueños de Jason se hizo con colores
acuáticos porque, según Willett, “representan su miedo secreto.
El mundo de Jason tiene tres partes. Hay una casa grande
construida en un ángulo de 45 grados, hundida en una ciénaga, y
alrededor hay cabezas y brazos que intentan salir de la tierra.
En el interior vemos la habitación de Jason como niño. Está
inclinada a un ángulo de 30 grados, medio inundada y
completamente llena de enredaderas y toda clase de plantas. La
tercera parte se encuentra en el armario. Es un acuario
gigantesco con cadáveres flotando. Los mundos de Freddy y Jason
son realmente de pesadilla y representan visualmente lo que
son”.
Willett esta particularmente
satisfecho con el decorado de la sala de calderas. Usó una sala
de calderas ya existente y la llenó de cables, calderas y todo
tipo de cosas mecánicas y eléctricas para que pareciera una
verdadera locura. Basó el decorado en una ciudad de China, ya
desaparecida, llamada Kowloon, que creció durante años sin
respetar ningún reglamento urbanístico. “Todos los cables y
cañerías se colgaban del exterior de los edificios”, describe
Willett. “Llenaban los pasillos y se colaban dentro de las
habitaciones. Era una locura”.
De las secuencias en el mundo
real, a Willett le interesó sobre todo el campamento del Lago
Cristal. “Lo vemos por primera vez en los años 50, cuando se
acaba de construir”, explica Willett. “Está limpísimo,
reluciente y muy bonito. La próxima vez que lo vemos lleva 50
años vacío y entonces está medio derruido y lleno de maleza. La
última vez que lo vemos es después de la explosión apocalíptica
al final de la película y parece Dieppe durante la Primera
Guerra Mundial: sólo fuego, agujeros y tierra quemada”.
Los diseñadores dejaron
bastante clara la separación entre el mundo de los sueños y la
realidad pero cuando las pesadillas ocurren en el mundo real
Ronny Yu y el director de fotografía Fred Murphy emplearon
efectos sutiles con la iluminación y baños de blanqueo. Yu
también eligió retratar la realidad del modo más normal posible
para que los espectadores se sintieran cómodos – justo antes de
la aparición de Jason. Willett explica que crearon decorados y
vestuarios corrientes para que cuando surge el terror el público
no lo espere: “Así tenemos lugares muy normales que contrastan
con imágenes de verdadero miedo, el mundo de pesadilla de Jason
o el infierno de Freddy. Es fantástico”.
Lo que puede parecer más
fantástico para los seguidores de las películas es el increíble
trabajo de los especialistas durante las secuencias de la
batalla, especialmente las que tienen lugar en el mundo de
Freddy. El coordinador de especialistas Monty L. Simon comenta
que mientras las escenas arriesgadas en el mundo “real” eran más
brutales y ligadas a la tierra, en el mundo de los sueños los
protagonistas atraviesan paredes, caen dos pisos y se levantan y
vuelven al ataque: “Como no están sometidos a la realidad pueden
seguir después de las secuencias de acción más terroríficas que
jamás hemos rodado”.
Simon logró estos efectos con
el uso de técnicas modernas como el trabajo con cables. “Hicimos
volar a los especialistas en todas las direcciones concebibles”,
dice Simon, entusiasmado. “Chocaban con objetos, atravesaban
paredes, iban hacia arriba, hacia abajo. Intentamos hacerlo lo
más espectacular posible y dejar que Ronny nos dijera dónde
teníamos que parar”.
En las escenas del mundo real
Simon diseñó los movimientos de Freddy y Jason según su
personalidad. Describe a Jason como un “bíceps ambulante con un
machete. Es simplemente un gran músculo que no deja de matar.
Sin embargo, Freddy tiene mucha más movilidad. Es más pequeño y
más ágil”. En el mundo de los sueños Freddy tiene aún más
flexibilidad y es capaz de mover las cosas con una ligera
inclinación de una de las garras.
A Robert Englund le encantó
interpretar a este Freddy ‘mejorado’: “Freddy es casi genial en
el mundo de los sueños. Las escenas con especialistas son
maravillosas y muy extravagantes. Me gustaría poder decir que
hice todas las secuencias arriesgadas pero ya soy un perro
viejo. Tuve un maravilloso doble que me ha dejado fenomenal.
Hice algunas escenas en el agua y algunas peleas pero cuando ves
a Freddy volar por el aire y aterrizar en el Lago Cristal en
llamas, créame que no soy yo. Nunca sería capaz de hacer eso”.
Sin embargo, Ken Kirzinger,
que interpreta a Jason, si que pudo y lo hizo. El actor tiene
muchos años de experiencia como especialista y fue una auténtica
bendición. “Había visto todas las películas anteriores, tanto
Pesadilla en Elm Street como Viernes 13, según iban saliendo”,
comento Kirzinger. “Me encanta el terror y la ciencia-ficción
así que este papel fue un gran regalo. El trabajo de
especialista es algo muy serio pero me divertí enormemente con
Jason”.
Mientras Kirzinger, Simon y
el resto del equipo fueron responsables de hacer funcionar las
secuencias arriesgadas reconocen que la creatividad se debe al
director. “Ronny Yu no es el típico director de películas de
terror, todas llenas de sangre y asesinatos. Con su experiencia
en Hong Kong lleva la película a otro nivel. Ha modificado por
completo el aspecto visual, el estilo e incluso la
interpretación. Va a ser muy diferente de cualquier otra
película de terror,” declara Simon. El productor Sean S.
Cunningham expresa su acuerdo: “Ronny aporta una gran
sensibilidad visual. Tiene un gran talento y es un director
realmente fascinante”.
Ronny Yu ha unido a Freddy y
Jason de tal modo que lleva las dos series a otra etapa nueva.
Según el guionista Damián Shannon, “Ronny Yu ha hecho una
película de terror intensa y operística que rebosa elegancia,
acción y sustos. Podemos decir con toda seguridad que los
espectadores nunca han visto nada igual”.
Robert Englund está
completamente de acuerdo, diciendo, “a los espectadores les
espera una película estupenda. No sólo verán a los dos iconos
del terror sino la visión de un gran director encantado de
trabajar en este género. Para él no es sólo un trabajo y eso es
lo que va a hacer que el público grite, chille, y derrame las
palomitas viendo Freddy vs. Jason”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Freddy contra Jason" - Copyright © 2003 New Line
Cinema, Avery Pix, Sean S. Cunningham Films y WTC Productions.
Distribuida en España por TriPictures. Todos los derechos
reservados.
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