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Dirección: James Mangold.
País: USA.
Año: 2003.
Duración: 90 min.
Interpretación: John Cusack (Ed), Ray
Liotta (Rhodes), Amanda Peet (Paris), John Hawkes (Larry),
Alfred Molina (Doctor), Clea DuVall (Ginny), Rebecca DeMornay
(Caroline Suzanne), John C. McGinley (George York), William Lee
Scott (Lou), Jake Busey (Robert Maine), Pruitt Taylor Vince
(Malcolm Rivers).
Guión: Michael Cooney.
Producción: Kathy Konrad.
Música: Alan Silvestri.
Fotografía: Phedon Papamichael.
Montaje: David Brenner.
Diseño de producción: Mark Friedberg.
Dirección artística: Jess Gonchor.
Vestuario: Arianne Phillips.
Estreno en USA: 23 Abril 2003.
Estreno en España: 12 Septiembre 2003. |
CRÍTICA
por
Migue Muñoz
El mal
suspense
Es difícil
no dejarse atraer por estos thrillers de moda que guardan un
cacareado último tramo de vuelta de tuerca que deja al
especta-dor petrificado, con la piel de gallina o simplemente
boquiabierto y cavilando. Son la mejor forma de la productora de
lograr un buen marketing boca-oreja. Y por ello, aunque estas
historias sorpresi-vas siempre han existido a lo largo de la
historia, desde que Shya-malan rompió moldes con su sexto
sentido en el tema, un buen producto para vender reside en
atraer al público a través de lo ro-cambolesco y lo asombroso
aun a pesar de una ladina narrativa, la mayoría de veces muy
pobre.
En “Identidad” el suspense se cae por su propio peso, el plúmbeo
e ino-cuo devenir narrativo (sin embargo Sir Alfred Hitchcock
sacaba de cualquier nimiedad una cuestión moral) acaba siendo un
cortapisas para el tramposo final que roza lo inverosímil. Un
inicio bastante prometedor, ágil e inteli-gente deja paso a un
segundo ac-to donde el batiburrillo de sucesos extraños aburre
por la inexisten-cia de poder de atracción: no hay nada, ni
siquiera las muertes intere-san (por lo menos si se hubiera dado
paso al humor o al gore tendríamos algo), y de acuerdo en que
de-be ser así (se supone que ese sin sentido será coherente al
final), pero el ímpetu y el pulso para llevarlo a cabo son
nulos, es más, en ningún momento el espectador se identifica con
los increíbles per-sonajes. Y cuando se llega al tramo final,
surge el aliciente que lle-vará a “Identidad” a ser seguramente
un film que recaude más de lo suficiente. Como decía, se trata
de un film que gira en torno a la trampa final que para el
espectador ávido de historias con un míni-mo de sustancia
(incluso para los que como un servidor acudan a verla tan sólo
para entretenerse y disfrutar sin más) no hartará su apetito, ni
siquiera se sentirá alimentado.
Es de ley
denunciar lo denunciable, y en el cine actual no hay nada más
reclamable que un mínimo de honradez. Más allá de un terror de
estar por casa, un montón de personajes y situaciones taimadas
hacia lo incongruente y de dos tramas llevadas paralela-mente
con un mecanismo chirriante, lo molesto es que una idea
falsamente fresca y para nada profunda sea la piedra filosofal
para ir a ver películas de mal suspense. “Otra vuelta de tuerca”
de Henry James ya lo dice en el propio titulo, pero
magistralmente la realidad de la novela era otra, mientras que
en “Identidad” las vueltas de ros-ca están oxidadas y, aunque
parezca una fantasmada llena de pe-dantería, un servidor intuyó
antes (vete a saber por qué) toda la sor-presa que podían
deparar las postrimerías.
Calificación:
    
Imágenes
de "Identidad" - Copyright © 2003 Columbia Pictures
Corporation y Konrad Pictures. Distribuida en España por
Columbia TriStar Films. Fotos por Suzanne Tenner. Todos los derechos
reservados.
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