DECLARACIONES
DEL DIRECTOR
© 1999 Good Machine International
Inc.
Crecí en
Taiwan, donde la gente mayor siempre se quejaba
de que los chicos se estaban americanizando, de
que no estaban siguiendo la tradición, y de que
ello nos estaba llevando a la pérdida de nuestra
cultura. Cuando tuve la posibilidad de viajar con
mis películas a lo largo de una buena parte del
mundo, solía oír las mismas quejas. Da la
impresión de que el mundo se está
americanizando en gran medida. Cuando leí el
libro de Daniel Woodrell, Woe to Live On, en la
que basamos Cabalga con el diablo, me di cuenta
de que la guerra civil de Norteamérica fue, de
algún modo, donde empezó todo. Fue en donde los
Yanquis ganaron no sólo el territorio sino, en
cierto sentido, una manera absoluta de vida y
pensamiento.
La
invasión y victoria yanquis no sólo tuvieron un
significado externo (el dominio tanto militar
como económico), sino también interno. Cambió
a todo el mundo. Todas las personas son iguales,
todos tenemos el derecho de autorealizarnos: ese
es el principio yanqui. Por lo que hemos de
estudiarnos a nosotros mismos, nuestra
personalidad, con objeto de averiguar el modo en
que mejor realizarnos. Todo esto es muy moderno,
y así es el nuevo orden social en que se basa.
También aprendemos a respetar la libertad de los
otros, del mismo modo que perdemos cierto lazo
con la tradición.
Eso es lo
que la Guerra Civil significa para mi...y creo
que eso es también lo que significa para los
hombres jóvenes de Cabalga con el diablo, que no
son yanquis tampoco. La Guerra civil no fue sólo
una guerra física -sangre y tripas-, sino una
guerra personal, la que condujo hacia el nuevo
mundo en el que estamos viviendo en la
actualidad: el mundo de la democracia y el
capitalismo.
La historia
se inicia desde el punto de vista de los jóvenes
sudistas, la perspectiva de aquellos que
perderán contra los yanquis. Sin embargo, cambia
gradualmente para centrarse en el de los dos
desarraigados (el alemán inmigrante y el esclavo
negro) así como en el de la mujer joven. A
través de ellos, asistimos a la experimentación
de los cambios que conlleva la libertad. La
película acaba por hablar sobre su emancipación
y tránsito hacia la madurez. Así que, como
taiwanés, puedo identificarme con los sudistas a
los que los yanquis cambian para siempre su
estilo de vida...pero también me identifico, con
mayor fuerza si cabe, con estos desarraigados que
intentan asirse a la libertad y luchan por ella.
Antes de
que estallara la Guerra civil, la frontera entre
Kansas y Misuri era la de América. La línea no
estaba entre el norte y el sur, sino entre el
país establecido y el salvaje Oeste. Todavía es
el centro del país en la actualidad. El río Big
Muddy, que marca la frontera de ambos estados,
fue donde Mark Twain hizo navegar su barco de
vapor y donde creó una literatura puramente
norteamericana. Así que nuestra historia versa
sobre el mismísimo corazón de América, en el
momento en que este corazón estaba -y muy a
menudo sigue estándolo- destrozado por
conflictos raciales y de otro género. Mientras
América parece hacerse con el mundo con la
promesa de libertad, todavía no se ha
conquistado ella misma por completo, o logrado su
propia libertad. Esta lucha y esperanza actuales
son las que se expresan a través de la
película.
Fuente:
Lauren Films
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