CRÍTICA
por Mateo
Sancho Cardiel
Hasta
ahora, sorprendía gratamente que Ang Lee supiera
hacer los dramas de época mejor que los propios
británicos en "Sentido y
sensibilidad" o la crónica social
americana más ácida que los propios
estadounidenses en "La Tormenta de
Hielo". Sin embargo, en "Cabalga con
el Diablo", realizada antes y estrenada
después de la colosalmente exitosa "Tigre y Dragón", Lee se
estrella espectacularmente al querer abordar el
sagrado tema nada menos que de la Guerra de
Secesión. Los conflictos entre racistas sureños
y yanquies abolicionistas no sólo tenía
un poderoso e insuperable antecedente como "Lo
que el viento se llevó", sino que,
en sus ansias de intimismo, su director
no logra más que una película vacía y absurda.
Su estrepitoso fracaso en Estados Unidos la
había ya condenado a la venta directa en vídeo,
pero el éxito de su fantasía natal ha acarreado
el desafortunado estreno en cines de esta
aburrida, incoherente y derrochadora película,
una mancha en el hasta ahora impecable expediente
de su director.
Sorprende
la poca capacidad crítica de sus creadores ante
la actitud absolutamente racista de los sureños,
incluso son los héroes de la película. Ése es
el primer punto negativo, que elimina cualquier
identificación con los protagonistas. De esta
manera, a lo largo de dos horas largas de
película, ocurren muchos acontecimientos
aparentemente interesantes: genocidios, amores no
correspondidos, nacimientos, bodas, amistades,
batallas, batallas y más batallas... Nada,
absolutamente nada consigue atraer la atención
del espectador, que agoniza en su butaca, deseoso
de que llegue el previsible desenlace para
olvidar cuanto antes lo que se acaba de proyectar
en la pantalla.
Si hay algo
que queda del buen cine de Lee es su puesta en
escena. Ciertamente, el único pasatiempo
que "Cabalga con el Diablo" ofrece es
la recreación de la época, con vestuarios,
decorados y paisajes muy característicos,
y alguna fotografía que realmente sobrecoge.
Pero desde luego, cuando uno se aferra tanto a
estos detalles es que no se está entreteniendo
nada con el desarrollo de la historia ni la
efusión de sus intérpretes. Porque lo que más
me apetecía a mí era ver cómo se desenvolvía Jewel en el
mundo del cine. Simplemente, discreta, pero se le
perdona, no como a sus compañeros, que son
actores profesionales. Tobey
Maguire sigue demostrando su poca
versatilidad, pues sólo me ha convencido por el
momento en "Jóvenes Prodigiosos", veremos
cómo encarna en Spiderman, previo paso por el
gimnasio; Skeet Ulrich, soso, no
merece otro calificativo. Así, el único actor y
personaje que convence es el de Hall,
interpretado por Jeffrey Whright, el hombre
de color que inexplicablemente lucha contra los
abolicionistas.
El
principal problema de "Cabalga con el
diablo" es, pues, que pretendiendo dejar la
guerra en segundo plano, no se abarca
correctamente ni una cosa ni la otra, porque los
personajes están tan mal definidos que apenas
nos emocionan con sus problemas. Por una
vez, los americanos dieron en la diana dejando de
lado esta producción costosa pero tan vacua como
absolutamente evitable.
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