CRÍTICA
por Mateo
Sancho Cardiel
Arrolladoramente
exitosa en todo el mundo, "¿En qué piensan
las mujeres?" retoma el aroma de las
clásicas screwball comedies
o comedias de enredo de las que fue reina
indiscutible Katharine
Hepburn. El intercambio de roles
sexuales está aumentado aquí con un cierto
toque mágico de fábula capriana, sin ángel
pero con un Mel Gibson que, tras
un accidente doméstico, empezará a conocer,
literalmente, lo que pasa por la cabeza de todo
el género femenino y parte del animal y, pese al
inicial aturdimiento, pronto descubrirá la
gallina de los huevos de oro.
Si bien la cinta está llevada con
excelente ritmo, marcado por una banda sonora
netamente americana, con mitos como Cole Porter o Frank
Sinatra, e ídolos del pop juvenil como Christina
Aguilera, lo cierto es que es difícil que
llegue a alcanzar las cotas de "La
fiera de mi niña" o "Con
faldas y a lo loco". Le falta
esa chispa, esa hilaridad que nos hace salir del
cine agotados de tanto reír. "¿En qué
piensan las mujeres?", aunque busca la
carcajada, sólo encuentra la nada desdeñable
sonrisa permanente en los espectadores, que nos
deja muy relajados y ofrece un rato muy
agradable. Porque, pese a que pueda ser a
ratos previsible y a otros - especialmente al
final del metraje- francamente almibarada e
innecesariamente moralista, uno no sucumbe al
aburrimiento en ningún momento, y ese macguffin
que es la cualidad extraordinaria de Mel Gibson
es explotado en dosis muy bien medidas, sin
abusos y sólo como excusa para intentar
reflexionar sobre el comportamiento femenino y
cómo reacciona el masculino ante el mismo. Sin
embargo, en este aspecto, la película se acaba
estrellando. Emulando al propio protagonista, en
algún momento pensé que alguna mujer podría
sentirse ofendida por escenas en las que se las
cataloga de frívolas, superficiales y yo diría
que hasta estúpidas. Me costaba creer que era
una mujer la que se encontraba tras la cámara,
ya que hay diálogos que no pueden ser más
misóginos, en los que, muy en especial al
principio, van desfilando uno tras otro tópicos
que, además de vistos hasta la saciedad,
resultan denigrantes para la que se supone la
auténtica protagonista de esta comedia: la
dignidad de la mujer.
Tal vez
este machismo soterrado bajo lo bien visto del
feminismo haya sido la aportación del muy mal
afamado en estos lares Mel Gibson. Dejándonos de
especulaciones, lo que sí es cierto es que el
actor australiano se mueve como pez en el agua en
el campo de la comedia. Tras demostrar
repetidas veces que el drama tampoco se le da tan
mal, nos ofrece un trabajo prácticamente
coreografiado, refrescante gracias a una
expresividad comedidamente histriónica y en un
papel en el que sin ningún problema se gana la
simpatía del espectador. Es una lástima que
desprenda tan poca química con su compañera, la
esforzada Helen Hunt, en un
papel que no le corresponde, pues su atractivo
físico, por mucho que se hayan trabajado el
vestuario, no es tan deslumbrante como el
personaje necesita y porque se pasa toda la
película buscando desesperada y vanamente su vis
cómica. Por contra, en los escasos momentos
dramáticos supera en mucho a su compañero. En
papeles anecdóticos están Marisa
Tomei, que no levanta cabeza tras su
comentado Oscar, y Alan Alda, en uno de
esos trabajos que le aportan el dinero al que
renuncia por el prestigio que le da ser el actor
fetiche de Woody Allen.
En fin,
pese a que pude encontrar mil fallos en
"¿En qué piensan las mujeres?", no
puedo negar que funciona como un reloj suizo y
que me entretuvo durante dos fugaces horas.
Bobaliconas, simples y sexistas, sí. Pero
también muy simpáticas y terriblemente
divertidas.
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qué piensan las mujeres?
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