CRÍTICA
por
William Conway
El norteamericano Robert
Zemeckis es un director irregular. El
oscarizado responsable de Forrest
Gump no parecía haber asimilado
demasiado bien el éxito de esta cinta y si Contact supuso un
lamentable paso en falso en su carrera, el
reciente estreno de Lo que la verdad esconde no
contribuyó precisamente a levantarla.
Pero será
con Naúfrago con la que Zemeckis recupere
posición y prestigio en Hollywood. Y eso a pesar
de que la película ha sido recibida sin excesivo
entusiasmo y con división de opiniones por una
crítica que únicamente ha coincidido en
destacar la estupenda interpretación de Tom
Hanks, quién sabe si camino de
su tercer Oscar de interpretación.
Naúfrago es un "más difícil
todavía" que Zemeckis supera con pasmosa
facilidad. El infierno que Chuck Nolland vive
durante cuatro años en una isla desierta en
medio del océano Pacífico está recreado por la
cámara del director de Regreso al
futuro de forma tal que el
espectador vive con el protagonista su particular
calvario, sufre con sus dolores, pasa
sus mismas necesidades y, en una de las mayores
demostraciones del poder de manipulación del
cine, llega a emocionarse con una pelota
convertida en mascota.
La
película, más allá de su aspecto aventurero
superficial, contiene una evidente moraleja que
convierte a Náufrago en un filme de tesis.
Nolland es, antes del naufragio, un ejecutivo
agresivo de una firma de correo urgente. Sus
arengas sobre la importancia del tiempo a los
empleados de la compañía muestran a un sujeto
incapaz de vivir su vida más allá de los
estrechos límites que le impone su
profesionalidad. Incluso su relación amorosa
está subordinada a su ocupación laboral. Una
llamada telefónica en mitad de la cena navideña
es suficiente para que Nolland lo deje todo y
coja un avión en plena noche.
Pero después de cuatro años en una
isla desierta, su reloj vital se ha detenido y
late a un ritmo distinto. Nolland es una persona
distinta. Zemeckis y su guionista utilizan la
transformación física de Tom Hanks como
metáfora -la película está llena de ellas- del
lastre que el personaje deja atrás. Sus
cuatro años en el mar eliminan de sí lo
superfluo y dejan únicamente la substancia. No
hablaremos demasiado del desenlace para no
estropear la película a los lectores, pero si
apuntaremos que se trata de uno de los
más bellos finales que hemos podido contemplar
últimamente en una pantalla.
Robert
Zemeckis, como su amigo Steven
Spielberg, parece haber abandonado el estilo
de su primera etapa como cineasta. Mientras su
cine mantega el nivel exhibido en Náufrago
podremos perdonarle su discutible decisión.
Imágenes
de Náufrago - Copyright © 2000 20th Century
Fox, DreamWorks SKG, Image Movers y Playtone.
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distribuidora: UIP.
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