CRÍTICA
por
Mateo
Sancho Cardiel
Salí de "Sunshine"
contento porque me había transmitido un
mensaje precioso y porque no creo que
hubiera conseguido verla en la televisión con
concentración, pues sus tres horas y diez de
duración la hacen uno de los productos más
indigeribles para el gran público y más
preciosistas y atractivos para el cinéfilo de
pro.
La verdad es que, si tienen otra
alternativa mejor, no la desechen por
"Sunshine", pues voy a intentar que
esta crítica resuma por un lado el contenido de
la película y por otro ahorre no sólo el dinero
de la entrada, sino la sobrecarga de glúteos que
provoca. Y es que, pese a todo, me parece que
esta historia no está bien contada y que se
pierde en la ambición de realizar una
superproducción épica al más puro estilo de David
Lean
(atención a la maravillosa banda sonora de su
compositor habitual, Maurice
Jarre,
una joya que es lo mejor de la película).
Las
tres horas de duración se explican por tres
historias de una hora cada una que retratan tres
generaciones distintas de una familia, como
testigo representativo de la evolución del siglo
que acabamos de cerrar. Es una estirpe de gran
afán emprendedor y poderío intelectual, pero
que llevan en su sangre algo que les limitará
frente a sus semejantes: la raza judía. Primero
una historia incestuosa, más tarde la
superación personal invalidada por el holocausto
judío y, en tercer lugar, la lucha por vengar
este brutal acto con métodos no menos brutales.
En definitiva, un rico fresco histórico
que está contado, aunque parezca imposible, con
demasiada prisa. Y es que quien mucho
abarca poco aprieta. El director y guionista no
sólo se mete en tres historias más o menos
separadas, sino que además del testimonio
histórico, quiere aportar la historia personal
de sus protagonistas, y es aquí donde se
estrella. Se puede hacer un análisis por cada
historia, pues cada una tiene sus virtudes y
defectos por separado.
La
primera corre en la sucesión de los hechos. En
apenas quince minutos, vemos cómo unos primos
son reunidos en la familia, enamorados,
rechazados por sus sentimientos y cambiados de
nombre para ocultar su sangre. Así, la historia
de amor no consigue captarnos en absoluto, aunque
uno de estos personajes, a lo largo de la
película, será el que más significado lleve y
el que más evolucione. Luego, un luchador de
esgrima se debate entre dos amores, entre su
ideología y su pasión por la esgrima. Ésta es,
probablemente, la más lograda de las tres, con
su desarrollo bien llevado y su fortísima carga
dramática muy conseguida. Vuelve a acelerarse en
la historia de amor en la tercera parte y no en
el desarrollo de los acontecimientos de carácter
mundial. Y, finalmente, cuando une por fin todo
el argumento, hace una hermosa reflexión
que deja un muy bueno sabor de boca: que el
hombre lleva, desde siempre, cometiendo los
mismos errores, bajo diferentes banderas,
bajo diferentes regímenes, pero siempre la
subordinación del débil frente al fuerte, que
una ideología no tiene soporte sin un enemigo y
que para llegar a ser algo en esta vida, has de
estar en concilio contigo mismo, para poder así
irradiar a los demás la sinceridad, la serenidad
y la motivación de los grandes sabios.
Uno
de los punto fuertes de esta película es la monumental
interpretación de Ralph
Fiennes, que destaca por encima de todo un
reparto que va desfilando a través de esos
sesenta años de historia universal. Nos ofrece
tres personajes bombón, plagados de matices y, a
veces, opuestos entre sí, que le regalan al
actor británico (que consiguió el premio al
mejor intérprete europeo por este papel) la
oportunidad de ofrecer todo tipo de registros. Y
en ningún momento desmerece. Sorprende que en
los Globos de Oro la película haya acaparado
candidatura a la mejor película, realmente
imperfecta, y no al mejor actor. Eso sí, su
presencia en la categoría de banda sonora y
dirección está totalmente justificada. Porque
el autor húngaro se luce ya no sólo en sus
ángulos de cámara sin también en su
conjunción de los miles de elementos que se han
necesitado para esa colosal recreación de la
Europa de casi todo el siglo.
En definitiva, una película
difícil de ver pero de riquísmos elementos que,
sin embargo, combinados entre sí, no llegan a
dar la obra imperecedera que podría haber sido.
Un desperdicio pues, pero que, pese a sus errores
y a que no me atrevo a recomendarla, merece un
reconocimiento.
Imágenes
de Sunshine - Copyright © 1999 Alliance Atlantis
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