CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Las comedias familiares que
nos lle-gan de Hollywood normalmente no go-zan de buena fama entre
la crítica es-pecializada, algo que resulta lógico si tenemos en
cuenta la escasa calidad de cintas como "Doce
en casa" o "La
mansión encantada", que o bien se sostienen en el
carisma de su intér-prete principal o bien en la aparatosi-dad de
su fastuoso apartado técnico. No obstante, de vez en cuando
apare-cen películas que, sin ser auténticas maravillas, provocan
simpatías, no ya en el público que acude a las salas de cine a
verlas, sino en aque-llos que se dedican a analizarlas y a
recomendar o no su visionado a sus potenciales espectadores. Eso
es lo que ha sucedido con "Escuela de rock", un filme que, a
pesar de poseer una temática muy manida (el típico profesor que
revoluciona una clase con sus poco expeditivos métodos
académicos), consigue entretener sin tener que recurrir a
gags repletos de tropiezos y caídas o a la moralina más rancia y
desfasada.
Lo más curioso de "Escuela de
rock" es, sin embargo, el nombre de su director,
Richard Linklater, una persona
acostumbrada a trabajar con presupuestos pequeños y contenidos
más adultos (su última incursión en el cine comercial fue "Los
Newton Boys", que se saldó con un rotundo fracaso comercial, y
ello a pesar de su moderado coste). Si a ello le unimos el hecho
de que el guionista del filme es Mike
White, que hace poco consiguió cierto reconoci-miento
gracias a su libreto para "The
good girl", no es de extrañar que uno pronto se dé
cuenta de que no se encuentra ante una es-pecie de producto
Disney en el que a todas horas los personajes ponen cara de no
haber roto un plato mientras una relamida música se escucha de
fondo (de hecho, aquí ni siquiera existe una banda sonora
orquestal).
En realidad, se puede decir
que "Es-cuela de rock" es una película algo gamberra que
desarrolla su argu-mento con una comicidad más propia de "Los
Simpson" que de la saga "Solo en casa". Sus crea-dores van
directos al grano y no pier-den el tiempo en inútiles
presentacio-nes, por lo que transcurridos diez mi-nutos de su
metraje ya nos encontra-mos al protagonista en plena faena y
dispuesto a llevar a cabo sus planes: adoctrinar a una serie de
niños de una escuela privada para gente de clase alta en aquello
que es su verdadera pasión, esto es, el rock and roll. Por
supuesto, este filme precisa de cierta complici-dad con el
espectador, y desde luego lo disfrutarán mucho más aquellos que
tengan cierta pasión por este tipo de música.
Sin embargo, el resto de los
mortales, entre los que me incluyo, encontrarán en "Escuela de
rock" un sano divertimento que, además, incorpora una
solapada crítica a ciertos modelos de educación excesivamente
formalistas y que tienden a humi-llar al alumno y a
despreciarlo si éste no consigue buenas notas, en vez de
intentar apoyarlo para que consiga sacar adelante aque-lla
asignatura en la que no destaca. En este sentido está bastante
bien reflejado cómo Dewey Finn se va ganando la confianza de la
clase, conociendo para ello la personalidad y las aptitudes de
cada uno de sus integrantes y generando así en su carácter una
seguri-dad que muchos antes no tenían (es el caso de una niña que
en principio se muestra tímida de participar en el "proyecto" de
su profesor, pues se siente acomplejada por su gordura, mas Finn
le dice que en el escenario nadie se va a fijar en eso, sino en
su voz, tal y como le sucede, por ejemplo, a Aretha Franklin).
Jack
Black está en su salsa inter-pretando a un
personaje como el de Dewey, se nota que se siente identificado
con él y le imprime tal fuerza que sus fans estarán en-cantados
con su actuación (hay es-cenas que están hechas para su total
lucimiento, como aquella en la que la cámara se mantiene fija en
su cuerpo durante un par de minutos mientras les explica a los
estudiantes cómo es la canción que él mismo ha escrito).
Destacar también la presencia de Joan
Cusack, quien da vida a la di-rectora del colegio, una
mujer que, a pesar de su frialdad exterior (incluso produce
terror en algunos niños), va liberándose poco a po-co de las
ataduras que le impone su cargo, siempre pendiente de unos
padres que la atosigan con la estricta educación que ha de
darles a sus hijos. Por lo demás, cabe resaltar también la
correcta presencia de los intérpretes menores de edad, que se
comportan con bastante naturalidad delante de la pantalla.
"Escuela de rock" es, por
tanto, una comedia que sorprende por exhibir un humor que no se
basa en la risotada fácil, sino en la son-risa sutil, algo de
agradecer teniendo en cuenta las múltiples cintas que se
estrenan hoy en día y que toman al público por tonto con sus
vacuidades. No es perfecta y tampoco entiendo las excelentes
calificaciones que ha recibido por parte de la mayoría de los
me-dios de comunicación en los Estados Unidos, pero pocas veces
se podrá encontrar en la cartelera un producto que satisfaga por
igual a niños y a adultos, y ello sin caer en la más horrenda de
las infan-tilizaciones.
Calificación:
    
Imágenes de "Escuela de rock" - Copyright © 2003 Paramount
Pictures y Scott Rudin Productions. Distribuida en España por
UIP. Todos los derechos
reservados.
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