CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Puntuación: 6.5
/ 10
Banda Sonora Original:
*****
Varias son las peculiaridades que presenta "La Maldición
de los Hoyos" con respecto a otros filmes de carácter infantil y
juvenil que habitualmente pueblan las carteleras. En primer
lugar, su director es
Andrew Davis,
un cineasta cuya única virtud es habernos rega-lado una de las
películas comerciales más inteligentes de la déca-da de los
noventa ("El Fugitivo"), pero que, salvo la decente "Un Cri-men
Perfecto", más bien posee una carrera repleta de vulgares
pro-ductos de acción que ni siquiera merecen mencionarse. Lo más
alejado que ha hecho de este género es "Días de Fortuna", una
aburridísima comedia que casi nadie vio cuando en su día se
estre-nó. ¿Cómo es posible, pues, que después de "Daño
Colateral" este realizador sea el responsable de una
cinta completamente opuesta a todo lo que nos ha ofrecido hasta
ahora?
En segundo lugar, sorprende que Disney, la distribuidora de "La
Maldi-ción de los Hoyos", se haya hecho cargo de esta singular
obra, pues, y dejando a un lado sus magníficas aportaciones en
el campo de la ani-mación, lo que habitualmente nos suele
mostrar esta productora en sus trabajos con imagen real son
previsi-bles filmes de una comicidad más bien banal y que apenas
persisten en la memoria del espectador (a "101 Dálmatas. ¡Más
Vivos que Nunca!" o "George de la Jungla" me re-mito, por
ejemplo). El hecho de acercarse al mundo de la literatura
infantil y juvenil, aunque sea a raíz del éxito de "Harry
Potter y la Piedra Filosofal", es todo un acierto por
parte de esta mítica com-pañía, y esperemos que suponga un nuevo
y fructífero punto de par-tida que al menos pueda convivir con
sus películas más convencio-nales.
Finalmente, "Hoyos", título del libro de
Louis Sachar
editado en España por S.M., es el texto más adulto del autor, y
aunque ha ga-nado distinguidos premios gracias a él y ha
conseguido también un importantísimo apoyo por parte de sus
lectores, nada hacía presa-giar que pudiera ser llevada al cine
tan rápidamente y con unos re-sultados tan satisfactorios.
Aunque Sachar, responsable también del libreto del filme, ha
declarado que la función principal de "Ho-yos" es tan sólo
entretener al personal, algo que se puede corrobar fácilmente
gracias al abundante humor que destilan los diálogos de su guión
y a ese toque de divertido surrealismo que adornan algu-nos de
sus pasajes, hay cierta profundidad en su contenido que no se
puede despreciar.
Así, su obra es
una inteligente propuesta en la que se mezclan historias del
pasado que repercu-ten en el futuro, intercalándose en el filme
con naturalidad y cobran-do sentido según avanza el relato.
Asuntos como la educación de meno-res supuestamente
conflictivos, el sentimiento de soledad que de vez en cuando
invade a cada ser humano, la importancia de la amistad o lo
repul-sivo de la xenofobia conviven también con la comedia y la
exagera-ción, generando con ello un variopinto conjunto de
temáticas que no sólo resultan adecuadas para el público menor
de edad, sino que también interesarán a sus padres.
Y si bien ese afán de intrascendencia a la que a veces alude
Sa-char al hablar de su obra se puede palpar en ciertos momentos
de "La Maldición de los Hoyos" (la conclusión de la historia es
muy, muy optimista), lo cierto es que esta estrafalaria fábula,
que en no pocas ocasiones nos trae a la cabeza a autores de la
talla de Ro-ald Dahl –"Matilda"– o John Irving ("El Mundo Según
Garp"),
deja un dulce regusto en el espectador tras su visionado.
Además, cinematográficamente hablando su narración es
tremenda-mente ágil y amena,
consiguiendo Davis una increíble cohesión entre las distintas
vidas que se cruzan ante nuestros ojos (la rutina en el
campamento, la explicación de la maldición que asola desde
varias generaciones a los Yelnats o la estremecedora y lastimosa
historia de amor entre Sam y Kate).
Se trata, en definitiva, de una inteli-gente obra para niños
casi adolescen-tes en la que, obviamente, su reparto más joven
cobra un mayor protagonis-mo. En este sentido, cabe destacar la
labor de
Shia LaBeouf
como Stan-ley, o la de
Khleo Thomas
como su mejor amigo. A pesar de ello, la pre-sencia de
talentosos actores como
Sigourney Weaver,
que encarna sin histrionismos a la directora del estric-to
campamento en el que obliga a sus habitantes a cavar hoyos para
así for-jar su carácter, o la de un extravagante y jocoso
John Voight,
aparte de la breve participación de
Patricia Arquette
(espléndida en el momento más trágico del filme), ayudan sin
duda a que el pú-blico más añoso de la platea se identifique
también con los perso-najes.
La música de
Joel McNeely
no es excesivamente original, pues utiliza las típicas notas que
uno espera encontrar en una cinta en la que casi toda su acción
se desarrolla en un desierto. Ciertamente hay numerosas
canciones que impiden su desarrollo, pero hay que reconocerle
sus méritos en los pasajes que se centran en las vi-vencias del
pueblo donde residen Kate y Sam y en los momentos dramáticos,
como el instante en que Stanley llama a Zero cuando éste se
escapa del campamento en dirección al desierto.
Imágenes de "La maldición de los hoyos" - Copyright ©
2003 Walt Disney Pictures, Walden Media, Chicago Pictures
Entertainment y Phoenix Pictures Entertainment. Distribuida en
España por Buena Vista International. Fotos por Tony Barbera y
Phil Bray. Todos los derechos
reservados.
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