CRÍTICA
por
Mariano Malanga
No nos abandones...
Muchas veces se acusa a una parte de la crítica cinematográfica
de “bus-carle el pelo al huevo”. En otros térmi-nos, se le
imputa: hurgar obsesiva-mente en filmes "inocentes" con el
objeto de evidenciar una supuesta ide-ología, no explícita y por
la tanto im-perceptible a los ojos del gran públi-co, a partir
de la cual dichos filmes están construidos. Pues bien, aunque
parezca mentira, por estos días Holly-wood nos está ofreciendo
un pasquín propagandístico tan burdo, tan oportu-no y tan obvio
que, con él, ni siquiera aquella aguzada crítica podrá
encon-trar una inesperada interpretación que sorprenda a los
espectado-res más ingenuos. Se trata de “Lagrimas del Sol”
(“Tears of the Sun”) de
Antoine Fuqua,
una producción cuyo único, explícito y categórico programa de
elaboración es justificar, avalar y fomentar la intervención
militar americana en cualquier lugar de la tierra en donde, la
“buena fe”, considere que “reina el mal”.
Con semejante discurso directo, muy atacable, como mínimo, por
lo temiblemente reduccionista de su declamación, pareciera no
tener demasiado sentido analizar en detalle esta caricatura de
cinta bélica. Sin em-bargo, y por si esto fuera poco, existen en
ella otros múltiples "pe-cados" formales que será atendible
resaltar luego. Desde ya, todos ellos puestos al servicio de
potenciar la
pretendida emotividad de una historia que, por el contrario,
derrocha progresiva-mente cantidades de manipulación y ridiculez.
Nigeria vive momentos caóticos. Un grupo étnico rebelde ha
de-rrocado al presidente legítimamente electo y comenzado un
baño de sangre en todo el país. En ese contexto, la ONU, con una
apa-rente desidia burocrática, prefiere no intervenir en tales
conflictos internos. Respetando totalmente esta disposición,
algunos pocos comandos norteamericanos entran a la región con la
exclusiva ta-rea de rescatar extranjeros. Todo se desempeña sin
mayores in-convenientes hasta que el equipo liderado por el
teniente A.K. Wa-ters (Bruce
Willis) recibe
la misión de traer con vida a la Doctora Lena Kendricks (Monica
Bellucci).
Ocurre que los militares, con toda su destreza y sagacidad,
llegan sin problemas hasta el recón-dito lugar donde ella
trabaja pero se encuentran con que esta mujer se resiste a
abandonar a la gente que tiene a su cargo. Aquí co-mienza el
conflicto, ya que, para llevarse también a este grupo de nativos
cristianos, los soldados no sólo deberían desobedecer ór-denes y
poner en peligro sus propias vidas, sino también la de la propia
Doctora Kendricks.
Es fundamental no perder de vista que, repito, aquí apenas
comienza el conflicto. Y es que, utilizado y modu-lado como
excusa dramática, dicho conflicto servirá para desplegar toda
una gran convocatoria voluntariosa ha-cia la no pasividad y la
no indiferen-cia, o, lo que es lo mismo, hacia la acción. Una
acción que, enfrentando la pereza de la ley, deben emprender
necesariamente las personas capa-ces y de "buen corazón” cuando
ven a unos verdaderos “acólitos del demo-nio” sembrando el
terror en un lugar “históricamente pacífico”. Poco me-nos –¿o
poco más?– que tales acólitos son, en el film, los
faná-ticos religiosos negros (musulmanes y antidemocráticos, por
su-puesto) que, lejos de tener algún mínimo atributo de compleja
hu-manidad, aniquilan e incendian maquinalmente todo lo que
encuen-tran a su paso.
La lamentable épica de este panfleto, entonces, empezará ahí
para luego crecer y crecer hasta llegar a un final...
¡apoteósico! Y es tanto el gozoso fervor que inspira este
creci-miento desmedido que, como ya se ha dicho, los planteos
del guión y los recursos formales, inicialmente correctos,
también son arrastrados a cometer sus propios e intrínsecos
“pecados”. Sin en-trar en una innecesaria enumeración, pero
creyendo atendible ha-blar sobre ellos, se podrían enunciar dos
cosas:
por un lado, el relato alcanza un nivel de deliberada
inverosimilitud digno de la carcajada cínica o del llanto
desesperado; por otro la-do, lo estrictamente audiovisual llega
a regodearse de tal manera en un claro efectismo empalagoso que
no puede menos que relajar.
Con todo lo expuesto por esta crítica, quizá el lector crea que
se trata de una opinión excesivamente lapidaria. Nunca,
ciertamente, fue otra su intención. Ahora, seguramente haya para
quien “mensa-jes” como el que aparece en “Lágrimas del Sol”
(condenables por su esencia temática, por su ubicación
contextual y por su manera de ser comunicado) no necesariamente
incidan sobre la calidad de un film. Resulta difícil pensar que,
incluso así, pueda decirse que se ha visto mucho más que un
producto relativamente atractivo desde lo audiovisual y bastante
bien “armadito” según todas las reglas de un guión eficaz. ¿Y la
inverosimilitud? ¿Y el efectismo barato? Ah, sí... sólo
“pequeñas licencias”.
Calificación:
    
Imágenes de "Lágrimas del sol" - Copyright © 2003 Revolution
Studios, Cheyenne Enterprises y Columbia Pictures. Distribuida
en España por Columbia TriStar Films. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Lágrimas del sol"
Añade "Lágrimas del sol" a tus películas favoritas
Opina sobre
"Lágrimas del sol" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Lágrimas del sol" a un amigo
|