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MASTER AND COMMANDER: AL OTRO LADO DEL MUNDO
(Master and commander: The far side of the world)


Dirección: Peter Weir.
País:
USA.
Año: 2003.
Interpretación: Russell Crowe (Capitán Jack Aubrey), Paul Bettany (Médico de a bordo Stephen Maturin), Billy Boyd (Timonel Barrett Bonden), James D'Arcy (Oficial Thomas Pullings), Lee Ingleby (Guardiamarina Hollom), Georges Innes (Joe Plaice), Mark Lewis Jones (Hogg), Chris Larkin (Capitán Howard), Richard McCabe (Higgins), Robert Pugh (Capitán Allen).
Guión: Peter Weir y John Collee; basado en las novelas de Patrick O'Brian.
Producción: Samuel Goldwyn Jr., Peter Weir y Duncan Henderson.
Música: Iva Davies, Christopher Gordon & Richard Tognetti.
Fotografía:
Russell Boyd.
Montaje: Lee Smith.
Diseño de producción: William Sandell.
Vestuario: Wendy Stites.
Estreno en USA: 14 Noviembre 2003.
Estreno en España: 28 Noviembre 2003.

 

CRÍTICA
por David Garrido Bazán

Hazañas de mar y guerra

  Tras asistir hace unos meses al penoso espectáculo de ver cómo "Piratas del Caribe" vampirizaba alegremente la rica herencia del género de aventuras navales para hacer una sonrojante bobada pla-gada de tópicos y excesos y aun así convencer al público arrasan-do en las taquillas de medio mundo, uno podría llegar fácilmente a la conclusión de que sólo la nostalgia por las viejas historias de ha-zañas navales podría justificar semejante despropósito. Y ese pen-samiento rondaba mi mente ayer cuando me acerqué al cine a ver la última película del australiano Peter Weir que adapta a su ma-nera las conocidas novelas del escritor inglés Patrick O’Brian, que a lo largo de veinte entregas narró las aventuras de un fiero capitán de barco inglés, Jack Aubrey, y su inseparable compañero, el mé-dico y científico Maturin, a bordo de la nave de guerra Surprise.

  "Master and Commander" es respe-tuosa con esa antigua tradición y el esquema argumental de la pelí-cula remite a títulos clásicos que están en la mente de todo espectador veterano e incluso a films que poco o nada tienen que ver con el género na-val, pues el viejo juego del ratón y el gato que desarrollan el buque francés Acheron y la nave inglesa Surprise que tiene órdenes de apresarla o hun-dirla puede hacer pensar en determi-nados momentos en obras como "El Diablo Sobre Ruedas" de Ste-ven Spielberg sobre todo gracias a que el juego que desarrolla la nave inglesa –muy inferior en tamaño, velocidad y potencia de fue-go– para sobrevivir, escapar y finalmente invertir los papeles gracias a multitud de imaginativas estrategias y pericias navales nos sitúa en un territorio bastante conocido.

  El comienzo de la película en este sentido es arrollador, excelen-te: un mar en calma, envuelto en perturbadoras brumas y la sombra de una vela que aparece fugazmente en el catalejo del joven oficial de guardia que toca a rebato antecede a una demoledora y realista secuencia en la que la Acheron coge por sorpresa a la Surprise y provoca grandes destrozos en la embarcación que sobrevive a du-ras penas gracias a una conjunción de suerte y habilidad de su ca-pitán. Puede que la comparación sea algo exagerada, pero a su manera esta primera secuencia funciona como la toma de Omaha Beach de "Salvar al Soldado Ryan" en cuanto al realismo y a la in-tensidad del breve combate, cuyas consecuencias se muestran en toda su dura crudeza. Desde ese instante surge con fuerza el re-trato de una obsesión, la del capitán encarnado con fuerza y nota-ble convicción por un Russell Crowe ajustado a lo que el persona-je demanda de él.

  Como un Acab a la búsqueda de su eterna ballena blanca, Jack Aubrey convierte en una cuestión personal más allá del cumplimiento del deber el cazar a ese buque francés que no sólo es más poderoso que la Surprise sino que además tiene la molesta ten-dencia de aparecer por sorpresa cuando menos se lo espera. El duelo de Aubrey con el capitán francés por ver quién de los dos es más hábil ma-nejando los recursos a su disposición funciona porque despliega una buena cantidad de elementos argu-mentales partiendo de un esquema sumamente simple y engancha al espectador en el duelo tan aparentemente desigual. La inque-brantable fe de Aubrey en sí mismo (y el correspondiente entusias-mo de una tripulación entregada a su mando) se transmite al es-pectador con facilidad, lo que permite que éste preste atención al otro entramado argumental de la película.

  Porque "Master and Commander" es mucho más que una sim-ple película de aventuras. Weir dedica gran parte de su es-fuerzo (y del metraje) en hacer una cuidada recreación casi documental de lo que debía de ser la vida a bordo de esas embarcaciones. Y ahí reside gran parte del interés de esta película, que la hace mucho más cercana a las numerosas versio-nes del famoso motín de la Bounty que a aventuras tipo "Capitán Blood" o "El Hidalgo de los Mares". Hasta cierto punto, la historia de la gozosa persecución y final enfrentamiento de la Surprise con la Acheron no es sino una excusa argumental que permite a Weir hacer un amplio retrato de personajes y situaciones sin salir nunca del espacio cerrado que es el barco, único punto de vista de la pe-lícula. Así, acontecimientos que no son especialmente originales ni novedosos (el conato de rebelión cortado en seco por Crowe, la es-calofriante secuencia de doblar el Cabo de Hornos en medio de una violentísima tormenta o las siempre difíciles relaciones entre la ma-rinería y la oficialidad) tienen un aire renovado gracias a la rica des-cripción de personajes que Weir hace y que consigue que nos emocionemos con algunas de las terribles decisiones, siempre en función del mal menor, que Aubrey tiene que tomar siguiendo su obsesión.

  Mención aparte merece la peculiar relación que se establece entre Au-brey y el científico Maturin, interpreta-do con comedimiento e inteligencia por un Paul Bettany que da pruebas de su versatilidad. Aunque el enfrenta-miento entre la vieja concepción del mundo que representa Aubrey y la nueva manera de pensar que sostiene Maturin no se aprovecha todo lo bien que se podría, el trabajo de ambos actores consigue ese milagro tan di-fícil de conseguir y describir que sole-mos llamar química, y en los acercamientos entre dos personajes tan sumamente opuestos en su visión de las cosas (principalmente gracias a la música que ambos interpretan pero enriquecida por un montón de pequeños detalles) se consigue que el espectador crea en la forja de esa inquebrantable relación de amistad, lealtad y res-peto. Igual que funciona bien, aunque en otro registro, esa especie de apadrinamiento a dos bandas entre el soldado y el científico del niño oficial que pretende beneficiarse de lo mejor de ambos mun-dos.

  No negaré que hay tiempos muertos en el alargado metraje de "Master and Commander" que pueden dar la sensación en ocasio-nes de que le falta algo de ritmo (la insistencia de Weir con todo lo que supone la parada en las Islas Galápagos, pese a su importan-cia argumental final, resulta demasiado reiterativa) y no hubiese es-tado de más mostrar algún signo de desgaste anímico, agotamien-to o cambio en los magníficos rostros que pueblan la incansable tripulación de la Surprise tras tan agotador viaje, pues a pesar de que es evidente que nada puede romper la inquebrantable lealtad que sienten los hombres de la Surprise por su capitán Aubrey, no es de recibo que tan descomunal viaje no se cobre un cierto precio, sobre todo si, como es el caso, la película aspira a ser un retrato realista de las duras condiciones de vida de los marineros en aque-lla época.

  Pero por encima de esos detalles de poca importancia, si se atiende al conjunto de la obra, "Master and Commander" queda como una exce-lente película de aventuras que contiene en su interior los sufi-cientes elementos de interés para que se convierta en una experien-cia más que gozosa, que demues-tra una vez más que la comerciali-dad no está reñida con el buen ci-ne si se hace con inteligencia. Tras la estela de esta seria y sin duda conseguida película de hazañas de mar y guerra no sería de extrañar alguna continuación en el futuro. Esperemos, eso sí, que vuelva a contar con los mismos artífices, lo que sería una incues-tionable garantía de calidad en estos tiempos en los que ésta re-sulta tan escasa en Hollywood.

Calificación:


Imágenes de "Master and commander: Al otro lado del mundo" - Copyright © 2003 20th Century Fox , Miramax Films, Universal Pictures y Samuel Goldwyn Films. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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