CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Puntuación: 6.5
/ 10
Banda Sonora Original:
*****
Personalmente puede caernos mejor o peor, pero no cabe
duda de que
Russell Crowe
es uno de los más talentosos actores del cine actual. Sobrio y
comedido en sus interpretaciones, hasta logró salir airoso
cuando se puso en la piel del matemático John Nash en "Una
Mente Maravillosa", pretenciosa cinta de Ron Howard
en la que lo más reseñable era la forma en la que el
protagonista de "Gladiator"
dotaba de credibilidad a la progresiva curación del per-sonaje
al que encarnaba, intentando no cruzar nunca esa delicada línea
entre la realidad y la exageración que casi siempre conduce al
desastre en este tipo de historias. Por su parte,
Peter Weir
es un director tremendamente irregular pero que cuenta en su
filmogra-fía con un buen puñado de películas que cabría
calificar de nota-bles, siendo la última de ellas, "El Show de
Truman", una sólida muestra de ello.
Ambos artistas poseen la suficiente reputación como para que
varios estu-dios de Hollywood se hayan arriesga-do a producir
"Master and Comman-der: Al Otro Lado del Mundo", basán-dose para
ello en algunas de las vein-te novelas que el recientemente
falle-cido
Patrick O'Brian
escribió acerca de las aventuras del ficticio capitán Jack
Aubrey. Incluso ahora que sabe-mos, por los moderados resultados
que ha obtenido hasta el momento, que la cinta no va a
convertirse en uno de los grandes éxitos de la temporada
(tampoco cabe hablar de fra-caso, pues tiene posibilidades de
alzarse con alguna que otra no-minación o premio en los
múltiples galardones cinematográficos que se otorgan cada año),
me resulta difícil de creer que los artífi-ces de este filme
tuvieran en mente una franquicia a la hora de con-feccionarlo,
no ya sólo por la dureza de un nuevo rodaje como este, sino
también por la dificultad de volver a contar con el propio Crowe
para un papel que tal vez sólo nos muestre más de lo mismo y lo
ate así incómodamente a una saga de tan largo recorrido.
Si hubiera que utilizar algún calificativo para definir a
"Master and Commander: Al Otro Lado del Mundo" ese sería el de
«espectáculo minimalista». Quizás algunos espectado-res acudan
al cine creyendo que se van a embarcar en una esplendorosa cinta
de aventuras con una especie de Errol Flynn como protagonista,
pero nada más lejos de la realidad.
Lo que nos ofrece Peter Weir es una agreste descripción de una
rutina con la que decenas de hombres han de aprender a convivir
en una ruda prisión, un castillo de mástiles, cofas, vergas y
trinque-tes que o bien la quiere asaltar un aventajado enemigo o
bien de-rribarla la furiosa madre naturaleza. Son almas guiadas
por una ma-no firme que no ha de exteriorizar excesivo afecto a
su tripulación, pues ello sería señal de debilidad, pero tampoco
convertirse en un tirano y aplicar la anarquía como su única
ley.
Batallas las hay, pero bien pocas, tan sólo una al comienzo del
filme y otra en su tramo final. En medio, per-sonajes tan
interesantes como el ca-pitán Jack Aubrey, interpretado con
convicción por un carismático Russell Crowe, y el doctor Stephen
Maturin, al que da vida un excelente
Paul Bet-tany.
Los diálogos de ambos y su re-lación en la película son, sin
lugar a dudas, lo mejor de ésta, y aunque presenta una visión
realista de cómo es posible la supervivencia en un océ-ano de
guerras (contemplamos momentos tan duros como la am-putación de
un brazo al joven Lord Blakeney –encarnado por un acertado
Max Pirkis–,
el cruel azote de una tormenta o la camara-dería que se respira
cuando las cosas les salen bien a todos aque-llos que navegan en
el HMS Surprise), también cae en numerosos tópicos que destrozan
las virtudes de la cinta y la vuelven previsi-ble.
Así sucede, por ejemplo, con el conato de rebelión, la muerte de
alguno de los personajes –que incluso parecen anunciarla ellos
mismos– o el hecho de que se tenga que sacrificar la vida de un
miembro de la nave para que el resto sobreviva.
Por lo demás, el relato avanza pausado aunque sin aburrir en
ningún momen-to, mostrando paisajes tan fascinantes como la
visión de los barcos desde los cielos o la aparición de las
Islas Galápagos, pero nunca llega a calar hondo en el espectador
y no deja una huella que perdure en su memoria. Peter Weir
dirige esplén-didamente a los actores (incluidos todos y cada
unos de los secun-darios), pero resuelve con un montaje algo
precipitado las escenas de acción, algo parecido a lo que hizo
Ridley Scott en "Gladiator" o, más recientemente, Peter Jackson
en la saga de "El
Señor de los Anillos". El diseño de producción es
magnífico, al igual que los efectos visuales y sonoros, estos
últimos verdaderamente impresio-nantes.
Peter Weir parece querer sorpren-dernos con sus últimas
elecciones musicales. Precisar de tres composi-tores –Iva
Davies,
Christopher Gor-don
y
Richard Tognetti–
para una película como esta, donde o bien sólo se escucha el
sonido del mar, el crujir de las maderas o el fragor de una
ba-talla, e incluso se utiliza música clá-sica para ambientar
determinadas se-cuencias del filme, hace pensar que al
realizador de "La Costa de los Mosquitos" le gustó el resultado
que consiguió con la ecléctica banda sonora de "El Show de
Tru-man". Es una pena que Maurice Jarre, uno de sus antiguos
colabo-radores, no quiera saber nada de Hollywood, pero hay que
recono-cer que la breve música original que
escuchamos resulta por lo menos adecuada, tanto en los pasajes
de acción como en los dramáticos.
Imágenes
de "Master and commander: Al otro lado del mundo" - Copyright ©
2003 20th Century Fox , Miramax Films, Universal Pictures y
Samuel Goldwyn Films. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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