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SEABISCUIT. MÁS ALLÁ DE LA LEYENDA
(Seabiscuit)


Dirección: Gary Ross.
País:
USA.
Año: 2003.
Duración: 141 min.
Interpretación: Tobey Maguire (Johnny 'Red' Pollar), Jeff Bridges (Charles Howard), Chris Cooper (Tom Smith), Elizabeth Banks (Marcela Howard), Gary Stevens (George Woolf), William H. Macey (McGlaughlin), Valerie Mahaffrey (Annie Howard), Michael O'Neill (Sr. Pollard), Annie Corley (Sra. Pollard), Sam Bottoms (Sr. Blodget).
Guión: Gary Ross; basado en el libro de Laura Hillenbrand.
Producción: Gary Ross, Kathleen Kennedy, Frank Marshall y Jane Sindell.
Música: Randy Newman.
Fotografía:
John Schwartzman.
Montaje: William Goldenberg.
Dirección artística: Jeannine Oppewall.
Vestuario: Judianna Makovsky.
Estreno en USA: 25 Julio 2003.
Estreno en España: 6 Febrero 2004.

 

CÓMO SE HIZO SE HIZO "SEABISCUIT"

Notas de producción
© 2003 UIP

4. El reparto

  Ross y el resto del equipo se pusieron a buscar los actores -y los caballos- adecuados para dar vida en la pantalla a la maravillosa historia de Seabiscuit. Ross había escrito el guión específicamente con ciertos actores en mente, empezando con Tobey Maguire, con quien había trabajado en Pleasantville, para el papel del jockey Red Pollard. Dice Maguire: “Gary me dijo que pillara un ejemplar de “Seabiscuit” y me lo leyera. Lo hice y me pareció fantástico. Me encantó”.

  Johnny “Red” Pollard tuvo una vida muy dura, a partir del momento en que lo abandonaron en un hipódromo. Luchó por ganarse la vida con brutales combates de boxeo, que le aportaban un complemento a los míseros ingresos que obtenía haciendo lo que más le gustaba, montar a caballo. Pollard era un bicho raro, incluso entre los jockeys. Pese a su vida de nómada, siempre llevaba consigo una bolsa llena de libros, contaba historias fantásticas y citaba a Shakespeare en el camerino de los jockeys. Demasiado alto y lleno de contradicciones, era un hombre complejo y enigmático. Ross ve un paralelismo entre Pollard y Maguire: “Conozco a Tobey. Ha vivido una vida difícil y tiene una especie de fuego interior, es complejo y tiene una cierta dureza innata”.

  Kennedy comenta: “Creo que Tobey es el De Niro de su generación. Es duro y vulnerable, y eso es lo que hizo que Gary Ross le viera en el papel de Pollard. Red era un hombre lleno de rabia y al mismo tiempo fue el único capaz de conectar con Seabiscuit. Juntos, se calmaban mutuamente: Red se convertía en el jockey que siempre había soñado ser y Seabiscuit en un campeón de carreras”.

  Maguire ha trabajado en películas como La tormenta de hielo, Jóvenes prodigiosos, Las normas de la casa de la sidra y Spider-Man, de la que ya anda preparando la secuela por lo que esta película le pareció una oportunidad perfecta: “Es un papel estupendo para mí. Quiero ponerme a prueba e interpretar personajes muy distintos. Esta película supone un paso adelante. Tiene gracia porque Gary Ross me conoce muy bien y sabía que este proyecto me atraería”.

  Dice Ross: “Creo que Tobey tiene mucho talento y me encanta trabajar con él. Tiene algo de chico de la calle y al mismo tiempo está lleno de bondad y de sabiduría . La generosidad que tiene con sus amigos y seres queridos es conmovedora. Y además tiene muchas de las contradicciones que yo veía que se daban en el personaje de Red Pollard”.

  Maguire continúa: “Lo interesante es lo aislados que están los tres protagonistas; son seres solitarios que se han encerrado en sí mismos por diferentes razones. Tom Smith está perdido en un mundo al que no pertenece, Charles Howard pierde a su hijo y Red pierde su hogar y su familia. Pero Seabiscuit es como un hechizo que nos une a los tres”.

  Charles Howard era un hombre que se había hecho a sí mismo, un imaginativo empresario y un showman increible. Dice la productora Kennedy: “Es un poco como (el empresario cirquense) P. T. Barnum, un personaje exagerado. Howard pasó de reparar bicicletas a cambiar el paisaje del Oeste, cuando se hizo con la franquicia de Buick y ayudó a popularizar el automóvil, amasando de paso una fortuna”. El productor Frank Marshall añade: “Jeff Bridges es Charles Howard. Simplemente, encarna a ese personaje”.

  Ross dice que se siente afortunado por haber conseguido a Jeff Bridges para el papel: “Howard es lo que aglutina a este grupo de gente y Jeff sabe darle al personaje un sentido de carismática autoridad. Es un gran actor, tiene una carrera muy larga y llena de trabajos inolvidables. Gracias a él el personaje se convierte en un sólido patriarca”.

  Bridges confiesa tener un interés personal en la historia: “Supe del libro a poco de que se publicara. Mi prima Kathy Simpson me llamó y me dijo, Acabo de leer este libro y el personaje de Charles Howard tiene tu nombre escrito... Y yo le dije, Bromeas ¿quién es Charles Howard? Y ella me dijo que era el dueño de Seabiscuit. Estaba tan excitada porque nuestro abuelo, Fred Simpson, iba a las carreras tres o cuatro veces por semana. Recuerdo haberle llevado en coche siendo yo adolescente. Seguro que alguna vez apostó por Seabiscuit. Durante el rodaje de la película, me parecía sentir su espíritu que nos miraba sonriente desde los cielos”.

  Bridges añade: “Es raro que una película cuente realmente la historia de tres personas y, en este caso, de un caballo también, todas ellas entrelazadas de forma que el público pueda implicarse con todos los personajes. Laura lo conseguía en el libro y Gary Ross ha hecho un gran trabajo trasladándolo todo a su guión”.

  Chris Cooper hace el papel de Tom Smith, el entrenador de Seabiscuit, un hombre que estaba más a gusto con los caballos que con las personas y al que la prensa apodaba Silent Tom: “A veces hay papeles que te encajan como un guante”, comenta el actor. Y la productora Kennedy dice: “Chris ha tenido una carrera extraordinaria. Es como un camaleón. Gary Ross y yo le vimos en American Beauty y en Adaptation, la película que le hizo ganar un Oscar, y quedamos convencidos de que era perfectamente capaz de meterse en la piel de Tom Smith”.

  Cooper trabajó de ganadero con su padre durante veinte años, así que llegó al rodaje sabiendo bien qué tipo de hombre era Smith. Dice Cooper: “El director soporta una gran responsabilidad. Yo quiero llegar al trabajo con mis deberes hechos y quitarle algo de ese peso. Vine con una idea clara sobre este personaje y a Gary le gustó lo que había creado”.

  Dice Ross: “Chris trae consigo una parte del Oeste: está en su forma de hablar, en su voz, en su físico. Aunque estuviésemos rodando en un hipódromo, en una iglesia o en un lujoso local del Este, él mantenía esa parte del Oeste. En cada una de sus escenas se siente la pradera, todavía vive en él y percibes muy bien que es de ahí de donde procede. Eso sólo lo hace un gran actor”.

  La mujer que ayuda a Howard a rehacer su vida es una belleza morena llamada Marcela Zabala, a la que le dobla la edad. Marcela era una aventurera que una vez en un safari se enfrentó a un león que amenazaba el campamento y en otra ocasión coló un mono azul de contrabando en el Waldorf Astoria. Dice el productor ejecutivo Robin Bisell: “Hicimos muchas pruebas para este papel. Elizabeth Banks vino y leyó la última escena de la película, la que tiene lugar con Jeff y el juego infantil. Le dio un toque tan real que nos dejó a todos clavados en el asiento. Elizabeth tiene la cualidad de las viejas estrellas de cine, como Lauren Bacall: es bella y grácil, y puede ser también “uno de los chicos”, encaja entre los hombres. Y así es como era la verdadera Marcela”.

  Banks comenta: “Me preparé familiarizándome con el mundo físico de Marcela: la ropa, el maquillaje, el peinado, las posturas. Fue muy instructivo leer sobre la etiqueta que existía entonces en las relaciones entre hombres y mujeres. En los años 30 una esposa no hablaba mucho, simplemente estaba presente y dejaba que su marido se encargara de las cosas. En la escena del hospital, tenía ganas de ir a hablar con el actor que hacía de médico, como haría una mujer moderna. Pero en aquella época la mujer se quedaba detrás y esperaba a que su marido le informara sobre la situación. Marcela es una buena combinación: era una mujer excéntrica que sabía conseguir todo lo que quería de los hombres... pero a su manera, siempre quedándose en un discreto segundo plano”.

  Ross decidió contratar al jockey Gary Stevens para el papel del jockey George Woolf. Dice Kennedy: “El casting de Gary fue el más espontáneo que he visto en mi carrera. Gary Ross entró en el salón de los jockeys, vio a Gary y le preguntó, Oye, ¿qué te parecería hacer el papel de George Woolf?...” La verdad es que Ross no conocía al jockey pero le pareció que tenía madera de actor: “A veces te dejas llevar por el instinto y aciertas. Gary parece una estrella de cine y está lleno de seguridad en sí mismo”.

  Stevens tiene motivos: es un campeón absoluto. Pertenece al Hall of Fame, tiene 4.700 victorias en su haber, ha ganado ocho veces el Triple Crown (tres veces el derby de Kentucky, dos el Preakness y tres el Belmont) y otras ocho el Breeders’ Cup Classics y sus caballos han obtenido 200 millones de dólares en ganancias combinadas. Dice Stevens: “Al principio pensé que la oferta de Ross era una broma pero después del derby de Kentucky le dije que aceptaba el papel. Entonces no tenía ni idea de que iba a ser un papel tan grande”.

  Los cineastas le mandaron a Stevens al respetado profesor Larry Moss para que le enseñara interpretación... y Moss le licenció en un solo día. A pesar de ello, Stevens no presume de saber actuar: “Por suerte, no he tenido que interpretar demasiado. George Woolf es muy parecido a mí: era un jinete de primera y le gustaba divertirse. Le apodaban “The Iceman”, porque decían que le corría agua helada por las venas. Nunca perdía los estribos y se crecía en las grandes carreras. Me he sentido muy a gusto haciendo este papel”.

  Pero Ross, que estudió actuación con la famosa Stella Adler, sabe que para actuar hay que hacer algo más que ser uno mismo: “Gary se ha preparado cada una de sus escenas, entendiendo exactamente qué es lo que debía hacer. No sé de dónde le viene pero tiene un talento natural. Me he llevado una gran sorpresa al comprobar lo buen actor que ha resultado ser”.

  El segundo personaje que Ross escribió pensando en un actor concreto fue el de el locutor de radioTick-Tock McGlaughlin. Para Ross, sólo William H. Macy, con el que también había trabajado en Pleasantville, podía hacerlo: “El personaje de Tick-Tock se me ocurrió a mitad de escritura del guión. Necesitaba un reportero de hipódromo para las escenas que tenían lugar en Santa Anita. Su sentido del humor, su verborrea rápida y sus juegos de palabras, y su afición al alcohol y a la juerga, todo eso se me ocurrió mientras estaba escribiendo. Escribí un monólogo y luego me di cuenta enseguida: “Esto es para Macy”... Todo fue un feliz accidente”.

  Macy está encantado con el papel, que describe como una mezcla entre la leyenda de la radio Walter Winchell y un voceador cirquense: “Gary es un gran escritor. Para contar la historia necesitaba una especie de coro griego, alguien que hiciera avanzar la acción y nos comentara lo que estábamos viendo. Y creo que luego se le ocurrió la idea de aderezar la cosa creando este personaje chiflado. Y escribió para mí un papel estupendo, lleno de monólogos histéricos que suelto a la mayor velocidad de la que soy humanamente capaz”.

  Y finalmente Ross creó un tercer papel teniendo en mente una voz en especial, la del historiador David McCullough. Para Ross una de las virtudes del libro de Hillenbrand es la forma en que recrea la historia del período; para lograr el mismo efecto, decidió incorporar un narrador a la película. La Depresión tiene su propia historia, dramática y compleja, y Ross cree que valía la pena contarla.

  Dice la productora ejecutiva Allison Thomas: “Queríamos contar la historia de tres hombres y un caballo. Pero para entender mejor sus vidas debíamos explicar cómo fue la Depresión”. Ross añade: “Había dos formas de hacerlo. Podía establecer el contexto histórico dramáticamente o forzarlo en la historia quizás en perjuicio de la película. Pensé que lo mejor era simplemente contarlo. ¿Por qué rendirse a la esclavitud dramática de tener que diseñar una serie de personajes que sirvieran de fondo histórico, si resultaba más excitante romper la cuarta pared utilizando técnicas del documental? Podía utilizar la voz de McCullough y darle al público una mayor sensación de realismo de la que nunca llegaría a ser capaz de generar con medios dramáticos. Me pareció una solución mucho más interesante”.

  Dice el historiador McCullough: “Lei el guión y me pareció una historia maravillosa. Pensé que si podía ayudar a contarla, estaría encantado de hacerlo”. La voz de McCullough está llena de credibilidad gracias a los documentales que ha narrado para la PBS. Y el hombre que está detrás de la voz es uno de los escritores históricos más respetados del país: tiene dos premios Pulitzer y dos National Book Awards, y ha presidido la American Society of Historians. Considerado un maestro del arte de la historia novelada, ha escrito libros sobre Truman, John Adams, el puente de Brooklyn, el canal de Panamá y Teddy Roosevelt. Seabiscuit - Más allá de la Leyenda es la primera película no documental a la que le ha prestado su voz.

  Dice McCullough: “El cine comercial emplea poco la figura del narrador. Pero en este caso era importante entender el contexto, todo lo que estaba pasando en el país en aquella época. Y eso es difícil de explicar utilizando sólo el diálogo. Fue una época muy importante en la historia de nuestra nación. Por eso es estupendo que se hagan películas como ésta, que capturan el espíritu de la era y el contexto de todo lo que estaba sucediendo, y todo ello contando una apasionante historia real. Creo que a todos nos gusta retroceder en el tiempo, eso forma parte de la naturaleza humana. Todos los cuentos de hadas comienzan con el Érase una vez... o Hace mucho tiempo... Y a menudo ese tiempo era una época muy complicada”.

5. Caballos en la pista >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "Seabiscuit" - Copyright © 2003 Dreamwors Pictures, Universal Pictures, Spyglass Entertainment, Larger Than Life-Kennedy/Marshall. Todos los derechos reservados.

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