CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Puntuación: 6.5
/ 10
Banda Sonora Original:
***½
Mucho ha tardado
Gary Ross
en volver a ponerse tras una
cámara después del aceptable éxito de crítica y público que
obtuvo con "Pleasantville", aquel entrañable cuento de hadas en
el que el uso de la fotografía y de la música, esto es, de su
forma, incluso eclip-saba a su interesante contenido, al menos en
su vertiente dramáti-ca. Ahora, y nuevamente como director y
guionista, nos presenta una historia basada en un hecho real y
situada en una época en la que los estadounidenses necesitaban
agarrarse a todo tipo de qui-meras tras haber sufrido una
terrible crisis económica a finales de la década de los veinte.
Desde luego, esta temática, con la que sin duda ha conectado el
público americano, dados los buenos resulta-dos en la taquilla de
"Seabiscuit. Más allá de la leyenda", resultará más difícil de
vender en Europa, cuya población no se identificará demasiado
con las situaciones que narra la cinta, aunque sí quizás con
algunos de sus personajes.
La película comienza con una sólida y ágil introducción en la
que observamos, en los albores del siglo veinte, a dos
individuos de vidas completamente antagóni-cas:
por un lado, Charles Howard, un hombre que prospera en el
floreciente negocio de los automóviles; por otro, Tom Smith, un
amante de los caba-llos y de la naturaleza que observa con
cierta melancolía cómo los cam-pos comienzan a ser vallados para
que puedan medrar las carreteras por las que circularán los cada
vez más populares vehículos de cuatro ruedas. En medio, el crack
de la Bol-sa en el veintinueve, algo que afecta al joven Johnny
Pollar, que se verá obligado a separarse de su familia y a
malvivir durante estos penosos años. Gary Ross maneja bastante
bien el encuentro de to-dos estos personajes, combinando con
acierto la emotividad conte-nida –la muerte del hijo de Charles
conduciendo un coche de su padre o la separación de Johnny de
los suyos– y en algunos casos unas miradas que son capaces de
expresar algo más que unas cuantas palabras (la primera vez que
se cruzan los ojos de Tom y Johnny).
Sin ser un filme especialmente brillante (de hecho, resulta
incluso demasiado predecible), no llega a cansar a pesar de su
abultado metraje, y posee momentos de una estimable ca-lidad,
como esa identificación que se produce entre Seabiscuit y su
jinete, dos almas rebeldes que acabarán mitigándose mutua-mente
el desabrimiento que golpea su corazón y que incluso
com-partirán los mismos padecimientos, como la lesión en la pata
del primero y la rotura de la pierna del segundo. Obviamente, el
público siente una especial predilección por los relatos en los
que sus pro-tagonistas logran superar los inconvenientes que se
cruzan en su camino, como si se tratara de una de esas amables
películas de Frank Capra que tanta aprensión causan hoy en día
en ciertos es-pectadores a los que les gusta ir de duros y de
modernos.
Por lo demás, destacar la acertada dirección de Ross, sobre todo
en lo que se refiere a su trabajo con los ac-tores, con un
espléndido
Jeff Bridges
(sus lágrimas tras la muerte de su hijo,
de la que se siente responsable, pues tiene que ver con el
negocio que le ha hecho millonario), un comedido
Chris Cooper
–atención a su revela-dora mirada cuando observa cierta se-mejanza
entre el comportamiento de Seabiscuit y el de Johnny,
percatán-dose de inmediato de que ambos pre-cisan de una nueva
oportunidad en la vida– y hasta un correcto
Tobey Maguire. En
cuanto a la partitura de
Randy Newman, en algún breve pasaje del
inicio de la película, justo cuando Tom atrapa a un caballo con
un lazo en un entorno hermoso e idílico, parece homenajear con
sus notas a la música que en su día compuso su pariente Thomas
Newman para "El hom-bre que susurraba a los caballos". Su banda
sonora se adapta de-pendiendo del lugar en el que se realizan las
carreras, utilizando, por ejemplo, típicas tonalidades
americanas o mexicanas y tornán-dose más vibrantes o poderosos
aquellos cortes que reflejan la trascendencia de algunas de
ellas.
Imágenes de "Seabiscuit" - Copyright ©
2003 Dreamwors Pictures, Universal Pictures, Spyglass
Entertainment, Larger Than Life-Kennedy/Marshall. Distribuida en
España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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