CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Puntuación: 6.25
/ 10
Banda Sonora Original:
***½
Desde que se divorció de
Dennis Quaid
en 2001, Meg Ryan no atravie-sa uno de sus mejores momentos
profesionales. No sólo sus aparicio-nes en la pantalla grande se
han redu-cido considerablemente, sino que su laudable intento de
abandonar la habi-tual imagen de chica tierna y románti-ca que
casi siempre ha transmitido en sus más apreciados filmes no
termina de cuajar (eso es lo que parece que está sucediendo con
“Contra las Cuerdas”, cinta en la que interpreta a una decidida
mujer que se introduce en el negocio del boxeo y que, a pesar de
haberse completado ya, no se estrenará hasta el 2004). Por
contra, Dennis Quaid se halla ahora en uno de los puntos más
álgidos de su carrera. Relegado en los últimos años a películas
de escasa relevancia mediática ("Sa-vior") o en las que sus
intervenciones eran accesorias ("Un Domin-go Cualquiera"), y
seguramente afectado por algún que otro fracaso en la taquilla
("Dragonheart. Corazón de Dragón"), Quaid ha resurgi-do de sus
cenizas, no sólo porque está participando en produccio-nes de
gran presupuesto ("The Alamo", "The Day After Tomorrow"), sino
porque sus interpretaciones se están ganando el respeto de la
crítica especializada ("Lejos
del Cielo").
"The Rookie" es otra de esas películas que últimamente ha
con-tribuido a cimentar su aún creciente popularidad, haciendo
ver a los estudios que un actor de su talla todavía tiene la
categoría suficien-te como para encabezar cualquier reparto.
Presupuestada en unos modestos veinticuatro millones de dólares,
la cinta acabó recau-dando en los Estados Unidos más de setenta
y cinco, convirtiéndo-se en todo un éxito sorpresa que, sin
embargo, seguramente llega con retraso a las carteleras europeas
a causa de que su trama dis-curre en un mundo, el del béisbol,
no excesivamente popular en Europa. Craso error, pues, de su
distribuidora, ya que si bien es evidente que una parte de su
metraje contiene imágenes relaciona-das con esta práctica
deportiva, no menos cierto es que la verda-dera esencia de la
película se halla en sus personajes y en las re-laciones que
éstos mantienen entre sí.
La historia comienza con una nece-saria y breve introducción en
la que conocemos al protagonista de la cin-ta, Jim Morris, un
niño que se mueve de una ciudad a otra a causa del tra-bajo de
su padre y que no siente el apoyo de su familia en aquello que
es su verdadera devoción: el béisbol. Una vez que ya es adulto,
y a pesar de te-ner una vida relativamente feliz al lado de su
mujer y de sus hijos, percibe que dentro de su corazón anida una
frustración, un sueño que no ha podido cumplir y que se ha
quedado perdido en los recuerdos de la infancia. Ahora, tan sólo
es un simple entrenador de un grupo de chavales que, sin
embargo, le proponen un trato mediante el cual Jim tendrá que
presentarse a unas pruebas como lanzador en un equipo de primera
división si ellos logran ganar la temporada.
Aunque se trata de un filme muy sencillo y que desde luego
pue-de resultar un tanto empalagoso para aquellos que sólo
disfrutan con la acción y los movimientos de cámara ampulosos
(ya saben, hasta hoy en día hay gente que discute la obra de
Frank Capra), da gusto encontrarse de vez en cuando en las
carteleras con
un pro-ducto ameno, familiar y medianamente inteligente que, aun
siguiendo la mayoría de los cánones impuestos por la facto-ría
Disney en muchas de sus obras, no deja de resultar esti-mable
por su buen manejo a la hora de retratar los anhelos y
sen-timientos de los seres humanos y el afán de superación de
una persona que cree esconder en su interior una valía que aún
no ha podido descubrir al resto del mundo.
Uno de los responsables de otorgar-le cierta credibilidad a la
cinta, que, no obstante, está basada en hechos reales, es Dennis
Quaid, capaz de lle-var él solo el peso de la misma y
de-mostrando que aún tiene el carisma suficiente como para
llenar la pantalla con su sola presencia. Fíjense, por ejemplo,
en su reacción, entre conte-nida y emocionada, cuando se entera
de que lo quiere fichar un gran club. En todo caso, sorprende
también la buena dirección de actores de
John Lee Hancock,
que logra que sus intérpretes secundarios se expresen con
naturalidad, aseme-jándose así a la gente de la calle y
acercándolos con ello al públi-co. Al respecto, destacar la
labor de Rachel Griffiths
como la es-posa de Morris, quien siempre mantiene los pies en el
suelo pero que finalmente decide apoyar a su esposo a la hora de
cumplir su gran sueño, o la de
Brian Cox,
dando vida al padre del protagonis-ta y cuya mirada busca un
perdón de un hijo al que quizás no aten-dió como debiera cuando
lo necesitaba.
Por su parte,
Carter Burwell compone una
agradable partitu-ra que en ocasiones se transforma en una fiel
representación de la intimidad de algunos de los personajes del
filme, tal y como
sucede en los minutos iniciales de la película, justo cuando
retrata con sus notas la soledad y la sensación de no pertenecer
a ningún sitio que embarga a Jimmy en su infancia. Además, su
ban-da sonora configura muy bien la relación del protagonista
con su familia, e incrementa con acierto las emociones que se
desprenden de sus nuevas vivencias como jugador profesional de
béisbol (ver la entrada de Jim en el estadio o su primera
participación en la liga mientras lo observan, expectantes, su
mujer, hijos y amigos).
Imágenes de "The rookie (El novato)" - Copyright © 2002 Walt
Disney Pictures. Distribuida en España por Buena Vista
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