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ELF


Dirección: Jon Favreau.
País:
USA.
Año: 2003.
Duración: 95 min.
Interpretación: Will Ferrell (Buddy), James Caan (Walter), Zooey Deschanel (Jovie), Mary Steenburgen (Emily), Edward Asner (Santa Claus), Bob Newhart (Papá elfo), Daniel Tay (Michael), Faizon Love (Elfo manager), Richard Side (Elfo maestro), Robin Mossley (Chuck).
Guión: David Berenbaum.
Producción: Jon Berg, Todd Komarnicki y Shauna Robertson.
Música: John Debney.
Fotografía:
Greg Gardiner.
Montaje: Dan Lebental.
Diseño de producción: Rusty Smith.
Dirección artística: Kelvin Humenny.
Vestuario: Laura Jean Shannon.
Estreno en USA: 7 Noviembre 2003.
Estreno en España: 12 Diciembre 2003.

 

CÓMO SE HIZO SE HIZO "ELF"

Notas de producción
© 2003 TriPictures

  Nochebuena de 1968. El huérfano Buddy gatea dentro del saco de Santa Claus (Edward Asner) y accidentalmente acaba en el Polo Norte. El Papá Elfo (Bob Newhart), un destacado miembro de los elfos de Santa Claus, recibe el encargo de educar al bebé humano. Como a los elfos les resulta fisiológicamente imposible mentir, deciden no contar a Buddy (Will Ferrell) la verdad sobre su procedencia hasta que no lo pregunte. Buddy se hace cada vez más grande, especialmente comparado con sus amigos y familiares que miden menos de un metro, y para ellos les resulta cada vez más difícil hacer que Buddy se sienta bien con el grupo. Se siente frustrado por su tamaño y torpeza y finalmente Papá Elfo decide revelar a Buddy que no es un “problema de glándulas” lo que le diferencia de los demás.

  Papá Elfo le explica que en realidad es humano y que su madre le dio en adopción. Poco después murió pero su padre biológico sigue vivo y reside en Manhattan. Al descubrir la verdad sobre sus orígenes, Buddy toma la determinación de ir en busca de su “verdadero” padre. Aunque nunca había traspasado los límites del mundo seguro y mágico de Santa Claus, Buddy pone rumbo al sur en dirección al mundo, real de verdad, de Nueva York.

  Se siente intimidado y a la vez fascinado por lo que ve y lo que oye en la gran ciudad. Sin embargo, no sólo no encaja físicamente en su traje verde de elfo sino que no está preparado intelectual o emocionalmente para enfrentarse a la humanidad. Es como un niño, inocente y socialmente inepto, pero posee un encanto que contagia a los que le conocen. Edward Asner, que da vida a Santa Claus, le califica como “tan puro como la nieve. Es angelical. Tiene un corazón enorme y sólo busca el bien de los demás. Pero es torpe a la hora de expresar esa bondad. Es un zoquete encantador”.

  Will Ferrell, que creó numerosos personajes memorables durante sus siete temporadas en la legendaria serie Saturday Night Live, explica que Buddy “no juzga a nadie ni nada. Simplemente acepta. Es la personificación del dicho ‘ojos que no ven…’. Así la reacción de las personas ante él dice más de ellas que del mismo Buddy. Algunas le tienen lástima, otras se enfadan con él, pero también hay personas que disfrutan de su forma de aceptar las cosas y su fascinación por lo que parece tan corriente como subir una escalera mecánica. Encuentra alegría e interés hasta en las cosas más pequeñas”.

  Buddy localiza a su padre, Walter Hobbs (James Caan), en una poderosa editorial ubicada en el Empire State. Es un pequeño tirano obsesionado con los beneficios pero menos cuidadoso con el control de calidad. Su primera reacción cuando conoce a Buddy es pedir un análisis de ADN. Cuando la prueba demuestra la veracidad de la afirmación de Buddy Walter sigue rechazando a su hijo en parte porque apenas tiene tiempo para su propia familia y en parte porque se siente avergonzado por la aparente inestabilidad mental de Buddy. James Caan cree que su personaje no hace daño a propósito: “Simplemente está muy implicado en su trabajo y en su propia persona. Es inconsciente de todo lo demás porque desde su punto de vista todo gira alrededor de él”.

  Finalmente Walter le cuenta la verdad a su mujer, Emily, a la que da vida Mary Steenburgen (ganadora del Oscar por Melvin y Howard). Según Steenburgen, el matrimonio de los Hobbs es básicamente feliz aunque está claro que Marvin ha estado descuidando a su familia: “Emily se siente frustrada porque su marido se pasa todo el día en el trabajo y no dedica suficiente tiempo a su hijo. Sin embargo, Emily sabe encajar las sorpresas. Le encanta la familia, así que aunque al principio le choca la existencia de Buddy al final le parece estupendo”.

  Emily insiste en que Buddy vaya a vivir con ellos y después emprende la tarea de incluir a este elfo gigante en su vida moderna y ajetreada. “Emily se enamora inmediatamente de Buddy porque la niña que lleva dentro simpatiza con él”, señala la actriz. “Buddy aporta un aire fresco a la vida familiar. Aunque su marido se siente incómodo con él y cree que está loco, Emily no percibe nada malo en Buddy. Está encantada con él y observa que también es bueno para su hijo”.

  Sin embargo, Michael –el hermanastro de diez años– es al principio mucho menos entusiasta. Daniel Tay, el joven actor que encarna a Michael, explica que su personaje tiene toda clase de problemas: sus padres siempre están muy ocupados, no tiene buena relación con su padre y además tiene problemas para hacer nuevos amigos. “Lo que quiere es estar solo. No desea hablar con nadie. Quiere ser su él mismo y hacer lo que le dé la gana. Entonces, al aparecer este ‘elfo’ en su vida, Michael cree que sólo van a empeorar las cosas. Es una persona muy cohibida e imagina cómo los otros niños del colegio se van a reír de él”.

  Su relación mejora cuando en el camino a casa Buddy le rescata del acoso de otro niño del colegio con unas bolas de nieve muy certeras. “Michael se da cuenta de que hay una persona que le va a defender y no le va a traicionar”, comenta Tay. “De repente Buddy se convierte en amigo y por primera vez le hace valorar todo lo que tiene. Entre los dos podrían arreglar incluso los problemas que tiene Michael con sus padres y así formar una verdadera familia”.

  En la opinión de Mary Steenburgen “Buddy no es nada cínico ni se siente hastiado del mundo. En cambio tiene una gran inocencia infantil y una enorme capacidad para divertirse. Juega con la libertad de un niño, no como Michael que sólo tiene diez años. Buddy nos recuerda que todos somos capaces de hacer magia y de tener lo que se llama espíritu navideño, que en realidad es recordar lo que es ser un niño”.

  Poco a poco Buddy transforma la vida de los Hobbs y de las otras personas con las que entra en contacto. “Buddy dice las cosas tal como son”, dice Steenburgen. “Es como un espejo en el que los otros personajes ven la verdad. En la vida es muy fácil dar demasiada importancia a las cosas como ascender en el trabajo, el dinero, un piso mejor o un coche mejor. Aunque no son las cosas más importantes, es muy fácil equivocarse a la hora de establecer prioridades”.

  La incapacidad de Buddy de mentir les obliga a examinar sus propias vidas. Para el personaje de Steenburgen, “ya no le parece bien que Walter no esté con ella y su hijo. No está bien tener una relación de pareja cada vez más distante. Tienes que acercarte a la gente a la que quieres”.

  Para enseñar su particular lección no hay mejor sitio para Buddy que el gran crisol que representa la metrópolis de Nueva York. “Si Buddy es capaz de inculcar el espíritu navideño en Nueva York, lo puede hacer en cualquier lugar”, declara el productor Jon Berg. “En muchos aspectos Nueva York es una piedra de toque, un microcosmos del resto del mundo”.

  A pesar del árbol de Navidad en el Centro Rockefeller y de los escaparates decorados de los grandes almacenes Macy’s, la Navidad que Buddy encuentra en Nueva York es pura ilusión. Este hecho queda patente entre los falsos elfos y Santa Claus que trabajan en los grandes almacenes Gimbels. Allí confunden a Buddy con uno de los trabajadores temporales y el director (Faizon Love) le manda “rebajar” su entusiasmo.

  Buddy encuentra un rayo de esperanza en Gimbels: Jovie (Zooey Deschanel), una bella ‘elfa’ con cara y voz angelicales. Sin embargo, la actriz explica que debajo de esta fachada alegre se encuentra “una neoyorquina hastiada que tiene que hacer un trabajo humillante para poder llegar a fin de mes. Entonces conoce a esta persona que está encantada de ser elfo. Al principio Buddy le parece raro y después divertido. Cree que lo hace para reírse de los demás”.

  Sin embargo, para Buddy es amor a primera vista y poco a poco Jovie llega a confiar en este inocente elfo. Para Deschanel el atractivo que su personaje encuentra en Buddy consiste en que es “diferente y completamente puro”.

  Buddy consigue conquistar los corazones de los Hobbs y de Jovie pero en una ciudad llena de cínicos no acumulan el suficiente espíritu navideño como para conducir el trineo de Santa Claus por los cielos contaminados de Nueva York. En su retrato de Santa Claus, Edward Asner va más allá del estereotipo del amable viejecillo en su traje rojo. Para el actor, Santa Claus es un hombre que puede perder los nervios y ser impaciente: “Tiene debilidades humanas además de una bondad innata. Y es gracioso. Es un personaje muy completo”.

  Solos, Buddy y Santa Claus no son capaces de poner en marcha el trineo en su gran viaje de Nochebuena. Lo que necesitan es que los humanos crean de verdad en la Navidad. ”Hoy en día me parece importante creer en algo bueno y puro”, señala Asner. “Es bonito tener algo que nos de esperanza, que nos de simplicidad. Creo que Elf hará una contribución maravillosa a esta creencia. Les encantará a los niños porque tiene humor y da ánimos. Y en estos días oscuros un bonito mensaje sobre el amor y sobre dar a los demás es algo que necesitamos desesperadamente”.

  Según Will Ferrell, Elf es “una batalla contra el cinismo. La Navidad se ha convertido en algo muy lejano del verdadero espíritu de las fiestas”. El productor Todd Komarnicki está de acuerdo cuando dice: “Ees el momento perfecto para esta película porque demuestra que la inocencia triunfa sobre el miedo y que todos tenemos nuestro lugar en el mundo - ¡incluso los que están ridículos vestidos con mallas!”

  “Se supone que en Navidad la gente se reúne y comparte momentos y experiencias”, añade Zooey Deschanel. “Es el momento de olvidar las pequeñas ofensas, amar a tus amigos, a tus enemigos y a los vecinos y de ser feliz. Al menos por un día”.

  Elf expresa claramente este mensaje, especialmente para Buddy, que al principio no encaja ni en el mundo elfo ni en el humano pero que al final descubre que puede pertenecer a ambos.

  “Lo malo de la Navidad”, lamenta Edward Asner, “es la depresión posterior porque la gente no es capaz de mantener el espíritu. Tenemos que esforzarnos por seguir sintiendo lo mismo durante las 52 semanas del año”.

  El guionista David Berenbaum llevaba muchos años colaborando con el productor Jon Berg cuando le entregó el guión de Elf. “Era increíblemente gracioso”, declara Berg, entusiasmado. “Y una historia muy dulce”. El proyecto se puso en marcha con New Line Cinema y eligieron a Jon Favreau como director. Berg recuerda que Favreau “conectó inmediatamente con la historia y fue muy sincero”.

  Berg recuerda su primera reunión con Favreau: “Jon describía su punto de vista acerca de la película y en un momento dado creí que iba a empezar a llorar. Para él la Navidad es una época muy importante porque le recuerda su familia. Las asociaciones que hace con estas fiestas son muy puras y muy profundas. Una vez que nos lo explicó todos nos emocionamos”.

  Jon Favreau conoció a Will Ferrell hace unos años a través de Vince Vaughn, el coprotagonista de Favreau en Swingers (en que Favreau también hizo de guionista). Los dos tenían muchas ganas de trabajar juntos y cuando Elf llegó a la mesa de Favreau éste supo que podría ser su gran oportunidad: “Lo que me más atrajo fue el hecho de que sabía que Will estaría maravilloso en el papel. Controla muy bien la comedia y es una persona muy abierta y cariñosa. Es exactamente la combinación que necesitábamos para el personaje. Aunque Will hace a veces el tonto su retrato de Buddy funciona a muchos niveles. Aporta dimensión al papel”.

  Para entrar en el espíritu navideño Favreau realizó un verdadero maratón viendo películas clásicas de Navidad y llegó a la conclusión de que todos los protagonistas comparten una característica: “Son personas que no encajan. Se sienten solos y no forman parte de la sociedad. En ¡Qué bello es vivir! el protagonista nunca consigue dejar su pueblo natal y se siente atrapado. Son personajes que se sienten aislados y frustrados. Las fiestas, y la Navidad en particular, son cuando la gente se reúne. Creo que las historias de Navidad empiezan con la soledad”.

  Favreau también descubrió que en todos los clásicos los protagonistas sufren un cambio debido a los retos a los que se enfrentan: “Al final ese cambio sirve a toda la sociedad en la que viven y hace que sean amados. Conduce a un gran sentimiento de comunidad”.

  Durante la fase preparatoria de la película el director se convenció de un aspecto de Elf: tenía que ser una verdadera película para toda la familia: “Me parecía que el mundo necesitaba algo positivo, algo que produjera energía positiva. Creo que las personas buscan un mensaje de esperanza y en estos tiempos confusos es bonito poder ofrecer algo un poco más sencillo”.

  Después de seleccionar al protagonista y al director los productores centraron su atención en el reparto, con las contribuciones significativas de Ferrell y Favreau. Los dos querían crear un Santa Claus con un toque de originalidad. y a Ferrell en particular le apetecía tener “un Santa Claus firme y eficiente, familiarizado con la vida en la calle pero que conservara aún la dulzura”.

  El mismo principio se aplicó al personaje de Papá Elfo. “Los primeros actores en los que pensamos para Santa Claus y Papá Elfo fueron en realidad Ed Asner y Bob Newhart”, indica Ferrell. “Son auténticas leyendas de la comedia y cumplieron nuestras expectativas al cien por cien. Sólo tienes que mencionar sus nombres y la cara de la gente se ilumina”.

  El director Jon Favreau compartió el entusiasmo de Ferrell por estos dos actores y, en su opinión, para las generaciones que crecieron con La chica de la tele y The Bob Newhart Show, dan un toque de nostalgia al filme. Asimismo, la dirección artística, la animación y el vestuario fueron orientados al objetivo de crear nostalgia y dar una sensación de familiaridad.

  En Hollywood conseguir hablar con una persona es a menudo cuestión de contactos y esto resultó cierto en el caso de Newhart, aunque no a través de los canales habituales. “Mi nuera es médica”, explica Newhart. “Y la mujer de Jon también lo es. Estudiaron en el mismo hospital así que se conocían. La conocí a ella antes que a Jon aunque sabía algo de su trabajo. Cuando mis hijos oyeron su nombre me dijeron ‘¡Qué guay, trabajar con Jon Favreau!’. Además tengo cinco nietos y ya verás cuando me vean como elfo”.

  El equipo fue después en busca de otra leyenda del cine –James Caan– para interpretar el papel de Walter. Sin embargo no fue tan rápido en aceptar. “No es que sea presuntuoso”, explica el actor, “pero cuando mi agente me dijo que se titulaba Elf le dije ‘¿Elf? Ni me lo mandes’.Pero al final leí el guión y me pareció graciosísimo”.

  Caan también señala que de las más de setenta películas que ha rodado nunca había hecho ninguna con Santa Claus. Cuando empezó a filmar Elf sus hijos decían: “Increíble. Papá está rodando una película en la que no mata a ocho personas antes de la página once”. El actor reconoce que pueden tener razón en sorprenderse: “En el noventa por ciento de los guiones que recibo mi personaje es el que da las palizas”.

  Mary Steenburgen estaba encantada con el guión pero también con la idea de trabajar con Will Ferrell, al que sus hijos adoran. Ferrell devuelve el cumplido diciendo que tuvieron mucha suerte en poder contar con Steenburgen, a la que califica como “una gran actriz que cuida todos los pasos del proceso”.

  La productora Shauna Robertson está de acuerdo y opina que Steenburgen es una actriz maravillosa, muy graciosa y perfecta para el papel de Emily. Robertson también tiene buenas palabras para Zooey Deschanel, que interpreta a Jovie y es objetivo del interés romántico de Buddy: “Era la elección ideal para el papel porque también canta de maravilla. Es cantante de cabaret e interpretó todas sus canciones en la película. Además, surgió mucha química entre ella y Will”.

  “Zooey tiene un aspecto interesante”, comenta Jon Favreau. “Tiene unos ojos maravillosos y una cara que me recuerda a las estrellas del cine mudo. También tiene un toque de originalidad que funcionó muy bien con Will. No quería un reparto que no pareciera realista. Tenía que creer que ella acabaría con este elfo”.

  Favreau también estuvo encantado con Daniel Tay, el primer actor que vieron para el papel de Michael. Neoyorquino de verdad, Tay ayudó con el guión proporcionando información sobre los gustos de los niños de su edad. A cambio, afirma, le compensaron con “la oportunidad de mi vida” y espera “poder trabajar de nuevo con gente de este calibre en el negocio. Hacer esta película fue espectacular y cambió mi vida”.

  Sin embargo, todos reservan las mayores alabanzas para Will Ferrell. “Will es muy consciente de su propio cuerpo y sabe usar su físico a la perfección”, comenta el productor Jon Berg. “Y no es nada exagerado. Levanta una ceja y te partes de risa. Es como Peter Sellers, hace graciosa una situación corriente simplemente manipulando su cuerpo”.

  Su coprotagonista, Mary Steenburgen, añade que el actor puede llegar a ser muy tímido y callado. “No es nada fanfarrón. Cuando menos te lo esperas dice algo y sigues riéndote veinte minutos después. Fue lo que ocurrió en nuestro primer ensayo juntos. Es estupendo estar con él porque es un hombre muy bueno y tiene un talento enorme”.

  “Todos los miembros del reparto tenían que dar una interpretación seria con la excepción de Will”, apunta James Caan irónicamente. “Era como entrar en una habitación llena de elefantes y tener que dar la impresión de que era lo más normal del mundo. Requiere un gran nivel de concentración no ver los elefantes, ¿sabes?”

  El productor Todd Komarnicki opina que el estilo de Ferrell recuerda una época pasada y cree que es “un genio porque combina la interpretación muda y la comedia disciplinada de Charlie Chaplin y Jacques Tati con un intelecto acrobático. Su capacidad de explotar con vulnerabilidad y de implosionar con felicidad hace que no puedas quitarle los ojos de encima. Siempre quieres ver lo que va a hacer después”.

  Aunque Buddy no es un personaje realista, Ferrell se comprometió a crear una persona real: “Estoy a favor de hacer la comedia lo más realista posible en vez de buscar la gracia de un modo muy obvio”. Afortunadamente esto coincidió con lo que esperaba Favreau del personaje. “Jon insiste mucho en que el humor tenga que ver con la historia, que sea algo orgánico”, prosigue Ferrell. “Donde a veces nos diferenciamos es que Jon está muy a favor de equilibrar la comedia con una historia con corazón mientras que yo siempre estoy pensando, ‘¿no sería divertido si hiciéramos tal o cual cosa?’. De todas formas, entre los dos encontramos el equilibrio y formamos un buen matrimonio”.

  Como resultado de su experiencia como actor antes de hacerse director, Jon Favreau era muy consciente de las necesidades de los actores y les animaba a colaborar e improvisar. Ferrell explica que “la comedia se presta a nuevas ideas y a hacer cosas que no necesariamente están escritas. Los buenos directores no se sienten amenazados por cambios en el guión y Jon tiene un gran instinto por hacer ajustes sobre la marcha. La regla general es rodar una vez siguiendo el guión y una segunda vez con una alternativa.”

  La flexibilidad también era clave a la hora de rodar exteriores en Nueva York durante la época festiva. “En términos de logística, el peor sitio para rodar una película es el Centro Rockefeller en Navidad”, comenta James Caan. “Fue una proposición muy valiente. Y el Central Park en Navidad, ¿lo imaginas? ‘Por favor, todos fuera. Nada de hablar, nada de comprar. Parad los autobuses, gracias’”.

  Por otro lado Caan reconoce que sólo en Nueva York se puede filmar a un elfo gigante paseando por la calle sin causar gran impresión: “Pasaba un elfo de metro ochenta y la gente ni se inmutaba. Sólo puedes hacer eso en Nueva York. Incluso filmamos algunas escenas en las que Will se liaba con la gente en la calle y lo hacíamos tipo ‘cámara oculta.’”

  Para todo el equipo las escenas de exteriores en Nueva York eran un componente esencial de la película a fin de captar la magia que sólo posee Nueva York en Navidad. “Intentamos incluir todos los lugares turísticos”, declara la productora Shauna Robertson, “porque queríamos que fuera una carta de amor a la ciudad de Nueva York. Buddy llega a Nueva York y la ciudad le abraza. Allí aprende a encajar”. Y Nueva York respondió de todo corazón: “Los neoyorquinos estuvieron estupendos y todos colaboraron”.

  Tras rodar durante dos semanas en Nueva York el equipo se dirigió a Vancouver (Canadá) para rodar en interiores. Aquí los conocimientos de arte de Jon Favreau resultaron útiles cuando se puso con el diseñador de producción - Rusty Smith - a crear el mundo del Polo Norte. El director explica que tiene experiencia como dibujante de historietas: “He trabajado mucho en la ilustración y un poco en animación. Pude incorporar algunos dibujos míos a la película y fue la primera oportunidad que he tenido de combinar mi experiencia como artista con mi trabajo en el cine. Fue muy emocionante. Además, contamos con el presupuesto suficiente para construir los decorados que queríamos, lo cual no había tenido trabajando en el cine independiente”.

  El mayor reto para el equipo de diseño fue crear el pequeño mundo de los elfos. Will Ferrell mide más de metro ochenta pero los elfos tenían que parecer de menos de un metro, aunque los actores que les interpretaban eran de estatura normal. Había dos opciones: utilizar imágenes creadas por ordenador (CGI), una opción cara, o emprender la tarea abrumadora de crear decorados de “perspectiva forzada”. Finalmente eligieron la segunda opción.

  La creación de estos enormes decorados requería mucha planificación, ingenio y una hábil aplicación de las formas y la iluminación. Rusty Smith se planteó el problema y creó una especie de fórmula que se podría aplicar uniformemente a todos los decorados: “Esta técnica fue todo un reto. Sin embargo, una vez que hubimos dado con la fórmula de la relación de la arquitectura al lado de Buddy con respecto a la relación de la arquitectura al lado de los elfos, pudimos mezclar los dos mundos y crear las piezas para hacerlo”.

  “Dedicamos mucho tiempo a la arquitectura, las formas y las texturas. Hasta la veta de la madera. Les dije a los pintores que cuando hacemos trabajos de perspectiva forzada todo tiene que ser a escala, incluso la veta de la madera. Entonces crearon herramientas para ‘peinar’ la madera en función de la escala más grande y después las redujeron dos tercios para asegurarse de que la veta era exactamente igual en la escala más pequeña”.

  Smith estaba más que satisfecho con el trabajo de su equipo. “Pocas veces ruedo una película en la que veo el monitor y todo el tiempo pienso ‘Vaya toma más buena’ o ‘vaya ángulo’. Quedó muy bien”.

  Smith adoptó la misma línea clásica en su planteamiento del color. Se había dado cuenta de que todas las películas clásicas navideñas eran en blanco y negro y se le ocurrió la idea de controlar la aplicación del color y en particular utilizar colores apagados en los fondos. Esto formaría un gran contraste con los colores brillantes de Buddy y resaltaría el hecho de que Buddy aporta color a la vida de los demás. Sin embargo, no resultó fácil en una ciudad conocida por sus coloridas decoraciones navideñas. “El primer reto de todos”, dice Smith con referencia a su plan, “fue encontrar colores apagados en localizaciones de Nueva York que sirvieran a nuestros propósitos. Hacerlo durante dos semanas en el punto álgido de la época festiva fue realmente difícil”. A menudo significaba quitar elementos de las localizaciones – caramelos rojos de los escaparates, por ejemplo - en lugar de añadirlos. Smith afirma que finalmente pudieron alcanzar su objetivo y el tiempo gris y nublado les ayudó.

  Este planteamiento también impuso limitaciones sobre la representación del Polo Norte. Smith pensó que habría que crear un puente entre los dos diseños: “El primer tercio de la película tiene lugar en el Polo Norte y después pasamos el resto del tiempo en Nueva York. No quería que pareciera un prólogo y después otro universo completamente distinto”.

  Tomaron la decisión de crear un Polo Norte minimalista pero mágico, una mezcla entre la realidad de la escasez de elementos y el mundo mágico donde los elfos fabrican miles de juguetes cada día. Smith lo consiguió creando herramientas y otros artículos con formas reconocibles para después eliminar gran parte del color de estos elementos para que se fundieran con el trasfondo. El resultado es que de nuevo Buddy destaca con su traje verde y así forma un nexo entre el tema principal de la película y el diseño.

  Con esto, no supone una sorpresa cuando Buddy entra en los grandes almacenes y ve el asalto visual que produce la exposición de Santa Claus. Es como un bombardeo, una algarabía de ruido. Smith quiso conseguir que el público lo encontrara tan crispante como Buddy. Al director de fotografía se le ocurrió la idea de que Buddy fuera el responsable de envolver los regalos y en esta situación transforma el espacio haciéndolo todo dorado. Elimina gran parte del color y así todo parece más elegante y hermoso.

  El equipo de diseño se divirtió mucho imaginando las maneras en que Buddy podría cambiar el espacio utilizando sólo los artículos que estarían a su disposición en unos grandes almacenes como papel de regalo, papel de la fotocopiadora, fundas de almohada o juguetes. “La decoración evolucionó”, comenta Smith. “Jon diría, por ejemplo, ‘¿Y si hubiera Lego y construye una gran maqueta de Nueva York?’ o ‘¿Si hubiera juegos de luces y crea algo realmente especial?’. Nos llevó mucho tiempo e hicieron falta doce personas y dos semanas para crear todas las decoraciones que Buddy supuestamente tarda seis horas en hacer”.

  Los colores empleados en el vestuario también eran apagados, con la excepción, por supuesto, de Buddy y sus amigos del Polo Norte. Además del color, la diseñadora Laura Jean Shannon quiso que el vestuario tuviera un aspecto internacional porque los elfos y Santa Claus pertenecen al mundo entero. Combinando esta idea con las pretensiones clásicas del filme, Shannon se documentó sobre diseños folclóricos de distintas culturas del norte. Encontró muchas similitudes entre elementos como bordados y formas.

  El resultado fueron tres bordados distintos para los elfos y un dibujo simplificado para el cinturón y las botas de Santa Claus. Al igual que Rusty Smith, Shannon quería que sus diseños parecieran realistas y eligió telas y colores que se podrían encontrar en y alrededor del Polo Norte: “Todos las telas están hechas de lana y cachemir, lo que lleva la gente que vive en un clima frío”. Buddy lleva un cinturón de piel con una hebilla de latón hecha a mano y un traje de lana fría bordado a mano con un diseño de influencia alpina.

  Con un traje de color tan brillante Buddy destacaría claramente entre los neoyorquinos. Pero también tenía que destacar entre los falsos elfos de Gimbels. “Tenía que parecer un verdadero elfo”, explica Shannon, “como alguien que creció de verdad en el Polo Norte. Entonces, cuando diseñamos su traje, tuvimos cuidado en seleccionar un color que no sólo pareciera de elfo y destacara en el ambiente de Nueva York sino que además le dimos todos los elementos esenciales del hecho de ser elfo: un gorro de pico, zapatos de elfo – que tenían que ser lo suficientemente cómodos para que Will pudiera correr por las calles de Nueva York – y un aire de otra época. La espalda de la chaqueta tenía forma de violín con costuras bajas en el hombro – algo muy corriente en el siglo diecinueve – para así darle el aire del Viejo Mundo.

  El traje de Santa Claus también tenía que plantearse de una forma nueva, teniendo en cuenta que no es un Santa Claus que encaja en el esquema habitual. Shannon quería alejarse del concepto tradicional y que los espectadores lo reconocieran y buscó inspiración en la época victoriana. Lo que descubrió fue que Santa Claus no siempre se vestía de rojo, la piel de la chaqueta no siempre era blanca e incluso su modo de transporte abarcaba hasta bicicletas y caballos en lugar del trineo tradicional.

  A lo largo de la historia Santa Claus ha ido cambiando con los tiempos y así se refleja en el Santa Claus de la película. “En ésta veréis que Santa Claus cambia claramente de aspecto”, afirma Shannon. “Al principio lleva un traje de 1968 con reminiscencias del Santa Claus de la época victoriana. Es de color granate y verde y la piel es blanca con puntitos de color. El cinturón y las botas se fabricaron a mano con un dibujo dorado en la piel negra, influencia de varias culturas étnicas y que forma un nexo con los elfos y sus trajes bordados”.

  El Santa Claus de hoy, con su trineo último modelo, tiene un aspecto más arreglado. “Removimos cielo y tierra para encontrar la tela perfecta”, comenta Shannon. “Al final compramos piel de imitación y la teñimos de un color rojo escarlata que le dio un toque de lujo y destacó muy bien en las escenas nocturnas. Añadimos unos botones hechos a mano de un color dorado y a juego con la hebilla del cinturón”.

  “Dedicamos mucho tiempo a pensar en cómo nos podíamos mantener dentro de la idea que tiene la gente de Santa Claus – algo realista – pero que iba un paso más allá,” prosigue Shannon. “Ayuda a los espectadores a entrar en la historia y creer que este hombre podría existir de verdad”.

  “Cuando pienso en la Navidad algo en mí quiere volver siempre a mi casita en Little Rock (Arkansas) donde me tumbaba de espaldas mirando el árbol de Navidad y esperando ansiosa la llegada del gran día”, declara Mary Steenburgen. “Una parte de mí busca continuamente ese recuerdo todos los años. A veces es difícil porque ahora soy madre y tengo que hacer muchas cosas, pero pienso en esta criatura que llega del Polo Norte y todo lo que hace me trae el recuerdo de la niña tumbada en el suelo mirando el árbol en su casita de Little Rock”.

  Jon Favreau espera que cuando los espectadores vean Elf sientan lo mismo: “No puedes obligar a la gente a que les guste una película. Lo único que puedes hacer es el mejor trabajo posible y esperar que les conmueva. Ese ha sido siempre mi objetivo”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Elf" - Copyright © 2003 New Line Cinema y Guy Walks Into A Bar Productions. Distribuida en España por TriPictures. Todos los derechos reservados.

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