CÓMO SE HIZO "ELF"
Notas de producción
© 2003
TriPictures
Nochebuena de 1968. El
huérfano Buddy gatea dentro del saco de Santa Claus (Edward
Asner) y accidentalmente acaba en el Polo Norte. El Papá Elfo
(Bob Newhart), un destacado miembro de los elfos de Santa Claus,
recibe el encargo de educar al bebé humano. Como a los elfos les
resulta fisiológicamente imposible mentir, deciden no contar a
Buddy (Will Ferrell) la verdad sobre su procedencia hasta que no
lo pregunte. Buddy se hace cada vez más grande, especialmente
comparado con sus amigos y familiares que miden menos de un
metro, y para ellos les resulta cada vez más difícil hacer que
Buddy se sienta bien con el grupo. Se siente frustrado por su
tamaño y torpeza y finalmente Papá Elfo decide revelar a Buddy
que no es un “problema de glándulas” lo que le diferencia de los
demás.
Papá Elfo le explica que en
realidad es humano y que su madre le dio en adopción. Poco
después murió pero su padre biológico sigue vivo y reside en
Manhattan. Al descubrir la verdad sobre sus orígenes, Buddy toma
la determinación de ir en busca de su “verdadero” padre. Aunque
nunca había traspasado los límites del mundo seguro y mágico de
Santa Claus, Buddy pone rumbo al sur en dirección al mundo, real
de verdad, de Nueva York.
Se siente intimidado y a la
vez fascinado por lo que ve y lo que oye en la gran ciudad. Sin
embargo, no sólo no encaja físicamente en su traje verde de elfo
sino que no está preparado intelectual o emocionalmente para
enfrentarse a la humanidad. Es como un niño, inocente y
socialmente inepto, pero posee un encanto que contagia a los que
le conocen. Edward Asner, que da vida a Santa Claus, le califica
como “tan puro como la nieve. Es angelical. Tiene un corazón
enorme y sólo busca el bien de los demás. Pero es torpe a la
hora de expresar esa bondad. Es un zoquete encantador”.
Will Ferrell, que creó
numerosos personajes memorables durante sus siete temporadas en
la legendaria serie Saturday Night Live, explica que Buddy “no
juzga a nadie ni nada. Simplemente acepta. Es la personificación
del dicho ‘ojos que no ven…’. Así la reacción de las personas
ante él dice más de ellas que del mismo Buddy. Algunas le tienen
lástima, otras se enfadan con él, pero también hay personas que
disfrutan de su forma de aceptar las cosas y su fascinación por
lo que parece tan corriente como subir una escalera mecánica.
Encuentra alegría e interés hasta en las cosas más pequeñas”.
Buddy localiza a su padre,
Walter Hobbs (James Caan), en una poderosa editorial ubicada en
el Empire State. Es un pequeño tirano obsesionado con los
beneficios pero menos cuidadoso con el control de calidad. Su
primera reacción cuando conoce a Buddy es pedir un análisis de
ADN. Cuando la prueba demuestra la veracidad de la afirmación de
Buddy Walter sigue rechazando a su hijo en parte porque apenas
tiene tiempo para su propia familia y en parte porque se siente
avergonzado por la aparente inestabilidad mental de Buddy. James
Caan cree que su personaje no hace daño a propósito:
“Simplemente está muy implicado en su trabajo y en su propia
persona. Es inconsciente de todo lo demás porque desde su punto
de vista todo gira alrededor de él”.
Finalmente Walter le cuenta
la verdad a su mujer, Emily, a la que da vida Mary Steenburgen
(ganadora del Oscar por Melvin y Howard). Según Steenburgen, el
matrimonio de los Hobbs es básicamente feliz aunque está claro
que Marvin ha estado descuidando a su familia: “Emily se siente
frustrada porque su marido se pasa todo el día en el trabajo y
no dedica suficiente tiempo a su hijo. Sin embargo, Emily sabe
encajar las sorpresas. Le encanta la familia, así que aunque al
principio le choca la existencia de Buddy al final le parece
estupendo”.
Emily insiste en que Buddy
vaya a vivir con ellos y después emprende la tarea de incluir a
este elfo gigante en su vida moderna y ajetreada. “Emily se
enamora inmediatamente de Buddy porque la niña que lleva dentro
simpatiza con él”, señala la actriz. “Buddy aporta un aire
fresco a la vida familiar. Aunque su marido se siente incómodo
con él y cree que está loco, Emily no percibe nada malo en
Buddy. Está encantada con él y observa que también es bueno para
su hijo”.
Sin embargo, Michael –el
hermanastro de diez años– es al principio mucho menos
entusiasta. Daniel Tay, el joven actor que encarna a Michael,
explica que su personaje tiene toda clase de problemas: sus
padres siempre están muy ocupados, no tiene buena relación con
su padre y además tiene problemas para hacer nuevos amigos. “Lo
que quiere es estar solo. No desea hablar con nadie. Quiere ser
su él mismo y hacer lo que le dé la gana. Entonces, al aparecer
este ‘elfo’ en su vida, Michael cree que sólo van a empeorar las
cosas. Es una persona muy cohibida e imagina cómo los otros
niños del colegio se van a reír de él”.
Su relación mejora cuando en
el camino a casa Buddy le rescata del acoso de otro niño del
colegio con unas bolas de nieve muy certeras. “Michael se da
cuenta de que hay una persona que le va a defender y no le va a
traicionar”, comenta Tay. “De repente Buddy se convierte en
amigo y por primera vez le hace valorar todo lo que tiene. Entre
los dos podrían arreglar incluso los problemas que tiene Michael
con sus padres y así formar una verdadera familia”.
En la opinión de Mary
Steenburgen “Buddy no es nada cínico ni se siente hastiado del
mundo. En cambio tiene una gran inocencia infantil y una enorme
capacidad para divertirse. Juega con la libertad de un niño, no
como Michael que sólo tiene diez años. Buddy nos recuerda que
todos somos capaces de hacer magia y de tener lo que se llama
espíritu navideño, que en realidad es recordar lo que es ser un
niño”.
Poco a poco Buddy transforma
la vida de los Hobbs y de las otras personas con las que entra
en contacto. “Buddy dice las cosas tal como son”, dice
Steenburgen. “Es como un espejo en el que los otros personajes
ven la verdad. En la vida es muy fácil dar demasiada importancia
a las cosas como ascender en el trabajo, el dinero, un piso
mejor o un coche mejor. Aunque no son las cosas más importantes,
es muy fácil equivocarse a la hora de establecer prioridades”.
La incapacidad de Buddy de
mentir les obliga a examinar sus propias vidas. Para el
personaje de Steenburgen, “ya no le parece bien que Walter no
esté con ella y su hijo. No está bien tener una relación de
pareja cada vez más distante. Tienes que acercarte a la gente a
la que quieres”.
Para enseñar su particular
lección no hay mejor sitio para Buddy que el gran crisol que
representa la metrópolis de Nueva York. “Si Buddy es capaz de
inculcar el espíritu navideño en Nueva York, lo puede hacer en
cualquier lugar”, declara el productor Jon Berg. “En muchos
aspectos Nueva York es una piedra de toque, un microcosmos del
resto del mundo”.
A pesar del árbol de Navidad
en el Centro Rockefeller y de los escaparates decorados de los
grandes almacenes Macy’s, la Navidad que Buddy encuentra en
Nueva York es pura ilusión. Este hecho queda patente entre los
falsos elfos y Santa Claus que trabajan en los grandes almacenes
Gimbels. Allí confunden a Buddy con uno de los trabajadores
temporales y el director (Faizon Love) le manda “rebajar” su
entusiasmo.
Buddy encuentra un rayo de
esperanza en Gimbels: Jovie (Zooey Deschanel), una bella ‘elfa’
con cara y voz angelicales. Sin embargo, la actriz explica que
debajo de esta fachada alegre se encuentra “una neoyorquina
hastiada que tiene que hacer un trabajo humillante para poder
llegar a fin de mes. Entonces conoce a esta persona que está
encantada de ser elfo. Al principio Buddy le parece raro y
después divertido. Cree que lo hace para reírse de los demás”.
Sin embargo, para Buddy es
amor a primera vista y poco a poco Jovie llega a confiar en este
inocente elfo. Para Deschanel el atractivo que su personaje
encuentra en Buddy consiste en que es “diferente y completamente
puro”.
Buddy consigue conquistar los
corazones de los Hobbs y de Jovie pero en una ciudad llena de
cínicos no acumulan el suficiente espíritu navideño como para
conducir el trineo de Santa Claus por los cielos contaminados de
Nueva York. En su retrato de Santa Claus, Edward Asner va más
allá del estereotipo del amable viejecillo en su traje rojo.
Para el actor, Santa Claus es un hombre que puede perder los
nervios y ser impaciente: “Tiene debilidades humanas además de
una bondad innata. Y es gracioso. Es un personaje muy completo”.
Solos, Buddy y Santa Claus no
son capaces de poner en marcha el trineo en su gran viaje de
Nochebuena. Lo que necesitan es que los humanos crean de verdad
en la Navidad. ”Hoy en día me parece importante creer en algo
bueno y puro”, señala Asner. “Es bonito tener algo que nos de
esperanza, que nos de simplicidad. Creo que Elf hará una
contribución maravillosa a esta creencia. Les encantará a los
niños porque tiene humor y da ánimos. Y en estos días oscuros un
bonito mensaje sobre el amor y sobre dar a los demás es algo que
necesitamos desesperadamente”.
Según Will Ferrell, Elf es
“una batalla contra el cinismo. La Navidad se ha convertido en
algo muy lejano del verdadero espíritu de las fiestas”. El
productor Todd Komarnicki está de acuerdo cuando dice: “Ees el
momento perfecto para esta película porque demuestra que la
inocencia triunfa sobre el miedo y que todos tenemos nuestro
lugar en el mundo - ¡incluso los que están ridículos vestidos
con mallas!”
“Se supone que en Navidad la
gente se reúne y comparte momentos y experiencias”, añade Zooey
Deschanel. “Es el momento de olvidar las pequeñas ofensas, amar
a tus amigos, a tus enemigos y a los vecinos y de ser feliz. Al
menos por un día”.
Elf expresa claramente este
mensaje, especialmente para Buddy, que al principio no encaja ni
en el mundo elfo ni en el humano pero que al final descubre que
puede pertenecer a ambos.
“Lo malo de la Navidad”,
lamenta Edward Asner, “es la depresión posterior porque la gente
no es capaz de mantener el espíritu. Tenemos que esforzarnos por
seguir sintiendo lo mismo durante las 52 semanas del año”.
El guionista David Berenbaum
llevaba muchos años colaborando con el productor Jon Berg cuando
le entregó el guión de Elf. “Era increíblemente gracioso”,
declara Berg, entusiasmado. “Y una historia muy dulce”. El
proyecto se puso en marcha con New Line Cinema y eligieron a Jon
Favreau como director. Berg recuerda que Favreau “conectó
inmediatamente con la historia y fue muy sincero”.
Berg recuerda su primera
reunión con Favreau: “Jon describía su punto de vista acerca de
la película y en un momento dado creí que iba a empezar a
llorar. Para él la Navidad es una época muy importante porque le
recuerda su familia. Las asociaciones que hace con estas fiestas
son muy puras y muy profundas. Una vez que nos lo explicó todos
nos emocionamos”.
Jon Favreau conoció a Will
Ferrell hace unos años a través de Vince Vaughn, el
coprotagonista de Favreau en Swingers (en que Favreau también
hizo de guionista). Los dos tenían muchas ganas de trabajar
juntos y cuando Elf llegó a la mesa de Favreau éste supo que
podría ser su gran oportunidad: “Lo que me más atrajo fue el
hecho de que sabía que Will estaría maravilloso en el papel.
Controla muy bien la comedia y es una persona muy abierta y
cariñosa. Es exactamente la combinación que necesitábamos para
el personaje. Aunque Will hace a veces el tonto su retrato de
Buddy funciona a muchos niveles. Aporta dimensión al papel”.
Para entrar en el espíritu
navideño Favreau realizó un verdadero maratón viendo películas
clásicas de Navidad y llegó a la conclusión de que todos los
protagonistas comparten una característica: “Son personas que no
encajan. Se sienten solos y no forman parte de la sociedad. En
¡Qué bello es vivir! el protagonista nunca consigue dejar su
pueblo natal y se siente atrapado. Son personajes que se sienten
aislados y frustrados. Las fiestas, y la Navidad en particular,
son cuando la gente se reúne. Creo que las historias de Navidad
empiezan con la soledad”.
Favreau también descubrió que
en todos los clásicos los protagonistas sufren un cambio debido
a los retos a los que se enfrentan: “Al final ese cambio sirve a
toda la sociedad en la que viven y hace que sean amados. Conduce
a un gran sentimiento de comunidad”.
Durante la fase preparatoria
de la película el director se convenció de un aspecto de Elf:
tenía que ser una verdadera película para toda la familia: “Me
parecía que el mundo necesitaba algo positivo, algo que
produjera energía positiva. Creo que las personas buscan un
mensaje de esperanza y en estos tiempos confusos es bonito poder
ofrecer algo un poco más sencillo”.
Después de seleccionar al
protagonista y al director los productores centraron su atención
en el reparto, con las contribuciones significativas de Ferrell
y Favreau. Los dos querían crear un Santa Claus con un toque de
originalidad. y a Ferrell en particular le apetecía tener “un
Santa Claus firme y eficiente, familiarizado con la vida en la
calle pero que conservara aún la dulzura”.
El mismo principio se aplicó
al personaje de Papá Elfo. “Los primeros actores en los que
pensamos para Santa Claus y Papá Elfo fueron en realidad Ed
Asner y Bob Newhart”, indica Ferrell. “Son auténticas leyendas
de la comedia y cumplieron nuestras expectativas al cien por
cien. Sólo tienes que mencionar sus nombres y la cara de la
gente se ilumina”.
El director Jon Favreau
compartió el entusiasmo de Ferrell por estos dos actores y, en
su opinión, para las generaciones que crecieron con La chica de
la tele y The Bob Newhart Show, dan un toque de nostalgia al
filme. Asimismo, la dirección artística, la animación y el
vestuario fueron orientados al objetivo de crear nostalgia y dar
una sensación de familiaridad.
En Hollywood conseguir hablar
con una persona es a menudo cuestión de contactos y esto resultó
cierto en el caso de Newhart, aunque no a través de los canales
habituales. “Mi nuera es médica”, explica Newhart. “Y la mujer
de Jon también lo es. Estudiaron en el mismo hospital así que se
conocían. La conocí a ella antes que a Jon aunque sabía algo de
su trabajo. Cuando mis hijos oyeron su nombre me dijeron ‘¡Qué
guay, trabajar con Jon Favreau!’. Además tengo cinco nietos y ya
verás cuando me vean como elfo”.
El equipo fue después en
busca de otra leyenda del cine –James Caan– para interpretar el
papel de Walter. Sin embargo no fue tan rápido en aceptar. “No
es que sea presuntuoso”, explica el actor, “pero cuando mi
agente me dijo que se titulaba Elf le dije ‘¿Elf? Ni me lo
mandes’.Pero al final leí el guión y me pareció graciosísimo”.
Caan también señala que de
las más de setenta películas que ha rodado nunca había hecho
ninguna con Santa Claus. Cuando empezó a filmar Elf sus hijos
decían: “Increíble. Papá está rodando una película en la que no
mata a ocho personas antes de la página once”. El actor reconoce
que pueden tener razón en sorprenderse: “En el noventa por
ciento de los guiones que recibo mi personaje es el que da las
palizas”.
Mary Steenburgen estaba
encantada con el guión pero también con la idea de trabajar con
Will Ferrell, al que sus hijos adoran. Ferrell devuelve el
cumplido diciendo que tuvieron mucha suerte en poder contar con
Steenburgen, a la que califica como “una gran actriz que cuida
todos los pasos del proceso”.
La productora Shauna
Robertson está de acuerdo y opina que Steenburgen es una actriz
maravillosa, muy graciosa y perfecta para el papel de Emily.
Robertson también tiene buenas palabras para Zooey Deschanel,
que interpreta a Jovie y es objetivo del interés romántico de
Buddy: “Era la elección ideal para el papel porque también canta
de maravilla. Es cantante de cabaret e interpretó todas sus
canciones en la película. Además, surgió mucha química entre
ella y Will”.
“Zooey tiene un aspecto
interesante”, comenta Jon Favreau. “Tiene unos ojos maravillosos
y una cara que me recuerda a las estrellas del cine mudo.
También tiene un toque de originalidad que funcionó muy bien con
Will. No quería un reparto que no pareciera realista. Tenía que
creer que ella acabaría con este elfo”.
Favreau también estuvo
encantado con Daniel Tay, el primer actor que vieron para el
papel de Michael. Neoyorquino de verdad, Tay ayudó con el guión
proporcionando información sobre los gustos de los niños de su
edad. A cambio, afirma, le compensaron con “la oportunidad de mi
vida” y espera “poder trabajar de nuevo con gente de este
calibre en el negocio. Hacer esta película fue espectacular y
cambió mi vida”.
Sin embargo, todos reservan
las mayores alabanzas para Will Ferrell. “Will es muy consciente
de su propio cuerpo y sabe usar su físico a la perfección”,
comenta el productor Jon Berg. “Y no es nada exagerado. Levanta
una ceja y te partes de risa. Es como Peter Sellers, hace
graciosa una situación corriente simplemente manipulando su
cuerpo”.
Su coprotagonista, Mary
Steenburgen, añade que el actor puede llegar a ser muy tímido y
callado. “No es nada fanfarrón. Cuando menos te lo esperas dice
algo y sigues riéndote veinte minutos después. Fue lo que
ocurrió en nuestro primer ensayo juntos. Es estupendo estar con
él porque es un hombre muy bueno y tiene un talento enorme”.
“Todos los miembros del
reparto tenían que dar una interpretación seria con la excepción
de Will”, apunta James Caan irónicamente. “Era como entrar en
una habitación llena de elefantes y tener que dar la impresión
de que era lo más normal del mundo. Requiere un gran nivel de
concentración no ver los elefantes, ¿sabes?”
El productor Todd Komarnicki
opina que el estilo de Ferrell recuerda una época pasada y cree
que es “un genio porque combina la interpretación muda y la
comedia disciplinada de Charlie Chaplin y Jacques Tati con un
intelecto acrobático. Su capacidad de explotar con
vulnerabilidad y de implosionar con felicidad hace que no puedas
quitarle los ojos de encima. Siempre quieres ver lo que va a
hacer después”.
Aunque Buddy no es un
personaje realista, Ferrell se comprometió a crear una persona
real: “Estoy a favor de hacer la comedia lo más realista posible
en vez de buscar la gracia de un modo muy obvio”.
Afortunadamente esto coincidió con lo que esperaba Favreau del
personaje. “Jon insiste mucho en que el humor tenga que ver con
la historia, que sea algo orgánico”, prosigue Ferrell. “Donde a
veces nos diferenciamos es que Jon está muy a favor de
equilibrar la comedia con una historia con corazón mientras que
yo siempre estoy pensando, ‘¿no sería divertido si hiciéramos
tal o cual cosa?’. De todas formas, entre los dos encontramos el
equilibrio y formamos un buen matrimonio”.
Como resultado de su
experiencia como actor antes de hacerse director, Jon Favreau
era muy consciente de las necesidades de los actores y les
animaba a colaborar e improvisar. Ferrell explica que “la
comedia se presta a nuevas ideas y a hacer cosas que no
necesariamente están escritas. Los buenos directores no se
sienten amenazados por cambios en el guión y Jon tiene un gran
instinto por hacer ajustes sobre la marcha. La regla general es
rodar una vez siguiendo el guión y una segunda vez con una
alternativa.”
La flexibilidad también era
clave a la hora de rodar exteriores en Nueva York durante la
época festiva. “En términos de logística, el peor sitio para
rodar una película es el Centro Rockefeller en Navidad”, comenta
James Caan. “Fue una proposición muy valiente. Y el Central Park
en Navidad, ¿lo imaginas? ‘Por favor, todos fuera. Nada de
hablar, nada de comprar. Parad los autobuses, gracias’”.
Por otro lado Caan reconoce
que sólo en Nueva York se puede filmar a un elfo gigante
paseando por la calle sin causar gran impresión: “Pasaba un elfo
de metro ochenta y la gente ni se inmutaba. Sólo puedes hacer
eso en Nueva York. Incluso filmamos algunas escenas en las que
Will se liaba con la gente en la calle y lo hacíamos tipo
‘cámara oculta.’”
Para todo el equipo las
escenas de exteriores en Nueva York eran un componente esencial
de la película a fin de captar la magia que sólo posee Nueva
York en Navidad. “Intentamos incluir todos los lugares
turísticos”, declara la productora Shauna Robertson, “porque
queríamos que fuera una carta de amor a la ciudad de Nueva York.
Buddy llega a Nueva York y la ciudad le abraza. Allí aprende a
encajar”. Y Nueva York respondió de todo corazón: “Los
neoyorquinos estuvieron estupendos y todos colaboraron”.
Tras rodar durante dos
semanas en Nueva York el equipo se dirigió a Vancouver (Canadá)
para rodar en interiores. Aquí los conocimientos de arte de Jon
Favreau resultaron útiles cuando se puso con el diseñador de
producción - Rusty Smith - a crear el mundo del Polo Norte. El
director explica que tiene experiencia como dibujante de
historietas: “He trabajado mucho en la ilustración y un poco en
animación. Pude incorporar algunos dibujos míos a la película y
fue la primera oportunidad que he tenido de combinar mi
experiencia como artista con mi trabajo en el cine. Fue muy
emocionante. Además, contamos con el presupuesto suficiente para
construir los decorados que queríamos, lo cual no había tenido
trabajando en el cine independiente”.
El mayor reto para el equipo
de diseño fue crear el pequeño mundo de los elfos. Will Ferrell
mide más de metro ochenta pero los elfos tenían que parecer de
menos de un metro, aunque los actores que les interpretaban eran
de estatura normal. Había dos opciones: utilizar imágenes
creadas por ordenador (CGI), una opción cara, o emprender la
tarea abrumadora de crear decorados de “perspectiva forzada”.
Finalmente eligieron la segunda opción.
La creación de estos enormes
decorados requería mucha planificación, ingenio y una hábil
aplicación de las formas y la iluminación. Rusty Smith se
planteó el problema y creó una especie de fórmula que se podría
aplicar uniformemente a todos los decorados: “Esta técnica fue
todo un reto. Sin embargo, una vez que hubimos dado con la
fórmula de la relación de la arquitectura al lado de Buddy con
respecto a la relación de la arquitectura al lado de los elfos,
pudimos mezclar los dos mundos y crear las piezas para hacerlo”.
“Dedicamos mucho tiempo a la
arquitectura, las formas y las texturas. Hasta la veta de la
madera. Les dije a los pintores que cuando hacemos trabajos de
perspectiva forzada todo tiene que ser a escala, incluso la veta
de la madera. Entonces crearon herramientas para ‘peinar’ la
madera en función de la escala más grande y después las
redujeron dos tercios para asegurarse de que la veta era
exactamente igual en la escala más pequeña”.
Smith estaba más que
satisfecho con el trabajo de su equipo. “Pocas veces ruedo una
película en la que veo el monitor y todo el tiempo pienso ‘Vaya
toma más buena’ o ‘vaya ángulo’. Quedó muy bien”.
Smith adoptó la misma línea
clásica en su planteamiento del color. Se había dado cuenta de
que todas las películas clásicas navideñas eran en blanco y
negro y se le ocurrió la idea de controlar la aplicación del
color y en particular utilizar colores apagados en los fondos.
Esto formaría un gran contraste con los colores brillantes de
Buddy y resaltaría el hecho de que Buddy aporta color a la vida
de los demás. Sin embargo, no resultó fácil en una ciudad
conocida por sus coloridas decoraciones navideñas. “El primer
reto de todos”, dice Smith con referencia a su plan, “fue
encontrar colores apagados en localizaciones de Nueva York que
sirvieran a nuestros propósitos. Hacerlo durante dos semanas en
el punto álgido de la época festiva fue realmente difícil”. A
menudo significaba quitar elementos de las localizaciones –
caramelos rojos de los escaparates, por ejemplo - en lugar de
añadirlos. Smith afirma que finalmente pudieron alcanzar su
objetivo y el tiempo gris y nublado les ayudó.
Este planteamiento también
impuso limitaciones sobre la representación del Polo Norte.
Smith pensó que habría que crear un puente entre los dos
diseños: “El primer tercio de la película tiene lugar en el Polo
Norte y después pasamos el resto del tiempo en Nueva York. No
quería que pareciera un prólogo y después otro universo
completamente distinto”.
Tomaron la decisión de crear
un Polo Norte minimalista pero mágico, una mezcla entre la
realidad de la escasez de elementos y el mundo mágico donde los
elfos fabrican miles de juguetes cada día. Smith lo consiguió
creando herramientas y otros artículos con formas reconocibles
para después eliminar gran parte del color de estos elementos
para que se fundieran con el trasfondo. El resultado es que de
nuevo Buddy destaca con su traje verde y así forma un nexo entre
el tema principal de la película y el diseño.
Con esto, no supone una
sorpresa cuando Buddy entra en los grandes almacenes y ve el
asalto visual que produce la exposición de Santa Claus. Es como
un bombardeo, una algarabía de ruido. Smith quiso conseguir que
el público lo encontrara tan crispante como Buddy. Al director
de fotografía se le ocurrió la idea de que Buddy fuera el
responsable de envolver los regalos y en esta situación
transforma el espacio haciéndolo todo dorado. Elimina gran parte
del color y así todo parece más elegante y hermoso.
El equipo de diseño se
divirtió mucho imaginando las maneras en que Buddy podría
cambiar el espacio utilizando sólo los artículos que estarían a
su disposición en unos grandes almacenes como papel de regalo,
papel de la fotocopiadora, fundas de almohada o juguetes. “La
decoración evolucionó”, comenta Smith. “Jon diría, por ejemplo,
‘¿Y si hubiera Lego y construye una gran maqueta de Nueva York?’
o ‘¿Si hubiera juegos de luces y crea algo realmente especial?’.
Nos llevó mucho tiempo e hicieron falta doce personas y dos
semanas para crear todas las decoraciones que Buddy
supuestamente tarda seis horas en hacer”.
Los colores empleados en el
vestuario también eran apagados, con la excepción, por supuesto,
de Buddy y sus amigos del Polo Norte. Además del color, la
diseñadora Laura Jean Shannon quiso que el vestuario tuviera un
aspecto internacional porque los elfos y Santa Claus pertenecen
al mundo entero. Combinando esta idea con las pretensiones
clásicas del filme, Shannon se documentó sobre diseños
folclóricos de distintas culturas del norte. Encontró muchas
similitudes entre elementos como bordados y formas.
El resultado fueron tres
bordados distintos para los elfos y un dibujo simplificado para
el cinturón y las botas de Santa Claus. Al igual que Rusty
Smith, Shannon quería que sus diseños parecieran realistas y
eligió telas y colores que se podrían encontrar en y alrededor
del Polo Norte: “Todos las telas están hechas de lana y
cachemir, lo que lleva la gente que vive en un clima frío”.
Buddy lleva un cinturón de piel con una hebilla de latón hecha a
mano y un traje de lana fría bordado a mano con un diseño de
influencia alpina.
Con un traje de color tan
brillante Buddy destacaría claramente entre los neoyorquinos.
Pero también tenía que destacar entre los falsos elfos de
Gimbels. “Tenía que parecer un verdadero elfo”, explica Shannon,
“como alguien que creció de verdad en el Polo Norte. Entonces,
cuando diseñamos su traje, tuvimos cuidado en seleccionar un
color que no sólo pareciera de elfo y destacara en el ambiente
de Nueva York sino que además le dimos todos los elementos
esenciales del hecho de ser elfo: un gorro de pico, zapatos de
elfo – que tenían que ser lo suficientemente cómodos para que
Will pudiera correr por las calles de Nueva York – y un aire de
otra época. La espalda de la chaqueta tenía forma de violín con
costuras bajas en el hombro – algo muy corriente en el siglo
diecinueve – para así darle el aire del Viejo Mundo.
El traje de Santa Claus
también tenía que plantearse de una forma nueva, teniendo en
cuenta que no es un Santa Claus que encaja en el esquema
habitual. Shannon quería alejarse del concepto tradicional y que
los espectadores lo reconocieran y buscó inspiración en la época
victoriana. Lo que descubrió fue que Santa Claus no siempre se
vestía de rojo, la piel de la chaqueta no siempre era blanca e
incluso su modo de transporte abarcaba hasta bicicletas y
caballos en lugar del trineo tradicional.
A lo largo de la historia
Santa Claus ha ido cambiando con los tiempos y así se refleja en
el Santa Claus de la película. “En ésta veréis que Santa Claus
cambia claramente de aspecto”, afirma Shannon. “Al principio
lleva un traje de 1968 con reminiscencias del Santa Claus de la
época victoriana. Es de color granate y verde y la piel es
blanca con puntitos de color. El cinturón y las botas se
fabricaron a mano con un dibujo dorado en la piel negra,
influencia de varias culturas étnicas y que forma un nexo con
los elfos y sus trajes bordados”.
El Santa Claus de hoy, con su
trineo último modelo, tiene un aspecto más arreglado. “Removimos
cielo y tierra para encontrar la tela perfecta”, comenta
Shannon. “Al final compramos piel de imitación y la teñimos de
un color rojo escarlata que le dio un toque de lujo y destacó
muy bien en las escenas nocturnas. Añadimos unos botones hechos
a mano de un color dorado y a juego con la hebilla del
cinturón”.
“Dedicamos mucho tiempo a
pensar en cómo nos podíamos mantener dentro de la idea que tiene
la gente de Santa Claus – algo realista – pero que iba un paso
más allá,” prosigue Shannon. “Ayuda a los espectadores a entrar
en la historia y creer que este hombre podría existir de
verdad”.
“Cuando pienso en la Navidad
algo en mí quiere volver siempre a mi casita en Little Rock
(Arkansas) donde me tumbaba de espaldas mirando el árbol de
Navidad y esperando ansiosa la llegada del gran día”, declara
Mary Steenburgen. “Una parte de mí busca continuamente ese
recuerdo todos los años. A veces es difícil porque ahora soy
madre y tengo que hacer muchas cosas, pero pienso en esta
criatura que llega del Polo Norte y todo lo que hace me trae el
recuerdo de la niña tumbada en el suelo mirando el árbol en su
casita de Little Rock”.
Jon Favreau espera que cuando
los espectadores vean Elf sientan lo mismo: “No puedes obligar a
la gente a que les guste una película. Lo único que puedes hacer
es el mejor trabajo posible y esperar que les conmueva. Ese ha
sido siempre mi objetivo”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Elf" - Copyright © 2003 New Line Cinema y Guy
Walks Into A Bar Productions. Distribuida en España por
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