CÓMO SE HIZO "EL GATO"
Notas de producción
© 2003
UIP
1. La producción
Publicado en el año 1957 “The
Cat in the Hat” sigue siendo uno de los libros infantiles más
queridos, así como uno de los diez títulos de literatura
infantil más vendidos en formato de tapa dura. Una iniciativa
empresarial poco usual en la época llevó a las editoriales
Houghton Mifflin y Random House a encargarle a Theodor S. Geisel
(alias Dr. Seuss) un libro de lectura para niños que emplease un
vocabulario de 220 palabras nuevas. Houghton Mifflin quería
introducir el libro en las escuelas mientras que Random House
aspiraba a venderlo en el mercado doméstico. El mercado escolar
se mostró reticente al libro, pero las familias lo adoptaron con
entusiasmo y el esfuerzo pionero de Geisel le sirvió para
convertirse en uno de los más cotizados autores e ilustradores
de libros infantiles del mercado.
El productor Grazer y el
director Ron Howard acometieron con éxito la adaptación de “El
Grinch”. Ello sirvió para convertir a Grazer en una persona de
confianza a la hora de depositar en sus manos otras propiedades
literarias controladas por la compañía legataria del escritor,
Dr. Seuss Enterprises. No hubo ningún problema a la hora de
cederle los derechos de “The Cat in the Hat” al hombre que había
sabido trasladar a la pantalla el verso de Seuss y de paso
ampliar el mundo del escritor para que se ajustase a las
necesidades del nuevo medio visual, creando de paso todo un
éxito de taquilla internacional. Grazer recuerda haber leído el
libro de pequeño: “Nos criamos con estos libros. Tienen un tema
universal y sus ilustraciones disparan la fantasía infantil,
dejando en tu mente una huella tan positiva como imperecedera.
Cuando me di cuenta de que tenía la oportunidad de llevar al
cine, primero El Grinch, y luego The Cat in the Hat, decidí
hacer todo lo que estuviera en mi mano para lograrlo”.
Mike Myers guarda también
recuerdos nostálgicos del libro: “Mi primer recuerdo del Dr.
Seuss es el “libromóvil” de Toronto, una librería circulante de
donde solíamos sacar sus libros. Mi madre era actriz y nos leía
los libros a mí y a otros niños, que venían a escucharla porque
lo hacía muy bien. El primer libro de Seuss que recuerdo es “The
Cat in the Hat”, sigue siendo mi favorito. Me encantaron las
ilustraciones y mi madre me lo leía con su acento inglés de
Liverpool. Quizá sea por eso mi libro favorito de todos los
tiempos”. Myers comenta que al escribir el libro en 1957 Geisel
quería sugerir que había que saber divertirse de forma
responsable. Ese mensaje tiene aún más sentido hoy en día, dada
la cantidad de distracciones tecnológicas a las que tiene acceso
un niño del siglo XXI. Una cosa era decirle a un niño de los
años 50 que no viera tanto la tele (cuando sólo podía elegir
entre tres canales), pero si intentamos decirle a un niño de hoy
en día que no use el ordenador, el cable, los video juegos y
todo lo demás...
Grazer comenta: “Lo que hace
el Gato es decirle a esos niños aburridos que pueden divertirse
sin recurrir a las formas de distracción habituales. Les dice
que esa capacidad está en su interior y que tienen que aprender
a apreciarla. Les ayuda a encontrar diversión y alegría en cosas
que estaban dando por supuestas y que incluso despreciaban. En
realidad el Gato es una especie de anarquista elegante...”
Grazer volvió a llamar a los guionistas de El Grinch (Alec Berg,
David Mandel y Jeff Schaffer) y les dio claras instrucciones
para que expandieran el libro de 1.620 palabras escrito por
Seuss: “Lo más importante de esta película es que se trata de un
homenaje al Dr. Seuss, así que no podemos estropear su obra.
Casi todo el mundo tiene recuerdos de infancia de ese libro. Y
los padres siguen leyéndoselo a sus hijos hoy en día”. Grazer
era consciente del rango icónico del libro de Seuss. Pero al
contar con el dotado Myers para ponerse en las zarpas del
juerguista felino, vio la ocasión de acercar el relato a una
nueva generación de espectadores, muchos de los cuales pueden no
haber leído el libro.
Una vez puesta en marcha la
conversión en guión del libro de lectura primaria, se decidió
encargar la dirección a Bo Welch, un reputado director
artístico, nominado en cuatro ocasiones para el Oscar, que haría
así su debut como realizador. El reto de transformar un relato
en dos dimensiones en una fantasía fílmica tridimensional que
llenase la pantalla parecía adecuado para un hombre como Welch,
que ha creado mundos mágicos en películas como Bitelchús, Men in
Black o Eduardo Manostijeras. Welch comenta: “La oportunidad de
trasladar “The Cat in the Hat” a la pantalla es como una
invitación a un gran mundo nuevo: puedes desatar tu imaginación
sin verte limitado por las leyes físicas. La historia tiene un
lado absurdo y divertido que hemos querido recrear con todo
detalle, desde la interpretación de los actores hasta el diseño
mismo de la película. Todo debe encajar dentro del inmaculado
mundo de Seuss”.
Grazer dice: “Bo ha traido
consigo sus notables dotes de director artístico. Ello le
permite supervisar la creación del asombroso mundo del Gato -una
realidad exagerada y una paleta de llamativos colores de
caramelo- y al mismo tiempo orquestar la integración de una
serie de grandes personajes”. Mike Myers añade: “Bo es un
director visionario, su sensibilidad es una mezcla de Tim Burton
y Barry Sonnenfeld. Estableció una atmósfera genial en el plató.
Su trabajo de cámara es brillante, es un gran narrador y ha
sabido crear un universo maravilloso al que daba gusto venir a
trabajar cada día. Tenía en la cabeza todos los detalles de la
historia. Además se reía mucho con las cosas que yo hacía, y eso
resulta muy bueno para un cómico”.
En ésta su opera prima Welch
tuvo que lidiar con elementos como niños, animales, maquillaje
especial y efectos visuales. Dice su amigo, el director de
fotografía de la película Emmanuel Lubezki: “Bo se ha manejado
perfectamente, es como si llevara toda la vida dirigiendo
películas”. Los cabezas de reparto repiten las alabanzas sobre
el director debutante. Alec Baldwin, que hizo uno de sus
primeros papeles en Bitelchús, película diseñada por Welch,
dice: “Es bueno para el negocio que Bo se pase a la dirección
porque tiene las ideas muy claras y un talante muy tolerante y
además su historial demuestra ampliamente que tiene una
imaginación increible”. Kelly Preston añade: “Bo tiene lo que
tienen todos los grandes directores, un gran sentido del ritmo
fílmico. Sabe cómo llevar el ritmo de una escena, incluso de una
frase de diálogo, y en la comedia el sentido del ritmo lo es
todo”.
Los libros de Seuss siguen
historias lineales por lo que, a la hora de añadirle a la
historia las tramas secundarias, el equipo de la película se
esforzó por partir de la esencia del libro y expandir su premisa
principal, aumentando la escala del relato hasta que alcanzara
las dimensiones de un largometraje y añadiendo una serie de
personajes en sintonía con el espíritu de Seuss. Pero el núcleo
de la historia permanece intacto.
Los guionistas han redondeado
el carácter de cada uno de los dos niños protagonistas, haciendo
que representen extremos opuestos. Sally es ordenada, activa y
le gusta controlarlo todo, lo que le ha llevado a quedarse sin
amigos; mientras que Conrad es puro “ello” desatado, dispuesto a
probar lo que sea con tal de divertirse, aunque ello le lleve a
romper las reglas y traspasar los límites de seguridad que
impone la sociedad. Su madre, que en el libro sólo aparece
reducida a la ilustración de un par de piernas al final de la
historia, ha crecido hasta convertirse en una plena presencia
maternal: agente inmobiliario, madre soltera y guapa del barrio.
Joan Walden ve su capacidad profesional puesta a prueba por los
caprichos de su exigente jefe (el personaje creado para la
película del Sr. Humblefloob) y por las demandas que conlleva
criar a dos hijos, uno de los cuales es capaz de destrozar la
cocina en una de sus aventuras en busca de un “equipo de
seguridad”. Cuando recibe una llamada convocándola a su
despacho, Joan decide dejar a los niños en manos de una
cuidadora, la opulenta y soñolienta señora Kwan (otro personaje
que la película añade a la historia original).
Las trastadas de Conrad
establecen un vínculo de piadosa comunicación entre su madre y
su vecino de la puerta de al lado Lawrence Quinn (una presencia
falsa y malevolente surgida también de la imaginación de los
responsables de la película). Quinn es un próspero en apariencia
hombre de negocios que ejerce las funciones de figura paterna
sustituta para los hijos de Joan, aprovechando su proximidad y
sus taimados encantos para cortejar a su guapa vecina. Bajo su
educada forma de hablar y su reluciente sonrisa (¡ting!) se
esconde un casi arruinado lagarto de las finanzas que pretende
arrebatarle su casa y sus ingresos a Joan y deshacerse de su
hijo enviándole a una academia militar.
Un personaje que sí proviene del relato de Seuss es la mascota
de los niños, un nervioso pececillo que, con la llegada del Gato
con Sombrero, adquiere milagrosamente la facultad de hablar... y
la utiliza para regañar sin cesar a los niños cada vez que
rompen las reglas y para advertirles de los problemas en los que
se meten y de los peligros que trae el pasárselo bien. El Pez
(al que le pone voz con cómico aplomo Sean Hayes) siempre
encuentra razones para protestar y acabar diciendo, “Ya os lo
había advertido”.
También proceden de Seuss los
traviesos gemelos que acompañan al Gato, Cosa 1 y Cosa 2. Hablan
un lenguaje indescifrable y saltan de un embrollo al siguiente
sembrando el caos, haciendo que las travesuras de Conrad
parezcan cosa de aficionados... o, mejor dicho, un mero juego de
niños.
Y luego está el personaje
central de la aventura, la creación original de Seuss: mitad una
versión peluda de Mary Poppins, mitad Willy Wonka, y cien por
cien Seuss.... el Gato con Sombrero. Al principio los niños se
sienten encantados con su exuberante presencia, porque sirve
para alegrarles el día que amenazaba con ser tan aburrido (hasta
deja de llover y comienza a brillar el sol). Pero pronto las
cosas (y las Cosas) se descontrolan, la casa se pone hecha un
desastre, el perro Nevins se escapa y Quinn comienza a husmearlo
todo, seguro de que esta vez conseguirá pillar a Conrad in
fraganti y vencer así las últimas resistencias de su madre Joan.
Seguro que hay una moraleja que aprender de todo esto...
2.
El casting del gato
>>
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Pictures, Imagine Entertainment y Alphaville Films. Distribuida
en España por UIP. Todos los derechos
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