CÓMO SE HIZO "EL JURADO"
Notas de producción
© 2003
Hispano Foxfilm
2. Hackman y Hoffman
Los oscarizados actores Gene
Hackman y Dustin Hoffman han sido grandes amigos durante
cuarenta y seis años, desde que estudiaran juntos en el Teatro
Pasadena a finales de los años cincuenta. Hay que destacar que
EL JURADO es la primera película en la que trabajan juntos.
Cuando Hackman y su por
entonces esposa se trasladaron a vivir a Nueva York, Hoffman le
siguió siete años más tarde y al principio se quedó en su
pequeño apartamento, durmiendo en la cocina que estaba al lado
de la bañera. Ambos estaban esforzándose por hacerse actores en
Nueva York, buscando trabajo en el teatro y pagando sus facturas
con trabajos de lo más extraños. Ambos trabajaban en Saks, en la
calle treinta y cuatro, y en Howard Johnson’s, donde ambos
terminaron siendo despedidos. Hackman también trabajó para la
Padded Wagon Moving Company, llevando muebles a casas que no
contaban con ascensor, cargando a menudo con frigoríficos a la
espalda, y Hoffman trabajaba como demostrador de juguetes en
Macy’s.
En esa época, ni siquiera el
mismo Hoffman hubiera imaginado que llegaría a convertirse en un
actor destacado y mucho menos en una estrella del celuloide.
Según Hoffman, “en esa época, si los dioses de la
interpretación, o los demonios, nos hubieran pedido que
firmáramos en el espacio previsto a tal efecto a cambio de
convertirnos en actores en plantilla en un teatro de Ohio, ya ni
siquiera en la escena alternativa de Broadway, y poder trabajar
como actores el resto de nuestra vida, hubiéramos firmado al
instante. Lo que queríamos era trabajar regularmente como
actores.”
“Nunca se me hubiera pasado
por la cabeza que fuera a trabajar en el cine”, añade Hackman,
“porque todavía estábamos en la era del sistema de los grandes
estudios, cuando los actores estaban bajo contrato y los jefes
del estudio querían un ‘tipo’ concreto de actor protagonista.
Creo que eso era un plus para mí porque pensaba que nunca iba a
protagonizar una película y, por lo tanto, tenía que trabajar
aún más duro sobre las tablas de un teatro. Y al querer
quedarnos Dustin y yo en Nueva York todo el tiempo que
pudiéramos, eso hacía que fuera útil para nuestros propósitos”.
Los tiempos cambiaron y tras
algunos trabajos en el teatro muy celebrados, tanto Hackman como
Hoffman fueron elegidos para los papeles con los que se darían a
conocer, el de Hackman en “Bonnie y Clyde”, y el de Hoffman en
“El graduado”.
Después de los posteriores
años de aclamadas interpretaciones en películas ya clásicas que
han convertido a ambos en leyendas de la pantalla, Hackman y
Hoffman por fin se encuentran trabajando juntos en EL JURADO.
“Hemos intentado hacer algo juntos muchas otras veces antes”,
señala Hoffman, “pero cada vez que surgía la oportunidad, al
final, por alguna razón, el proyecto no salía adelante. Es una
de esas cosas que resultan imposibles de explicar”.
Para Hoffman, lo que era
realmente especial de poder trabajar con Hackman después de
tantos años de amistad, era lo poco que habían cambiando las
cosas entre ellos en todos esos años. “Después de todo el tiempo
que ha pasado, el aspecto más emocionante de trabajar juntos era
que realmente no nos sentíamos en ningún sentido muy diferentes
de cuando nos vimos las caras por primera vez. Seguimos
porfiando por intentar ser auténticos y, al mismo tiempo,
seguimos teniendo una inseguridad que se ha mantenido constante
en todos estos años. No estoy seguro de que mostrar esa
inseguridad sea algo malo”. Hackman está de acuerdo: “Es algo
absolutamente bueno porque te mantiene vivo. De alguna extraña
forma, nunca estás seguro del todo. Siempre estás en el filo de
la navaja”. “Eso era algo muy revelador”, añade Hoffman. “No
creo que estuviéramos haciendo algo distinto de lo que hacíamos
hace cuarenta y seis años cuando estábamos juntos en nuestra
primera clase de interpretación. Llegamos al plató tan asustados
como lo estábamos por entonces en nuestra primera escena”.
Hackman y Hoffman son grandes
entusiastas de sus trabajos respectivos. “Hay dos caras en Gene
Hackman”, afirma Hoffman. “Siempre ha tenido la habilidad para
ser extremadamente honesto y natural en su trabajo. Es
inteligente y tiene un gran sentido del humor que puede
incorporar a su personaje. La otra cara de Gene, la cual creo
que todavía no es muy conocida, es que quizás sea uno de los dos
o tres más grandes actores que haya habido en la historia del
cine. Si miras al conjunto de sus trabajos, que puede ir de `El
espantapájaros’ a `El jovencito Frankenstein’, pasando por el
Popeye Doyle de `Contra el imperio de la droga’; o de su papel
en ‘La conversación’ al Fitch de EL JURADO, puedes ver este
dispar grupo de personajes y la amplitud de su registros. Es un
actor extraordinario, un artesano y un artista a la vez”.
Hackman muestra un respecto
similar por los trabajos de Hoffman. “Con interpretaciones en
películas como ‘Tootsie’, ‘Cowboy de medianoche’ y ‘Rainman’ ha
mostrado lo fantástico actor que es. Acepta grandes retos, cosas
que se salen de lo trillado, lo que más me gusta de la
interpretación. Fracasas muchas veces, pero otras muchas el
trabajo es brillante. Y creo que él ha hecho más esa clase de
esfuerzo que casi ninguno de nuestra profesión”.
Hackman dice que la dinámica
entre Fitch y Rohr es muy sugestiva. “Fitch emplea
procedimientos ilegales. Por lo tanto, cuando finalmente se
enfrentan hacia el final de la película, los espectadores pueden
imaginarse qué clase de conflicto se va a producir entre ellos”.
Hoffman y Hackman ven sus
respectivos personajes como arquetipos. “Yo represento esto; él
representa aquello”, dice Hoffman. “Rohr es la anomalía. Él
rehúsa vender su alma, poner el listón tan bajo en relación con
su ética y sus criterios morales. Fitch es un personaje muy
común en nuestros días. Le vemos en Hollywood, en la avenida
Madison. Es la clase de persona que haría lo que fuera para
salirse impunemente con la suya. Pero debajo de todo eso
sentimos de algún modo, aunque incluso sin decirlo, que esos
tipos se parecen en muchos aspectos, a pesar de ser tan opuestos
y aborrecer los puntos de vista del otro”.
Aunque Hackman y Hoffman
aparecen juntos en varias escenas que tienen lugar en la sala de
vistas, sólo dialogan entre ellos una sola vez: en una reunión
imprevista y en su posterior enfrentamiento. La escena es uno de
los momentos culminantes de la película. “La escena de la
confrontación entre Hackman y Hoffman es un ejemplo de lo
importantes que son muchas veces los ensayos”, dice Fleder.
“Estuvimos doce horas de un mismo día para rodar una escena de
cinco páginas de guión, que sin embargo parecían haber sido dos
días de provechoso trabajo. Ensayamos la escena durante cinco
horas el día anterior a rodarla. Hicimos una lectura detallada y
hablamos de todos los aspectos de la misma. La pulimos, la
modificamos, quitamos algunas frases y hablamos largo y tendido.
Luego dimos carpetazo al asunto y la representamos”. Para
Fleder, dirigir esa escena y a estos dos legendarios actores ha
sido ”el momento cumbre de mi carrera. Cualquier cosa podría
haber salido mal, pero todo funcionó a las mil maravillas. Y esa
noche quedé con Gene y con Dustin para tomar una copa después de
un partido de baloncesto de los Hornets y estaban en pleno
éxtasis porque sabían que lo habían bordado”.
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