CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
"El chico de tu vida"
pertenece a ese grupo de películas cuyo es-quema es tan
predecible que el espectador enseguida adivina cuál es el
siguiente acontecimiento que se producirá en la travesía
exis-tencial de sus protagonistas. Sabiendo que su director,
Robert Lu-ketic, es el
responsable de la tontorrona "Una
rubia muy legal" y que los trabajos más importantes
de su guionista, Victor Levin,
se centran en el mundo televisivo (ha escrito algunos de los
episodios de la serie que nos dio a conocer a Helen Hunt, "Loco
por ti"), uno ya puede intuir que no se va a encontrar
precisamente ante un pro-ducto de excesiva calidad, sino ante un
nuevo intento de atraer al público adolescente que, más allá de
las payasadas de "American pie", de vez en cuando también
encumbra a lo más alto de la taqui-lla a cintas como "Princesa
por sorpresa".
Para desgracia de sus creadores, "El chico de tu vida", al igual
que le ha sucedido a "El
príncipe y yo", no ha alcanzado las espectaculares
ci-fras que en su día obtuvo el citado fil-me de Garry Marshall,
y aunque su exiguo presupuesto hará que aquéllos no pierdan
excesivo dinero en su in-versión, resulta sintomático que
últi-mamente se esté gastando más en la publicidad de una
película que en lo que ha costado su propio rodaje. En todo
caso, las carencias de esta obra se centran principalmente en
su obsesión por agradar al público con una mezcla de come-dia
ligera y romanticismo que no termina de cuajar. Sus chis-tes
no hacen gracia y son demasiado simplones, los personajes no
tienen salero y tampoco poseen carisma alguno (se desaprovecha
por completo la presencia de Nathan
Lane, por ejemplo), mientras que el argumento se
desarrolla de forma anodina, provocando con ello el definitivo
aburrimiento del respetable.
No hay, en resumen, magia en
el filme, falta esa chispa que hace que este tipo de películas,
por muy blandas y acarameladas que sean, gocen del favor del
público. "El chico de tu vida" es tan con-vencional que lo más
reseñable de ella son sus títulos de crédito iniciales y
aquellos tramos en los que la narración se torna seria y los
protagonistas manifiestan sus verdaderas emociones sin
nece-sidad de hacerlo en un entorno cómico o soltando la típica
befa de turno. Hay que agradecerle también que no se introduzca
en terre-nos más propios de algunas comedietas juveniles
actuales, esas en las que se abusa continuamente de las frases o
de las acciones escatológicas con el fin de provocar la risa
fácil de una platea entre-gada a semejantes estulticias.
Por último, la película tampoco fun-ciona a la hora de describir
el contras-te existente entre la vida de una per-sona famosa y
rica con respecto a otra cuya existencia es más rutinaria y
sencilla, así que los que pudieran esperar algún tipo de crítica
social de entidad en el libreto mejor será que revisen algunos
clásicos, como "Las uvas de la ira" o "Barbarroja", por citar
tan sólo un par de ejemplos. La labor de los actores es
realmente discre-ta, siendo la interpretación de
To-pher Grace la peor de todas,
pues sobreactúa y titubea muchísimo (quizás se está
postulando co-mo candidato para sustituir a Hugh Grant en estas
lides). El com-positor, Edward Shearmur,
poco puede hacer ante las numerosas canciones que interrumpen su
partitura, por lo que cumple con su cometido con eficiencia,
incorporando a la banda sonora consabi-dos sones cómicos o
románticos dependiendo de lo que acontece en la pantalla. Son
estos últimos los que al final acaban desarro-llándose más, en
especial durante el postrimero tramo de la cinta.
Calificación
película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes de "El chico de tu vida" - Copyright © 2004
DreamWorks, Red Wagon Productions y The Lost. Distribuida en
España por UIP. Todos los derechos
reservados.
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