CRÍTICA
por
Mateo Sancho Cardiel
Para entender la crítica que se expone a continuación,
quizá haya que aclarar que al que suscribe jamás le atrajeron
los encantos de Quentin Tarantino
en sus dos películas más reconocidas, “Pulp fiction” y
“Reservoir dogs” y de ahí que esta aproximación a su nue-va y
ombliguista obra, indudablemente más superficial y menos
tra-bajada, le haya supuesto una sorpresa refrescante en la
filmografía del director.
Efectivamente, “Kill Bill”
se construye sobre las coordenadas de un clarísimo fin: que el
director se lo pase estupendamen-te y que, ante todo, se aprecie
en cada fotograma que se trata de una película suya, con una
notable marca de la ca-sa. Por ello, no es de extrañar que la
empresa haya sido tan exi-tosa en este sentido, que finalmente se
haya prorrogado hasta una segunda entrega. Pero lo que resulta
verdaderamente curioso es cómo en este autohomenaje que
Tarantino realiza, su estilo sale victorioso, su técnica
perfeccionada y su humor menos pretencio-so, hasta entrar en el
puro y magnífico gamberrismo. Así, endereza un género tan
empobrecido como el de la acción hasta conseguir, en un conjunto
algo irregular, una cantidad innumerable de esplén-didos y hasta
magistrales momentos.
De esta manera, Tarantino
no tra-baja en absoluto la línea argu-mental, sino que busca una
nimia excusa para llegar a todos sus ob-jetivos. Crea, como
la protagonista de la película, una lista de factores a incluir
en su obra y los va tachando uno a uno en una concatenación de
secuencias que, aun escondidas en una estructura temporal
compleja, no dejan de ser sketches independientes en los que
crea sus propias fantasías de niño grande. Sin embargo, el
ejer-cicio de estilo que contiene “Kill Bill” hace que la cinta
funcione de maravi-lla y sin un mínimo ápice de agotamiento
durante una primera hora genial y se desinfle, por un
alargamiento excesivo de las escenas, en la segunda y haga
prever un desmoronamiento total en el segun-do volumen. Tan sólo
algún golpe de efecto sostiene la evolución ló-gica del
argumento, pero la exploración que Tarantino lleva a cabo en los
estilos, las texturas, los colores y las composiciones
coreo-gráficas hacen que “Kill Bill” sea, irrefutablemente, “su”
película. Con sus constantes aficiones al cine blaxploitation de
los setenta, a las artes marciales del cine made in Hong-Kong o
incluso al ani-me japonés, al que dedica un fantástico capítulo
en exclusiva, y otros productos de la serie B, glamouriza estos
subgéneros cutres por definición y los eleva a una sofisticación
técnica y visual de ex-quisito y divertido gusto, crea un vistoso
cómic fílmico que agrupa a miles de minorías freakis bajo la
bandera del nuevo y más intras-cendentemente genial tarantinismo.
En esta aventura tan
divertida y autocomplaciente como llena de talento, no ha
querido excluir a su musa, Uma Thurman,
a la que esperó durante años para que se recuperara de su
embarazo y posterior parto, y, a juzgar por su soberbio trabajo
como hilo con-ductor de esta historia de virulenta venganza,
mereció la pena. Pero a su lado, Tarantino crea una plantilla
nuevos fichajes para su co-lección de guiñoles:
Daryl Hannah,
Lucy Liu,
David Carradine o
Vivica A. Fox, son sus últimas
y excelentes adquisiciones, y to-dos ellos parecen amoldarse a la
perfección al vibrante y explosivo entretenimiento que Quentin
Tarantino ha hecho a su imagen y se-mejanza. Podrían ponérsele
infinidad de pegas, pero, mal que les pese a algunos, en
“Kill Bill” la fiesta que se da el director es-tá presidida por
una diversión rabiosamente contagiosa.
Calificación:
    
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Kill Bill: Vol. 1" - Copyright © 2003 Miramax
Films, A Band Apart y Super Cool ManChu. Distribuida en
Latinoamérica por Buena Vista International. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Kill Bill: Vol. 1"
Añade "Kill Bill: Vol. 1" a tus películas favoritas
Opina sobre
"Kill Bill: Vol. 1" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Kill Bill: Vol. 1" a un amigo
|